sábado, marzo 07, 2009

Una noticia sobre Obama que no puede pasar inadvertida

En un artículo de La Vanguardia Digital, se pone de manifiesto una filosofía supuestamente inspiradora del mandatario estadounidense que me ha llamado mucho la atención por distintos motivos. Creo que la información merece una reflexión y posterior análisis, dada la trascendencia del protagonista.

Aquí el artículo:


Obama inspira sus políticas en la filosofía "nudge": Ayudar al individuo

Cass Sunstein, gurú del 'empujoncito', es el 'zar' de la política pública de Obama | Esta filosofía es eficaz en enseñanza y salud pública sin recurrir a la prohibición

Andy Robinson | Madrid | 07/03/2009 | Actualizada a las 03:31h | Ciudadanos

Consciente de que los hombres no apuntaban con gran acierto en los servicios públicos holandeses, a un operario de la limpieza se le ocurrió una medida ingeniosa: dibujar una mosca en un punto determinado del orinal. Enseguida
se resolvió el problema: los hombres apuntaban hacia el insecto y los costes de limpieza bajaron.

Es un ejemplo gracioso pero no anecdótico de la filosofía nudge, que promueve "microingeniería social" mediante pequeños empujones (sería la traducción al
español). La anécdota se incluye en el libro Nudge de Richard Thaler, economista de la Universidad de Chicago, y Cass Sunstein, el nuevo zar de política pública y regulación de la Administración de Barack Obama. Se trata de diseñar "arquitecturas de elección" para que las personas "modifiquen el comportamiento de forma previsible, sin necesidad de prohibición", explica Thaler.

Un éxito de ventas en EE.UU., que saldrá en castellano y catalán en el mes de mayo, el libro es el manifiesto de la escuela ascendente de economía de comportamiento, muy influyente en la Administración Obama. Los empujoncitos que se proponen van desde cuentas de ahorro automáticas para asalariados hasta bombillas que brillan con más intensidad conforme crece el consumo de energía, pasando por seguros médicos que regalan premios a quienes hacen ejercicio o se alimentan de forma saludable u otros programas (véanse los recuadros).

Todos están basados en la necesidad de corregir, sin recurrir a prohibir o forzar, comportamientos irracionales que ni cumplen con los deseos del mismo individuo. Quizás no es el cambio revolucionario que muchos querían de Obama, pero la filosofía del empujoncito da resultados en sanidad, enseñanza y más ámbitos, insiste Thaler.

"Muchas veces no sabemos qué queremos", asegura a La Vanguardia.Hay un sesgo psicológico a mantener el statu quo,así si se incluye por defecto un plan de pensiones en el contrato laboral es más probable que el trabajador lo mantenga que si debe contratar uno. Existe también un efecto rebaño,y programas medioambientales, sociales o solidarios son más eficaces si incluyen información sobre los vecinos, agrega. "Logras mucho con presión social - dice Thaler-.Se trata de usar un poco de psicología para que las cosas funcionen".

Thaler, que asesoraba la campaña de Obama, es uno de los veteranos de la economía de comportamiento, consistente en incorporar psicología, sociología, derecho y otras disciplinas a la teoría económica y cuyo cuartel general es la Universidad de Chicago donde Obama daba clases de Derecho. "En Chicago no tenemos excrementos de perro en las calles gracias a políticas diseñadas para amplificar la sensación de vergüenza", indica Thaler.

Obama ha incorporado a varios expertos en economía de comportamiento a su equipo, entre ellos Sunstein, Alan Krueger y Peter Orszag. Y James Heckman, otro referente, diseñó el programa de enseñanza del nuevo presidente, que enfatiza la enseñanza preescolar.

Thaler y Sunstein califican su filosofía de "paternalismo libertario". Rechazan la idea dominante en las ciencias económicas de que la política pública debe limitarse a elevar el número de opciones y dejar que el individuo decida por medio del mercado. Puede existir lo que el sociopsicólogo Barry Schwartz calificaba de "tiranía de las opciones infinitas". "A veces, nuestra elección es no elegir", sostiene Thaler. Pero rechazan también que, salvo en casos claros del bien común, el estado deba decidir por los ciudadanos. Los economistas convencionales estudian "individuos que jamás tienen problemas de autocontrol", añade. "Nosotros estudiamos seres humanos".

Ya se ve la influencia del principio nudge en el nuevo presupuesto de Obama, señala Thaler, porque obliga a empresas a crear planes de pensiones de participación automática (con opción a no tenerlos). "Muchos tenemos la intención de hacer cosas pero sin un empujoncito no las hacemos", señala el economista. Obama podría incorporar esta opción por defecto a su reforma sanitaria.

La influencia de nudge sobre Obama es otro ejemplo de que tras de la retórica de cambio del joven presidente hay un pragmatismo bastante conservador. Lo cierto es que esta filosofía tiene tantos adeptos en las filas republicanas como demócratas. Cuando el libro salió en EE. UU. el año pasado se convirtió en materia de lectura imprescindible en la Administración Bush. "En Washington la filosofía importa un bledo; si se puede usar un poco de psicología para que las cosas funcionen mejor, ¿quién va a oponerse?", dice Thaler.


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