martes, diciembre 27, 2011

El bucle y la balsa de aceite catalana

El término "balsa de aceite" se refiere a la imagen de corrección y respetabilidad que traslada la prensa catalana acerca de lo que entiende propio o perteneciente a local.

Lo que no se publica "no existe" y por ello, antes que entrar a discutir o propiciar un debate que no haría más que extender discusiones "poco útiles" para un fin claro, definido y pragmático instituido desde Jordi Pujol, es más efectivo hacer caso omiso de todo comentario y noticia ajena al sistema nacionalista imperante.

La prueba se puede hacer sencillamente escribiendo un comentario en La Vanguardia que haga referencia a las noticias que brindan o a sus informadores en relación a la propia noticia. Todos los escritos que sigan el hilo a favor o en contra mirando el dedo que señala, tendrán su acogida. Aquellos que pongan en tela de juicio al que señala será censurado con independencia de las maneras, evidencias y argumentos. No se si existen una serie de palabras tabú, estilo servicios secretos, que discriminan determinados mensajes impidiendo su publicación al estilo: evasión impuestos, Más, Millet, Grupo Godó, 8Tv. Está claro que en buena lógica, las acepciones nombradas hacen referencia al grupo mediático o al gobierno que últimamente está siendo apoyado por éste, pero entre las normas de conducta que instituye el diario, no existen las relativas a excepciones específicas. Desde luego, no se trata de hablar sin ton ni son de un grupo mediático sin venir a cuento. El asunto o la noticia deben tener que ver con el asunto y traerlo por ello a colación. Las estrategias de comunicación de los diarios siguen pautas editoriales claras y el que una persona pueda interpretar determinadas opiniones como movimientos estratégicos parece no gustar lo suficiente como para permitirle la entrada.

Existe un precepto general que observas muy especialmente a medida de que te haces mayor: cuando más cierras los argumentos y más detalles das sobre las cosas, más incómodo y rechazado tiendes a verte. En lo personal siempre debes dar oxígeno al contrario para que su orgullo quede a salvo y en lo mediático....no hay opción. La superficialidad de la mera beligerancia emotiva es el mercado básico de muchos medios que se valen de las personas para instituir polémicas artificiales que sirven para elevar el tono lo suficiente como para verse implicados y consumir habitualmente sus informaciones además de apoyar unos postulados afines.

Lo normal es observar bandos marcados que repiten un argumentario sin molestarse: ni en rechazar las razones rivales por tenerse como superiores morales, ni en aportar las propias con un mínimo de autonomía. Es cierto que se pueden "comprar" ideas de otros, pero en la operación, las más de las veces, interviene poco la razón y mucho el corazón de modo que, uno admite el enunciado y se olvida del desarrollo.

Eso sucede especialmente en Cataluña donde se ha forjado un bucle de supuestos hechos consumados que resisten todo envite por muy bien pertrechado argumentalmente que se halle. Y lo mejor de todo es que se dirime con displicencia y un gesto de desdén cómplice sencillo que significa admitir que uno tiene delante nada menos que a un enemigo de Cataluña en forma de cualquier calificativo que se contenga en el lenguaje oficioso de los ciudadanos homogéneos.

Contra ello, poco se puede hacer, ya que la consigna principal para identificar enemigo es pronunciarse sencillamente en contra de lo instituido por el gran eufemismo que es Catalunya. Sólo mencionar hechos sucedidos como editoriales blindados por todos los medios de Cataluña sin posibilidad de divergencia pone en guardia cualquier elemento de alarma de pluralismo.

Pese a que es una realidad que en Madrid existen contrapesos mediáticos de fuerza similar, y la consiguiente extensión al resto del Estado y eso no es igual en Barcelona por ejemplo, sólo mencionarlo sirve para esperar cualquier réplica en guardia acompañada del correspondiente prejuicio instalado previamente, precisamente por todos esos medios locales que no disimularon a la hora de escribir una editorial conjunta.

Los satélites de diarios de tirada nacional no cuentan. Son medios "foráneos" por mucho que incluyan su edición local. Es como en política, están los que defienden Cataluña y los que la atacan, y no se pregunten más, pues superar esa criba o "virus" es harto difícil para un emotivo seguidor y sobretodo defensor de lo suyo o lo que le han repetido hasta la saciedad que es suyo. Lo de menos es ver cómo a través de los años esas maneras de hacer llevan a nuestra querida Cataluña a verse cada vez peor, pero como siempre se puede culpar al de fuera, asunto resuelto. De hecho, ahora CiU está en ello. Vuelta a empezar con el bucle.

miércoles, diciembre 21, 2011

El móvil de Rubalcaba

En el día de hoy, una noticia ha llegado a ser tan popular como la información que contenía. El diario El Mundo ha publicado una fotografía en la que aparecía la pantalla del móvil de Alfredo Pérez Rubalcaba recibiendo una "jugosa" información sobre un ministrable.



El debate ha quedado servido para dilucidar si ello supone una intromisión en la privacidad de las personas o lo contrario. El Partido Popular ha denunciado y criticado la acción hasta el punto que pretendía requisar el material fotográfico para impedir su publicidad.

Dejando a un lado los pormenores del asunto, elevaría el tema a la categoría de ejemplo con el que analizar una manera de hacer susceptible de crítica o defensa.

Como en todo sobre lo que se pretenda un mínimo de rigor, los elementos de juicio sobre cualquier asunto deben sopesarse de modo individualizado, tratando así de evitar las generalizaciones que descuidan detalles particulares que pueden resultar claves.

Pedro J. Ramírez ha comentado en su twitter que al recibir la fotografía, los responsables del periódico han determinado que era "político y noticioso", y por tanto susceptible de aparecer en su portada sin comprometer su deontología. Ahora bien, el caso es delicado de sentenciar a la ligera porque requiere una intromisión previa real de la intimidad del fotografiado para que luego, los responsables de turno decidan publicarlo o no. Para tomar tal decisión debe existir la foto. Además hablamos de una imagen tomada con un teleobjetivo que explica la intencionalidad manifiesta del fotógrafo.

De lo que no hay duda es que el motivo era político y noticioso. Lo que trato de discernir es si esos "principios" deben compararse a otros y, al hacerlo, demostrar cuáles pueden tener más peso. Es posible que por un corporativismo más o menos consciente, algunos profesionales del sector apoyen esa dinámica o traten de desdramatizar la reacción de los que se han manifestado en contra. Así como de igual manera pero al revés, existan personas que, siendo tan susceptibles de operar del mismo modo, se muestren frontalmente contrarios en este caso por motivos de otra índole, ideológica o de mera competencia. Eso a mi me da igual, yo no ocupo ni un caso ni el otro puesto que ni soy periodista, ni profeso especiales simpatías a ideas de izquierda.

Cada caso es un mundo (y nunca mejor dicho) y es importante medir lo que uno dice para no ser cautivo en ese proceder, en ulteriores casos análogos.

En este caso concreto y sin lugar a dudas, se admite como requisito necesario una voluntad de extraer una información con medios técnicos capaces de superar las posibles trabas que no podrían ser traspasadas de no disponer de éstos. Es decir, la cámara con un teleobjetivo potente.

El dilema pues, surge desde ese momento, no después, ya que a posteriori podemos justificar los medios empleados que nos han permitido dirimir la "validez" de la foto para ser publicada, pero no la intención manifiesta de lograr una noticia sin escatimar en maneras de hacerlo.

El objeto fotografiado es un teléfono móvil de su propietario y la información que éste contenga pasa a ser tema secundario en el análisis. La violación de la intimidad la marca la intromisión en un medio que está ideado y construido para entablar conversaciones personales entre el dueño y los interlocutores que éste estime oportuno. No es un artefacto ideado para mostrar información a grupos o para entablar conversaciones públicas. De ahí que no cabe una justificación en el interés de la noticia aprehendida puesto que para conseguirla debe superarse un escollo claro y nítido que es la privacidad del propietario del teléfono.

Si justificamos la publicación de esa noticia, permitimos la intromisión de la esfera privada por un bien supuestamente jugoso, que para más inri en el caso que nos ocupa iba a ser conocido horas después por boca de Mariano Rajoy o el portavoz de turno. Es entonces el bien supuestamente noticioso y evidentemente político, un elemento que más que condicionar la información en términos absolutos, la adelanta unas horas logrando un impacto comercial de un diario. No hablamos ni tan siquiera de una información esencial que igualmente vulneraría los términos antes descitos, sino de un oportunismo que se constituye en una pauta o modo de hacer que conlleva y conllevará consecuencias para los actores y aquellos que pueden ser víctimas de éstos.

Al final, tratamos de establecer si el fin justifica los medios y en ese proceder, concluiremos una línea que separará en el caso concreto a quienes lo entienden afirmativamente o negativamente.

Acabada la exposición, debo aclarar una cuestión que he escuchado recientemente: cabe la posibilidad de que el señor Rubalcaba, lejos de tratar de preservar su intimidad, facilitara al fotógrafo la posibilidad de captar la instantánea.

De ser así, en buena lógica, hablaríamos de otra situación que no contradice un ápice lo antes expuesto, pero me invitaría a hacer unas precisiones sobre el cargo socialista, ya que de existir voluntad por su parte de mostrar a algún medio, el mensaje de su teléfono móvil:

- Podría responder al deseo de don Afredo Pérez de convertirse materialmente en la ansiada filtración de los ministrables de don Mariano Rajoy y así estropearle un poco su intento de conservar la máxima discreción.

- Podría deberse a una manifiesta intención de poner en evidencia a un medio en particular que lleva haciéndole la vida imposible en política. Es posible que sea tan enrevesado como capaz de serlo el reciente candidato.

- Es posible que se tratase de una inocentada antes de fecha y con ello tratar de demostrarnos a los que podamos advertirlo que el señor Rubalcaba intenta tratar a los españoles de inocentes.

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Un excéntrico pensador que emplea este blog sin concesiones a la mesura ni a la inteligibilidad