jueves, abril 12, 2012

La gran importancia de una marca

Hoy he estado leyendo una noticia que explicaba el aval que un juez ha dado a la OCU en un estudio que determinaba la pésima calidad de las leches de vaca en nuestro país y que por ello ha sido demandada por la Federación nacional de industrias lácteas. Deteniéndome en el estudio que la Asociación de consumidores había realizado sobre las diferentes marcas, una en concreto me ha llamado poderosamente la atención: "Llet nostra". Resulta que el alimento con posesivo recibe la segunda peor puntuación (junto con otras 8 marcas) del análisis.

En Cataluña se ha implantado con mucha efectividad (desde una perspectiva maquiavélica) una idea de "bondad" o "maldad" aplicable a las opiniones o manifestaciones en función del agrado del nacionalismo. Así, si alguien determina que algo funciona acertadamente según los postulados oficiales querrá decir por defecto que "quiere a Cataluña" y si por el contrario, piensa o deduce conclusiones desfavorables o sencillamente opuestas al dogmatismo nacionalista, ello significará inexorablemente que ataca, odia o quiere mal para Cataluña. De ese modo se puede ver, a modo de argumento pretendidamente consistente, a numerosas personas y personajes que dirimen tranquilamente su opinión con una sentencia del estilo: "odiáis a los catalanes", "está en contra de Cataluña", o cosas por el estilo. Ello con independencia del origen, si bien es más normal que se dirija a los no catalanes para exacerbar un estado de "reclusión" azotado por la incomprensión ajena.

En realidad, semejante proyecto de simplicidad manipulativa estaría condenado irremediablemente al fracaso si no contara con la complicidad de los medios catalanes, y aquí desgraciadamente sí resulta ser válida la generalización, porque todos los medios relevantes "de la terra" azuzan sin recato el silogismo entre sus noticias. De mil maneras se busca la reacción en el consumidor a un victimismo que establece una gran injusticia con "los catalanes", dando por sentado que todos piensan igual y los que no, que se aguanten por "no querer a Cataluña".

El proyecto manipulador es muy peligroso ya que nace, se desarrolla y se dirige a fines concretos de modo que en el proceso, es posible quitarle la venda a la justicia de las cosas disponiendo en mente de ese fin que justifica a esos medios. Vendría a ser un: "no nos peleemos entre nosotros para no quebrar nuestro objetivo". El problema viene a ser que la gente es capaz de tragar, unos por miedo a ser tachados de anticatalanes y otros porque han sido convencidos de que es necesario inmolarse, transigir y mirar constantemente hacia a fuera para evitar mirar hacia dentro.

En los diarios catalanes se da la frecuente paradoja de que suelen salir un mayor número de noticias de política nacional que local. No así de sucesos. De hecho, para conocer decisiones legislativas o procederes gubernamentales de la Generalitat, es más adecuado consultar prensa no catalana. El reflejo condicionado de un "buen catalán" será culpar de ello a los diarios "obsesionados con Cataluña", pero cuando observas noticias de calado ocultas que no darían buena publicidad a sus responsables sustituidas por otras referidas a instituciones no catalanas expuestas a discreción y sin rubor, te puedes llegar a preguntar si hay una intención detrás de todo ello.

En Cataluña se coparon las portadas a diario con el caso Gürtel porque como aquí no había ni hay corrupción, resultaba necesario "informar" a los ciudadanos. Posiblemente en la comparativa de alcance de casos como el del Palau de la Música, en lo referido a cargos públicos, lo de Valencia podría ser un aperitivo, pero los medios de "casa nostra" no han creido oportuno informar de ello adecuada y profusamente a los catalanes. Tampoco fue relevante que Artur Más lanzara anuncios electorales en los que aparecía una "España" robando carteras a los catalanes, mientras aparecía como beneficiario de un fondo de su padre en Lienchestein, a fin de cuentas, el dinero que los impuestos no cobrarán de ese "humilde patrimonio" se repartiría solidariamente entre diversos territorios y por ello no se le priva exclusivamente a los catalanes. Quizás fuera por ello que no se diera bombo y platillo a semejante noticia de un candidato a la Generalitat.

Un catalán informado, difiere de uno "bien informado", el cual sabe todos los entresijos, políticas de recortes y maniobras del Gobierno Central, amén de las corrupciones y corruptelas de casi toda la península. No es de extrañar por tanto, que cuando consulten cualquier diario que no sea de "casa nostra" lo tache de anticatalán. Estamos tan acostumbrados al silencio mediático de los quehaceres propios, que cuando alguien publica uno no especialmente positivo resulta de lo más lógico acusarlo de "atacante". Mucho mejor ese silencio connivente de todos los periódicos de la Editorial conjunta por el Estatut que coinciden "casualmente" en sus planteamientos políticos y partidistas. Ello significa que, con mayores o menores matices, cualquier diario del Principat..."nostre", en esencia defenderá y atacará lo mismo. Sin oposición que en prensa y opinión se llama pluralismo.

Y de éstas que llegamos al estudio de la leche que citaba al principio. Resulta que una de las marcas más desfavorecidas en los análisis es "Llet nostra". La llet d'aquí, de casa. Eso implica buscar una doble intención de los que perpetraron el análisis para perjudicar los intereses de Cataluña, ya que la marca no deja lugar a dudas de: quienes son los productores y a qué perfil de consumidor va dirigido. Pues resulta que no existe mejor ejemplo. Sería de justicia que los que ciertamente avalan esas estrategias, ya sea por ignorante visceralidad o por conocimiento maquiavélico, sólo pudieran consumir esa leche y no otras como Pascual, la de mejor calidad en el estudio. Aquí no es posible echar las culpas a nadie y el caso es homologable a tantos y tantos despropósitos que como mínimo, en coherencia, esos "defensores" de Cataluña que juzgan a los atacantes como jueces y parte, deberían beber cada día tres vasos de su leche, la de su casa. A partir de ahí, que cada cual juzgue como le plazca sus propias metáforas.

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Un excéntrico pensador que emplea este blog sin concesiones a la mesura ni a la inteligibilidad