martes, octubre 29, 2013

La gran oportunidad perdida del PP

El terrible 11-m además de constituirse en el atentado más cruento de nuestra historia reciente, ha llegado a ser una debacle para el país de proporciones históricas. Sin duda, pocas veces un atentado resulta tan certero y eficaz en sus propósitos como lo fue el perpetrado en 2004. Sus consecuencias inmediatas, a corto, medio y largo plazo desde el súbito vuelco que dio la victoria a Zapatero, pasando por un cúmulo de cuentas pendientes que han fomentado el rencor entre las dos Españas, el aumento como nunca había existido de los anhelos separatistas, la degradación de los principios por unas ideas utópicas de bienestar que se logran aparentemente con manifestaciones y abrazos metafóricos entre los que piensan igual y el hundimiento de la economía en pos de un populismo sentimental que justifica la intención por nefastas que sean las consecuencias que produzcan, son algunos de los efectos de una fecha concreta.

Pues bien, Mariano Rajoy tenía la oportunidad de reparar las heridas aplicando justicia. Esa justicia sin doblez que ayer pude ver en Manuel Pizarro y que pone de manifiesto la gangrena que causa la política entre algunos de nuestros mandatarios.

Nuestro presidente ha perdido una oportunidad histórica de poner la justicia en su lugar y conseguir lo que nadie como a él se le había brindado. El socialismo de Zapatero y Rubalcaba, que es el responsable principal de que la crisis financiera hundiera del todo nuestra economía por mirar hacia adelante con fingido optimismo y ambición electoral cierta, nunca hizo nada por los deshauciados, ni los parados que aumentaban a borbotones. No se legislaba en favor de esos a los que se acude cuando hay elecciones, pero los sindicatos callados o con sordina, vociferaban quejas genéricas hacia el sistema que se ven ahora justificadas por razones tan resplandecientes como el vil metal.

¿Se imaginan que Rajoy se hubiera limitado a aplicar la justicia sin más? ¿Qué hubiera pasado si no se hubieran rescatado a los bancos y cajas en quiebra? Se podía y se puede justificar que hubieran arrastrado a muchos sectores y empresas, pero es mucho peor el virus que supone dar a entender que los poderosos si delinquen o resultan negligentes, llegan a quedar exonerados de la justicia por "imprescindibles", lo cual lejos de ser cierto, resulta todo lo contrario. Nadie contrataría a quien trabaja mal o es corrupto, Rajoy en cierto modo o "por las circunstancias", lo ha hecho y eso es algo que no ha sabido medir. No se puede hacer a la idea del bien que hubiera sido para España que hubiera primado los intereses de los ciudadanos sobre la de poderes fácticos, podridos de dinero y de lo otro.

No cabe en ningún cerebro de bien, en moral e inteligencia, sea de la ideología que sea, que aquellos instigadores de una crisis que para colmo llevan la evidencia de su daño en sus propias cuentas, puedan constituirse en propietarios acreedores de las viviendas de quienes con su trabajo las compraron para tener un futuro. No es ni justo ni de derechas, ni de izquierdas, ni de nada que un piso pierda su valor por causa de quienes estafaron o se subieron a la montaña del todo vale y que deba hipotecarse a precio de cuando las cosas iban bien. Nada diría de quien se ha arruinado por su causa o quien asumió un contrato de buena fe en unas condiciones y con unas reglas de juego que no han cambiado, pero admitir que el que exige sea el que ha cambiado las reglas del tablero y juega con las cartas marcadas, eso no. Por supuesto hablo de quienes caerían sin ayuda pública. ¿Quién puede justificar que éstos reciban el dinero que a los ciudadanos se les niega? Eso no es populismo, es un argumento sólido que tiene y tendrá cualquier persona a la hora de clamar al cielo lo que es una injusticia con todas sus letras. Pues bien, si Rajoy hubiera hecho justicia sin mirar quiénes eran los acusados y marcando sus valores sin distinción alguna, muchas cosas serían diferentes en este país. Hubiera quedado en evidencia el socialismo obrero hipócrita que mintió y no hizo nada, hubiera quedado en evidencia ese sindicalismo connivente con el poder y la corrupción que cobra del erario público sueldos inmorales entre muchos compañeros, hubiera puesto bálsamos a la herida abierta por Zapatero en esa España pretendidamente dual que se odia por anuncios demagógicos, hubiera adquirido súbitamente la autoritas necesaria para acometer las medidas y esfuerzos a sabiendas que se iba a poner a cada cual en su lugar y que los sacrificios valdrían la pena. Tantas cosas y tan buenas habrían supuesto para España la aplicación de una justicia ciega, resolutiva y valiente que nunca más habría que oír ni ver soflamas populistas de quienes se sentían moralmente superiores para juzgar al resto.

Nada de eso ha hecho Rajoy y mucha gente que vota al PP lo hubiera deseado y pretendido. Ayer Manuel Pizarro era un ejemplo de lo que puede llegar a ser un país por obra de una persona u otra y le apuesto a quien quiera que lo que dice este señor lo cumple.

 Bajar los impuestos le parecerá a Rajoy la solución adecuada para mejorar en popularidad, pero teniendo la extraordinaria posibilidad de regenerar España y habiéndola desaprovechado, calculen el despropósito. Y eso que no hablo de los nacionalismos.

jueves, octubre 03, 2013

Qué sucedería si en Cataluña existiera verdadera libertad para los catalanes...

...No para un ente abstracto comandado por unas élites directoras que dictan a la población lo que ésta necesita para alcanzar su felicidad, o a quiénes deben apartar de sus vidas para lograrlo.

Si existiera libertad cierta en Cataluña no tendríamos que aguantar que existiera gente capaz de decirle a los demás lo que deben hacer, cómo expresarse y en qué medida reciben la aptitud de la catalanidad. Gente empecinada y auto legitimada por un entorno agobiante de simbolismo y parafernalia que mirándolo con cierta distancia, la que necesita la razón para emitir una valoración, llega a rozar el absurdo. Una subasta de emblemas de catalanidad a la que casi todos subyacen, unos, los catalanes de descendientes catalanes porque han asumido con fervor la idea de propiedad de la tierra; otros, los charnegos, con un complejo interno inconsciente que les lleva a tener que demostrar lo que los otros no tienen porqué y también los que simplemente se dejan llevar por la idea de que lo propio es "diferente" ergo inevitablemente mejor. Algo de lo que pueden sentir una admisión de pertenencia acogiendo las palabras integración e inmersión. Es difícil ver concentraciones de gente que reivindica sus debilidades más que para reclamar de otros atención, no hay territorios pobres que suelan reivindicar su escisión con el resto. La diferenciación siempre se contrapone por una idea convencida que lo propio es superior. Porque la diferenciación es un rasgo implícito de España y sus regiones. Nadie en sus cabales verá iguales a un gallego que a un extremeño o a un murciano o balear, cada cual lleva empapada unas costumbres y arraigos propios del lugar donde le vió nacer. Ahora bien, el destacarlo como algo relevante es consecuencia de un algo más, un interés ulterior al margen de dar a conocer lo obvio.

Y ¿Cuál es el rasgo diferenciador por antonomasia? La lengua. El temperamento, los usos o costumbres no llevan a destacar suficientemente una diferencia superior entre las diferencias, puesto que la voluntad sólo añade un deseo y no establece más distancia que la existente entre un gaditano y un leonés. La lengua es el rehén, la coartada que permite secuestrar la libertad ciudadana en pos de una causa mayor, ese simbolismo doctrinal imprescindible que requiere la supeditación ciudadana, el medio necesario para alcanzar el fin. No es cierto que el catalán desaparecería si existiera el bilingüismo académico a partes iguales o el trilingüismo, si Franco no pudo acabar con la lengua de Llull, difícilmente lo lograría la plena libertad de derecho ciudadana y la equiparación de derechos entre unos catalenes y otros. La falacia victimista de la amenaza del castellano es de libro y a la vez el recurso maravilloso con el que azuzar la emotividad de quienes se sienten protectores de un legado que supera a las personas en un territorio, Cataluña, en el que hay que reconocer existe una gran propensión al dogmatismo y a la genufexión ante causas "superiores". El Barça es una gran prueba de ello.

¿Qué pasaría si existiera la libertad en Cataluña? ¿Qué sucedería si se pudiera escolarizar a los hijos en dos o tres lenguas? Lo primero que los opresores tratarían de impedirlo escudándose en el ya explicado subterfugio de pega imponiendo que lo que suma agrede y lo que resta, paradójicamente, suma. Hay que poner mucha emoción para entender la lógica nacionalista, pero lo que es una gran suma son los recursos para publicitarla.

Si hubiera equidad en la enseñanza de las lenguas el catalán no se perdería bajo ningún concepto, pero sí quedaría tocada la pretensión de desafección con el resto de España y la extensión consiguiente de los deseos independentistas. El catalán académico se dominaría y la gente se expresaría con locuacidad y léxico profuso en los dos idiomas, pero, no se vería obligada a hablar en catalán ni a escoger esa lengua bajo la mirada atenta de inspectores de enseñanza o censores de carteles en el propio negocio. El castellano y el catalán se distribuiría con libertad en espacios socio-culturales y la naturalidad de la libertad evitaría los prejuicios de cualquier clase. No en vano, existiría la gente que trataría de imponer su voluntad apelando a grandilocuencias y victimismos. Eso nunca cesaría. Pero Cataluña sería ciertamente libre y el fin tramado de unos pocos hace treinta años no sería ya más excusa para doblegar la libertad de prensa, de enseñanza de tantos y tantos derechos para ciudadanos de primera y segunda en este lugar donde se pide libertad por quienes sólo se miran sus ombligos.

Dicho ésto, en Madrid no se enteran y ningunean constantemente la coerción sistemática o a lo sumo la balbucean o discuten en foros televisivos primados con audiencias sedientas de sangre matafórica. La pedagogía es necesaria principalmente con el Gobierno de España y medios del resto de España, porque cada día que dejan pasar, omiten su deber de socorro y explicitan e incluso justifican un deseo independentista por lo poco que incluso los no nacionalistas nos vemos comprendidos por quienes son nuestros compatriotas.Puede que muchos se expresen muy bien en un foro, pero las palabras hasta que cristalicen de algún modo, son y serán únicamente publicidad y entretenimiento.

So...Freedom for all catalonians

miércoles, octubre 02, 2013

Lecciones para la población aprendidas

Recientemente topé con un antiguo compañero de colegio. Para ser más exacto el hermano de una amiga que iba a mi clase en la EGB. Lo había ido viendo de año en año, pero éste era el lapso de tiempo más prolongado sin contacto. De hecho, hace unos diez años incluso él participó en alguna de las tertulias que monté semanalmente durante un año con un grupo de amigos y conocidos . Sabía ya que se había casado y había conocido a sus pequeños aprendiendo a caminar. El caso es que este chico nunca tuvo ideas nacionalistas conocidas, simplemente se limitaba a opinar con tibieza de las cosas sin una implicación destacable. Eso sí, sabía que se había casado con una chica que ya hace diez años flirteaba con el nacionalismo más voluntarioso por decirlo de algún modo.

Entre el cúmulo de intereses personales y porqués acerca de la familia bien gracias, apareció de soslayo el tema político. Quizás no tan de soslayo ya que afecta a todo lo que puede afectar a un padre de familia que tiene hijos y obviamente los escolariza. Al hablar de colegios, explicaba que su prole iba a un colegio distinto al que solía cuando lo conocía, era público y su defecto más pronunciado ante mi estupefacción era según sus palabras que hablaban en castellano. Me extrañó ya que si con los carteles de los comercios sólo se permite el catalán, cuanto más es en el caso de un colegio público. Entonces refirió con convencimiento que la clase de castellano la hacían en castellano y que por la pega de existir inmigrantes hispano hablantes existía un contagio que en cierto modo, espetaba, les obligaba a utilizar la lengua de Cervantes. Eso todavía llegaba a ser más gravoso cuando llegaban a casa y veían los dibujos animados en un canal no catalán, algo a lo que según su lógica, reaccionaban no permitiendo ese idioma dentro de las paredes de la casa, porque para este conocido una cosa estaba clara: los alumnos catalanes sacan mejores notas en castellano que los de Madrid o los de otras regiones españolas.

Detengámonos aquí y observemos la absoluta delegación necesaria en los credos del "master" para asumir la fe del nacionalismo. Resulta que yo tengo que apoquinar un colegio privado para que tengan clases en catalán y castellano dado que no tengo posibilidad de que mis hijos opten por la riqueza de dos o más lenguas y mi mujer les habla en catalán y yo en castellano. Además, resulta que son adictos a la lectura, tanto en catalán y castellano, rondan los diez años y de vez en cuando, al expresarse en castellano sueltan algún palabro de la lengua de Llul, pero resulta que, por el contrario atendiendo al dogma del aprendizaje nacionalista, la media de los alumnos catalanes que están obligados en su mayoría a sumergirse en el catalán salvo dos horas y muchos de éstos hablan el catalán íntegramente en sus casas, tienen mejor aptitudes que quienes la escuchan y la estudian prácticamente todo el día. Ver para creer.

Un catalán tipo repite como si fuera una verdad como un templo que el catalán está en absoluta inferioridad y que necesita el contrapeso de la inmersión para ni tan siquiera llegar a igualarlo. Que la tele y las series de dibujos y demás "medios altamente formativos" son más que suficientes para el correcto aprendizaje del castellano. Y yo no niego la mayor, se que un niño de inteligencia normal puede conocer perfectamente otra lengua por asimilación en medios aunque no ocupe un porcentaje significativo en su día a día, otra cosa es su nivel puramente académico que es cuestionable e incluso evidenciable a poco que uno se moleste en tratar con algunos niños, cada día más, que deben realizar un ingente esfuerzo para expresarse correctamente en español. Pero jamás el aprendizaje ha sido el objetivo, sino la asunción de la lengua catalana como vía de expresión única, la utilización como lengua vehicular para llevar al desapego con todo lo que tenga relación con España. Así de simple y de claro. No obstante, los ciudadanos tipo seguirán erre que erre defendiendo la lección bien aprendida sin pararse a pensar por sí mismos.

El nacionalismo ha urdido una serie de contrarréplicas y las ha extendido por todos sus medios, de manera que ya no cabe pensar que dos y dos suman cuatro, estudiar menos un idioma y verlo por medios alternativos o incluso como en algunas casas, bastantes, que sólo ven TV3 y apenas se expresan en castellano lleva a hablar mejor que el resto de españoles. Puede que un día las clases sean en castellano íntegramente para aprender el catalán si TV3 saca una serie tan adictiva que la formación de sus retoños quede tan enganchada en sus redes que el castellano se encuentre en inferioridad. Ya puestos a soltar absurdos...

La radicalización viaja en un barco llamado "normalidad"

Si tiene hijos o ha sido menor (espero que sí), seguro que no tomaba conciencia de cuanto se crece al ser o vivir con los niños. Ya fuera de vuelta de vacaciones o al reencontrarse con familiares con infantes es cuando resultaban inevitables las exclamaciones en torno a la altura de los pequeños.

Imagine que ve una tortuga y desea hacerle una fotografía, pero si no dispone a su lado de un objeto o algo que resulte conocido, no podrá trasladar al que observe su instantánea las dimensiones del reptil.

En ambos casos existe la necesidad de una referencia para tomar conciencia de los cambios o las proporciones de los sujetos protagonistas. En la política sucede lo mismo, porque todo es extrapolable. La independencia de Cataluña hace unos años sonaba como una barbaridad para un altísimo porcentaje de la población catalana y ya no digamos las "esteladas" que se reducían a grupos de forofos futboleros o núcleos duros de poblaciones rurales con ganas de linchar a los pixapins, que es como despectivamente la gente de Gerona denomina a los barceloneses gracias a la invasión turística que sufren los fines de semana desde los años 70.

En Cataluña se convive metafóricamente con el menor que pega el estirón o la tortuga no tiene nada al lado que sirva para conocer su proporción. No hay medios públicos ni privados que sirvan de contraste para saber la "evolución" sufrida en este tiempo, sólo editoriales que firman conjuntamente soflamas y manifiestos en una dirección.

De todos modos, sí que el catalán tipo es consciente de que antes no quería la independencia y ahora la reclama exaltado en una manifestación, pero éste navega en un barco llamado "normalidad" que le hace sentir que su proyecto es aceptado por una mayoría cercana y que las referencias fuera de este entorno, es decir, el resto de España son las que se han radicalizado por contraste con ellos mismos. ¿Cómo se convence a esta gente que los radicales son ellos? ¿Cómo se evita toda la ristra de argumentaciones que los medios de comunicación nacionalistas disparan cada día a discreción para apropiarse de conceptos como "derecho a decidir" o "enmancipación" o cualesquiera constructos dirigidos a una idea fija de desafección con el resto de España?

Si se tomara la comparación del comienzo sería complicado pues las referencias son objetos o principios conocidos y aceptados y toda manifestación que provenga de Madrid, lejos de constituirse para el nacionalismo en referencia que sirva para medirse, se convertirá en razón de diferenciación que soportará y motivará la intención de secesión. No en vano, existe un elemento que se ha producido que ayuda a conocer el grado de radicalismo del nacionalismo catalán, y ese no es otro que la aceptación del "informe Otegui". Cataluña está en un punto que mucha gente verá normal ya esos extremos, pero todavía queda un grupo muy extenso y ambiguo que se suele dejar llevar por las intenciones de la mayoría; un sector eminentemente acomodado que todo le va bien mientras la cosa no se salga de madre, pues bien, como el escenario antes narrado de "normalidad" lleva a aceptar que nada se salga de sus cabales por no existir contrastes, con Otegui la cosa cambia. Es conocido y se sabe su procedencia y métodos. Mucha gente podrá detenerse un instante a pensar ¿Qué hago yo en el mismo barco con Otegui? ¿Qué hace el presidente de la Generalitat de la reputada CiU sin poner peros a la entrada de este señor? Ahora bien, ¿Cuál es el riesgo inmediato que puede suceder? El efecto de la defensa por contra, o lo que es lo mismo, si desde Madrid se pone el grito en el cielo, en buena lógica por semejante hecho, el nacionalismo se replegará y optará por las justificaciones que considere oportunas y a otra cosa mariposa. Los medios locales correrán un tupido velo y enfatizarán sobre cualquier reclamo castizamente español que atraiga las miradas y renueve el fragor de la batalla.

La Cataluña oficial ya perdió hace tiempo la senda de la moderación y ese hecho lleva a mirar a los demás por contraste sin saber quién es el que se está moviendo, si unos u otros, pero las referencias están y permanecen en su lugar. Otegui no ha cambiado y el nacionalismo lo acoje con los brazos abiertos. Hoy en día se puede decir que Carod Rovira no hubiera padecido las iras de muchos cuando solicitó el pase VIP que les privaba de los asesinatos de ETA.

En Madrid no son conscientes de la situación y lo peor es que no saben como afrontarla, al menos con un mínimo éxito. Siempre la información, la disonancia cognitiva, la moderación y la búsqueda de referencias para hacer despertar del sueño a aquellos suficientemente mayores para conocer su cambio en el tiempo, porque con los menores adoctrinados el caso está prácticamente perdido.

Espabilen y comiencen a pensar en estrategias de manipulación de masas parejas a las desplegadas por el nacionalismo y su rodillo publicitario con 3 los ejes: propiedad de la tierra - Barça - desafección con el resto de España. Eso es el bombardeo más efectivo posible y el que les ofrece la posibilidad de sentirse seguros y confiados de que tarde o temprano ganarán cualquier referéndum con independencia de que exista justicia cierta, referencias reales o lo que haga falta. Ya sólo será una continuación de lo que viene siendo la política en Cataluña: "lo quiero, lo tengo" y sin una sola traba, al educar al mastodonte con caprichos y consentimientos se te convierte en un dictador que quiere hacer lo que la de la gana, y en esa estamos, con ganas de emancipación.

martes, octubre 01, 2013

Cambie de canal y compruebe cómo el futuro no es halagüeño.

Una de las situaciones más absurdas que uno puede detectar en el debate independentista catalán para un no nacionalista sucede cuando tiene la oportunidad de cambiar de canal en su televisor viviendo en Cataluña. En ese caso se podrá comprobar lo que se entiende por "normalidad" en cada plató y a su vez cómo la distancia política entre uno y otro está en las antípodas. Cada personaje tipificable como de referencia tiene una idea enquistada tan asumida como una verdad que los argumentos dejan de tener sentido ya que lo que se aprecia es un "bandismo" o partidismo absoluto.

En un canal se preguntan cómo cerrar el grifo a quienes fomentan la inversión del independentismo en detrimento de otros servicios mientras en el otro apelan al derecho a decidir ante cualquier crítica. En un canal hablan del día después de Cataluña fuera del euro mientras en otro dejan caer que podría ser España la que no entrara en Europa. Es tan dispar y la información tan opuesta que una sugerencia ahora mismo para los no nacionalistas o personas que tienen responsabilidades de gobierno en España es que cambien de canal por cualquiera de los efectuados en Cataluña y comprueben los argumentos o las informaciones que a diario se están expandiendo como normales. Lo contrario sin duda está más que hecho y analizado pues un grandísimo porcentaje de noticias en los medios catalanes versan sobre todo lo negativo que sucede en el resto de España.

Las personas inseridas en la "normalidad" catalana hablan de amenazas de España mientras mencionan la palabra "enemigo" o que hay otros sitios para asaltar en lugar de la Caixa como el banco de España sin que nadie lo note en ese plató como relevante. Los esquemas cognitivos de unos y otros son tan diferentes que no entienden y no entenderán que la información es el arma de la conquista de masas por encima de leyes, principios o justicias. Hasta que eso no se comprenda por quienes deben hacerlo, el choque de trenes o la lucha entre territorios es algo que sucederá inexorablemente.

En uno de los canales conservadores, Alicia Sánchez Camacho hablaba de fomentar y equilibrar la información en Cataluña, pero sin duda llega algunos años tarde. La información sólo tiene éxito si se dirige a la vía sentimental, nunca racional. Aunque probaran que CiU ha robado a los catalanes más que España y todos los delincuentes juntos, no cambiaría un ápice la filiación de quienes han sido machacados incesantemente por mensajes emocionales de implicación y desafección al unísono. ¿Creen que decirles lo que le pasaría a Cataluña el día después les amedrentaría? Al contrario, sería un reto. La quiebra debe dirigirse a la falsedad de los principios estructurales del nacionalismo en el ámbito de la emotividad y eso es prácticamente imposible si no se produce desde dentro, ya que España ahora mismo tras años de control mediático nacionalista, es la enemiga oficial. Quizás sí podría calar entre gente que desconoce los sistemas de Pujol de control, de prohibiciones en medios, de subvenciones, de causa común ante la corrupción, de pactos excluyentes, de manera que si estuviera magníficamente llevado les pudiera provocar algún caso de disonancia cognitiva, pero en ese caso no lograrían adhesión a la causa "española" sino frustración de la confianza en los que se dicen sus aliados.

Pero el problema serio que parece que no se menta en los medios es que CiU ya se ha inmolado poniendo al servicio de ERC toda su maquinaria propagandística y de control de masas, porque CiU se sabe o se intuye que tiene unas maneras tan difíciles de contener por evidentes que mucha gente la rechaza incluso entre el nacionalismo y ERC, al tener únicamente la trágica para Cataluña pero breve intervención en el tripartido, no sufre el desgaste al que están sometidos otros y tratándose de un proyecto como la independencia, lo mejor deben pensar algunos es acudir al original. No hay nada que hacer mientras centros escolares y el 100% de los medios den una información tan distinta al resto de España y tan al servicio de una causa como la nacionalista. El referéndum es una trampa a corto, medio o largo plazo que de permitirse, garantizaría la ruptura de España a plazo fijado porque las generaciones de adoctrinados crece cada día que nace un retoño en Cataluña y ese es el ardid que les provee de un argumento para exigir la opinión ciudadana. Cataluña ha refundado el positivismo dejándolo en la anarquía de las masas controlables por los medios que piden casualmente lo que millones de euros durante todos estos años han servido para sufragar: subvenciones a medios, políticas discriminativas, cierres en bloque y chantajes como el ya asumido como normal Pacto del Tinell. Esto se ha convertido para muchos en una especie de "resistencia" en la que cualquier medio vale para un fin.

En Cataluña la gente ha comprado que la causa de su reclamación es por hartazgo y justicia, como si se hablara de una subasta de un postor que poco o nada tiene que ver con nosotros se tratara. No saben ni piensan que aquí la inmersión es absoluta y total y el abordaje debe plantearse desde el conocimiento de lo que aquí se toma como normal y no desde Madrid. La manipulación del ser humano con medios es relativamente fácil de implementar, pero bastante difícil de desenmascarar incluso una vez descubierta. Mucha gente todavía estudia los fenómenos poblacionales de regímenes autoritarios o diactatoriales apoyados por grandes mayorías sin saber que la razón o la lógica queda fuera del rango, sólo la emoción de sentirse mejores acompañada de la necesidad de desprenderse de quienes les perjudican son los únicos patrones comunes a cualquier nacionalismo. Compruébenlo y verán que el ser humano repite siempre su historia, incluso la de los ineptos que hicieron grande al monstruo.