martes, junio 10, 2014

Llamada de urgencia a Aznar, Pizarro, Aguirre, Oreja, y a la Izquierda comprometida con España.

¿Recuerdan cuando desde la Izquierda y el Nacionalismo se tomaba a mofa la preocupación de la derecha sobre la unidad de España? Bien, desgraciadamente la realidad ha dado la razón a los que pronosticaban lo que ahora sucede, como en tantas otras situaciones.

Algunos llevamos mucho tiempo viendo venir la situación que ahora ocurre, en mi caso concreto el avance del Nacionalismo catalán porque soy nacido y vivo en Cataluña, pero todas las advertencias que permanecían anónimas entre la multitud de información de la red y la baja predisposición de quienes deben escuchar son ahora papel mojado. Ya tenemos un pulso real por la independencia de Cataluña, el cual a cada hora que pasa sin respuesta cobra más y más intensidad. Desde ya cada decisión en un sentido u otro, tanto de acción u omisión, conlleva efectos cada vez más intensos pues la cercanía en el tiempo del desafío y la percepción de que no existirá freno da alas a quienes han ido consolidando una visión excluyente de Cataluña y han extendido sus símbolos y manifestaciones entre la sociedad pasando por encima en muchos casos del cumplimiento más elemental de la ley. Muchos ayuntamientos, como el de la localidad donde resido, tienen desnuda el asta donde debería ondear la bandera española, son de facto territorio independizado pues no existe ninguna manifestación institucional que exprese lo contrario. No sólo eso, en edificios públicos, sufragados por los vecinos como por ejemplo casas de cultura, la estelada ondea incólume con la aquiesciencia de quienes luego por televisión hablan de que la garantía de los ciudadanos es el cumplimiento de la ley.

El Nacionalismo tiene como gran efecto vertebrador y propagador el simbolismo y la economía de la información, unos procesos que no fueron desactivados y destapados adecuadamente en el momento que aparecieron como armas de exclusión que conforman: cohesión de grupo por un lado (con una idea simbólica de País) y desapego (con el resto de España fundamentado a la crítica a los dos partidos nacionales y silencio sobre las irregularidades locales) que pretendía y ha conseguido relacionar que el ser catalán implica necesariamente desapegarse o renunciar a la españolidad. Además, la forma en la que desde Madrid se ha abordado el Nacionalismo y sus manifestaciones no sólo no ha ayudado sino que, justamente al contrario, ha coadyuvado tanto por la torpe acción en el terreno mediático como por la omisión en el político/legal a que se favoreciera la propagación de la cohesión nacionalista. Hay que contar que el Nacionalismo desde su cabeza, ha avanzado gracias a un control de medios y una ley del silencio que ha permitido un proyecto de una sola voz anulando las opiniones discordantes internas. Las palabras de desaprobación, el ataque mediático al Nacionalismo, el gran efecto del fútbol en la psicología de masas y sus medios, la constante trifulca de la Izquierda, los programas de debate y opinión desprovistos de acción y hechos políticos y legales suponen un acicate para los nacionalistas porque en política el efecto de la psicología inversa que siempre articula una autodefensa instintiva y la cohesión endogrupal juegan de manera muy poderosa entre los grupos sociales y lo único que se percibe desde Cataluña son bravuconadas, estilos muy estereotipables, manifestaciones de contrariedad, pero materialmente una total inacción que ha reforzado sin límite el proyecto de secesión y a sus protagonistas.

En otro plano, topamos con las fuerzas de izquierda radical que, instaladas en el populismo y la demagogia simplista, no tardan en adueñarse de los corazones de todos aquellos que han atendido con desesperación a la terrible crisis económica sufrida. No existen demasiados secretos para advertir los porqués de una indignación creciente y el protagonismo fundamental lo ejercen los medios de comunicación. Durante la crisis hemos presenciado documentales o programas denuncia de los poderosos, de los corruptos; programas aparentemente inocuos de ricos y opulentos que presumían de sus riquezas en tiempos de depresión; programas satíricos centrados en el ataque a la Derecha, un poso de rabia y frustración que ha centrado las culpas de todo, no en los gobernantes de Izquierda que han saqueado las cuentas públicas, sino en los próceres de la Derecha, porque no olvidemos, que es lógico que exista y se potencie un sentimiento de afinidad de grupo que exima de responsabilidad a los que entiende propios y dirija sus acusaciones a quienes supone ajenos.

Con ese punto de partida, en el mismo instante que Mariano Rajoy ganó las elecciones tuvo en sus manos una posibilidad de regeneración de España que ciertamente podía tener un alto coste para muchos próceres e intereses creados, pero cuyos efectos sanadores, de justicia y de referencia moral hubieran compensado con creces la travesía en el desierto. Entre toda esa programación de debate político que ha habido, uno de los invitados que más respeto han ganado entre el público conservador, Don Manuel Pizarro, explicó con naturalidad que quienes lo habían hecho mal había que dejarlos caer y quienes bien, recibir sus réditos y las justas credenciales. Soy consciente que dejar caer a cajas y bancos "enfermos de muerte" no era cosa fácil, pero ¿Pueden imaginar lo que hubiera supuesto de "cara" a la opinión pública en todo orden y condición? El Socialismo hubiera quedado más que en evidencia y el PP habría primado justicia en un sistema libre sobre la protección de intereses creados y el respeto a las élites y sus fueros privilegiados. Lejos de eso, muchos dirigentes negligentes y responsables de entidades en quiebra han campado a sus anchas indemnes y ocultos en paraderos que reconfortasen la pérdida de su antigua condición.

Ello es más importante si cabe porque en este momento España topa con un desafío serio que, si bien puede tratar de frenarse, será imposible de desactivar o incluso detener su avance una vez el rodillo educativo y mediático nacionalista está formando día tras día a las nuevas generaciones de españoles catalanes en catalanes no españoles. Es por eso, que disponer de una autoridad moral para conformar mayorías duraderas y capacidad de pacto con otras fuerzas no nacionalistas, era y es un requisito que se hace indispensable para contrarrestar el desafío secesionista. Es incomparable la motivación sentimental que suscita una expectativa de libertad asociada a un país idílico, con aquellas que fían el voto de sus antiguos votantes a una bajada de impuestos. Rajoy no es o no aparenta ser consciente de una realidad compleja que muchos ciudadanos padecemos y nos llega a condicionar directamente en nuestros derechos a la libertad en sus múltiples facetas. La evitación del necesario deber de socorro sólo retrasará lo inevitable como Chamberlain nos mostró en los prolegómenos de la invasión nazi en Europa.

Quizás sea el hecho de ser catalán y ver que en cada Comunidad existen modos de hacer distintos que deberían enriquecer al común de los españoles, pero desde aquí la sensación de ingenuidad de los poderes "madrileños" parece apabullantemente desoladora. Mientras observas un proceso nacionalista tramado y urdido con astucia y previsión repleto de voluntarios dispuestos a participar en la cruzada por su causa, desde la capital sólo te puedes "consolar" con los programas de debate en los que, de vez en cuando aparece alguien que dice algo con más alcance que golpear al adversario político o partidista, pero lo normal es asistir cual combate pugilístico a un constante deja vu de opiniones sabidas y resabidas acerca de lo que debería ser la realidad. Entretanto, lobbies nacionalistas, movimientos soterrados, medios de comunicación, noticias más o menos veladas, sutileza y estrategia llevan la marca de identidad catalana con consignas pensadas y controladas por cabezas pensantes que urden movimientos sociales cohesionados inspirados y dirigidos a la efectividad social y no únicamente a la satisfacción de la mera expresión. Aunque hoy mismo Artur Mas desconvocara el referéndum y reconociera a la patria española como nación indivisible, el "proceso" avanzaría solo con los automatismos engrasados y operativos en pos del objetivo final. Por tanto, que se pretenda una negociación política a estas alturas cuando debería ser ya muy patente entre los señores diputados de las Cortes que han sido traicionados y engañados por buenas palabras tan falsas como una moneda de dos caras, fiaría la solución al desastre. El día que CiU declinó participar en el Gobierno de Aznar puso de manifiesto que sus intenciones no eran "catalanizar a los españoles", de hecho mostraron que no querían nada con el resto de España. Eso no se vio o se soslayó y ahora muchos parece que se van enterando.

En éstas, la diferencia en cualquier empresa radica en las personas. Como la noche y el día, el que gobierne uno u otro significa para un país lo mejor o lo peor para sus ciudadanos y si no sólo cabe observar lo que ha supuesto para España en tantos ámbitos José Luis Rodríguez Zapatero. Está claro que en ello juegan un papel esencial los medios de comunicación como auténticas voces de lo que ocurre y no ocurre en la escena política y social y por ello, es importante encontrar en tiempos de grandes males: grandes remedios.

Si entre ustedes existe un mínimo compromiso con España superior al que tienen con sus propias personas, les conmino a que utilicen sus capacidades para detener la deriva a la que navega este país. Disponen de ciudadanos anónimos para darles la visión de lo que sucede y tener más referencias que las que mastican desde sus "tronos", personas que voluntaria y anónimamente pueden ofrecer ayuda desinteresada o interesada en el país pero que reclaman que rostros populares y reconocidos por sus hechos que no sus palabras, se vean motivados y resueltos a disponerse como soluciones a la situación actual: José María Aznar, Manuel Pizarro, Esperanza Aguirre, Jaime Mayor Oreja y un largo etcétera de personas capaces en lo verbal tanto de palabra como de acción. España necesita una pequeña revolución que requiere que abandonen sus cómodos aposentos y rescaten España de una situación sin parangón en nuestra democracia tan reciente como inconsistente. Si eso no sucede, prepárense porque la revolución será otra y con otras consecuencias. Es urgente convocar a gente que aglutine a la Derecha y a la Izquierda que todavía mantiene "aquellos" valores lejanos a los oficiales en torno a una España sin ambigüedades que entiende la libertad no como un espacio de anarquía y de satisfacción de las voluntades por capricho o coyuntura, sino un compendio de deberes y obligaciones para TODOS y a cada cual en la justa medida de su representatividad. Es inaplazable la configuración de una entente política que se disponga como alternativa a lo que existe en la actualidad con una alta capacidad de convocatoria y poder de ilusión.

Don Mariano Rajoy es una persona cabal y moderada, no tengo duda de su capacidad y competencia para liderar un país bajo determinadas condiciones, pero desde mi percepción, parece no adaptarse con agilidad a las situaciones aplicando el grado de decisión-contención que requiere la coyuntura. Y la que vivimos es muy especial en la que una contemporización o la confianza en imponderables nos aboca al desastre. Otra predicción risible para los de siempre. Sinceramente pienso que si lo sucedido en Perejil hubiera transcurrido bajo la presidencia de Rajoy, en este instante Ceuta y Melilla serían marroquíes. La reacción inmediata en los casos de violaciones de cualquier tipo frena en seco la propagación de reivindicaciones que pueden tornarse en inflamables, enquistadas e irrefrenables hasta coronar un éxito. El ejemplo de Perejil bien vale para esas "pequeñas" licencias concedidas a los radicales independentistas que ahora ya son la población "normal" particularmente joven que interiorizó unas actitudes permitidas por el poder e incluso jaleadas por algunos sectores y que se conforman como uno de los factores clave en el despegue social del independentismo.

A ustedes les tienen que chirriar los oídos porque, lo quieran o no, tienen un deber y una responsabilidad con su país. La responsabilidad de cerrar las heridas y de reconfigurar un proyecto de España democrática alejada del populismo y aliada con la justicia ciega que pasa factura entre los cercanos pero que alivia y da esperanza la población. Un sacrificio que no se puede rechazar, algo que de no hacerse, borrará los éxitos conseguidos en el pasado o los describirá como hazañas exclusivamente eficaces para dar satisfacción a las historias de vanidad que se explican a los nietos, pero inanes para salvar al país de la debacle a la que se enfrenta.

viernes, junio 06, 2014

La encuesta de la mínima responsabilidad con Cataluña

Desde un plano objetivo, no existen razones causales para plantear la independencia de Cataluña; desde el plano subjetivo existen tantas razones como opiniones, creencias o valoraciones particulares. Un elemento objetivo es la historia, objetivo porque no puede variarse o malearse aunque se intente ya que permanecerá inalterable. Incluso aunque sujeta a interpretación como una disciplina dinámica existen elementos fundamentales propios de una nación que España dispone incluso en mayor cantidad y calidad que muchas otras naciones de nuestro entorno. Con el presupuesto de España como una nación con una perdurabilidad muy superior a otros territorios; con el hecho de que Cataluña nunca ha conformado estado y menos denominaciones plurales al estilo "países catalanes", los planos objetivos no son razón de discusión. Otro caso es que una coyuntura determinada favorezca o coadyuve a procesos de opinión de una masa poblacional entorno a un concepto particular que será discrecional y por tanto subjetivo, con lo que ello implicaría como patrón o constante:

- Que cualquier país sería susceptible de ejercerlo sin necesidad de elementos objetivos con los medios y recursos suficientes
- Que la democracia se constituiría en excusa para superar el marco legal
- Que se podría superar la legitimidad de un país por coyunturas que pueden probarse tan aleatorias como variadas a lo largo de su historia
- Que deberían reconocerse en todos los territorios todas las voluntades que demostraran un inquebrantable deseeo de cercenerase del resto en tanto el derecho a decidir fuera tal derecho
- Que en derecho comparado es posible encontrar situaciones en etapas de democracia sin elementos causales objetivos, sino coyunturales, que han alterado la opinión de una mayoría y que, siendo los existentes ajenos al marco legal de derecho comparado: Alemania, Francia, Venezuela, etc.
- Que se puede superar el marco jurídico de un país por la presión popular en la calle y no conforme a derecho
- Que existiría una parte coactiva y otra coaccionada en toda situación dado que existirían dos partes en conflicto y una sería promotora y otra espectador pasivo
- Que la variable sentimental volvería a cobrar vigencia por una enfatización de valores prpopios de ese territorio no susceptibles de poseerse de igual medida en el territorio objetivo de desafección
- Se restaría importancia a los poderes fácticos como auténticos promotores de la "voluntad popular"


Entendiendo que la decisión o la coyuntura de un país democrático de Europa conllevaría, se desee o no, repercusiones de toda índole para los territorios del entorno cercano y no tan cercano, es imprescindible tomar en consideración las motivaciones y muy particularmente objetivos de la población nacionalista con intenciones de secesión. Ello es imprescindible por lealtad a la nación que tengan en su fuero interno, dado que asumiendo como algo inexorable que en caso de secesión existiran unas consecuencias de todo orden, para tomar el desafío independentista como una opción meditada de la ciudadanía cabría escoger muestras de su población y conocer cómo cambiaría en el plano material la separación de Cataluña con el resto de España.

- En el plano jurídico
- En el plano comercial con España, Europa y el mundo
- En el plano diplomático con las citadas naciones y territorios
- En el plano interno con los ciudadanos existentes tras la separación
- En el plano económico, monetario y financiero
- En el plano político - coyuntural: sistema de estado y de Gobierno
- En el plano militar
- En el plano deportivo

La generación de un ente abstracto como solución a una situación planteada por medios de comunicación y políticos dominantes en un territorio coadyuva en buena medida a facilitar la decisión de los ciudadanos por asociar al problema una solución sencilla, atractiva, sentimentalmente potente, planteada como expectativa y sin efectos tangibles conscientes o publicitados en los medios promotores de modo profuso. Tomar en consideración el alcance de las variables y forzar el compromiso de los ciudadanos a ser conscientes de su responsabilidad, no en la expresión sentimental de un deseo, sino de la quiebra de una democracia por una coyuntura objetivamente demostrable, hace más urgente y fundamental exigir de sus promotores y seguidores un compromiso de respuesta. Lo contrario pondría en evidencia la susceptibilidad de una parte de la ciudadanía de ponerse en manos de un proyecto con un nombre y una "marca registrada" sin tener conocimiento exacto de sus consecuencias y si no es exacto ya que hablamos de un futurible, si de los elementos que en derecho son conocidos y por aquellos sobre los que pueda establecerse una simulación de posibilidades dados unos presupuestos conocidos.

Hablo por supuesto de una encuesta muestral no vinculante y para conocer, sin previa formación de los poderes fácticos, el conocimiento y las razones objetivas que conducen a un colectivo a forzar un conflicto territorial.

miércoles, junio 04, 2014

El hecho diferencial catalán



Voy a poner un ejemplo de pluralismo (por decirlo de algún modo) y de un caso que establece de facto, con pruebas constatables el "hecho diferencial" catalán. Hace poco ha habido una sentencia sobre Millet y Montull (también por así decirlo) que les "condenaba" a 6 meses de prisión. La noticia no fue portada a cuatro columnas de ningún diario catalán y para dar con ella había que esmerarse en los digitales. Tampoco he visto que en el resto de medios se hayan hecho un gran eco, cosa que me escama. Millet había ocupado, además de lo que conocemos, un cargo de importancia en la TV del grupo Godó, pues bien ¿Se pueden imaginar lo que ello hubiera supuesto si en vez de Millet y Montull, los encausados y prácticamente exonerados hubieran sido del PP y en cualquier lugar del resto de España? ¿O en Cataluña? ¿Imaginan las portadas de La Vanguardia? ¿Imaginan la persecución de la Sexta por la justicia en el país? ¿Imaginan El Periódico? ¿Imaginan El País? ¿Imaginan la Ser? ¿Imaginan TV3? ¿Imaginan Cuatro?¿Imaginan a Wyoming? ¿Imaginan "Polonia"? (Programa político satírico de Tv3) ¿Imaginan las radios catalanas? ¿Imaginan a los sindicatos? ¿Imaginan a los grupos radicales de izquierda que toman la calle? ¿Imaginan a los grupos radicales independentistas que queman banderas y fotografías? ¿Imaginan la duración en el tiempo de la polémica con debates sobre la injusticia en este país? Pues bien, sólo lo pueden imaginar porque a diferencia de esa posibilidad ustedes pueden comprobar lo que sucede en Cataluña con los "suyos" y no hay palabra que pueda justificar una realidad que debería ser noticia de portada y por el contrario es ejemplo de una Cataluña opaca con uno de los casos de corrupción conocidos más emblemáticos para Cataluña. Una evidencia que se constituye en método durante décadas del proyecto diferencial catalán: dar una información al público y privarle de otra o aplicarle sordina, pero sobre todo, "no poniéndonos palos en las ruedas" como decía el molt honorable Pujol. Y no se equivoquen, la noticia ya no es la sentencia de Millet y Montull, el cual he visto jugar tranquilamente a tenis con cierta regularidad en un club deportivo (Montull), eso ya ha quedado desplazado por la manera de proceder de esa sociedad mediática y política nacionalista que exije a los demás libertad, pluralismo y democracia. Al final siempre es lo mismo: los medios de comunicación, que sin duda pueden hacerlo bien o pueden no hacerlo.