jueves, julio 30, 2015

Estulticia y pasividad contra separatista.

Somos bastantes los que podríamos crear un partido independentista entre los no independentistas por hastío, frustración y desamparo tras años de quejas y lamentos en vano. No deja de ser triste que los que no queremos la independencia, si analizamos el problema con cierta perspectiva podríamos llegar a pensar en la posibilidad de proclamar nuestra particular república independiente con bastantes razones detrás. Y es que hemos experimentado en nuestras carnes la soledad del que brama en el desierto y la impotencia del que relata una crónica sobre lo que va a llegar observando que efectivamente sucederá como has dicho, sin que nadie de los que se dicen "responsables" muevan un puñetero dedo, y lo que es peor, encima escuchándoles decir que sí lo hacen y que nos apoyan.

En el otro lado existe un despliegue de medios omnipresente y constante que responde a un plan de acción organizado y estudiado para precisamente minar la voluntad de los que lo padecemos a diario... y claro, tanta es la diferencia entre los separatistas y los que se suponen deben ser instituciones y organismos que les deben hacer frente, que el plan independentista avanza inexorablemente reclutando a cada minuto más soldadesca influida por un entorno asfixiante. Al final, el caso se convierte en un dejar hacer (laisser faire) para ver si el "muro de contención" catalán no separatista puede contrarrestar el problema sin que haya que mover un dedo.

Por parte de los medios de comunicación en Madrid, todo suena a noticia o titular que da pie a un buen debate que dura lo que dé la noticia, porque para muchos contertulios el tema "ya cansa", como si hubiera que buscar algo más ameno que les motivara en sus discursos de potenciación personal y profesional. Así, el separatismo catalán no parece más que un tema de debate en el que una solución incluso podría poner fin a esas buenas audiencias nutridas por buenos mamporros dialécticos cual combate pugilístico. De ese modo, el asunto oscila de intensidad y pasa a convertirse en un comodín de reclamo disponible según el caso de quienes miran el "conflicto" con la tranquilidad del desapego y la lejanía geográfica, como si la cosa bien, bien no fuera con ellos o formara parte como uno más de sus guiones profesionales que ofrecer en el programa de turno. Entre tanto en Cataluña, todo igual, los medios catalanes en la misma senda, salvo algún acto aislado de contricción entre quienes fueron cómplices activos de la trama "tinellesca" o canallesca contra el enemigo objetivo y que alimentado el monstruo hasta el paroxismo, han venido a temblarles las piernas y el seny ha hecho acto de presencia. .

Y es que no hay mejor abono que la estulticia y la inoperatividad de quienes deberían estar contrarrestando día sí y día también la tromba simbólica de objétos, enseñas y demás adminículos que tienen a Cataluña amordazada literal y metafóricamente hablando. No sabemos a ciencia cierta el número de independentistas, pero podemos constatar que ondean en miles de lugares públicos esas telas o esteladas que te advierten de que existe una guerra y ellos tienen los medios y toman los lugares. ¿Piensan acaso los supuestos responsables de nuestro país que toda la parafernalia simbólica en guerras pretéritas y demás historia se llevaba a cabo por capricho? El saber que cuando salga de mi casa me toparé con una estelada por auí, otra por allá, en lugares y espacios públicos, ¿Piensa que produciría el mismo efecto que una bandera española o una señera con la española? No creo que ni lo piensen, ni se lo han planteado. Los poderes y ciudadanos por la separación siguen escupiendo que es resultado del movimiento social producto del deseo de los "catalanes" y nada, a tragar ante el magno despliegue de telamen que sin duda debe haber copado más de una fábrica por la labor. Por ejemplo, yo vivo en el Maresme, una zona costera cercana a Barcelona. Desde el momento que se retomó la candidatura conjunta, las farolas de la carretera nacional II que lo atraviesa, viste las susodichas esteladas a razón de pocos metros de distancia entre ellas a lo largo de bastantes kilómetros. Ya las retiraron en su día en el anterior abordaje, pero parece que hay pasta para el asunto y joven soldadesca formada en colegios ad hoc para ofrecerse activos voluntarios.

El peso de estas acciones en la población es importante: confiere a los separatistas lo que en lenguaje militar se podría denominar "moral", porque saben que la tierra que pisan está tomada por su imposición y pensamiento. Ellos ostentan la hegemonía y la autoridad para dictar al resto de catalanes lo que debe ser un buen catalán y qué mejor ejemplo que imponer su símbolo ante la absoluta pasividad e incluso aquiescencia de los que encogen los hombros esperando que surjan otros que puedan resolver la papeleta.

Por el contrario, entre los que no queremos la independencia, al principio te soliviantas ante la impunidad de los que imponen por la fuerza su criterio a los demás en vías públicas, pero pasado un tiempo, lo que es ya terrible, debes acostumbrarte y transigir dócilmente como si ya formara una escena inevitable del paisaje y doña estelada se hubiera merendado a doña señera.

Luego están aquellos jóvenes o niños que ven lo mismo que el resto y que profesan la religión del Barça (obviamente) y estudian en colegios catalanes. (Que conste que la religión es el fúbol y su simbología, no exclusivamente ser del Barça, cualquier equipo vale con su templo como estadio). ¿Les sorprenderá a ellos la uniformidad estelar de la simbología oficial? Naaaa. Al contrario, el efecto reclamo, la rendición a la superioridad aparente que complementa a la perfección con el bombardeo mediático conduce a la cuadratura del círculo, o lo que es lo mismo: el éxito en el proceso de reclutamiento de cada vez más niños y jóvenes por la causa separatista. Pura armonía.

No existe oposición o contrapartida atractiva y menos poderosa o aparentemente fuerte que dé cobijo y moral a quienes soportan estoicamente su "furtiva" presencia en tierra catalana cuya propiedad es claramente plantada y exigida por los "buenos catalanes".

Gracias a todos en nombre de la causa separatista a la que no represento pero padezco. 




domingo, julio 26, 2015

Una opinión sobre el caso nacionalista - independentista catalán

No deja de parecerme algo interesante ya que lo usual es conferirle ese rango a una adhesión a un grupo a favor o en contra, lo cual por otro lado es lógico, pero así como los partidarios de la independencia ya manifiestan con esa implicación una toma de postura absoluta, entre los que no justificamos la lógica de esa demanda, podemos sufrir un degradado de colores bastante amplio que vamos desde los que desearían un Estado totalmente centralista, a los que se llenan la boca de federalismo. El caso es que, ante unas demanda no tangibles (hecho diferencial, sentimentiento de nación y otras que sí lo son) cada cual intenta a su modo dar una respuesta tangible configurando sus propios constructos. Siempre la motivación final es totalmente tangible y el objetivo el más mundano de todos, pero el germen de raíz suele ser una implicación grupal en la que se va aglutinando a personas en derredor de un supuesto endogámico, que como es natural defiende sus propios intereses sin examinar otro tipo de consideraciones.

En nuestro país, lo más corriente es esperar adhesiones claras y contundentes sobre cualquier bando que aporten munición contra el otro bando y sobre aquellos que hablan de un modo diferente se teje una red de desconfianza aguardando a dilucidar en qué bando está realmente el sujeto.

Creo que existen una serie de consideraciones que, diga quien las diga se pueden llegar a objetivizar muy a pesar de los que albergan convencimientos independentistas de corte dogmático:

- Cataluña no ha tenido jamás estado propio y por ello no ha sido una nación hasta que se pervirtieron las palabras para contentar al nacionalismo bisagra pactista.

- Se puede decir que el carácter catalán es distinto de otros en España y no existe problema con ello ya que es algo que se asume y se ha asumido como las características culturales de todos los demás territorios en España: gallegos, castellanos, andaluces, murcianos, canarios, etc. Pero también en muchos otros países en el mundo en los que pueden existir grandes diferencias en función de la ubicación geográfica. Aunque lo afirme Junqueras, yo también pienso que el rasgo catalán arquetípico es algo afrancesado en sus manifestaciones: más comedido y estudiado en sus manifestaciones, intrincado en sus razonamientos y estrategias y con una tendencia a la corrección política destacable y al compromiso con el conjunto.

- Jordi Pujol se marcó un objetivo de "nacionalización" de Cataluña para dejarla preparada para lo que ahora se está produciendo. Para ello no ocultó la importancia vital de los medios de comunicación en el proceso de creación del país.

- En Cataluña los medios de comunicación privados y públicos siempre han mirado a Madrid con afán crítico y han ocultado las miserias propias en su modo diferencial de facilitar el "derecho de información". Esa es una de las razones por las que toda información que no proceda de Cataluña se toma cuanto menos como ajena u hostil, pero también explica esa pretendida manera catalana de expresarse con moderación en contraposición a la del resto de España. En Cataluña no ha existido pluralismo cierto, solo un enemigo mediático y político objetivo que sí podía sufrir la exención de esa "moderación" por la complicidad del resto.

- Cataluña es una de las Comunidades Autónomas punteras en España, ejemplo de esfuerzo, iniciativa y creatividad en todos los ámbitos: sociales, culturales, científicos, económicos, etc.

- Entender válido el "derecho a decidir" y su consiguiente declaración unilateral de independencia supondría sencillamente la sanción solemne a la anarquía. Cualquier elemento coyuntural, un líder carismático en un país deprimido, podría arengar y aglutinar a una masa en su proyecto y separarse de su país sin coto. Porque la voluntad es discrecional y por tanto maleable a las influencias de fuerzas coyunturales, mientras que la historia conjunta, objetiva e indivisible, es una garantía de objetivización que no deja margen a interpretaciones voluntaristas o que puedan manejar la soflama emocional.

- Lo anteriormente afirmado conlleva unas implicaciones inexorables que cuelgan de la creación e historia como un país y por tanto obligan a que sea el país y no una parte del mismo, a tomar una decisión sobre el total. Ello no obedece únicamente a consideraciones legales, sino que esas consideraciones son consecuencia de la implicación conjunta a lo largo de siglos de historia (que la voluntad interesada no puede reducir o aniquilar)  y lo contrario generaría un conflicto que produciría perjuicios de gravedad habida cuenta la recíproca implicación con el resto de España de una gran parte de catalanes.

- No existe una raza típicamente catalana. Sí puede hablarse de influencias determinadas por su ubicación geográfica, pero homogeneizar a un grupo susceptible de tantas procedencias, dice más de la persona o personas que lo afirman y sus propósitos que de la afirmación original.

Dicho ésto, las ganas o las "muchas ganas" no son una razón o se pueden camuflar como un políticamente correcto concepto de movimiento social, porque al hacer eso elevamos al rango de categoría un deseo discrecional sin una sólida base, que aunque pueda ser diferente o diferencial, ello siempre se ha demostrado dentro de España a lo largo de siglos de historia. Ahora bien, las ganas no tienen base lógica pero son una gran fuente de conflictos y una debilidad muy susceptible de manipularse, ya que el fin establece maximalismos en todas las convenciones a favor y en contra. No se puede convencer racionalmente a quien, en su fuero interno, ha sido convencido emocionalmente de que sufre opresión o injusticia y que otros le impiden poder expresarse o mejorar como le dicen que merece.

El problema entonces viene por la salida a una situación como la actual, ya que por un lado no puedes premiar con logros a quienes transgreden el orden y la convivencia por fines discrecionales, particulares bien vendidos y publicitados, pero tampoco se puede sufrir una bunquerización de una parte del territorio. El conflicto y su daño está ya hecho y por de pronto quienes deben responder civil y penalmente por ello son sus directos resposables que han eludido su responsabilidad hacia los ciudadanos en pro de sus cavilaciones territorialistas de poder tangible. Eso a mi juicio es la traición más grave que se puede cometer sobre una población, riesgo objetivo de violencia y escalada de la misma.

El planteamiento político y mediático catalán podría haber discurrido por dos derroteros a partir del 78, con una vía de ejemplo que sirviera para el resto de España liderándola y ganándose los galones que debería merecer por ello en el global y la opción soberanista de la hoja de ruta de Pujol. Y es que el encaje de la financiación en España de todos sus territorios no puede basarse en el subsidio o una pretendida solidaridad unidireccional a perpetuidad salvo en aquellos lugares que no tienen posibilidad de supervivencia objetiva, pero no en los territorios que objetivamente disponen de una potencialidad de crecimiento, en los cuales, al igual que los fondos de cohesión europeos, deberían implementarse rangos variables que sirvieran para fortalecer los territorios que abanderan liderazgo e iniciativa y no desidia fomentada por políticas de clientelismo. Ese es el mayor patriotismo que puede fomentarse en España y no una rígida visión territorial de deudores y acreedores fingidamente solidarios.
 
 

sábado, julio 25, 2015

Una reflexión sobre los conceptos de "bien y mal"

Desde un plano dogmático los conceptos de bien y mal son concretos y precisos personalizados en unas figuras de orden religioso, pero yo vengo a hablar de la objetivización de dichos conceptos construyendo su denominación a partir de fundamentaciones causales.

Siempre he defendido un concepto especializado de ser humano, es decir, que cada individuo desde su concepción viene a formarse con una estructura cerebral específica resultado de la suma y combinación de un conjunto de variables con diferente peso específico. No estoy diciendo nada nuevo, pero como presupuesto de una potencial categorización de los seres humanos sí que podría enmarcar dicha visión dentro de un cierto mecanicismo que establece para cada sujeto unas consecuencias derivadas de la específica estructura y no otras. El caso no es baladi pues el factor desconocimiento es el que imprime en el ser humano su carácter de majestuosidad y excepcionalidad en el rango de la naturaleza y la delimitación de unas posibilidades determinadas, por muy extensas que éstas puedan ser, positiviza y mecaniza el concepto de persona y lo que es más decisivo: su criterio y libertad. Y es que la especialización pone el énfasis, no tanto en las posibilidades absolutas de las personas en relación con su ambiente, sino en las relativas. Dicho de otro modo, las personas tienen un rango enorme de posibilidades, pero cada estructura cerebral define el modo en el que cada sujeto abordará una situación estipulando ya de partida una serie de posibilidades y no otras que convierten a cada individuo en un ser potencialmente previsible y determinantemente causal.

Sin duda el elemento causal es la constante fundamental que da sentido a todo mi entramado. Una causalidad de presupuesto y consecuencia que resulta paradojicamente difícil de defender entre la raza humana justamente debido a las diferencias estructurales que suscita la especialización humana. Diferencias que llevan a explicar, entre las diferentes estructuras cerebrales, a tipologías humanas que tienden naturalmente a identificar patrones causales con facilidad y otras en las que sucede justamente lo contrario. Por tanto, de resultas de un presupuesto estructural determinado se conformarán las consiguientes categorizaciones que las personas denominamos inteligencia y personalidad, estando ambas íntimamente relacionadas y por tanto susceptibles de poder ser explicadas.

Todo lo que atañe al ser humano y por tanto, a la llama de su existencia como ser autónomo: su cerebro, sufre una inexorable interrelación hiperbólica de variables causales que conforman unas consecuencias resultando en ello una gigantesca red de combinaciones en un universo estructurado. De hecho mi defensa de la idea causal obedece justamente a mi tipología estructural de reconocimiento de patrones, porque todas las estructuras, es decir personas, valoran y establecen sus juicios de valor en orden a su propia estructura que luego definimos como esquemas mentales en un sentido amplio. Así, una persona que no esté estructurada para una fácil discriminación de reconocimiento de patrones causales, necesitará validar sus certezas por otros medios que los que de modo natural, otras personas pueden advertir y eso no deja de ser un terreno pantanoso tomando ciencia y Psicología, porque asume que la segunda es la primera pese a que en dicha "ciencia" existan tantas teorías como opiniones en favor y en contrario. Sí es cierto que en determinadas cuestiones puede alcanzarse un consenso, pero al final la Psicología se ha convertido justamente en una gran oferta de teorías sobre las que cada sujeto, en razón a su estructuración cerebral y consiguiente esquematización mental, puede escoger las que más se adapten a su visión y lanzar vía método científico otras teorías validables nuevas. No estoy opinando, eso es un hecho que su mera exposición puede alterar la estabilidad de quien necesita de unas referencias exteriores para regir su criterio. Si preguntáramos a un eminenete científico sobre determinadas cuestiones, muchas de ellas tendrían su origen en el conocimiento adquirido de teorías estudiadas y aplicadas por otros, algo normal y comprensible, pero podría darse el caso y de hecho así sucede con muchas cosas en la ciencia, que la visión enquistada sobre un particular sufre una falsación en toda regla o se ve sustituida por otra teoría que se ha probado más efectiva. Aquél que haya basado su conocimiento y consecuentes esquemas mentales procederá, con la naturalidad que necesita para mantener a salvo su proceso de autoestima, a variarlos y actualizarlos como si de un software informático se tratara y seguirá defendiendo con el mismo denuedo el nuevo planteamiento. Ello no sucede entre quienes disponen de esos rasgos que les advierten sobre un fallo en la causalidad de sus acciones cuando las plasman en la realidad, personas que advierten en su propia experiencia, referencias alojadas en su inconsciente pero que de algún modo han aflorado para poder reconocerlas en otros y esperar unas consecuencias y no otras, de modo que pueden "intuir" lo que a continuación puede suceder.

No parece que esté hablando de bien y mal ¿No? Claro, en tanto defiendo una visión causal de la estructuración cerebral humana y sus consecuencias, sobre todo lo que vengo hablando existe una relación que es relevante en todas direcciones.

Normalmente cuando uno espera a un ser querido de un viaje, suele hacerlo encargándose mientras tanto de sus quehaceres, negocios o las tareas que sean, no suele estar contando los segundos o imaginando en cada fracción de tiempo lo que su persona importante estará haciendo. Estamos abstrayéndonos de una información que hemos dejado aparcada para mantener nuestra homeostasis. Me explico: existe una web que permite observar en tiempo real (más o menos) los vuelos de los aviones alrededor del mundo, de modo que si uno introduce la identificación del vuelo correspondiente, el mapa de la web mostrará el icono de su avión en el momento en que en ese instante se encuentre. Bien, el otro día con mi esposa procedí a "esperar" a un familiar querido observando su evolución en esa web. Era el momento del despegue, pero el aparato no podía o no quería despegar a la hora y el dichoso icono del avioncito deambulaba por la pista sin aparente rumbo ni velocidad. Tanto mi esposa como yo disponíamos de una información más detallada de la que es habitual en estos casos, que era la de "ver" el proceso del viaje del avión y si despegaba a la hora o no. Por supuesto con una serie de sesgos que en toda información existen, pero en resumidas cuentas, con más información de la que es normal obtener en estos casos. Como veíamos que no despegaba ni a tiros el vuelo en cuestión nos pusimos incluso algo nerviosos y pasamos de la web esperando por la vía tradicional de toda la vida, el "ya vendrá" cuando tenga que venir, y así fue. Es cierto que un par de horas más tarde consulté la web, pero dedicándole los cinco segundos de rigor para confirmar que todo estaba en regla y en su momento dirigirme al aeropuerto para abrazar a nuestro ser querido.

La información y su conocimiento son la clave. Es la diferencia fundamental que esculpe absolutamente todo lo relacionado con el ser humano. Porque calidad y cantidad vienen definidas ya en cada estructura cerebral, es decir, la cantidad de información que cada estructura es capaz de asumir, de percibir vía sentidos, de entrar a valorar según combinación estructural cerebral, de retener en memoria o desechar sin valorar, de relacionar con otros procesos mentales o no, de tantas cosas y funciones distintas que abonarán unas consecuencias específicas para cada ser humano. La información y su manejo diferente en cada individuo son a mi entender la clave de la eficiencia humana desde todos los planos: relacional, intelectual, organizacional, moral. Eficiencia entendida como la respuesta óptima a una causa. Pues bien, de cómo se produzca el manejo de la información se conducirán unas consecuencias determinadas que afectarán a unas personas determinadas. Y es desde ese punto que podemos acometer la idea de bien y mal.

La teoría de la evolución habla de la supervivencia del más fuerte. Ahora bien, así como en animales, el factor fortaleza física toma un valor superior en un enfrentamiento entre machos alfa (pudiendo exitir excepciones), en los seres humanos, las variables suelen multiplicarse y en absoluto un sujeto fuerte físicamente garantiza su mayor supervivencia en determinados planos, incluso puramente físicos, pero es que, según la conceptualización académica de inteligencia, un sujeto inteligente o más inteligente, no tiene por qué ser el superviviente. Está claro que si resulta el superviviente, se habrá demostrado el más inteligente para esa situación o la situación, pero no tiene por qué coincidir con la idea formal que en nuestro mundo supone ser una persona inteligente. Y es que, existe un detalle en la naturaleza humana que abona mi idea de especialización y se percibe en un ejemplo tan simplón como el piedra, papel y tijera. Cada uno es o tiene unas cualidades que le hacen superior a otro pero a la vez inferior a otro. Hablando de capacidades humanas, con las personas podría hablarse de algo parecido dejando de lado el concepto de victoria o derrota en un juego y centrándonos en la inteligencia o habilidad para acometer determinadas cuestiones. Resulta que entre los seres humanos, la relación óptima resulta de la combinación de "piedras, papeles y tijeras", porque todas juntas contemplan todas las variables para tratar diferentes situaciones. Es obvio que la cosa no es tan sencilla, pero al menos la idea puede comprenderse y desde ahí perfilar una serie de hipótesis que ponen mucho en discusión una idea de supervivencia individual aunque justamente se ponga el énfasis en la especificidad individual. De cada propuesta se derivan unas consecuencias y no otras y lo que acabo de afirmar por ejemplo, explica sencillamente que no todos valen para acometer sus sueños si éstos tienen sueños alejados de sus verdaderas potencialidades, lo que no obsta a que, si hacen coincidir su potencialidad con su sueño, consigan cristalizarlo. También explica que la ineficiencia en un trabajo o en una tarea no es más que una elección equivocada en función de la especificidad natural y que los cursos de formación o de autoayuda para realizar algo que uno está obcecado en lograr, solo puede poner a prueba una enorme dosis de volunta y un enorme derroche energético. La clave siempre es la elección.

Bien, en este punto ¿Qué pintan bien y mal en todo ésto? Todo. Antes he puesto el ejemplo de piedra, papel y tijera y es justamente dicho ejemplo el que marca la idea de bien y mal.

En este mundo, lo queramos o no, debemos relacionarnos con otras personas y como resultado de las relaciones se producirán unas consecuencias que afectarán a las personas implicadas directa o colateralmente. Las ideas de bien o mal obedecen a un orden moral que viene a afectar la voluntad de primar un beneficio propio en demérito de uno ajeno o más específicamente a generar bondades o perjuicios a terceras personas por un elemento volitivo. Sin embargo, dichos conceptos son tan poliédricos como las causas reales que motivan a sus actores a acometerlos y el número de variables puede entonces empezar a ascender exponencialmente hasta hacer muy difícil su certero juicio.
Ahora bien, siguiendo con la línea que ha marcado todo mi discurso de la especialización, existen las personas que parten de un presupuesto de estructuras cerebrales con patrones causales que sí pueden asignar a unas consecuencias sus causas y otras que no saben concatenar unas con otras más que por aprendizaje formal. La razón de tales diferencias radica en la manera que cada uno tiene de recopilar la información y más exactamente de retener en memoria las experiencias vividas. En ello toma importancia el discriminador clave de la memoria: la emoción. Por ello a grandes rasgos, la combinación de emoción y memoria da como resultado una estructuración cerebral específica que conlleva unas consecuencias y no otras. De tales combinaciones se pueden encontrar categorizaciones que encajarían como el neuroticismo y la extraversión o la idea de cerebro masculino estructurado y empático femenino de Baron Cohen. Cada una pone en valor una referencia sobre la que tomar en consideración el conjunto, pero son los procesos cerebrales específicos de cada ser humano que se aprecian en el modo que tiene de tomar sus decisiones. Por de pronto, en el valor bien o mal de una escala continua, si podría establecerse una relación con las categorizaciones antes citadas. Por ejemplo, un sujeto masculino estructurado puede relacionarse más con un sujeto macho alfa, entendiéndolo como alguien que necesita de enorme reconocimiento y adulación como motivación fundamental, cual jefe de la manada. Sin embargo, aún necesitando similar reconocimiento (pero de un modo más complejo), un sujeto empático femenino podría basar su elemento motivacional en la ayuda a otros. Siempre como extremos de un continuo. Correlacionando dichos continuos, el extravertido sería el masculino que busca elementos hedónicos para su satisfacción cortoplacista y el femenino se apoya en elementos altruistas con una mayor complejidad que implicaría un manejo mayor de información que le relacionaría mucho más con un factor neurótico.

¿Cuál sería entonces el nexo de las diferentes especializaciones con el concepto de bien y mal? En primer lugar hemos puesto en valor la importancia del conocimiento, de la información y del manejo que cada sujeto hace de la misma, de su cantidad y calidad en razón a su estructura, pero las consecuencias del manejo de esa información conllevan consecuencias y de esas consecuencias se deriva un factor que implosiona naturalmente lo queramos o no y que, despreciado o admitido, participa decisivamente en las consecuencias de cada decisión: la responsabilidad. La responsabilidad es la mera asignación de las consecuencias de un estímulo propiciado por un sujeto. Es la concatenación causal de una decisión. El grado que esa responsabilidad viene a afectar al sujeto y su psique, también viene defininido por las categorizaciones que resulten de su estructuración, pudiendo ser igual a cero, o por el contrario siempre exacerbadas. En ambos casos hablaríamos de anomalías relativas a una nula empatía o de asignación de las consecuencias de los propios actos o de por el contrario, un exceso de culpabilización por todo. Pero es en el manejo de esa palabra responsabilidad como consecuencia no moral, sino de mera asignación causal y el modo en que cada persona la maneja como podríamos aproximarnos a un concepto de bien y mal "informacional".

Y es que todas las componendas humanas sobre lo correcto y lo incorrecto, lo que es y lo que debe ser afectan a la idea que cada uno tiene sobre la responsabilidad de las cosas como asignación puramente causal. Están los que no advierten las relaciones y por tanto se quedan en una mera asignación cortoplacista que no va más allá, en cambio están los que detectan, no solo las consecuencias de las consecuencias, sino las constantes, los ejemplos y referencias que abonan cada una de las consecuencias de modo que, aunque una acción pudiera ser aparentemente inocua o dirigida a un supuesto buen fin, la observación o el manejo más amplio de información conllevaría a su vez la constatación de mayores variables y por tanto la identificación de mayor responsabilidad y de capacidad de previsibilidad de los hechos venideros por identificación de los patrones de causalidad.

Desde luego en ningún momento estoy hablando de un bien y un mal en un orden moral, pero sí desde un plano informacional de asociaciones de conocimiento transversal, es decir, que una causa no produce únicamente una consecuencia derivada inmediata y cortoplacista sino que, pese a ella, existirán muchas otras que afectarán de modo distinto todos los planos e individuos que han sufrido las cojnsecuencias de la acción original. Por ejemplo, satisfacer los deseos de un niño que exige gritando puede conllevar un apaciguamento de la tensión, pero refuerza la idea que tendrá el niño de obtener beneficios y su posición respeto de las personas que conviven con él. Es una manera de garantizar que el niño volverá a repetir la misma acción para conseguir su premio. La constante es un camino mecánico cual condicionamiento operante en el que los sujetos se ven reforzados o no en función de sus respuestas. En toda acción o decisión humana existe una serie de consecuencias inmediatas que vendrán a afectar las ideas de los sujetos implicados activa y pasivamente. Ahora bien, no todas las personas ponen la atención en todas las consecuencias de una acción o decisión, pudiendo poner exclusivamente su atención en aquellas en las que están centradas por un orden motivacional específico de su estructura cerebral. En esos casos la responsabilidad actúa sesgadamente discriminando la información únicamente motivante para el sujeto, incluso puediendo llegar a estar tan sesgada que solo advierte las consecuencias que se desean y se justifican todas las demás asignándoles una importancia subjetivamente menor.

Al final, la asignación del bien o el mal no es más que la repercusión de unas consecuencias por unas causas y la auténtica y real asignación de las mismas en cada sujeto. Es el conocimiento cierto de lo que implica tomar una determinada decisión o la puesta en valor de los sentimientos egoístas en detrimento de otros que se deprimen para poder ser superados. La responsabilidad asignable por causalidad marca la referencia y las personas estructuradas de modo distinto yerran en su aproximación de la asignación de la responsabilidad. Es un proceso que toma principios comparados asignándoles un valor subjetivo que tiende a satisfacerse tras efectuarse la suma de conocimiento y emocionalidad en un deterninado cerebro estructurado. El bien y el mal es producto del conocimiento y del desconocimiento de las auténticas razones de sus causas, de información cierta, ya sea por incapacidad intelectual o una determinada estructuración cerebral, ya sea por primar interesadamente un factor sobre otro quizás producto de un desequilibrio que necesita de exacerbar la autoestima a costa de terceras personas. Las causas son y pueden ser muchas, pero el bien o mal objetivo se producirá con independencia del subjetivo porque afectará a las personas en todos sus planos.

domingo, julio 19, 2015

Sí, soy pesimista pensando en el futuro

En 1999 se producían las elecciones al Parlamento catalán y en los debates entre candidatos advertí un signo que me colocaba en guardia de lo que sucede ahora y ha venido sucediendo estos últimos tiempos. Los candidatos en lugar de hablar sobre cuestiones de gestión, parecían subasteros de la catalanidad. Esperabas atento a escuchar cuál la decía más gorda, cuál aportaba más evidencias de la defenestración del catalán, de la presión del Estado, de cómo una o dos horas de castellano supondrían la muerte de la cultura catalana, de la necesidad de explicar anécdotas que le dispusieran a uno como heredero de la Renaixença, pero nada o muy poco sobre realidad de las personas, de esos catalanes que parece que por entonces empezaban a alimentarse ya de modo normalizado con grandilocuencias y a desdeñar la política de resultados y gestión a los ciudadanos. Empezaba a cristalizar la labor de Jordi Pujol con un control de los medios y las instituciones todos los años anteriores. Era la señal inadvertida de que lo que venía por llegar no iba a ser bueno, no para mi o los que puedan pensar de manera contraria al independentismo, sino para toda una Cataluña que está abocada a un disparadero con opciones, cuanto menos aludiendo a lo que dijo Mas: de "conflicto".

Años después, con esas generaciones de jóvenes que, en tiempos de la subasta nacionalista eran bebés, empezaron a florecer las esteladas que antes resultaban anecdóticas. Los signos de lo que iba a llegar se sucedían: una absoluta falta de reacción y contrapeso dejaba el terreno abonado a los estudiantes que tenían forradas sus carpetas con símbolos políticos. Una mayoría acomodaticia y burguesa que ejercía de juventud oprimida ante un régimen dictatorial se explayaba como un niño consentido con padres separados.

Los medios de comunicación en Cataluña eran lo que Jordi Pujol defendía sin el más mínimo pudor: un poder de comunicación al servicio de la causa nacionalista. Las piezas encajaban.

El fatídico 11 de marzo de 2004 se produjeron unos atentados en Madrid que facilitaron un vuelco electoral hasta la victoria de un advenedizo José Luis Rodríguez Zapatero. No ha existido sobre semejante atentado una reividincación islamista oficial a la "altura" de semejante barbarie. Eso sí, tras un juicio y una investigación cuanto menos irregular o dicutible en determinados aspectos, sobre todo relacionados con la rauda desaparición de pruebas o limpieza de las mismas, todo lo que ha supuesto la victoria de Zapatero y la consiguiente años después de Rajoy, nos ha llevado a:

- El partido que apoyaba a ETA entraba en el juego político sin necesidad de condenar los atentados y con lenguaje de conflicto entre pares y está ahora en las instituciones
- La derrota de ETA defendida a capa y espada por los seguidores de Zapatero y Rajoy es lo que vivivmos en la actualidad
- En Cataluña Zapatero ofreció un cheque en blanco para crear un nuevo Estatuto que dió alas a los movimientos nacionalistas e independentistas en el proceso de subasta de supuesta catalanidad
- Se advirtió sobre el peligro de las maniobras zapateriles para la integridad de España y de los españoles y la Izquierda y el Nacionalismo contestaron con chanzas bromeando sobre el particular
- Se promovió la ley del aborto como un derecho de la mujer desde los 16 años
- Se rescató la Guerra Civil y se aplastó la concordia del 78 con la ley de memoria histórica a modo de resarcimiento atrasado de los ancianos que la vvivieron en el bando perdedor y sus nietos
- Se aprobó el matrimonio homosexual a diseño de un homosexual que necesita resarcimiento, no por una ley que debe adaptarse a una realidad social
- Se adoptaron políticas propias del Socialismo español, único y unequívoco, que condujeron a España a la quiebra, endeudándola hasta las cejas

Creo que si ETA y el Socialismo se unieran para diseñar una hoja de ruta para su idea de España, no les hubiera salido mejor que lo que ha acontecido tras ese atentado "islamista" sin grupo que lo reivindicara. No olvidemos que, casualidades de la vida, días antes fue descubierta una furgoneta de ETA con más de 500Kg por las fuerzas de seguridad del Estado. Eran al parecer tiempos de "overbooking" de fuerzas terroristas por atentar.

Tras Zapatero vino Rajoy y solucionó en parte el hiperbólico "problemón" económico, pero consolidó como nadie todo lo demás: fíjense que solo dedico un apartado (económico) de lo que se produjo tras los atentados del 11-m.

En el momento presente, existe una analogía en esa juventud que en Cataluña forraba sus carpetas con esteladas, pues en el resto de España lo hacía con el Che Guevara y cualquier simbología de Izquierda radical que le permitiera pasar a ser un revolucionario de colegio, calle y pancarta que pudiera juzgar a los que no pensaran como ellos como enemigos fachas a los que combatir en una Democracia que parecía no aportar la suficiente adrenalina para experimentar emociones fuertes.

Bien, los signos del radicalismo de Izquierda se han ido normalizando viendo admisibles cordones sanitarios o lo que diantre haga falta para liquidar al bando contrario, al igual que en Cataluña existía con el Pacto del Tinell. Es que la venta del enemigo siempre ha sido recreándolo tan malo y tan poderoso que la lucha debía ser justificable para quienes, al cometer gamberradas y fechorías, debían justificarlo por su cruzada mayor. Hoy he leído que los coches oficiales asignados a Podemos y Ciudadanos serán subastados por haberlos rechazados los políticos de los citados partidos. ¿Recuerdan la subasta de catalanidad que aludía al principio de este artículo? Ahora las subastas son otro camino hacia la sinrazón que aplaque los complejos de los que se sienten inferiores para que todos se normalicen como el más deprimido de los ciudadanos de un país. Así si existe un ciudadano que se pone como ejemplo de sus dificultades conómicas, en "franca" solidaridad, el político de turno adoptando tesis comunistas que no pueden citarse jamás como tales, deberá hacer el correspondiente paripé equiparándose al mismo y rechazando sueldo, coche, dedicándolo a causas ecológicas o la ONG de turno y mostrar un perfil español de ciudadano estoico, sobrio y austero que no tiene nada de estoico, sobrio y austero cuando se trata de protestar o quejarse. Los nuevos paradigmas son de populismo, de gestualidad sin fondo que aplaque frustraciones, que acerque la mediocridad como medida de afinidad, de cercanía, de colectivismo que justifica los errores propios por camaradería y fiscaliza los rivales con inquisitorial contundencia. La normalización de la negligencia y la subasta de gestos son los referentes de los nuevos tiempos y todo signo de mejora, de superación, de meritocracia, debe asociarse a arrogancia y clases que pretenden superioridad. Son tiempos de tinta derramada que cubre un manto de solidaridad que opaca la ruina por sentimentalismo, que aporta la violencia de la calle, la exigencia de las pancartas y los cóceteles molotov, por el largo plazo, el esfuerzo y las medidas sin milagros. La corrupción es ya algo que se señala a voluntad y no un rasgo humano pudiéndose aportar como excusa cuando incluso cuando entre los cercanos puedan existir legión. La responsabilidad es un estorbo que obligaría a tener hijos no deseados, a asumir consecuencias por las negligencias, a reconocer que con nuestro voto hundimos España, que tuvimos algo que ver con ello. Mejor no, y depositar la responsabilidad en otros. Siempre habrá un político dispuesto a apoyarte para excluir tu dosis de responsabilidad: lo que sea por un voto.

La palabra clave es igualdad de oportunidades para mejorar a base de esfuerzo y mérito y denosto a los oportunistas y aprovechados que solo venden píldoras mágicas o atajos para todo. Anuncios tipo: "gane un sueldo de 5000€ trabajando una hora al día" y empiece invirtiendo 300€ hay a mansalva ¿Por qué? ¿Acaso es porque hay gente que pica? Al igual que la gente vota, existe mucha gente que se deja embaucar comprando gangas que le harán millonario, joyas de reinas a precios de buhoneros, créditos de por vida con cláusulas y créditos leoninos, remedios milagrosos, ofertas irrenunciables y demás productos. Todas esas personas también votan y utilizan el mismo criterio porque compran un producto que les hará más felices, dicen. Lo importante no es tanto que el producto sea bueno o malo, sino que hayan más personas apoyándolo para que puedan decir que es mejor que otros y animar su venta: es como una venta piramidal en la que uno se pone a sí mismo y sus aspiraciones personales como criterio principal. De momento las referencias de venta están claras: denostar la excelencia, esa pretendida I+D que debe crecer en los árboles porque toda excelencia escolar se rechaza, fomentar la basura televisiva, que los políticos cobren cuatro duros y sean honrados trabajadores para sacarnos las castañas del fuego a base de subvenciones que los "ricos" deberán sufragar, justificar la falta de respeto al prójimo si la causa es de Izquierda, poder implementar las medidas que sean, colocar a los próximos, decidir a dedo, cualquier cosa si lo hacen los "nuestros". Y en contra no existe referencia alguna, todos los "logros" de Zapatero inalterados y en franca ascensión. Aunque existieran los referentes y cabezas pensantes más capaces para revertir la situación, ésto no se cambia en poco tiempo, solo el cortoplazo y las fórmulas mágicas pueden destrozar en poco tiempo lo que cuesta decenios de esfuerzo. El "empoderamiento" (empowerment) como teoría de Podemos y el populismo han tomado el lugar y vienen para quedarse. Y si existe alguna crítica por mi parte a la teoría es su aplicabilidad a gran escala que la convierte en otro reclamo de venta de producto milagroso.

España no sabe avenirse con la democracia porque no acaba de entender cuáles son sus costuras. Arrastra demasiados prejuicios promovidos por los populismos endémicos que tiran siempre de los mismos miedos y odios y así hasta hacer real la historia de las dos Españas, que pueden ser de las tres o las cinco. Demasiados hombres mediocres sin principios soportados por demasiada gente deprimida que necesita permanecer en su sinrazón para sostenerlos y perpetuarlos en el poder manipulador. Un patrón ya habitual que se constata muy evidente especialmente entre la Izquierda y el Nacionalismo-Independentismo, mucho más vulnerable a la emocionalidad global: "la oferta subastera". Los candidatos cuales vendedores ambulantes capaces de recrear mundos bellos y maravillosos y a dragones o monstruos poderosos que oprimen con su solo aliento no son más que el retrato de esa España que mantuvo su Santa Inquisición hasta el siglo XIX. La España de la superchería, de la grandilocuencia, del cortoplazo, de la basura mediática, de la cercanía entendida como sectarismo y consigna, la España del exabrupto, del eructo como proximidad intelectual, de la diferencia como argumento, la España del primo o tonto el último, ese país del mejor postor que se lleva el gato al agua, el que jamás puede solicitar responsabilidad y gana cuando consiente a los que exigen a perpetuidad por creerse acreedores y jueces de todos.

El futuro de mis temores es ya presente, pero el que ha de llegar será todavía mucho peor. El populismo subastero está firmemente instalado y por su naturaleza solo tiende a crecer y ya le queda poco más recorrido y en frente alternativas sin principios sólidos y profesionales mecanizados y automatizados en dramatizar un mundo que no necesita de intérpretes, más bien al contrario. Sigan mirándose todos sus ombligos, sus carreras profesionales y sus egos personales. España seguirá siendo coherente con su historia.


martes, julio 14, 2015

Recipientes

Se pueden crear muchas categorizaciones o nomenclaturas para definir tipos de personas en este mundo, pero cada una en tanto sea acertada en su precisión sobre el individuo tipo, debe poder combinarse con otras categorizaciones acoplando la construcción de dicha categorización como una estructura perfecta, causal e interrelacional. Porque de un ser humano y del resultado de sus atribuciones, el total de las mismas, se devengarán unas posibilidades y no otras que cuadrarán desde la causa, que surge del individuo y la consecuencia, que serán los efectos de sus manifestaciones. En ese punto, todas las manifestaciones y expresiones humanas son una parte de un todo en el que las categorizaciones no son más que herramientas del lenguaje práctico (constructos) que el ser humano despliega para hacer comprensible ese todo analizando cada una de sus partes.

El ser humano así precisado es como un recipiente de vasos comunicantes en el que puede disponer más o menos discrecionalmente el líquido que contiene por la voluntad del movimiento que equivaldría a su motivación, pero que al hacerlo, no mueve una fracción de ese líquido, sino que desplaza el total consigo abonando por tanto efectos a escala global y no únicamente en la parte de ese líquido que motiva el movimiento.

No obstante, aunque puede existir coincidencia de combinaciones en diversos recipientes resultando en líquidos similares en color, densidad y ubicación del mismo, cada uno parte con una premisa genuina y una forma del propio recipiente distinta que es más capaz o más adecuado para unas tareas que otras. Es cierto que el ambiente, compuesto por otros recipientes a su vez, actúa como un director de orquesta que trata de homogeneizar la composición de los demás recipientes agrupándolos entre ellos por las similitudes que les acercan y las diferencias que les separan a su vez con otros recipientes, pero tales categorizaciones genéricas no toman a los recipientes en consideración por sí mismos sino como medios del director o recipientes susceptibles de agruparse o rechazarse por similitud y diferenciación respectivamente. No obstante, los recipientes eso no lo saben y siguen buscando la similitud con otros como motivación para alterar su estructura y movimiento.

Cuando formulamos una premisa, postulamos una teoría o defendemos una teoría, no estamos asociando las mismas a su bien común desapegado de nosotros. La voluntad y el denuedo que mostramos en la defensa de esa idea es proporcional al apego que tenemos a esa idea y que llega hasta el punto de actuar como una transpersonalización, es decir, que acabamos, no vendiendo la idea, sino vendiéndonos a nosotros a través de esa idea. El reflejo que automáticamente daremos para justificar nuestro proceder es tan inconsciente como la defensa de la integridad del propio yo, y ese fin es mucho más importante para el sujeto emisor que la idea en sí, aunque incluso fuera capaz de inmmolarse por lo que piensa es su idea. Porque lo importante en cada ser humano es mostrar una integridad de su ser que se construye mediante la autoestima. Es esta última palabra la que ofrece todas las respuestas a la historia de la humanidad, sea descrita como se quiera, porque cada ser humano vive y se desarrolla para construir una integridad personal que poco importa se base en verdades o falacias, lo importante es que se consituya en una imagen para él y el resto, de esa integridad. Esa integridad del orgullo personal, de la autoconfianza, de la propia seguridad, es la que lleva a defender cualquier disquisición personalizando la propia disquisición, haciéndola propia, dado que en la medida que hemos abonado un esfuerzo en la recreación de la idea, estamos adquiriendo pedazos de esa idea como partes de nosotros hasta el punto que puede desnaturalizarse la idea en sí y el debate no sea más que un instinto de protección de lo que se entiende como propio frente a lo que se estipula como ajeno. El compromiso con la idea defendida o con el sujeto que la defiende se observa en una serie de detalles:

- La reiterada defensa u obcecacción en "hacer ver al otro" que está errado.
- El voluntarismo en la defensa de las propias ideas
- El no prestar atención a los puntos de encuentro por marcar una posición claramente antagónica
- La incapacidad de abstraerse de la idea tomado su defensa como algo personal
- Rehuir los elementos lógicos por comparaciones ventajistas o recursos emocionales
- Ser capaz de utilizar la demagogia porque el fin no es la idea sino "ganar" el debate

 Un caso de libro fue el ya famoso debate entre Solbes y Pizarro, en el que una parte de los medios de comunicación no dudó en elevar a los altares el que para su elección había sido el claro ganador. El total desapego por parte de uno de los tertulianos (Pizarro) establecía que su discurso era ajeno a su emisor en tanto que ofrecía datos, no pensando en los receptores, sino atacando la idea central que se pretendía discutir y solucionar. Algo así como desnudar la idea sin aportarle ni restarle nada con la que dirigirse a los receptores. Por el contrario, Solbes sí tiró de recursos políticos y dialécticos con los que jugando con las palabras podía ofrecer un producto ajeno a la idea central pero atractivo para los receptores. La diferencia fundamental radica en la honestidad personal y la necesidad de cada uno de implicarse con la idea para adueñarse de ella. Pizarro demostró un absoluto desapego desde que explicó su visión de las cosas hasta en el modo tranquilo y sosegado con el que abandonó la escena política por la puerta de atrás.

Volviendo a las clasificaciones o categorizaciones, voy a proponer una en razón a esa estructuración del recipiente poniendo el valor un criterio finalista, basado en el propósito de los individuos, en su motivación vital sobre la que aborda sus experiencias. Una categorización que necesita de una disposición de memoria, motivación y emociones específicas, resultando en tres estructuras fundamentales sobre las que los sujetos, en función de las mismas, tienden a identificarse con unos pensamientos o ideas que refuerzan su modo de afrontar las vivencias. En esta diferenciación pongo el acento en la importancia de la memoria y más concretamente en la manera de acumular recuerdos, que es lo que esencialmente distingue a estos sujetos, de tal modo que los solucionadores tienden a disponer de una capacidad de retención involuntaria de experiencias como referencias o patrones válidos y aplicables a otras instancias; los paliativos suelen emplear la memoria únicamente como recuerdo y no como patrón de referencia; los lúdicos reniegan casi del recuerdo tratando de vivir al día. Así hablamos de: 1) Solucionadores de problemas; 2) Paliativos 3) Lúdicos. En todos los casos nada tiene que ver la capacidad intelectual, pero sí el modo en que dicha capacidad se expresa poniendo la atención en unos u otros focos o distrayendo unos y enfatizando otros. Cada tipo tiene una combinación de su recipiente, sus estructuras mentales, su memoria y su motivación distribuidas de tal modo que vive su vida siendo de alguno de esos tipos. Igualmente, los tipos uno y dos pueden centrarse en ellos mismos o en los demás, tanto a la hora de resolver problemas como de ser paliativos. Por último, cada tipo no tiene por qué ser exclusivo, pudiendose dar una mezcla de diversos tipos pero siempre con una influencia marcada principal que es la que otorga la categoría. En cuarto lugar se puede hablar de un tipo, el más numeroso, que está formado por una buena parte de los anteriores cuando sus intenciones son frustradas o por el contrario cristalizan.

1) Las personas solucionadoras de problemas son aquellas cuya motivación esencial es la resolución de problemas con independencia de la dificultad que pueda tener el problema. Ello no supone que sean autosuficientes, solo explica que su estructura mental está más capacitada para tratar las causas sobre sus efectos analizando estos últimos. Buscan soluciones sin tomar en consideración cuan gravosas sean éstas porque la medida de su gravedad viene definida por el problema y no la solución. Existen entre esta categorización perfiles de muchos tipos, unos focales, precisos y resolutivos, pero otros complejos transversales y analíticos con la multitud de causas y consecuencias que explican los problemas. Estas personas abonan su orgullo o su yo por la capacidad que tienen en solucionar problemas estructurales y no tanto coyunturales de modo que es mucho más difícil de lograr y apreciar si realmente ha existido la resolución del problema porque no se suele dar en el corto plazo. Este tipo es de razonamiento más frío o menos emocional pues enfatiza el bienestar global aunque por ello afecte de diversa manera a las partes, lo cual no le exime de ser emocional en el desarrollo y consecución de sus metas. La concatenación causa y efecto se da a medio o largo plazo y requiere de la movilización de toda la estructura. Busca el orden global.

2) Por el contrario, las personas paliativas son aquellas que reaccionan al problema en el cortoplazo intentando evitar las consecuencias directas que de sus causas se derivan. Estas personas contraponen problemas a soluciones en función del daño que signifiquen las soluciones y postponiendo dichas soluciones in tempore si es necesario con objeto de ofrecer los cuidados paliativos como finalidad en sí misma. Es posible que prefieran un problema enquistado antes que una solución traumática porque basan su finalidad en la satisfacción de consecuencias concretas y coyunturales que se aprecian en el corto plazo. La medida paliativa puede aplicarse en otros o en uno mismo como bálsamo atenuador de consecuencias inmediatas, como una manera de salir al paso u ofrecer una gratificación emocional inmediata. En estos individuos, cuando la medida paliativa se ofrece a terceros, el yo se fortalece por la satisfacción de su ofrecimiento aparentemente altruista que puede venir o no apegado al individuo y por tanto conexo a su realización personal y aunque por supuesto en su pensamiento cree ser un solucionador de problemas, suele generar un apego a sus causas con las que asocia su yo intransferible. Es decir, que la razón que da sentido a dicho tipo es más de tipo emocional que puramente intelectual y que no tiene nada que ver con el grado de conocimiento o capacidad intelectual material que tenga el sujeto que puede ser enorme, viene a referir si la motivación se centra en la resolución del problema (curiosidad-conocimiento) o en la gratificación emocional de otorgar el conocimiento (vanidad). La concatenación causa y efecto se da en el corto plazo y requiere la movilización de aquello que se ve afectado por la necesidad de las medidas paliativas. Busca su orden personal y el de su entorno.

3) Las personas lúdicas son aquellas cuyo fin es la diversión y por tanto la motivación que les mueve es la distracción de las cosas que considera "aburridas" por aquellas que le ofrecen entretenimiento. Puede parecer que este perfil es menos importante, pero puede tener un alcance social mucho mayor que cualquiera de los anteriores debido a sus poderosas capacidades sociales que le convierten en elementos de referencia. Este tipo de personas suelen ser antagónicas con las del tipo uno, porque la solución de problemas no es divertido y además suele ser lento o complejo, sin embargo pueden complementarse o adherirse a las del tipo dos ya que no comprometen más que a expresiones a corto plazo en las que la recompensa emocional es alta y permiten más posibilidades de expresión lúdica. Este tipo tiene un concepto laxo de responsabilidad que influye en su nula percepción sobre los efectos de las causas. No existe concatenación causal o no se presta atención a la misma, buscando la idea de experimentación, de sorpresa, de novedad como acicate emocional que proporcione unos efectos inesperados. Busca el caos o rehuye el orden.

4) Existe un cuarto tipo sin categoría propia que si bien distingue a creadores o exacerbadores de problemas, está formado por las anteriores categorías y es el grupo más numeroso. La creación o agravamiento de los problemas se dan normalmente por una expresión frustrada de su motivación principal en el caso de los solucionadores de problemas, pero justamente al revés en los paliativos, que se crean los problemas o se agravan cuando éstos consiguen evitar la solución por sus medidas cortoplacistas. Los lúdicos actúan como publicitarios de los métodos más festivos y contra aquellos que signifiquen lo contrario al orden.

Todas las personas por supuesto pueden intentar desplegar cualquiera de las tres categorías, pero su capacidad de expresión materializada en sus manifestaciones alcanzará el límite de su recipiente y poco importará que sea solucionador de problemas, paliativo o lúdico, porque los demás semejantes identificados con los elementos de su recipiente la juzgarán siempre benevolamente en función de su similitud y no de su categoría cierta. Así podemos tener a alguien necesitado de realizarse a costa de solucionar los problemas coyunturales de los otros y verse al final reconocido por su entorno como una personalidad destacable y por el contrario, podemos tener a un solucionador de problemas que por no ofrecer ese mismo rasgo, o no pueda ofrecer soluciones o que sencillamente no se le vean reconocidas, y es más, puede existir un tipo lúdico que con su don de gentes sea capaz de conquistar a montones de personas y subyugadarlas por su carisma. Siempre es mejor una combinación de diferentes tipologías, pero los que marcan el juicio de valor no son dichas tipologías sino el ejemplo reinante en la sociedad que abona y coadyuva la producción de un tipo de recipientes o de otro.

miércoles, julio 08, 2015

Algunos perfiles tipo

Existe una serie de votantes cuyos esquemas mentales tienen rasgos comunes alimentados por un ambiente similar y una predisposición a determinadas actitudes. Es una pura impresión personal que debe ser tomada como tal y en la que me baso en la idea que percibo sobre los prejuicios dominantes de cada perfil-grupo como causa a defender. A partir de ese punto, el grado de implicación o incluso radicalismo individual viene ya marcado por circunstancias personales concretas que en su totalidad responden a frustraciones internas camufladas de cruzadas con un objetivo maximalista capaz de justificar el uso de cualquier medio para su consecución.

Los entrecomillados dan título al rasgo más característico del perfil

Perfil ciudadano "respetable" nacionalista catalán 

La idea de respetabilidad estimada como un factor de reconocimiento social entre el grupo. Este perfil viene del clásico compuesto por la burguesía barcelonesa de clase mesia-alta y la rural marcadamente comerciante. En esa línea, este perfil concede una gran importancia al dinero como principio en sí mismo y suele mantener una idea de protección, de acumulación y de defensa de lo propio sin comprometer nunca una integridad fundamentada en la respetabilidad del resto del grupo. Suelen ser inteligentes, analíticos y bien formados, pero sobretodo conscientes de un estatus "superior" (particularmente los barcelonenses) que les faculta a juzgar al resto con una cierta condescendencia y paternalismo. En el pasado han podido repartir su voto entre CiU y el PP (en las EEGG), pero este perfil es y ha sido el quid para el auge del independentismo, entre otras muchas razones, destaco dos:

1)   El peso específico de los medios de comunicación, pero muy particularmente del manual de cabecera de este grupo que merece un comentario aparte: La Vanguardia. Al diario barcelonés hay que achacarle gran parte del mérito de la transformación de este perfil hacia posiciones progresistas e independentistas. El cambio lo inició un tímido Lluis Foix pero fue desde que Joan Tapia cogió el relevo que el rotativo catalán giró desde posiciones de derecha tradicional hacia posicionamientos de Izquierda moderada que vino a encajar con el concepto de pijo-progre ya plenamente instaurado en el período Maragall.

¿Cómo? La Vanguardia ha sabido modificar los esquemas mentales de una burguesía poco dada a los cambios mediante la presentación de escenarios ajenos que debían ser juzgados por el lector siempre ventajosamente. Así el diario Godó siempre se ha centrado de modo desproporcionado en la escena política española (de Madrid) e internacional, lo que coadyuvó a que sus consumidores realizaran las oportunas asociaciones inconscientes de lo que no querían y lo que sí, tomándose a ellos mismos y la escena política catalana, por ignota, como en jueces vírgenes de faltas. Precisamente el profuso conocimiento de las luchas de poder "madrileñas" unido al desconocimiento de los entresijos de la política catalana, propiciaron esa línea coherente de estatus "superior" que mira al resto con condescendencia y cierto desdén.

La línea "autista" con todo lo catalán que pueda ser negativo o problemático sigue siendo una buena herramienta de control ideológico que ha marcado, marca y marcará el hecho diferencial catalán por falta de contrapeso en el foco informativo propio. Una gran baza táctica que convierte cualquier mensaje negativo sobre Cataluña en necesariamente exterior a Cataluña y sobre el que se puede articular una intencionalidad ajena a la información objetiva.

2) El relevo generacional. La burguesía catalana fue una de las más rápidas en abandonar los principios cristianos que se relacionaban con el régimen franquista y posiciones "casposas" especialmente con el surgimiento de los movimientos hippies de "niños bien" en los 60 y 70, y aunque ha permanecido un sub-grupo todavía importante de misa dominical, el peso siempre ha estado más dispuesto en esa idea social y tradicional (asociada con la simbología clerical-catalana) con una significación de respetabilidad y reconocimiento amén de un conservadurismo cultural y económico y no tanto en una coherencia de fondo en los principios cristianos. De modo que los educandos descendientes de las acomodadas familias burguesas han continuado muy decentemente los hábitos comerciales y económicos con las variantes más propias de la influencia social dominante sin la impronta en valores. Así se han bifurcado los pijos catalanes, más adscritos a CiU o al PP y los pijo-progres abonados a la bien sonante idea de la Tercera vía y desde ese punto a posiciones más radicales afines al independentismo que se encardinaban perfectamente en la ya típica idea inconsciente de superioridad sobre el resto. Este perfil ha centrado más su discurso en motivaciones puramente económicas y de potencial de acción de una Gran Cataluña que se mira por debajo del hombro al resto. Éste ha sido el perfil que ha cambiado sin titubeos las banderitas españolas en los relojes por esteladas en los móviles y en los balcones cuando antes se reneganaba de ellas por "kumbas". En el perfil de heredero juvenil, potencial consumidor del Club Super 3, la inmersión lingüística y cultural, los efectos colaterales del Grupo Godó y un Barça identitario, se ha consumado la metafomorfosis hacia el preocupado protector de lo propio que debe tomar conciencia de la defensa de su tierra del ataque exterior.

En la actualidad este grupo divide su voto entre CiU o los restos de su división y ERC. En los 90 y principios de siglo el voto al PSC fue muy significativo, pero tras el abandono de Maragall de la escena política, éste ha descendido dramáticamente hasta ser testimonial.

Perfil ciudadano "pijo-progre"

Curiosamente se puede relacionar en algunos casos con determinadas carreras o estudios universitarios (arquitectura y ciencias humanísticas) y la labor impagable de muchos docentes que han influido en alguna medida en los efervescentes jóvenes huecos en valores identificables por la omisión de unos padres reactivos o laxos con los principios antes inoculados en el franquismo, jóvenes que por otra parte se muestran deseosos de ofrecer la medida de sus posibilidades entre el reconocimiento de su grupo y de la idea social dominante.

El pijo-progre no tiene un trasfondo denso de ideas, pero sí una inquietud latente transformable en una necesidad de colmar sus genéricas aspiraciones hacia un mundo mejor a base de acciones reivindicativas y una estética propia que llega a homologar un lenguaje políticamente correcto y la preocupación por una serie de cuestiones como la ecología, la sostenibilidad, la solidaridad, la igualdad y justicia internacional, una idea de democracia cuasi asamblearia no tanto legal sino de participación muy directa que sintoniza con propuestas de todo orden en la Izquierda y tiene muy claro su rechazo a la Derecha. Todo el ideario del pijo-progre surge de utopías que llevan indefectiblemente a un fin: que la Derecha es el tope que impide la consecución de la utopía, un perfil tipificado de políticas neoliberales o ultraconservadoras que solo anhelan el interés mercantil y económico y sobre el que poder transferir la impotencia o la frustración de no poder llegar a equilibrar la balanza de la justicia. El pijo-progre suele pervivir por constructos maximalistas que evitan las complejidades de las consecuencias de las decisiones como si de una marca se tratara. Por ello, existe entre este grupo la posibilidad de cuadrar elementos de lujo o de diseño, supérfluos y caros, con la defensa de un bien común en el que el sentimiento de ayuda les proporciona un bienestar y satisfacción por sentirse mejores que aquellos a los que inconscientemente ya han tachado de egoístas.

El pijo-progre se va aburguesando y mantiene un estilo de vida pijo con las necesarias connotaciones estéticas que le diferencian del pijo a secas. Suele derivar en tendencias culturales de arte pictórico, literatura y/o películas de arte y ensayo, además de teatro comprometido y música con protesta política o mensajes sociales. Incluso entre el uniforme figuran casa y coche identificables.

Este perfil solía votar a PSC-PSOE años antes, pero ha ido evolucionando mezclándose entre diferentes alternativas, incluso de corte radical, que únicamente estipula como requisito el no voto al PP.

Perfil ciudadano pijo "anclado en los 80"

Éste es un perfil rígido que se ha quedado con la idea conservadora de los años 80 y que pervive por la reunión de grupos muy homogéneos con una idea poco elaborada de una España centralista que recrea la vida más fácil y con unas consignas claramente definidas. El pijo de los 80 sigue vistiendo con mocasines y un esquema casual clásico y a poder ser, pese a haber superado ampliamente la cuarentena, continúa con una vida nocturna que les distrae de las frustraciones personales evadiendo la realidad. Pueden sintonizar con radicalismos de Derechas o sencillamente convivir con su estética ausente del orden dominante. Existe poca complejidad ideológica y un concepto incluso castrense de la lealtad y otros modos igualmente evocados de los 80, como un machismo militante y convencionalismos inflexibles que priman la forma sobre el fondo.

La característica fundamental del pijo anclado en los 80 es su necesidad de un continuismo más basado en un estatus pasado que han ido perdiendo y que quieren rememorar. Son personas acomplejadas proclives a la simplicidad en los maximalismos y a buscar adeptos con los que identificarse y proferir críticas simples con las que arengarse entre ellos.

Este tipo puede votar al PP o a otras opciones más radicales

Perfil ciudadano "compañero" por la causa de Izquierda popular

Grupo muy numeroso que vendría a ser la evolución mediático-radical de una amalgama entre el progre de toda la vida, de corte más pacífico y pasota-anarquista y el trabajador sindicalista que tiene muy presente en su ADN la lucha de clase. Como resultado surge una nueva clase (entre 14 y 40 años) que hace confluir todas las frustaciones e impotencias en un credo particular: la culpa es de los poderosos y del sistema de Derechas que los propician. Para este grupo, las injusticias y toda la amargura que sufre la clase trabajadora, los pobres, los desahuciados, se deben a la imposición de un sistema de manutención de las clases altas a costa de los débiles mediante la aplicación de la fuerza e incluso la violencia legal que hace que la lucha y la resistencia incluso violenta esté justificada por la defensa de la dignidad de la sociedad de iguales. Dicha dignidad cristaliza en la pervivencia de lo público, que para ellos es la garantía de la igualdad, frente a lo privado que tiene una motivación lucrativa o lo que es lo mismo, egoísta y contraria a la sociedad colectiva e igualitaria.

En principio, el debate de ideas es muy complicado con este perfil ya que parte con una premisa emocional de revancha con una parte de la sociedad, además de diferenciarse con ella por sobrevivir a unas condiciones que otros no conocen y según ellos juzgan sin conocimiento de causa. Es decir, que parten de considerarse un grupo oprimido que debe liberarse de sus opresores y por tanto, el debate de ideas no está dirigido tanto a una visión de país en general sino a una revolución necesaria de los que deben aguantar las injusticias del sistema.

Este grupo se ha venido retroalimentando por un poderoso lobby mediático y a través de las redes sociales, tanto nacional como internacional que siempre ha jugado con los aspectos emocionales de la injusticia, categorizándolos en tipos homologables con los que poder marcar a enemigos objetivos. Tanto en medios de comunicación como de entretenimiento se han favorecido historias de opresores y oprimidos que tipificaban un mensaje de injusticia parapetada en el sistema. Incluso otros más subrepticios que ofrecían en tiempos de crisis toda la opulencia de las clases adineradas para recalcar la injusticia en la comparación. Por tanto, el punto de partida de estos grupos no es tanto un sistema de organización político y territorial consecuente con la realidad de una sociedad heterogénea sino un sistema revolucionario justificable como urgencia para acabar con el gobierno de los poderosos sobre los débiles.

El lenguaje comunicativo y gestual de estos grupos mantiene un radicalismo sin ambajes que aglutina a diferentes sectores o factores en torno a la idea unequívoca de destrucción de la Derecha que por definición es fascista.

Están acostumbrados a juzgar sin ser o sentirse juzgados o a justificarse por su causa para ellos superior capaz de superar las pusilánimes reticencias de la sociedad aburguesada y así sus razones son "la razón" y no hay mucho más que hablar. Los ejemplos de una situación se convierten en esquemas maximalistas siempre en un sentido. No existe tanto empatía, sino una solidaridad con los que son como ellos ecomo un ejército de iguales que tiene un fin común.

Continuará...


jueves, julio 02, 2015

Rutinas y problemas

A diferencia de un periodista o un profesional que entre sus motivaciones tiene la de pervivir en su profesión, yo lo hago con un fin doble: 1) Exteriorizar mis pensamientos y mi ego 2) Calmar o amortiguar mi ansia por solucionar las cosas. Esas razones pueden acompañar perfectamente a un profesional, no siendo incompatibles con su desempeño, pero a diferencia de ellos, yo no estoy obligado a escribir mañana o pasado mañana y el siguiente, y mucho menos a condicionar mis escritos para mantener una audiencia (algo obvio en mis textos), de modo que cada montón de letras que transfiero a la pantalla de un ordenador puede tomarse como el primero y el último en función de las ganas que tenga por explayarme. Digo ésto porque observo en artículos, debates y manifestaciones de todo tipo en la red, un bucle que, lejos de aportar soluciones a las cosas, acaba convirtiéndose en un fin en sí mismo dirigido a mantener ese bucle... vamos, una industria de información y entretenimiento que toma cada día como una jornada laboral menos y a la que aspira a unos objetivos a veces ajenos a la realidad objeto de trato.

Esta descripción es genérica y por tanto asume las excepciones de quienes tienen el privilegio de hacer coincidir su profesión con sus principios y la defensa de los mismos sin demasiados cortapisas, pero si nos detenemos un instante en la realidad presente, veremos que nada cambia en los medios de información y que muy al contrario, las noticias más suculentas son las peores o las menos favorables para los intereses de la mayoría, pues suscitan un debate social más abierto, de modo que el conflicto ético existe como la disyuntiva de vivir de publicar noticias de accidentes de tráfico. Muchas profesiones viven y perviven por problemas sin ídem. Un abogado o un asesor más trabajo tendrá cuantas más trabas existan en la consecución de trámites jurídicos o de diversa índole, un médico por razones obvias y así tantas profesiones que se nutren de problemáticas o mejor expresado: de solucionarlas o disponerse como solución a las mismas.

Ello lleva a identificar rutinas de actuación que pasan a ser operaciones constantes con un conflicto de intereses objetivo: el de realizarse personalmente en una profesión a costa de intentar dar solución a los problemas de otros o de articular una causa suficiente para justificarse a sí mismo en la consecución de esos mismos fines personales. Algo así como decir, no es tan importante la solución, sino que sea yo el que la proporcione o pueda estar ahí para desplegar mi conocimiento sobre quienes la necesitan. Por supuesto en muchos casos, esa labor es plenamente inconsciente y el actor o supuesto mediador de la noticia, tratamiento o asesoramiento puede que ni se planteen esa posibilidad, pero lo quieran o no están inmersos en esa rutina que, de manera automática, convertirá en normal la repetición de problemas y soluciones como una expresión de los anhelos y aspiraciones de los seres humanos más que en una auténtica labor de solución de problemas.

Lo que afirmo no es baladí y tampoco es un juicio sumarísimo de aviesas intenciones del ser humano, pero es una reflexión que, tomada en consideración de modo consciente, puede mostrar o demostrar las razones de tantas negligencias y soluciones fallidas a tantos problemas que, lejos de abordarse desde la perspectiva adecuada, se toman exlusivamente como una expresión personal de alguien que necesita desplegar su orgullo propio a costa de terceros.

El asunto es sutil y difícil de identificar, sino imposible por deterinados perfiles psicológicos que piensan que sus decisiones las toman por su mera voluntad "porque sí" y punto, de tal modo que, como en cualquier otra discusión en bucle, esta afirmación por muy cierta que pueda ser, puede llegar a ser totalmente absurda por quien piense que es absurda. La psicología humana está repleta de perogrulladas, pero cada cual y sus esquemas mentales recrean un mundo o un universo que puede ser radicalmente distinto al de su vecino y por tanto a la hora de escoger las variables y las referencias entre sus esquemas, conceda importancia o atención a combinaciones diferentes que arrojen conclusiones igualmente diferentes. No obstante, para solucionar un problema, aunque exista más de una posible solución, cada una de ellas puede proporcionar un grado de satisfacción muy variado a los implicados en el problema, de tal modo que incluso aún no solucionando el problema, las personas que plantean soluciones al problema pueden tener en éste la motivación necesaria para generar una rutina dependiente del problema y ser el problema la solución a sus males. Pero también lo contrario, la solución a un problema puede dejar sin motivación o protagonismo a personas que cuando existía, podían realizarse a costa del mismo.

Y así, podemos entender un cierto enquistamiento en la rutina de los errores humanos porque lejos de tratar los errores, valiéndonos de ellos, desplegamos nuestra presencia e intervención en los mismos como eje motivador que refuerza nuestras vidas. Los problemas pasan a ser causas de realización personal como una droga imprescindible para su consumo. Un mundo sin problemas no permitiría la realización personal de muchos que pueden crecer a su costa o que permiten juzgar a otros que sin dicho problema apuntaba mejores cualidades que uno.

Y es en ese instante cuando damos con la constante humana que favorece los errores y que no es otra que el orgullo personal que impone la satisfacción de una parte del yo en todos los entuertos. Lo importante como digo ya no es tanto la solución a los problemas sino crear más problemas para tener más soluciones o gente que se ofrece para dar soluciones y con ello poder realizarse. Porque la gran cualidad que tiene el problema como tal, es que debe ser de un tercero. Los problemas que crea uno mismo hacia sí mismo o los cercanos, son dramas personales que se intentan silenciar y no promueven el crecimiento, pero animan de modo mucho más enfervorizado a buscar problemas en otros que ayuden a mitigar la sensación de negligencia personal otorgando un derecho de acción para juzgar a otros.

Por eso, las soluciones están ahí, siempre han estado ahí y son causales. Unos problemas tienen unas soluciones y solo las trabas personales de los intereses de las personas en todo ese juego buscan mantener vivos los problemas para revivir las rutinas diarias, para crecer, para pintar algo en un mundo en el que gente eficiente dando solciones al resto supondría aceptar por parte de muchos que no pintan demasiado en un mundo masificado. Por ello se necesitan problemas para todos y gente dispuesta a engrandecerlos y a dramatizarlos y más gente que los describa y pueda extraer jugo de los mismos, y otros que se presenten como salvadores entre quienes, como él, extrapolan su persona en el líder para que puedan creer que a través del prócer que han elegido, ellos mismos toman parte en el asunto. Todo en esta vida sin excepción topa con el yo de alguien y poco importa lo capaz o incapaz que sea en un asunto, lo vital será que querrá desplegar su yo con el mismo ansia que cualquiera, y muchos yoes pueden generar así grupos radicales de yoes que se realizan a costa de un gran problema creado que no puede desaparecer porque significaría su fin.

La rutina de los tiempos auguran ausencia de soluciones, hasta que surge ese tipo de persona que hace confluir su ambición de realización personal con las soluciones adecuadas a un buen número de problemas. No en vano, esa combinación es muy difícil y por ello lo más corriente, lo más rutinario, es dar con gente que para realizarse crea o favorece los problemas y con ellos su protagonismo.

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Un excéntrico pensador que emplea este blog sin concesiones a la mesura ni a la inteligibilidad