jueves, diciembre 31, 2015

Detalles soslayados.

En esta vida alocada en la que la mayoría, quien más quien menos, está constreñido por el tiempo, el logro y el éxito personal, se suelen pasar muchos detalles que no se consideran válidos para favorecer al tiempo, al logro y al éxito personal. Ese "detalle" representa bajo mi entender la gran paradoja del ser humano y la que mejor explica una idea de caos normalizado que solo se supera por la acción de ciertos individuos que, sazonados entre la población, aportan orden entre el citado caos y de su cuantificación acaban formándose diferentes tipos de: comunidades, grupos, sociedades y países.

Hay un dicho que reza del siguiente modo: "El sabio señala la luna y el necio mira al dedo", pues bien, la frase otorgaría al recitador la cualidad de reconocer a un sabio y para ello hay que reunir unas características que no todas las personas poseen, ni mucho menos. En cierto modo, la frase que pretende otorgar un logro al que la escupe, le sitúa en una trampa pues concede aparentemente que alguien con la suficiente autoridad moral y mental está señalando a un necio por no reconocer a un sabio y sienta sus intenciones por el hecho de confeccionar a un sabio para poner en evidencia a un necio. Quizás la pregunta de un sabio podría ser ¿Por qué el que se supone que es sabio señala la luna? Supuestamente, los triunfadores o comerciantes con la frase darían por sentado al sabio y mirarían la luna ufanos por sentirse buenos alumnos del cargo reconocido.

La reflexión sobre la frase parece anecdótica o excéntrica si me apuran, pero no lo es tanto. Ya decía que el tiempo, el logro y el éxito personal suelen ser una venda en los ojos de la gente que no permiten vislumbrar ni a sabios, ni dedos, ni lunas y mucho menos otorgar un sentido a todo ello.

Todos sabemos más o menos cómo es la luna y nos suele gustar mirarla porque discurre de diversas maneras con sus fases, sus tamaños y sus colores, pero dedos hay muchos y muy distintos, y los propietarios de los mismos suelen ser ese detalle que pasamos por alto al mirar el objetivo al que señala. Para el que todavía no lo haya advertido, no vengo a tratar entelequias o estudios sobre la luna, obviamente estoy hablando con símiles y metáforas sobre lo que damos por sentado en una sociedad que tiende a predominar, de nuevo, tiempo, logro y éxito personal.


 Ahora veamos tipos de dedos susceptibles de señalar cualquier cosa:


Aunque observemos diferencias evidentes entre los dedos y las manos eso no tiene que ser así necesariamente en la vida real. Puede que existan manos de bebé, manos con uñas como garras, manos que disparan o muñones incapaces de selañar y muchos más tipos de manos y de dedos, pero la mayoría puede seguir mirando a la luna o lo que suele ser más frecuente, mirar la luna porque la mano que ve el sujeto le parece normal o no diferente a la suya. Eso ocurre porque la persona que mira solo aprecia aquello que quiere ver, aquello que le resulta útil o piensa que le resulta útil para su persona. Esa utilidad no es un interés material o un objetivo concreto marcado conscientemente, es algo, una faceta que cree el sujeto que le va a aportar algo a su ego personal: ya sea un logro o una defensa ante lo que entiende como un ataque. De tal manera, la mano de un bebé puede parecer a alguien una mano con uñas como garras y la que tiene un muñón, el cúlmen de los dedos acusadores.

En resumidas cuentas, la historia de cada persona es producto de la historia de sí misma, tanto del sujeto emisor que ofrece una información, como del sujeto receptor que la percibe. Eso lleva a señalar esas grandes diferencias de opinión entre las personas sobre cuestiones que a veces, parecen tremendamente evidentes. Ambos sujetos, emisor y receptor, pueden partir de premisas vitales similares u opuestas, pero eso no es todo, la manera de percibir el ambiente también puede ser parecida o diferir completamente. Ello me lleva a determinar que la coincidencia ideológica debe superar diferentes tamices, tanto del ambiente por un lado (la experiencia vital), pero sobre todo del sistema que aglutina la información de dicho ambiente percibiéndola y procesándola. Es decir, al final todo viene a configurarse como un proceso de confluencias, de combinaciones de variables cual Rubi's Cub.

¿Y cuál es la herramienta que permite conocer la manera en que combinar adecuadamente las variables? La empatía.

La empatía en un grado determinado permite reconocer los patrones que impulsan a los seres humanos a actuar y a manifestarse de una forma y no otra. La empatía es un discriminador de sentimientos que, a lo largo de una línea continua, va desde la mera solidaridad hasta el conocimiento de los motivos que impulsan a las personas a actuar y a manifestarse de determinada manera. Ahora que está tan en boga la inteligencia emocional, esa palabra no resultará extraña, pero sí la manera en que ésta puede expresarse, ya que empatías hay muchas, pero ni mucho menos todas son lo mismo. No en vano, así como de unos u otros detalles la empatía es una herramienta muy útil para conocer y comprender otras actitudes humanas, de nada sirve si no viene acompañada de estructuras lógico-cognitivas que puedan "domar" la implicación emocional que arrastra su influencia. De nada porque la empatía tal como yo la entiendo en un sentido estricto, solo viene a serlo en razón al resultado, es decir, es finalista, no intencional. La intención de solidarizarse con otro es una simple proyección emocional del que se consuela a sí mismo por la situación en la que ve al otro y piensa que podría ser él. Eso es lo que lleva a ver los dedos de una manera que no necesariamente es la real.

La empatía así descrita de modo estricto no es común entre las personas pues necesita de una trasposición cognitivo-emocional entre el sujeto empático y su objetivo que cuando más completa y compleja resulta, mejor información nos dará de dicho sujeto. Por ello, como recurso y complemento para conocer las opiniones e ideas de los demás, es relevante saber de su vida, los hechos significativos que marcaron a esa persona, las pérdidas de seres queridos, la interacción del sujeto con su entorno, todos los aspectos que nos hablan acerca de las pretensiones de la persona y su manera de satisfacerlas. Esto último es clave porque del anhelo que tiene una persona a crecer en relación al grupo y en la manera que tiene de cristalizarlo se puede saber mucho de dicha persona y no atender tanto al lugar donde señala que puede ser un señuelo para potenciar su crecimiento personal. No obstante, sería un error muy grave acoger los presupuestos que estoy explicando y trocarlos por las apariencias, tópicos, prejuicios y estereotipos que pueden ser usados maniqueamente para prestigiar o desprestigiar a una persona. Hablo de procesos más complejos que parten de un interés intelectual desapegado de su resultado y comprometido con el conocimiento que no asigna causas únicas ni busca una justificación de partida para favorecer la impresión inicial.  (Algo que me lleva ahora mismo a conceder que es imposible, cuanto menos de un modo normalizado. El que no toma en consideración la susceptibilidad de su propia parcialidad será indefectiblemente parcial, pero el que la tome estará igualmente mediatizado aunque al menos sentará las variables con las que interactúe. Ello en el mundo de la palabra, la ideología y la política requiere de personas específicas con unos rasgos concretos que no son posibles con fórmulas de autoayuda o de crecimiento personal aprendido. Se tiene o no se tiene, y los individuos receptores lo tienen o no lo tienen y no lo apreciarán si no lo tienen. Lo que lleva a este artículo a ser una mera expresión con poca capacidad de aplicabilidad).

Y es que en todas las artes y ciencias, el interés personal marca el conocomiento y expresión de la propia obra. Incluso en el mundo científico, particularmente el de las ciencias que tienen un alcance social, pero también las naturales como el campo biológico. En casi todos lo casos, por no decir todos, las inquietudes surgen por una motivación interna y personal de demostrar algo relacionado con el investigador y que puede responder a un fin preconcebido que se "busca" incesantemente para plasmarlo como ciencia demostrada. Buen ejemplo de ello es que tenemos teorías y estudios científicos que dicen lo uno y otros que afirman lo contrario quedando ambos a salvo de la taxonomía científica por regirse por el método hipotético deductivo.

Un caso evidente y gráfico sobre la influencia de la propia vida en la expresión de su conocimiento lo ofrece la pintura o la música, en ambos casos se puede apreciar la etapa personal del pintor o del músico en razón a su obra.


Las pinturas "negras" de Goya son un buen ejemplo. Sin embargo, las personas que en vez de pintar o componer canciones confeccionan teorías políticas, ideologías o se adhieren a unas u otras, no ofrecen una evidencia tan elocuente de su faceta personal porque los receptores sustituirán, discriminaraán y modificarán todo aquello que les sea útil para su interés personal resultando en una confección adaptada que soslaya lo no necesario. Así, al enfatizar lo que uno quiere y focalizar con un objetivo utilista personal, no es necesario ser coherente con todo el planteamiento y todo el conjunto actúa de enganche por determinadas características que los receptores encuentran atractivas para su interés personal. (Quizás por ello los excéntricos tengamos poca afinidad recíproca en general con la normalidad.)

Con el tiempo actual disponible, con la necesidad de conseguir logros y una exitosa realización personal, es fácil pasar por alto aquellos detalles que nos explican sobre las personas que nos rodean. De hecho la sociedad actual exige que se soslayen los detalles para no resultar muy discriminativo con los sucesos, las conductas y las actitudes, y obedecer sin cuestionarlo con las que dictamina el orden normalizado dominante. Quizás ello obliga a no entrar en detalles sobre las personas y a buscar bandos de personas iguales con las que solidarizarse y que juntas busquen marcar una referencia con la que obligar al resto. Al final todo acaba siendo un pulso de bandos identificados con unos presupuestos llamativos, tan superficiales o profundos como lo puedan ser sus potenciales miembros, en los que cada cual acabará comprendiendo al que más se ajuste con lo pretende de sí mismo y la idea que las personas de su entorno valorarán para situarle como piensa que merece estar.

lunes, diciembre 28, 2015

La sorna prudente

En esta senda interminable que venimos contemplando del culebrón separatista, durante estos días ocurren los hechos más llamativos, por llamarlos de alguna manera. Como no podía ser de otra manera en el 28 de diciembre el procés adopta formas de Esperpento.



La palabra no podía haberse escogido mejor para relatar lo que ahora mismo sucede en la política catalana. Es cierto que la prudencia y el saber que los catalanes somos tan españoles como cualquiera debería llamar a la prudencia a la hora de dar rienda suelta a la sorna sobre el particular, pero también lo es que España es un país tan dado a la crítica como a ofrecer numerosas razones que la estimulen.

En este caso, pocas veces unos hechos habían golpeado a la cara con tan fuerza a los que se empeñan en retorcerlos para grabarles en su rostro la realidad. La "mayoría" del Parlament que reclama la desconnexió tiende a emular a la mayoría social que efectivamente no está por la labor. El llenarse la boca de subterfugios para justificar lo injustificable, que con menos del 50% de los votos se inicie un proceso independentista, lleva a que la realidad tome las riendas para demostrarlo. Sabemos que todo es una pantomima, un tira y afloja o un enroque interesado, pero no por quienes postulaban las elecciones como un plebiscito animando al por la independencia, que deben estar maldiciendo cada minuto que pasa sin aprovechar la oportunidad, sino por esa zona fuera del control del independentismo que, para librarse precisamente de su extraordinaria y poderosa influencia debe postular unas ideas todavía más radicales y antagónicas con éste y con cualquier sistema. Así, un disparate, el separatismo, está siendo ridiculizado por otro, un partido antisistema.

Lo macabramente llamativo es que, con sus diferencias, en Madrid están tratando de emular a sus conciudadanos catalanes con nuevas entregas de otro culebrón que pretende hacerle la competencia: si en Cataluña tenemos a un Artur Mas desvalorizado a cada nueva elección que propone, en España sucede algo parecido con Mariano Rajoy, un candidato que ha perdido un porcentaje muy alto de voto y que a buen seguro debe plantearse todas las razones posibles e imposibles menos la más plausible para justificar su pérdida de confianza y, al igual que el político desconectado, trata de bregar hasta el último aliento para permanecer en su puesto. También es justo decir que no hablamos del mismo caso ya que Rajoy al menos ha ganado las elecciones, cosa que dudo que hubiera hecho con la misma diferencia el actual aspirante a molt honorable de presentarse con sus siglas de partido.

Y es que se puede decir que Rajoy es un hombre afortunado (y con su fortuna, nosotros los españoles) porque nadie le hubiera dicho que con una política tan pasiva, una omisión tan negligente y vergonzosa ante el avance impune del independentismo todos estos años, fueran a producirse hechos tan ridículos como el de la votación de la CUP para decidir coronar o no al virrey independentista. No existe un nexo causal entre no hacer nada y que las consecuencias resulten esperpénticas, Rajoy no ha provocado lo que ocurre, más bien al contrario, si se hubieran puesto de acuerdo y seguido a pies juntillas los cómplices del plan separatista, cosa que todavía está en oportunidad, una España sin orden ni Gobierno debería enfrentarse a la comunidad sediciosa. Sí, claro que las instituciones del Estado funcionarían, pero no me parece la manera más brillante de prever una posibilidad que se ofrecía bastante plausible. Es por ello que conviene meditar antes de exponer una burla, es más, quizás la burla pueda venir de fuera, de aquellos que nos miran desde el extranjero, que no de todos por supuesto, pero confiemos que los civilizados no se vean tentados a dar en sus titulares aquello que ahora es España y que el grotesco entremés sedicioso no puede ocultar.

No en vano, no puedo evitar hacerme una pregunta contundentemente retórica: ante un esperpento como el que estamos viviendo... ¿Por qué con más razón que nunca no se publican editoriales conjuntas por la dignidad de Cataluña?

lunes, diciembre 21, 2015

Los "porqués" de saldo

Siempre que se producen unas elecciones recibimos innumerables razones por doquier para justificar los resultados de cada uno de los partidos o una impresión general: que si la población quiere ésto o no lo quiere, que si han castigado tal o cual cosa o han apostado por lo que sea que se decida. Es el momento de los porqués, y ciertamente están de saldo porque cada cual tiene el suyo. Algunos, la mayoría, son interesados y en vez de buscar argumentos coherentes acaban sonando a excusas que pretenden otorgarse en la explicación una segunda o tercera oportunidad. Solo cuando el batacazo es muy sonado o el triunfo o mejora holgados, suele existir una perceptible sensatez... o borrachera, pero incluso en esos casos... ¿Es siempre claro el concepto de batacazo?

El escenario de las actuales elecciones es incierto y tiende a parecerse a los de tiempos lejanos con frentes populares y posiciones más enconadas y extremas. No sabemos si al unir España y democracia aparece indefectiblemente una fecha de caducidad que llega a hacer incompatibles los dos conceptos, pero a mi este país me parece más semejante a Grecia o Portugal que a Alemania, Francia o el Reino Unido. Países que no consiguen sacudirse la rémora de clase o por lo menos reconvertirla en un proyecto sensato más centrado en construir que en destruir. Así, en España sigue existiendo una nobleza, un clero, una burguesía no ilustrada, otra que sí lo es y un vulgo amarrado a la programación basura. Pocas diferencias a lo largo de los siglos y los mismos conatos para reconvertirla en algo que nunca llega a alcanzar y que si toca con los dedos, acaba rompiéndose sistemáticamente por un motivo u otro. Porque a diferencia de los países más desarrollados y democráticos, en el nuestro existe poco peso de lo que vendría a resultar equivalente a una auténtica burguesía ilustrada. Lo más parecido podría darse en Cataluña, en esa Cataluña que se ha tirado al monte y que desgraciadamente debido a Jordi Pujol i Soley fundamentalmente, nunca quiso comprometerse con su salvación y tramó su emancipación con abyectas estrategias que dan ahora su fruta podrida. Pero también en esa Cataluña que, junto a la panoplia paneuropea, conviven los mayores radicalismos de los que son un buen ejemplo el resultado de Podemos en estas elecciones.

Y es que el PP, el partido con más votos en estas elecciones, no está nutrido de una fuerte composición de burguesía ilustrada y con el paso del tiempo tiende a peor. El PP es un partido anquilosado que ha errado en su idea de progreso. Es cierto que en lo referente a economía (y economía es el 90% del gobierno de un país), ha venido a ser la única opción sostenible, pero ello se ha debido esencialmente a que la comparación resultaba muy desnivelada con las populistas y derrochadoras franquicias de izquierda siempre dedicadas a vender humo y odio totalmente gratis.

Es verdad que en un país tan maximalista como el nuestro, es muy fácil acoger propuestas grandilocuentes que sobrevivan gracias al enemigo. España es un país de enmiendas a la totalidad y ello hace que se pierdan por el camino todas las variables que vienen a afectarla centrándonos en las más emocionalmente productivas. Por ese motivo, somos muy susceptibles a las apelaciones de voto del miedo y del enemigo objetivo. España sigue siendo un país de clase con una burguesía ilustrada poco extendida que permita superar los citados maximalismos. No existe una cultura democrática que tome al país como un conjunto de ciudadanos que deben convivir conjuntamente bajo una bandera, sino diferentes banderas para ciudadanos enfrentados y seguros de sus razones con las que atacar a los otros.

La semana pasada en una conversación, conocí de una persona en la sesentena con mucho dinero que hablaba sobre inversiones. Esta persona montó años atrás un negocio, que llegó a ser importante y luego lo vendió por bastantes millones de euros. ¿Piensan que se planteaba invertir en I+D? ¿Barajaba el mecenazgo con tecnologías limpias o desarrollos sostenibles? ¿La inversión en la cura de una enfermedad? ¿Montar otra compañía nueva? No, obviamente, la máxima rentabilidad se la daba la compra de inmuebles, en este caso de naves industriales. ¿Es esta persona una insolidaria y ruín especuladora? Para los que no manejen esas cifras de inversión y se vean fácilmente capaces de decidir con el dinero de los demás, sí, para el que busca simplemente rentabilidad a su dinero, que es casi todo el mundo al nivel de que se trate, es lo normal. En España no existe ni cultura de progreso, ni iniciativas o apoyos sustanciales que inciten mínimamente a constituirse en una alternativa a la inversión inmobiliaria. Los "ricos" son gente que buscan rentabilidad, igual que los no tan ricos y de nada sirve que los pobres se constituyan en sus jueces a sabiendas que su sentencia implica percibir su parte de aquellos porque en el instante que esos pobres, o la mayoría de ellos, pasen a ser igualmente ricos, harán exactamente lo mismo que hacen los anteriores, buscar rentabilidad y eludir en lo posible el pago de tributos (Luego habrá los que tras la rentabilidad decidan libremente o no realizar sus aportaciones a causas benéficas). La constante, no por conocida, se evita repetir, de modo y manera que España acaba siendo una lucha de clases con intereses contrapuestos en los que todavía es hora de que aparezca alguien que intente hacerlos confluir de alguna manera. Más bien al contrario, se incita a una idea de presión moral, de corrección política que solo alcanza a las clases medias, que acomplejadas y mediatizadas ellas, tratan de sacudirse el yugo infructuosamente y así llegamos al dominio moral de la izquierda sobre esa clase media de modo que una oprime a la otra mientras las clases pudientes siguen velando por sus intereses al margen de todo. No por ser más "malas" que nadie, sino porque el sistema favorece esas situaciones gracias al trazo grueso que prima el enconamiento emocional sobre el análisis de datos.

El PP de Rajoy es el vencedor de estas elecciones, pero vencedor con letra pequeña si a mi juicio tratamos de hacer prevalecer la sensatez. Existen los afines que no dudan en tirar del citado trazo grueso responsabilizando a Ciudadanos de la "escueta" mayoría del PP, como CiU que se dedica a propagar que el PP es el mayor responsable de que una parte de los catalanes quiera la independencia, ambos se exoneran de la más mínima responsabilidad en sus acciones aunque reconozcan con la boca pequeña y de manera tan genérica como estéril que también cometen errores. Y en frente, la simetría ocurre en el Psoe, Podemos ha arrancado más de cinco millones de votos entre todas sus franquicias, entre las que probablemente la más perjudicada haya sido la del partido de Pedro Sánchez. Decir que la culpa es de los emergentes sin duda puede valer para enardecer a los incondicionales de los dos partidos tradicionales y continuar la senda de porqués interesados que ofrecen respuestas igualmente interesadas y falaces, pero a poco que uno rasque, las razones están justamente en PP y Psoe. Una enfermedad suele crecer con más virulencia cuando la persona no se cuida y el sistema inmune está bajo de defensas.

A la hora de buscar razones y porqués hay que ser prudente porque la estadística te dice el cuánto pero son los sociólogos los que adjudican un sentido a las frías cifras. Existen datos que resultan cuanto menos curiosos y que actúan de falsación ante los tópicos recurrentes. El que más me ha llamado la atención es que en Andalucía, el territorio que ostenta el récord numérico en corrupción por los Eres y que se ha saldado muchísimo más benevolamente que en en los fiscalizados feudos del PP, pues bien, en esa comunidad el Psoe ha tenido su resultado más favorable. A partir de ahí se puede escuchar que la corrupción ya fue descontada o que ya se saldó en el pasado la correspondiente factura, pero es que resulta que además de ser la comunidad con la reina de oros de todas las corrupciones, la paridad cronológica con la Gurtel solo puede diferirse por el empeño de los medios de comunicación en mantenerla viva y la guerra judicial que camina leeenta y pausadamente. Pero es que en Andalucía todavía existe una razón más para negar la influencia de la corrupción, y es que ahora existía Podemos como alternativa de los descontentos, cuando en el pasado, el que dejaba de votar al Psoe, prácticamente concedía su voto al máximo rival. En Andalucía existen dos motivaciones claras de voto, una endémica y particular, las servidumbres del subsidio y el miedo a perderlo y otra coyuntural y general: el candidato, o en este caso la candidata: Susana Díaz.

La corrupción es un arma arrojadiza del bando contrario que no duda en lanzar piedras sin preocuparse como lapidador que también tiene causas por los mismos delitos, de tal modo, su repercusión no suele ser tanta como se atribuye a menos que se destaque como único partido señalado con mucho bombo y platillo. Suele pasar más factura a los partidos otras consideraciones más ligadas a la impronta del partido, a su personalidad y expectativas. Si éstas se truncan, entonces el castigo será mucho mayor que todas las corrupciones, y aunque la apropiación de dineros públicos es defraudar una expectativa, en el PP pasa menos factura que en el Psoe (o pasaba cuando era de verdad el PP y no el PdCR de Rajoy). No en vano, la corrupción como razón para perder voto ofrece al candidato una excusa que supone externa y pasajera que puede superarse para ofrecerse una nueva oportunidad. Nada más erróneo o falso.

Tanto PP y Psoe han apostado por unos candidatos faltos de empuje y carisma que han pretendido realizarse a costa del país sin las correspondientes garantías de éxito. El primero apostando por el miedo y la experiencia servida como un "yo o el caos", y el segundo tirando del manido recurso de odio contra el PP. El gran problema es que el caos del que Rajoy advertía lo había favorecido él, sino creado en su entorno que era sólido, incondicional y megalítico, y sobre el mismo ha intentado chantajear a su electorado disponiéndose en la única opción del centro derecha. Recurso que le ha dado muchos votos útiles a regañadientes pero que también ha propiciado una dispersión a la que el PP estaba poco acostumbrado y que, con otras condiciones y candidato, muy posiblemente no hubiera sucedido. El candidato es siempre quien hace capaz unos buenos resultados con dificultades o incapaz de extraer rédito de un buen gobierno. Por ello las razones dan o quitan peso, pero al margen de las mismas, ni Rajoy ni Sánchez tienen un gran tirón electoral. Mariano Rajoy y Brey ha cambiado al PP a su peor expresión. El Partido Popular siempre ha dispuesto entre su impronta un aúrea de pijerío, ñoñez y rigidez (con nutridas excepciones individuales) muy alejado de los partidos europeos tanto liberales como democristianos, de tal modo que el cambio aportado al partido de centro derecha ha venido a afectar, no su imagen pija, ñoña y rígida, sino a los sólidos principios que eran lo único que tenía un fondo auténtico de personalidad. De tal modo, el PP es un partido asimilable ideológicamente a Ciudadanos pero con los tics pijos, ñoños, trasnochados y rígidos en sus formas. Un partido que aspira a compararse con otros partidos de centro y que ha renegado de los principios tradicionales como un escollo para el consenso que ha servido para crear un cisma. ¿Para qué quiere nadie un consenso si debe renunciar a sus principios? A menos que no se tengan y no suponga perjuicio sustituirlos por otros líquidos. Por el contrario, Ciudadanos ha partido de una idea original de centro cuyos principios son sólidos por cuanto se han constituido de origen y no para alcanzar ningún consenso. El principio es en sí el logro de una España sin bandos, lo cual no necesita de formular consensos artificiales, el propio partido expresa sistemáticamente una voluntad de diálogo para unir y construir pese al denuedo mediático partidista en convertir todo en sumas y restas de ejércitos.

Sin embargo, las explicaciones que han contado con Rajoy de candidato, pueden acabar desapareciendo con el candidato oportuno. Al final, Podemos ha tenido un buen resultado por su candidato Pablo Iglesias; Ciudadanos ha tenido un excelente resultado considerando que no ha tenido a La Sexta o a Mediaset detrás apoyándole y mucho menos al resto de medios radicalmente empeñados en defender a PP y Psoe y consiguientemente a atacar o a ningunear a Ciudadanos. Todo ello se ha hecho muy patente en la última semana que ha resultado clave para decidir el voto del miedo y apelar a la incertidumbre.

Ya manifesté meses antes la necesidad de que Rajoy se inmolara por el país en vano para dar una opción al PP y a la estabilidad de España, pero Mariano quiere sí o sí el reconocimiento que piensa que merece y no ha sabido leer que su mayoría absoluta ha sido y será el mayor regalo que podría tener en ésta y en mil vidas más. Cada cual recurre a unas exigencias para la lealtad con España que parecen pasar por sacrificios del contrario y pocos o ninguno del propio. Algunos ya sabíamos y decíamos lo que ocurriría en estas elecciones con Mariano Rajoy y hemos tenido que vivirlo para que él y los demás lo viéramos. Pero lo peor es que no habrá servido de lección y de nuevo se hallará en el convencimiento de que son los otros quienes deben bajar del burro y que el PP va con Mariano de la mano esperando que, en caso de nuevas elecciones o pactos de estado, la gente se apercibiría de que la solución es Mariano y no el problema que enquista el gobierno del país. El "genial" negociador partiendo de una premisa falsa tras la evidencia. Siempre hay que tomar en consideración la primera impresión tras las elecciones, lo demás son contramedidas que los cerebros articulan para darse una salida. El caso, aunque con razones antagónicas viene a tener cierta similitud con la de otro "astuto" político: Artur Mas. Son de esos políticos que, cuantos menos votos más legitimación para gobernar. ¿Cómo era eso de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio?

sábado, diciembre 19, 2015

Mi reflexión en la jornada

Día 19 de diciembre, mañana se otorgan los galardones a los artistas invitados, que es lo que se puede decir que han sido durante el tiempo que ha durado la campaña los candidatos a las Elecciones Generales. La política en España empieza a parecerse a la estadounidense en aquello en lo que coincide y enlaza por su popia personalidad: la superficialidad y el artificio de los eslóganes. Cada país proyecta en el otro, aquello con lo que se siente cómoda y ya que en el nuestro se es muy proclive a la prensa rosa, el cotilleo y la frívola cercanía de los aspirantes como si ello fuera trascendental para gobernar un país, pues doble ración de banalidad televisiva tipo: ¿Qué haces por las mañanas al levantarte?

Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias nos han ofrecido su espectáculo y nosotros, los espectadores elegiremos a uno o a ninguno de entre ellos, como ganador. Mi análisis es una muestra de mi percepción, de lo que me ha llegado de cada candidato.

Mariano Rajoy y el PP

La campaña del PP se ha basado en un eje vertebrador: la política económica del PP que ha conseguido rescatar al país y creado empleo debe continuar la misma senda y por esa razón hay que evitar que otros den al traste con lo que ha costado tanto esfuerzo alcanzar.

Momentos decisivos (Puntuación sobre 10)

(8) El debate de La Sexta que se suponía podía hacerle más daño por no asistir, le vino hasta bien, lo que prueba: 1) Que es posible alterar una dinámica de comunicación incluso haciendo "trampas" si el final es satisfactorio. 2) Que Rajoy no tiene buena imagen como candidato.

(7) Creo que el programa de Bertín Osborne también le ayudó un poco a sacudirse esa imagen lejana de hombre gris. No sé si más por Bertín que por el propio Rajoy, ya que fue quizás el futbolín el clímax de máximo acercamiento a la población.

(3) El debate con Pedro Sánchez fue otro cantar. El peor momento para el candidato popular, que me pareció al borde del cataclismo, no tanto por lo que se decía sino por cómo se decía y lo que se permitió. Rajoy demostró el porqué no despacha ni afronta de cara y resolutivamente ningún conflicto. Sánchez le sacó completamente del terreno de juego y no supo reaccionar. Era como si no fuera capaz de computar una acitud tan hostil y mamporrera por parte del principal candidato de la oposición. Lo duro es que ciertamente, aunque muchos esperábamos una salida en tromba del socialista, parece ser que Rajoy no. Rajoy tuvo una gran oportunidad para desbaratar y dejar en evidencia a Sánchez justamente en el minuto uno cuando el socialista no respondía a lo que le preguntaban y en su lugar, ya pasado de rosca, se lanzaba al cuello del Presidente. No lo detectó el dirigente gallego y continuó el debate como si el traspié no hubiera ocurrido, pero es que ni le sirvió para advertir lo que a continuación seguiría.

(10) El atentado de Pontevedra le vino muy bien para contrarrestar la imagen que dio precisamente en el debate. Así sus medios pudieron vender que era un candidato imperturbable, lo cual es bastante cierto para bien y para mal, y retomar una impresión de líder sólido capaz de llevar las riendas del país.

Argumentos más persuasivos para su electorado tradicional

 - Miedo: que sustenta el eje central de su discurso y que es el mayor argumento para recabar el voto de los que en otras condiciones no le votarían. El PP ha optado por un eslogan maximalista tipo él o el caos que cala en aquél electorado que puede sentirse más traicionado por sus políticas pero que no le queda más remedio, o eso se busca que piensen, en escoger la opción tangible menos mala.

- Ataque total contra Ciudadanos. El PP y sus medios se han dedicado constantemente a disparar contra Ciudadanos situándolo como el partido bisagra de la Izquierda que puede desalojar al centro derecha del gobierno del país. Han intentado dejar fuera de todo protagonismo a su líder, Albert Rivera y han conseguido evitar un debate que muy posiblemente hubiera alterado dramáticamente las posibilidades de uno y otro candidato.

Conclusión

No me identifico lo más mínimo con la estrategia del PP. Acepto que ha sido productiva, pero muchas veces por factores ajenos a su control. Pablo Casado es el único reducto popular que merece algo de respeto y admiración, pero que se malogra al ejercer de escudero del actual PP.

Si he detectado algo en el candidato popular y es su falta de empatía. Mariano Rajoy examina todo con una visión muy particular que no deja espacio a la comprensión de otras visiones. Las puede tolerar ya que parece de carácter dócil, pero parece persona muy contemporizadora y especuladora. Sí que contempla muchas variables de su entorno, pero enfatiza demasiado un deseo de verse reconocido en su labor, lo que parece le preocupa bastante. Eso le convierte en una persona bastante cerril con sus propósitos que no duda en apartar a todos los que le resulten un estorbo de un modo sutil evitando el cara a cara.

Pedro Sánchez y el Psoe

La campaña del Psoe ha discurrido con una idea central que no ha variado a lo largo de su vida democrática: al PP ni agua. Derogar, derogar y derogar.

Momentos decisivos (Puntuación sobre 10)

(5) En el debate de La Sexta, Sánchez tuvo un problema: que estaba Iglesias a su lado y en ese formato la comparación le resultó ruinosa. El discurso del socialista siempre ha parecido vacío de contenido y muy a expensas de lo que se ha maquinado que su electorado querría escuchar.

(5) En el programa de Bertín Osborne logró hacerlo aburrido con una pose tan forzada como artificial en la que no se sacudía la rigidez de su discurso ni cuando hablaba de su familia.

(4) El paso por Sánchez por El Hormiguero fue un pequeño desastre en el que confirmó esa actitud tremendamente impostada que habíamos observado con Osborne. Solo le quedaba el debate con Rajoy.

(8) El momento de Pedro Sánchez para ese electorado que odia al PP a muerte fue sin duda el debate de Antena 3. Llegó a parecer creíble incluso forzando al límite la verdad, pero lo importante es que estaba acorralando a un diminuto Rajoy cual acosador de escuela a un empollón y lo que de veras importa en una campaña, y Sánchez demostró, no es que esté mejor o peor o que pueda ser reprobable en su conducta, sino que sirva para vender a su público.

Argumentos más persuasivos para su electorado tradicional

No hay mucho que decir salvo repetir el discurso anti popular que ha caracterizado al líder del Psoe, salvo el interés en describir a Ciudadanos como un partido de Derechas, su marca blanca, que pactaría con el PP tras las Elecciones.

Conclusión

Sánchez ha contado con una buena planta para exhibirse, pero su impostada seguridad ha sonado arrogante y altanera en vez de próxima y confiada. Justamente en un electorado que busca cercanía, el candidato socialista ha fallado en ese terreno resultando artificial. Sin embargo, sí debe agradar ese perfil Terminator cuando se dirige al gran enemigo histórico de su franquicia. Poco se puede decir de sus políticas, que no se exhiben más que como reacción al PP, pero ello no ha supuesto demasiado problema para su electorado más incondicional sino todo lo contrario.

Albert Rivera y Ciudadanos

La campaña de Ciudadanos ha consistido en vender el cambio de las políticas viejas a la nueva política sin bandos encontrados y con una propuesta constructiva de centro. Han explicado con todo lujo de detalles sus propuestas y se han expuesto a la crítica con el pecho descubierto apoyándose en un líder fresco y locuaz que ha ido de más a menos.

Momentos decisivos (Puntuación sobre 10)

(9) El debate - charla de bar en Salvados que Rivera tuvo con Iglesias fue el cúlmen del candidato y el ejemplo de su capacidad para tratar a fondo los temas que se le presenten. Dejó al líder de Podemos como un bienintencionado glosador de utopías, pero ese debate fue el primero de una retahila. En ese programa se pudo ver que Rivera es nervioso y que aun siéndolo puede hacerlo perfectamente bien.

(6) En el debate de La Sexta el líder de Ciudadanos no pudo desplegar aquello que mejor se le da y es hablar. El debate obligaba a exponer frases enlatadas que debían conocerse de antemano como una lección y el hecho de confiarse en los propios recursos que otras veces le habían sido tan efectivos, traicionó al barcelonés que se vió fagocitado por los que se manejaron muy bien con los eslóganes.

(7) Rivera no fue a ver a Bertín, pero estuvo con su amigo Risto Mejide y si bien no creo que sea comparable en audiencia (lo cual ignoro), la charla resultó lo suficiente amigable como para trasladar una imagen positiva y cercana.

(8) El paso de Rivera por El Hormiguero fue bastante agradecido y conectó con Pablo Motos. Así como con Soraya se partía de la idea: "no esperaba que fueras tan...", con el líder de Ciudadanos existía una sintonía natural.

(2) El apagón informativo al final de la recta de campaña no ha ofrecido a Albert Rivera lo que sí obtuvieron Rajoy y Sánchez por diferentes motivos. Rivera quedó con la imagen del debate de La Sexta y no tuvo una segunda oportunidad que lo acercara al Rivera de Salvados. Además, tanto los medios afines al Psoe como al PP han evitado concederle el más mínimo protagonismo y han dejado caer constantemente informaciones negativas sobre su partido. Por salir, ni salía como víctima del escrache que sufrío su sede en Barcelona.

Conclusión

Ciudadanos ha hecho una buena campaña manteniendo una línea bastante coherente que ha topado con la lógica resistencia de las fuerzas y sus medios adláteres que quieren permanecer en el poder. Así como se puede decir que Podemos ha tenido en La Sexta a su más grande valedor, Ciudadanos ha estado huérfana de mecenas mediáticos que pudieran echarle un cable en los momentos difíciles y eso ha propiciado una senda de más a menos, no tanto por ellos, sino por ese muro mediático que crea tendencia en la opinión por encima de información.

Pablo Iglesias y Podemos

No se puede decir que haya existido un eje central muy definido en la estrategia de campaña de Podemos, pues empezaron como azote implacable del sistema y acabaron hermanándose con la humanidad para desear un mundo mejor. No obstante no importa tanto cómo empieza la campaña sino como termina, y Pablo Iglesias y su partido han remontado en la recta final haciendo que Ciudadanos acabe pidiendo la hora.

Momentos decisivos (Puntuación sobre 10)

(2) El debate - charla de bar en Salvados modificó el aire de Che Guevara de salón por el de charlatán vende humos. Cada una de sus propuestas eran, bajo el crítico y más riguroso tamiz de Rivera, papel mojado. Todas una retahila de buenos deseos e intenciones que descubrían el pastel toda vez no tuviera un enemigo en frente para criticar. No vende igual quejarse de alguien que proponer soluciones.

(7) El paso de Iglesias por El Hormiguero con guitarra en ristre era éxito seguro. Solo faltó fumarse el canuto, pero las expectativas con el podemita son tan altas en ese terreno que el resultado era el que cabía prever.

(10) El debate de La Sexta, como no podía ser de otro modo, fue y ha sido el momento clave para el líder de Podemos. Su rescate y el punto de inflexión en el que se gira la tendencia. El formato de frases enlatadas sin necesidad de ulteriores explicaciones ni sesudas réplicas de los contrarios, más preocupados por no meter la pata y perder su valioso tiempo, fue el entorno idílico de Iglesias donde soltar todo el repertorio de utopías que sonaban mucho más bellas que las forzadas pseudocopias de Sánchez.

(8) El apagón informativo de Iglesias o el que pudiera tener por no participar tan activamente como al principio, ya no iba a resultar para el líder de Podemos un problema sino al contrario después del debate en La Sexta. Cualquier retorno a un debate de dos con un candidato mínimamente riguroso hubiera supuesto un revés demasiado duro de soportar que no se produjo.

Conclusión

Pablo Iglesias tiene estrella en la televisión. Es un buen producto que vende bien y muchísimo mejor que Pedro Sánchez. El aprovechamiento (como La Sexta) por parte de los que controlan las audiencias les ha dado pingües beneficios pero a poco que se le obligue a desarrollar sus propuestas, la imagen cambia y el trastazo, morrocotudo, por ello creo que la campaña ha transcurrido muy favorablemente para Podemos desde una perspectiva que ha permitido la proclama de utopías enlatadas que hacen sentir a sus seguidores mucho mejores que al resto.

jueves, diciembre 17, 2015

Puñetazos a la política y a los principios

Ayer, un muchacho de 17 años propinó un puñetazo a Mariano Rajoy. Para dar un golpe como ese en frío y con la víctima desguarecida, uno debe tener una personalidad especial: un trastorno antisocial o límite si bien el segundo respondería a alguien descontrolado incapaz de aguardar unos instantes antes de soltar el brazo. Ese chico y su familia tienen y tenían ya un problema de esos que pueden verse en programas tipo "Hermano mayor". Ahora bien, los que jalean la acción, los que sonríen, los que se plantan de perfil, los que ya empiezan dando excusas o se ponen a la defensiva por algo que ronda el inconsciente de todos, toda esa gente puede que conlleven más dolo que el desgraciado que está ya deshauciado para la vida en sociedad porque no respeta a los demás y menos a sí mismo.

¿Se pueden extraer conclusiones sobre la acción de ayer? De modo plano y general, cualquier tendencia política que culpabiliza a otra de sus males estimulando la faceta emocional en detrimento de la racional, eleva el riesgo de que se produzca un hecho violento relacionado con la política. Cualquier político que justifica un estilo y una actitud y que describe un panorama desproporcionada y exageradamente negativo para subir la tensión de su potencial electorado, eleva el riesgo de que se produzcan acciones violentas. Cada paso que se permite en el ejemplo que dan los próceres de una sociedad: sus políticos, periodistas, personajes famosos, etc., es una validación de un derecho de acción otorgado tácitamente para superar ciertas formas y aspirar al fin.

No existen elementos nítidamente causales ni responsabilidades directas. Los medios de comunicación suelen ofrecer un porcentaje altísimo de noticias relacionadas con la violencia, tanto verbal como física en todo el mundo, suele primar los sucesos, las desgracias, las catástrofes, en resumen, las manifestaciones negativas del ser humano. Lo demás no suele ser noticia. Ya vivimos acostumbrados a una latencia de violencia, a una potencialidad que transcurre más o menos controlada en la sociedad y que brota en aquellos sujetos que no son capaces de mandar en su propia voluntad o que tienen ésta totalmente anegada de odio culpabilizador por responsabilizar a otros de lo que ellos son. Por ese motivo, resulta del todo estéril escuchar a esos mismos próceres condenar la violencia si luego siguen desplegando un estilo agresivo que busca enfatizar el factor emocional. Siempre el emisor con sus modos de manejarse para comunicar, nos mostrará qué tipo de público busca y que busca en el público.

Ya que es muy difícil alterar que los próceres modifiquen su estilo dirigido a un fin que les puede producir un rédito o una apariencia de rédito, sería eficaz una medida que afectaría a la motivación de los mismos. Por ejemplo, cuando los ultras de un equipo de fútbol son violentos, no se les permite acudir al campo y el equipo deja de ingresar los abonos de las decenas o cientos de esas personas. En política, todos los grupos radicales, sean de la facción que sean, con antecedentes de hechos violentos: tanto en personas como en objetos, mobiliario urbano, resistencia a la autoridad, manifestaciones que evitan hacer uso de la palabra sustituyéndola por cualquier tipo de violencia física, serán excluidos por esos mismos antecedentes de modo temporal del deber de sufragio y los políticos que se beneficiarían del voto de esas personas, dejarán de obtenerlo. Nada de culpabilizar de palabra y rasgarse las vestiduras, acudir a la causa y la consecuencia general que afecte a cualquier potencial sujeto. ¿Estarían de acuerdo todas las fuerzas políticas?

 Dicho ésto, hay que comprender que existen dos clases de formas, la basada en el fondo y la impostada que vendría a ser un formalismo encorsetado dirigido a aparentar lo que no se es. Por eso es tan fácil pedir diálogo y luego en según qué condiciones mancillarlo. Todos los seres humanos somos potencialmente violentos bajo unas premisas y solo el sistema de valores en combinación con la personalidad actúan de coto. Aquellos que se jactan de moderación porque su ideología es la impuesta o hegemónica no son más que fariseos que se sientan en las primeras filas de los eventos convencidos de manera inconsciente de que los demás son inferiores. Son aquellas personas que utilizan la educación, no como un elemento de respeto sino como un factor diferencial que les distingue. Esa gente es la que cuando suceden conflictos, suelen convertirse en los inquisidores y perseguidores de los demás. De hecho existe mucha gente que obliga a otros a pensar como ellos y al tiempo se vanaglorian de su moderación y formalismo. La racionalidad y la evitación del juego político que distorsiona la lógica para inocular derechos de acción son las mejores muestras de principios sólidos. Lo demás es un juego impostado centrado en diferenciarse por encima de ser.


miércoles, diciembre 16, 2015

"Hace falta alguien con más madera de político que el señor Homs"

Debate Duran i Lleida - Homs en 8TV

http://bcove.me/f2aqs4qr

Tras el debate emitido por el canal del grupo Godó me llamó la atención el comentario de Lluis Foix, que fuera director de La Vanguardia.



"Por la independencia de Cataluña hace falta alguien con más madera de político que el señor Homs. Ya no es portavoz del gobierno"

El comentario merece un mínimo análisis ya que establece que para defender la independencia se necesita a alguien que tenga las dotes políticas que Homs, a juicio del opinante, no desplegó. Ahora bien ¿Qué significa más madera de político? Muy sencillo, yo lo entiendo como: alguien capaz de salirse de las preguntas lógicas y directas que formulaba el señor Duran i Lleida o incluso apuntalaba retóricamente. Porque desde un plano racional cartesiano no se pueden contestar sin dar la sensación que dio ayer el señor Homs. Y eso que el "demócrata y libre" señor Homs tiró de argucias de todo tipo para frenar el empuje fiscalizador del líder de Unió: que si su sacrificio para no ser luego tenido en cuenta quedando "colgado", que sí su resignación ante un reto como la independencia y otras consideraciones con pretendida grandilocuencia para intentar que Antoni soltara a su presa de las fauces, pero nada.

Poco antes habíamos asistido a una visión de lo que para el Psoe de Sánchez es la manera válida de evitar un diálogo de argumentos lógicos, es decir, tomando la voz cantante, siendo agresivo, acusador y hasta injurioso. Eso fue política, sucia, pero política a fin de cuentas en la que Rajoy cayó con todo el equipo al darle pábulo en vez de rechazar contundentemente el envite. Sánchez consiguió marcar el debate y que el Presidente fuera a remolque. Homs hizo lo contrario, porque sucede con los políticos nacionalistas que incluso aunque sus proyectos y proclamas no sean defendibles racionalmente, es tal su poder e influencia en esa Cataluña maravillada de haberse conocido, que acuden a hablar con sus interlocutores con una condescendencia tal que sus disparates suenan tan formales, respetables y audaces que le hace sentir vergüenza a uno de haber osado interpelarle. Por ello cabe disculpar al político independentista, ya que nacionalistas lo eran los dos, que tiró de sus pretendidas capacidades oratorias para doblegar la cartesiana e implacable posición de Duran i Lleida.

Y claro, Foix manifestó con moderación, siempre con moderación, lo que tantos independentistas en sus casas debieron pensar jurando en hebreo: aquest Homs és un beneït o algo similar. Porque habíamos visto horas antes que Josep Cuní se daba por plenamente satisfecho con las apelaciones de Artur Mas sobre el mismo objeto de debate. Tan satisfecho que me dio la sensación que ayer el periodista sufría por el político independentista e intentaba protegerlo frenándole con interrupciones peregrinas del estilo "por alusiones personales", en un debate de dos.

Sin duda que el duelo de ayer me pareció muy interesante porque ciertamente fue duro. No duro como rezan titulares de tantos diarios de izquierda para describir la "chabacanada" de Sánchez contra Rajoy, sino duro dialécticamente como debe ser un debate. Y es que no nos engañemos, resulta ingenuo aspirar a dar lecciones al que es uno de los maestros del juego político de dobles caras en Madrid y Barcelona y tacticismo que ayer no ocultaba. Estuvieron tantos años bregando en las mismas lides cuando Homs todavía llevaba camino de aprendizaje que el encuentro entre los dos ponentes se antojaba desnivelado ya desde partida.

Pero lo llamativo es ver a Duran i Lleida aplicando las mismas fórmulas que ha aplicado en Madrid, pero entre los "suyos", no los catalanes, sino los nacionalistas echados al río y los que no quieren cruzarlo. El de Huesca conseguía mantener ese equilibrio siempre tan complicado de lograr, entre su lealtad a Cataluña y su lealtad a España aceptándose ya normalizadamente como separadas e incluso alternativas. En buena lógica ello quedaría para su fuero interno y la confianza personal de que sus razones le ampararían, pero los ciudadanos no valoran las adhesiones por lógica o causalidad. Muy posiblemente Duran i Lleida sea un botifler tan o más deleznable para el establishment y sus huéstes como alguien del PP, sí nada menos. Al menos desde un plano argumental, Duran i Lleida desmontó la falacia nacionalista - independentista o tuvo la posibilidad siempre exigua de actuar de contrapunto en la balsa de aceite catalana que llega a tal extremo que es capaz de defender que no ha desobedecido y que las razones de la democracia son actuar unilateralmente para superar el desafío que de otro modo no se podría superar. Válgame Dios, mucha emocionalidad han conseguido inocular a los moderados e inteligentes independentistas inexpugnables a la manipulación para objetivamente repudiar la lógica y que hasta Lluis Foix, no declarado independentista, reclame esa madera política capaz de girar la verdad para convertirla en posibilismos y expectativas anhelantes.

martes, diciembre 15, 2015

El "escrache" de Sánchez

Lo primero de todo, que quede claro que no pensaba votar a Rajoy antes del debate y sigo sin intención de hacerlo. Con Sánchez ni me lo planteo.

Ayer fue uno de esos días en los que no llego a ver tan descabellada la idea de independencia del resto de España, pero de toda ella o al menos aquella que define como debate lo que se vió en pantalla. Menuda marca España. Sánchez le practicó un escrache a Rajoy en el mismísimo plató, solo le faltó levantarse y pegarle un tortazo para cerrar el número, sacar una camiseta o alguna bandera que representara vaya a saber usted. A Sánchez le habían programado como un Terminator y como tal actuó:

-. El voto Pedro, ¡Recuerda el voto!
-. ¡Subamos la tensión! -. planeaba en el ambiente una voz zapateril.

Y así fue. Rajoy empezó casi suplicando un debate sin ataques cuando manifestó su intención de no sacar la espada o la espadita. Sánchez ni le miraba a la cara al darle la mano consciente de que no se debe empatizar con quien es tu víctima por encargo. Ni en el minuto inicial que se suponía para explicar la propuesta del candidato dejó Sánchez oportunidad para que existiera armonía. Hasta el proyecto de moderador automático que les separaba intervino para reconvenirle sobre lo acordado en los primeros 60 segundos. Fue acabar Mariano y dar comienzo la somanta de palos. El líder socialista hizo de juez, moderador, parte interesada, y sacerdote laico. No recuerdo las veces que llegó a decir, hablara lo que hablara Rajoy, "no mienta señor Rajoy" con un tono condescendiente, con una prosodia de arriba a abajo. Por su parte, Mariano demostró lo que es y lo que no es y el porqué del plasma. Se comprendería bien que hubiera gritado: ¡Soraya! ¡Sorayaaa!

El debate de ayer fue la constatación, no ya de un estilo personal sin límites con tal de alcanzar un objetivo, sino de que la Izquierda en España solo aspira a promulgar un derecho de acción para golpear a la Derecha. No se pueden criticar las maneras de Sánchez sin más como quien observa a un matón de barrio destacarse por sus formas altaneras y agresivas porque ello obedeció a una estrategia premeditada y acordada con sus asesores de campaña que le pidieron sangre. Por tanto, no es que el socialista se exprese normalmente así con los que discrepa, es que era un objetivo para un fin y así lo ejecutó. Mejor no tratar de deducir porqué piensan los asesores de comunicación del Psoe que el estilo de Sánchez ayer vende más que cualquier otro. Quizás alguien se decida por fin a desenmascarar qué hay detrás de esas impostadas maneras democráticas que venden diálogo y defensa de derechos. Vimos que el electorado de izquierda quiere circo para levantar los pulgares o eso es lo que piensa el Psoe.

Sánchez se notaba en todo instante forzado al ataque hasta la falta y el desprecio personal. De hecho, Rajoy recibió una oportunidad de oro para mostrarlo como una caricatura a poco que hubiera declinado entrar en la trifulca, pero como si de un niño con fama de empollón acosado en el colegio se tratara, el político gallego balbuceaba conatos de respuestas sin saber cómo ni de qué manera parar los golpes. El símil pugilístico se ha hecho para debates como el vivido ayer y en ese terreno Pedro Sánchez ganó por K.O., sus apostantes deben estar muy satisfechos porque bordó el envite.

Hace unos años también asistimos a un debate entre Solbes y Pizarro en el que, el más avezado en política fue tratado como vencedor. Se demostró entonces lo de ahora, que lo importante no es tanto lo que se dice sino cómo se dice, al menos para una porción del electorado que busca visceralidad para aplacar sus frustraciones o aquellas que le repiten machaconamente algunos medios de comunicación. Los mismos que se congratularán de las referencias personales y de la "indecencia" de Rajoy en boca de su oponente.

Poco se puede decir cuando tu interlocutor no atiende a razones y tiene un objetivo inexorable que supera cualquier medio. A nada se le puede apelar, el diálogo pasa a ser un adorno y todas las cartas están marcadas. Rajoy sabía, como lo sabíamos todos, que Sánchez iba a hacer de ese doberman que publicitaba el Psoe en tiempos de Alfonso Guerra y no hubieron sorpresas para nadie excepto para el actual Presidente en funciones del Gobierno.

Nadie quedó bien parado. Es cierto que cada cual puede pensar que peor uno que otro en función de su sensibilidad, expectativas, intenciones y principios, pero analizando en global el debate de ayer, fue lo peor que puede esperarse de dos candidatos al Gobierno de España. Acepto sin remilgos que como duelo a cara de perro Sánchez fulminó a su rival, pero si se tiene en cuenta el contenido, las palabras, su significado, las propuestas y la imagen de España, la política española vivió un ominoso capítulo más de los que perfectamente podría describir Pérez Reverte aludiendo a su patria cainita.

Mis felicitaciones a los que se alegren del debate de su candidato ayer y mis condolencias al país.

lunes, diciembre 14, 2015

Enemigo mío

¿El hombre es un lobo para el hombre? Se preguntan unos para afirmarlo y otros retóricamente para negarlo. No sé, pero hagámonos otra pregunta ¿Qué concilia más adhesión? ...¿Un proyecto común? o ¿Un enemigo común?

Estamos viendo que Pedro Sánchez repite incesantemente su voluntad de derogar todo lo que ha creado el PP como si ello por sí solo fuera el mayor acicate posible para estimular el voto de izquierdas. Algo que no es nuevo en el socialismo español, pues desde Alfonso Guerra, el PP de los "señoritos" y empresarios o ricos corruptos que explotan a los trabajadores resuena infeccioso como si de una verdad incontestable se tratara.

El PP, que siempre copaba todo el espectro desde centro a derecha, no tenía necesidad de marcar objetivos hostiles, al menos en la manera de lucha de clase socialista, y solía disponerse como un partido de propuestas económicas y cierta reactividad al Psoe, pero con la aparición de Ciudadanos, esa faceta tan arraigada de camaradas de grupo ha sido tomada por los populares sin los complejos que sí han mostrado a la hora de defender unos principios tradicionales. Que si Ciudadanos ésto, que si Ciudadanos lo otro, se escuchan diatribas de todo los resortes mediáticos filopopulares sin atisbo de contención.

Y es que, aunque me sepa mal darle la razón a Hobbes, en política un enemigo es el mayor cohesionador de grupo posible. Y si no miren cualquier noticiario y vean como los enemigos de todos esos protagonistas de las noticias ejercen de extraordinarios motivadores de sus agresivas o violentas acciones que merecen titulares. Solo un enemigo más fuerte es capaz de distraer a otro. Por ejemplo, se puede hacer una pausa y hasta alumbrar cierta cohesión si un grupo terrorista ejecuta una de sus barbaridades. Es en ese momento cuando la comparación entre unos y otros acerca a los que no se pueden ver ni en puntura porque los salvajes recién llegados están en otro nivel y reestablecen la jerarquía de odios y miedos.

Por más que examino posibilidades no eludo la frasecita de marras. El nacionalismo no existiría si no hubiera culpables a los que colocar toda la responsabilidad de lo malo que sucede, incluso cuando como en el caso catalán, no han tenido casi ni espacio en la vida catalana ni para hacer algo mal. El caso es concentrar los odios y fomentar su máximo valedor: la queja.

Cree usted un proyecto entre varios y verá lo difícil es que un grupo cada vez más numeroso se vaya poniendo de acuerdo para llevarlo adelante. Surgirán pronto las divergencias y las necesidades de proponer la propia visión de las cosas "por el bien común" que ineludiblemente suele llevar a la disputa y al cisma, a menos que la cúspide amarre bien fuerte una autoridad dismimuláandolo lo suficiente o distrayendo ese efecto....con el enemigo objetivo.

Ponga siempre un enemigo objetivo para aglutinar y distraer a los afines con vistas a que no dejen de serlo.

Y puede que en la realidad entre los enemigos existan más coincidencias que entre muchos aliados, pero la etiqueta marca mucho y dirige eficazmente los cerebros de las personas que suelen tender a absolutizar los conceptos para entender y comprender dónde están y hacia dónde deben ir.

El efecto de la contraria es muy poderoso, ya dio pie a Eva a coger lo que no debía. Dime qué no puedo hacer y te diré aquello que más ganas me suscita. Ponme a alguien que se supone me impide algo que me han dicho que podría hacer sin su intervención y te garantizo mi odio más generoso hasta que el estorbo desaparezca de mi camino. Por ello, mejor preservarlo no sea que luego toque construir sin tan precioso acicate.

Hasta que no se estudie eso en "Memoria histórica" poca lección vamos extraer de la ídem.


jueves, diciembre 10, 2015

Villa Excéntrica




Miquel Puig (Democracia i Llibertad) ayer en el Debate de la 1:





"Yo estoy aquí en representación de dos millones de personas que votaron a favor de iniciar un proceso de independencia en Cataluña, tenemos este mandato, queremos hacerlo legalmente, queremos hacerlo cordialmente, queremos hacerlo negociadamente. España es un país democrático, España está en Europa. En Europa y en democracia estas cosas se resuelven votando y por lo tanto nosotros estamos convencidos que un día España acc..., no tendrá otro remedio que aceptar que esto se dirima en las urnas, mientras tanto todos pueden contar con nosotros para mejorar la vida de los españoles. De un país que tiene tan poca productividad que las pensiones no se podrán pagar y tan poca equidad que esto se hunde."

 "Nosotros no somos ni mejores ni peores que nadie, lo que pasa es que sabemos que podemos construir en Cataluña un país como Austria o Dinamarca, tan sencillo como eso porque cualquiera puede construirlo si quiere hacerlo, y hemos llegado a la conclusión que España no tiene un proyecto de ser como Alemania, un país próspero y equitativo como es Alemania donde Cataluña soñó poder formar parte como Baviera. Hemos llegado a esa conclusión y por tanto preferimos ser nosotros los que construyamos en Cataluña un país tan sencillo como Austria y Dinamarca".

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1) Una parte de los políticos catalanes liderados por Artur Mas ha decidido que quieren ser como Austria y Dinamarca.

2) Tienen el deseo de hacerlo legalmente, cordialmente y negociadamente pero han declarado su desconexión con el resto de España.

3) España no tendrá otro remedio que aceptar que esto se dirima en las urnas.

4) En Europa, es decir en los países europeos, una secesión se decide votando, pero ello no tiene cabida en las legislaciones de los diferentes países europeos y mucho menos su referente: Alemania.

5) No somos ni mejores ni peores que nadie pero queremos ser como Austria o Dinamarca mientras que España se hunde.

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1) Yo he decidido que quiero una versión reducida de Luxemburgo o Mónaco

2) Me gustaría hacerlo legalmente, cordialmente y negociadamente con las diferentes administraciones y no va a haber ningún problema al menos con la local y autonómica ya que defienden esa misma visión del derecho a decidir.

3) Dicho lo anterior, no existe vuelta atrás y nuestro deseo se verá cumplido tarde o temprano.

4) Promoveremos nuestro propio referéndum sobre el independentismo del independentismo y del no independentismo. (Juntos X siii - Junts X siii)

5) No somos mejores ni peores pero no estamos por la labor de permanecer en medio del fuego cruzado en un territorio en que la lógica y la justicia se ha hundido y que está abrumadoramente dominado por la parafernalia mediática de un bando minoritario pero poderoso y cargado de razón y otro bando que ni está ni se le espera desde la lontananza, la palabrería y la costumbre en la omisión del deber de socorro.

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Yo me siento ciudadano de Villa Excéntrica, cuya capital pasa a denominarse Vichí catalán (por razones fonéticas) desde la cual afirmo con sumo respeto y cordialidad a los ciudadanos de terceros países mi voluntad de avanzar en una solución dialogada que nos permita ser vecinos dentro de una Europa unida pero organizados económica y territorialmente de manera autónoma. Por ello declino el pago de los correspondientes tributos que no sean de mi nación lo cual decido con cordialidad y una gran sonrisa de hermanamiento que no obsta a tratar como primos a mis colegas europeos de esa gran familia continental que nos permitirá mantener vigentes los derechos como ciudadanos de esa Unión que no pretendemos abandonar. Como pueblo o villa y defensor de los derechos de los pueblos, conminamos a todos a que, con la misma cordialidad y capacidad dialogante, defiendan su derecho a constituirse en esa nación a la que quisieran parecerse y que resulta tan sencilla su consecución porque cualquiera puede construirla. Gracias. Nos vemos.

martes, diciembre 08, 2015

Análisis del debate: el antidebate.

Ayer la Sexta ofreció su espectáculo político vendiendo lo que se anunciaba como un debate a cuatro. Voy a comentar aquello que ví o que logré aguantar. Justo antes de la última interrupción publicitaria.


Podría definir lo que ocurrió como una plataforma estratégica de propaganda partidista o un espectáculo de exposición popular dados cuatro intervinientes, pero el formato me pareció tan insustancial y , aclaro, poco atractivo como un programa de Jorge Javier Vázquez, con las mismas implicaciones que ello conlleva.

- Favoreció mucho el tacticismo. El formato coadyuvó a la puesta en escena de una estrategia de poco calado pero muy visual en la que cada candidato podía tratar de destacarse por gestos o acciones que en otra consideración de más enjundia pasarían mucho más desapercibidas o simplemente no serían posibles. En ese juego, cual robot preprogramado para la situación, "resplandeció" Sánchez con su sonrisa de seguridad apabullantemente impostada y un rictus constante de perdonavidas que superaba incluso a la entregada Ana Pastor. Por el contrario, el más perjudicado según este elemento fue Albert Rivera que fundamenta su carisma en el debate argumental y de contraposición de ideas y eso se llevaba muy mal con la forzada contención de la que debía hacer gala. Asi como Sánchez empezó a incordiar e interrumpir constantemente con cachaza y tranquilidad, Rivera en ese juego de golpes soterrados que buscan minar el aguante de un modo no dialéctico, el barcelonés se sentía incómodo, inquieeto y ostensiblemente nervioso. Por su parte Pablo Iglesias vió en este formato el resultado de sus plegarias laicas a San Roures y pudo decir todo lo que siempre ha sonado bien sin tener que dar demasiadas explicaciones que acaban imposrtunando la fantasía y logran que se desplome la pirámide de naipes.

Soraya, la más parecida a Sánchez en cuanto a actitud robótica, pero a diferencia del candidato socialista, siempre dice lo que se espera de cualquier miembro del PP de los últimos veinte años. En comunicación son un listado de pros y contras como una lista de la compra.

- Permitió vislumbrar simpatías. El intercambio de golpes no transcurrió con mensajes de trasfondo político, al menos hasta donde yo pude ver. Sí que resultaban ineludibles las referencias emocionales cargadas de calificativos sin sustancia tan manidas de los candidatos de izquierda, pero entre los dos, Iglesias ayer estuvo más creíble y se encargó de recordarle constantemente a Sánchez que no tenía el suficiente poder en su partido para cambiar las cosas. Sánchez por su parte venía en plan Terminator, su idea y la de su equipo es atacar al PP, atacar al PP y finalmente, atacar al PP, como mayor caladero de votos. De vez en cuando soltaba puyas al resto, pero el de Ferraz no esconde su voluntad de centrarse más en el enemigo que en las propuestas de país. Incluso las propuestas de cambio de Constitución parecen no obligarle ni a sentar que necesita de una amplia mayoría pues la dispuso como si fueran factibles solo con su programa electoral. Pablo Iglesias defendió directamente el Derecho a decidir pasando por encima de lo que fuera necesario y nadie dijo... ¡Nada! (Nadie se salía del guión). Albert Rivera fue el más conciliador con todos sentando que todo acuerdo relativo a la Carta Magna necesita de un consenso amplio, pero no se privó de dejar sutiles y no tan sutiles andanadas a los "viejos partidos".

Sánchez e Iglesias votarían al mismísimo diablo para desalojar al PP, Rivera quiere ganar, gobernar o permanecer en la oposición a base de acuerdos concretos y Soraya repitió hasta la saciedad la referencia a que debería gobernar la lista más votada.

- Perdieron las propuestas. No es lo mismo proponer medidas que desarrollarlas y justificarlas. Es más, justamente ayer se pudo comprobar que no aprendemos de los errores, ya sea en debates a dos, a cuatro o a los que sean. El sonar bien no garantiza ni tener razón, ni acertar, ni tener mejores propuestas y eso quedó empíricamente demostrado con el ya legendario debate Pizarro-Solbes, pero las cadenas y los periodistas que perviven en ellas buscan un éxito y reconocimiento profesional a corto plazo por encima de lo que aseguran que pretenden. Al menos, en el pasado debate de los especialistas económicos de PP y Psoe se pudo constatar quién dijo verdad y quien vendió su moto, en el debate de ayer eso era muy difícil ya que no existía posibilidad de un desarrollo ni de contraste riguroso de propuestas. Solo se lanzaban al ruedo, bien sonantes ellas y maravillosas incluso como quien aspira realmente a construir un mundo mejor pasando por alto los detalles que lo hacen imposible en esos términos. En ese terreno, el mayor beneficiado sin duda fue Pablo Iglesias a mucha distancia de Pedro Sánchez. Los dos son hábiles maestros en el terreno de la superficialidad grandilocuente, elevando lo imposible como carteles de películas épicas en las que la población debe acompañarles para lograr el hito en hermanada solidaridad. Por el contrario, las propuestas con trasfondo y justificación contable debían correr rápidas entre las muy superiores diatribas emocionales, de modo que el más bonito siempre acabó reinando sobre el más posible.

- La cara y cruz de lo que debe ser un periodista en un debate. Vicente Vallés fue incisivo con las preguntas a los candidatos por igual y no titubeó un instante en sus intervenciones, por el contrario Ana Pastor hizo de ídem, teniendo una cintura muy ancha con los desafíos de Sánchez al tiempo al tiempo que no evitaba alguna coletilla al final de una sección en la que debería haber estado callada. El primero es un ejemplo de periodismo capaz de trabajar en una televisión pública neutral, la segunda creo que está mucho mejor en La Sexta.


jueves, diciembre 03, 2015

¿Violencia en Cataluña?

Si se fijan, una de las reiteradas valoraciones que se autoproclaman desde el nacionalismo e independentismo catalán es que es un movimiento pacífico y muy democrático. En buena lógica, sería del todo coherente que un catalán nacionalista que quiere la independencia, un votante tipo de CDC pero también de ERC, atribuya esa supuesta actitud no violenta al hecho diferencial, como si las costuras de la personalidad catalana bebieran de una fuente distinta que hace reaccionar a sus gentilicios como innatos pacifistas abonados al diálogo. De hecho, es innegable que existen diferencias comportamentales entre los catalanes y otros españoles, así como entre las variadas zonas de la geografía ibérica con sus características propias. Negar eso sería tan absurdo como enfatizarlo porque entre los mismos catalanes también pueden existir diferencias muy significativas según el ciudadano sea de una localidad u otra. Probablemente los elementos en común vengan más de las fuentes de información comunes, pero el contexto orográfico y de todo orden que rodea a cada ciudadano lleva a disponer intereses dispares bajo una premisa común que suele ser ideológica y no tanto actitudinal. Es decir, la expresión de la ideología según sea un ciudadano de un lugar u otro puede diferir en empuje, implicación o radicalización ante determinados presupuestos.

Es importante destacar la década de los 90 y una de esas palabras clave del nacionalismo y la gauche divine barcelonesa en comandita que sirvieron para articular una de las bases del proyecto de buen catalán: crispación. Esta palabra se manejaba como si de un arma de estigmatización masiva se tratara y su poder les permitía "disparar" a cualquier individual o colectivo calificándolos insistintemente hasta etiquetarlos. Y si bien puede ser admisible que exista un discurso y gestualidad más vehemente en otras zonas de España, el afán por remarcarlo incesantemente por parte de ciertos políticos y medios catalanes hacia siempre los mismos objetivos, me pareció por encima de todo una táctica de presión subliminal que buscaba remarcar el hecho diferencial. Y es que aquellos fueron los prolegómenos del concepto arquetipal de buen catalán o su eufemismo: el ciudadano nacionalista, alguien que debe expresarse con moderación y corrección sin elevar el tono más de lo necesario. Algo que nunca fue requerido, ya que incluso musitando, el nacionalismo ha tenido altavoces en todas las esquinas del territorio catalán. Justamente lo opuesto de quienes han pertenecido a esa mayoría silenciosa (mucho mayor por aquellos tiempos) que debían desgañitarse para, no ya ser oídos, sino para al menos poder ser juzgados y sentenciados por los paternalistas jueces protectores de la dignidad de Cataluña. Más tarde pero en esas lides se vió nacer al líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que tuvo que ponerse en "bolas" para evitar ese estruendoso silencio que abrazaba a todo el que no era juzgado por el establishment como buen catalán.

Todo sistema nacional busca la homogeneización a base de referentes comunes con los que cohesionar a la población en torno a pilares identitarios y de afinidad emocional que suelen diferenciarse espontánea y naturalmente de los demás. El proyecto o proceso de construcción nacional catalán establecido por Jordi Pujol, buscaba eso dentro de España de manera artificiosa y planeada, y así se ha ido ejecutando todas estas décadas enfatizando especialmente todos los elementos de separación y de desunión con el resto de España de manera más o menos velada: desde la progresiva desaparición del castellano como lengua vehicular, esencial como factor identitario, pasando por todo resquicio cultural que aun admitido debía considerarse ajeno, hasta llegar a ese formalismo político que nutría la descripción del catalán formalmente moderado que expresa democráticamente sus ideas. Mensajes de psicología conductista que buscaban asociar la moderación formal catalana con un arquetipo de ciudadano paneuropeo-híperdemócrata diferenciado del perfil español más visceral y declarado públicamente hostil para los intereses de Don Cataluña. Sin embargo y aun a riesgo de parecer frívolo, el fútbol y la rivalidad con el Real Madrid puede haber ayudado a dar más de un espaldarazo a la destrucción de puentes entre las dos ciudadaes más importantes de España. Es posible que Guardiola y Mourinho, amén de los medios circundantes, hayan hecho más por la secesión que otros frentes supuestamente más importantes de la escena política.

Por ello ...¿Ha sido necesaria la violencia material en Cataluña? Absolutamente no. Todo lo contrario, en tanto que dentro de este territorio (en democracia) no ha existido nunca una oposición en equivalencia que pudiera amenazar la hegemonía del partido dominante ya que incluso cuando éste no ha gobernado, la presión de los poderes fácticos sobre los advenedizos llevaron a que los entrantes fueran más papistas que el Papa. Cualquier situación, en política o fuera de ella en la que existe un poder muy superior al resto, no resulta necesaria la violencia más que como una presión latente que debe darse a entender a la población para sentirse advertida y por tanto consciente de las posibles consecuencias en caso que decida rebelarse. (Apréciese el ostracismo mediático de Duran i Lleida y Unió Democràtica tras su separación de CDC). Por el contrario, no ya en Cataluña sino en cualquier territorio o situación, el tono siempre subirá de intensidad cuando exista una amenaza cierta de disputa por el poder que pueda desbancar a quien está acostumbrado a mantenerlo. Para hacerse una idea del poder y control convergente en Cataluña, CiU siempre ha sido votado como partido "defensor de los intereses de Cataluña" por encima de cualquier otra consideración y eso ha llevado que nunca tuviera una ínfima fiscalización por su gestión y sus irregularidades trasciendieran un ápice. El problema vino a partir del momento en el que CiU y sus políticas de progresiva desafectación con el resto de España condujeron a forjar a ciudadanos capaces de alinearse con el partido original en la idea subastera de catalanidad: ERC, y desde entonces empezó a perder lenta pero inexorablemente su condición hegemónica de salvapatria.

Y es que en Cataluña no se conoce medio de comunicación significativo que haya plantado cara a los poderes públicos (concretamente a la CiU de Jordi Pujol y Artur Mas) en toda la reciente historia democrática, más bien lo contrario, han sido cooperadores necesarios para crear una ley del silencio o balsa de aceite. Mutismo selectivo en todo lo que atañe a la corrupción local y las hiperbólicas irregularidades nacionalistas combinado con un rodillo de propaganda mediática que desparramaba noticias "crispadoras" sobre toda política que viniera de Madrid(*). Solo de vez en cuando alguna mención a lo evidente, a lo propio, en formatos o espacios lo más breves y discretos posibles que, al lado de las grandilocuentes y ya seriadas portadas sobre la corrupción capitalina, no se constituían en nada más que una cura en salud en caso de apelación a la falta de pluralismo. Todo ello, la dignidad hasta editorializada de ese treinta y tanto por ciento de catalanes autodenominados Catalunya, se ha comprobado falsamente superior y nula como representativa en las últimas elecciones autonómicas. Ha quedado destapada por fin esa mayoría silenciosa cuya existencia unos defendían como Quijotes y los otros, afines al poder dominante, tomaban como objeto de burla política. Sí señores, existía y sabíamos que era silenciosa y ausente en las manifestaciones, mostrando y demostrando la utilidad de una estrategia de avasallamiento informativo, presión institucional con factores identitarios y desafección como fórmula eficaz para obrar una actitud resignada de parálisis y atenazamiento de buena parte de la sociedad catalana rendida al brillo de una realidad virtual que se ha vivido con el mismo fervor por los fieles y el mismo temor por sus agnósticos. Pujol era un Dios intocable y sus obispos y sacerdotes han pregonado eficientemente la doctrina social que como una Santa inquisición ha sido temida como la peor de las violencias posibles.

(*Excepción llamativa y advertencia a navegantes fue la campaña en contra que hizo La Vanguardia con alguien de "su cuerda": Jordi Hereu, alcalde del PSC de Barcelona, al plantear éste el proyecto de remodelación de la Diagonal y la extensión del Tranvía. Algo que no agradó al grupo Godó y sobre el que no escatimó recursos mediáticos para influir negativamente en la opinión pública de tal manera que le "cocinó" unas altas cotas de impopularidad y su consiguiente derrota en las siguientes elecciones municipales. El cuarto poder, ya se sabe).

De acuerdo que La Vanguardia ha parecido abandonar el barco, después de constituirse en uno de los más decisivos baluartes originadores de la tormenta entre la burguesía barcelonesa, pero opino que ello no es más que un movimiento defensivo o de autoprotección y no un compromiso ideológico o de justicia de hechos. La posición del diario nunca me ha parecido afín a CiU, sino a la tercera vía de Maragall, pero en un período en el que la prensa escrita necesitaba ser más apoyada que nunca para no hundirse económicamente, la tradición de afinidad con el poder tan característica del diario barcelonés, unido al metal vil pero salvador, forjaron una complicidad dependiente fundamental en la conquista de los corazones pudientes barceloneses.Y es que el rotativo barcelonés es como un gobierno en la sombre capaz de ejercer un gran peso e influencia en la opinión y criterio de la clase media y media alta barcelonesa.

En este punto, uno no sabe si desear que al nacionalismo catalán le vaya bien o lo contrario, porque es cuando se rompen las expectativas y se cercenan los sueños cuando la frustración aboca a sus partícipes a inmolarse por la causa, cuando ya queda poco por perder sabiendo que el enemigo en casa que antes se encontraba bajo control y domésticado, permanece exactamente igual, dócil y sumiso, pero expectante de que el fracaso nacionalista pueda suponer por fin su oxígeno vital. Nada más lejos. El jabalí cuando está herido es más peligroso que nunca. Madrid se mira desde la distancia un conflicto y se dedica a esperar coadyuvando a la creación y desarrollo del monstruo con su parsimonia o absoluta pasividad, pero no solo eso, convirtiendo la situación en un elemento favorable para sus intereses con el que venderse y vender sus productos. Cargados de razón y conscientes de que la vía del tren del disparate está cortada en un punto, solo muestran desdén e incluso hastío, mientras que, desde Cataluña los no nacionalistas sabemos que lo más duro está por llegar y que todavía reina el silencio entre las arbitrariedades y las influencias de los paternalistas dirigentes.

He repetido hasta la saciedad el gran error que Rajoy ha cometido pensando que el desafío de Mas era como una partida de ajedrez y que el jaque mate suponía el triunfo. No, no es ajedrez, o por lo menos con las reglas del ajedrez. Todo este tiempo han existido movimientos que llevan a a producir muchos más peones de los que Rajoy podrá contrarrestar el resto de su vida. Peones que no superan el metro de altura pero que con dos horas de castellano indiscutibles, digan lo que digan las sentencias, les llevan a adivinar cuál es y será su elección nacional y de apego cuando le planteen la inexorable alternativa y mucho más si son del Barça de las esteladas, leen la Vanguardia, escuchan cualquier radio o ven TV3 y si me apuran, la Sexta, pues maneja mejor que nadie la idea de enemigo común, común con el independentismo. Desde ahí, con una sola lengua vehicular incuestionable y sagrada, el único reducto de semejanza con lo español desaparece y su uso llega a tomarse como foráneo. Aunque la nacionalidad se crea a base de afines y enemigos incluso por encima de territorialidades, pues las muchas ganas de irse, viene a basarse en el deseo de dar una patada a ese Leviathán que oprime los democráticos corazones separatistas. Un violento deseo que se calma impostadamente por no tirar por tierra el plan de fingimiento de despedida y desconexión cordial de quien solo contempla sus propias razones para exigir que el resto piense y sienta lo mismo evitándose así el juicio de opresor o totalitario de los estrategas sediciosos. Y que tan pingües resultados ofrece con Rajoy.

El problema es que cuando el barco empieza a hacer aguas, la presión del casco conduce a la ansiedad y al estrés que los navegantes hacia el rumbo de la Arcadia nunca habían experimentado antes y las paradojas empiezan a dejar de serlo y todo recobra el sentido que siempre tuvo: esos grupos anti sistema que siempre han sido más ruidosos y violentos en Barcelona que en ningún otro lugar; esa pretérita historia republicana de anarquismos y sindicatos feroces e implacables que se constituían justamente en hecho diferencial por su agresividad sin parangón; esos almogàvers temidos a lo largo y ancho del Mediterráneo, hablan cuanto menos de una tradición identitaria homologable a cualquier naturaleza humana y no una específica al margen del resto.

Por todo ello, la violencia o su falta, responde al mismo plan que lleva a Mas a tratar de pactar con la CUP como muestra de que el fin permite modular los medios sin contención. No he oído precisamente decir que Maquiavelo fuera catalán, pero me parecería lo más coherente habida cuenta de que todo es posible y así se demuestra, no por Cataluña, sino por la idea que un grupo tiene para el resto de los catalanes y quiere imponérsela quiera o no con política de hechos consumados y propaganda goebbeliana. Usar la violencia material abierta y proclamada para ello acaba ya siendo lo de menos, porque con la presión latente que permite evitarla es suficiente, pero no duden que si llegan a entender que es necesaria porque han quemado todos los barcos, se empleará, y si no pregunten a esas familias que han osado reclamar la escolarización de sus hijos un 30%-50% en castellano ¡Nada menos! Cuando lo averigüe lo que han tenido que sufrir tanto padres como hijos por ello por tamaña afrenta, haga una pausa y piense: 1) ¿Me parece una barbaridad? o por el contrario piensa que 2) ellos se lo han buscado por atacar la cultura catalana. Tanto si responde 1, como 2 y medita lo suficiente, debería comprender la respuesta de la sociedad alemana de los años 30.

miércoles, diciembre 02, 2015

Los otros catalanes "checoslovacos"

Para recocijo de los independentistas puedo decir que tengo miedo, o cuanto menos temor a que la situación no tenga buen remedio o directamente que no lo tenga.

Es cierto que comparar el nacionalismo-independentismo de Mas con el fascismo nazi de Hitler resulta chocante y ofensivo ya que hablamos de un régimen de exterminio y muerte sistemática solo parangonable con sistemas comunistas en la URSS, China o Camboya, pero cualquier sistema, en particular el germano, no parte de un esquema de destrucción y aniquilación en el que se traslada a la población la información de muerte que a toro pasado disponemos los que hemos conocido la historia. La Alemania de los años 30, su sociedad, estaba siendo arengada para resarcirse de lo que consideraba afrentas de sus enemigos. La agitación a base de propaganda que se efectuaba sobre la población alemana consistía en propiciar un derecho de queja, repulsa y acción contra los elementos considerados hostiles o enemigos de la nación. Por tanto las analogías se toman en aquello que resulta coincidente para, al menos, advertir de que según sea el líder de turno, las cosas pueden llegar a derivar en sus casos más extremos en situaciones como las que llevó a la Segunda Guerra Mundial.

Las comparaciones pueden objetivarse y relatar elementos en común, porque la memoria de la historia debe servir, no para precisamente aquello de lo que hizo uso Hitler, reavivarla con vistas a instigar una revancha, sino extraer principios y enseñanzas flexibles que se constituyen en patrones de actuación homologables a situaciones posteriores. Para ello explicaré una serie de símiles sin citar a las partes y protagonistas implicados.

Tenemos una nación A que exige la anexión de una parte de un territorio de B porque una parte importante de la población de ese territorio es originaria de A y según ésta, está siendo víctima de atrocidades por parte de B. Otras naciones importantes deciden transigir con esa iniciativa de A pensando que ello calmará sus aspiraciones, pero lejos de eso, A decide conquistar B completamente. Las otras naciones antes mentadas que son o se consideran equiparables en poder e influencia a A en el entorno, digamos C y D, buscan una "política de apaciguamiento" y no ponen tanques ni respuesta contundente a la iniciativa de A. No en vano A, no solo no valora esa política de apaciguamiento como un gesto de diálogo o de paz, sino que ve en ello una oportunidad para seguir adelante con sus exigencias y oportunidad de lo que entiende un resarcimiento ineludible. Para tener la razón ante sus conciudadanos, A equipara su actitud activa e ilegal a la respuesta de los demás países que podrían ser B, C y D por la deuda moral consecuente con su soflama de revancha, y los conciudadanos de A, viendo que están consiguiendo un avance material tras la afrenta rememorada y propagada del pasado, siguen apoyando la deriva de A. Por tanto, en ese momento, A solo depende de su juicio y elección pues no tiene en frente a nadie dispuesto a detenerle, al menos de un modo evidente y ostensible. Se puede decir que B, el país que ha sido tomado por las fuerzas de A no cuenta ni pinta nada para C y D, más bien al contrario, resulta un estorbo o un inconveniente para éstos pues les sitúa en una posición incómoda que moralmente les obliga a actuar, pero el temor a un conflicto de mayores proporciones paraliza cualquier reacción. B acaba constituyéndose en un paria o víctima ineludible de un proceso de anexión sobre el que pesa más un deseo de que acabe por sí solo que una intervención de respuesta. Los líderes de C y D no lideran nada más que ese anhelo pensando que las normativas y los acuerdos internacionales actuarán de coto que les faculte a evitar un afrontamiento del conflicto.

Entretanto, A puede hacer lo que le venga en gana con B diferenciando ciudadanos afines y enemigos a los que utilizar y/o estigmatizar con símbolos que los identifiquen. A impone un estandarte con un símbolo específico que retrata a los propios a base de prendas de ropa, brazaletes, colgantes, banderas y que se diferencia de los no afines con listas negras y brazaletes humillantes. La voz en todo B pertenece a A y aunque en B la mayoría está en contra de A, su silencio oculta el número y todo parece propiedad de A. Los partidarios de la A por tanto se sienten fuertes y envalentonados para seguir su cruzada porque entienden que merecen su resarcimiento y venganza contra los que le oprimieron en el pasado. La historia lleva a que A acaba conquistando toda una serie de territorios subyugándolos bajo su estandarte, incluso buena parte de C. No es hasta que cambia el líder contemporizador de D por otro resolutivo, que existe una réplica. Réplica que tenía como única alternativa el dominio y el sometimiento total a A, pués ésta nunca se avino a razones teniendo un plan preconcebido de actuación que permitiera cumplir el sueño de un conjunto de territorios bajo el mismo yugo y la misma lengua.