miércoles, diciembre 19, 2012

Jugada maestra de... ¿Quién sale ganando?

Yo pienso que el motivo fundamental que tuvo CiU para convocar elecciones no fue ni el referéndum, ni un deseo de avance soberanista ni cualquiera otra soflama que sirva para enardecer corazones que actúan como vendas del cerebro. El motivo era sencillamente el panorama tan desolador que sufren las cuentas públicas en Cataluña que obliga a cualquier gobierno autonómico (en este caso a CiU) a inmolarse con muchas decisiones impopulares, llámense "recortes". Pero la fuerza nacionalista, como tiene una hoja de ruta cavilada desde Pujol (Jordi) con el advenimiento de fuerzas estratégicas catalanas, obviamente públicas, pero también privadas, no ha querido pasar por el mismo via crucis que todo gobierno responsable debe asumir cuando se presenta a unas elecciones: el desgaste.

El desgaste y la posibilidad de ser visto por la población con malos ojos es para Jordi Pujol algo inasumible. Todas sus intervenciones ante casos de corrupción como el caso Palau o llamadas al apoyo de las fuerzas catalanas del por entonces proyecto de Estatut, han sido amparadas por la idea de ese proyecto, esa hoja de ruta. Un fin "superior" que justifica medios hasta comprometer políticas de gobierno y estabilidad. Pero hay que prestar atención, el proyecto no es únicamente una Cataluña independiente o en la forma de gobierno que decidan los nacionalistas, es una Cataluña con CiU al frente. Es decir, toda esa protección de lo que sea necesario, silenciando la corrupción por parte de los medios, voceando lo negativo de fuera de Cataluña, cerrando filas en forma de pactos frentistas, no se dirigen exclusivamente a un proceso en el que han tomado parte todos los factores estratégicos posibles (medios de comunicación, enseñanza e instituciones públicas y privadas representativas), sino a convertir en reyes y señores de esa nación a los componentes del partido convergente. Todo esto me recuerda más a historias de disputas feudales y maquinaciones cortesanas por el poder. La historia se repite hasta en mantener a los mismos señores feudales.

La "refundación" de CiU, lejos de salirle tan mal como podían apuntar los pasados resultados electorales, no le ha venido mal del todo y entre otras cosas porque ERC se ha plegado a ese "proyecto" al que venía a referirme. Estoy convencido que esa palabra debe ser un recurso comodín muy manido entre los nacionalistas para justificar decisiones o tomas determinadas de posición. Algo como : "Escolta jo voldria fer això, però les circumstàncies ens obliguen a fer allò, no malmetem el nostre projecte". De ese modo, todo lo que sucede en Cataluña se hace en una determinada clave que significa tragar con lo que sea necesario, pero al hacerlo, los catalanes rechazamos conformar esa Cataluña, dejamos de formar un país como ciudadanos para convertirnos en súbditos por un proyecto de país, en el cual para colmo, ya están decididos los jefes que controlarán nuestro futuro y el de nuestros hijos. Por un símbolo, toda una población es capaz de dejar de mirar cosas trascendentales en su vida. La expectativa es el arma más poderosa de la manipulación y es el azote, por ejemplo de ludópatas y personas que sólo depositan en la esperanza la obtención de algo mejor, aunque su cerebro les advierta de que lo que está sucediendo en el momento presente no es razonablemente positivo.

En esas, CiU, ya que no ha conseguido esa mayoría que buscaba para renacer como el ave Fénix, cuanto menos ha logrado distribuir su responsabilidad en el desaguisado con los voluntariosos partícipes de ERC. De hecho, han conseguido con el pacto de gobierno algo que yo pensaba iba a ser el escollo clave: fijar de manera indeleble la fecha del referéndum. Una vez más, a buen seguro apelando a ese "proyecto", Artur y cia. han conseguido la tan preciada ambigüedad que supone la bomba en la recámara con la que presionar al gobierno español. Un acto consumado, una decisión segura no ofrece oportunidades de sacar ni de conseguir nada. Un referéndum fijo pactado con ERC significaría que CiU perdería su capacidad de maniobra frente al gobierno de España y frente a los propios catalanes y su facultad de enervar las expectativas. Todo eso se ha logrado mantener en el bolsillo y para colmo tienen en ERC como corresponsable de lo que suceda a partir de ahora: un partido de izquierda que acoja el resto de todo el arco independentista catalán.

Mis previsiones no contaban con que ERC fuera "razonable" con el referéndum, y ante responsabilidad real, ha optado por esa supuesta gloria que supone encabezar la manifestación por el independentismo. Creo que CiU ha jugado magistralmente sus cartas en el plano estratégico, como siempre.

Desde ese punto, los presuntos casos de corrupción de los componentes de CiU, como sólo son denunciados por medios no catalanes, ya que los catalanes no hablan de otra cosa que de "Madrid" (Por cierto, tengo que hablar de esa denominación tan recurrente en los últimos años en otro escrito), serán recogidos, filtrados e interpretados como ataques al "proyecto" y por tanto, dispondrán de la defensa emocional tan empleada por los victimistas. Es como el delincuente que justifica su detención porque es de tal raza, dejando de lado que el delito ha sido efectivamente cometido y atajado in fraganti.

De nuevo, Maquiavelo debería arrodillarse ante los estrategas nacionalistas. Recientemente, hablando sobre manipulación de masas con un inglés que llevaba 15 años en Cataluña, corrección aparente y buenas maneras, me decía: "los catalanes son mucho más parecidos a los ingleses en ese sentido, el resto de españoles nada que ver". Sería un buen resumen del hecho diferencial.



martes, diciembre 11, 2012

La estrategia a seguir

Recuerdo que mi padre cuando topaba con un problema con un ente o institución, siempre recurría al escalafón más alto posible. Trataba de evitar ese perfil de "personas-escollo" que se hallan en la medianía intencionadamente con objeto de no asumir más responsabilidades de las que puedan afectar su grado de confort.

El caso es que ese hecho trasladado al día de hoy y tratándose de internet, se puede decir que las cosas han cambiado, y mucho. Para empezar yo no le llego a la suela a mi progenitor, pero además, la idea de masa para referirse a la población vuelve a ser en la actualidad, un concepto apropiado. Recuerdo no hace mucho o quizás sí que escribía correos electrónicos a periodistas aquí en Cataluña y me contestaban, como Más de Xaxás, Lluis Foix o Mónica Terribas que incluso respondió una encuesta que le planteé, a mi, un ciudadano anónimo. Eso ahora con tanta herramienta supuestamente para relacionarse como Twitter o Facebook, es más una hazaña que otra cosa y a duras penas consigues departir con alguien "de entidad" con poco más que un balbuceo, no en vano, aún sabiendo que en este mundo la gente sólo presta atención con objeto de hacer acopio de algún beneficio que no le rinda contrapartida, al escribir en blogs como éste en el exilio informativo, a veces uno puede confeccionar un posible punto o un argumento que un tercero pueda aprovechar y dado el caso le pueda servir para pensar.

En realidad ya me gustaría que algún prócer tuviera tiempo de leer alguna de mis propuestas, aunque fuera por constituirse éstas en hecho diferencial por sí mismas haciendo gala de la excentricidad de la que presumo. Porque si bien puede ser cierto que, entre los nacionalistas excluyentes sería un "facha" más, entre los no nacionalistas tampoco coincidiría en muchas cuestiones y particularmente en el modo de materializarlas.

Éste es el cometido de este artículo, hablar de la manera de actuar por parte de los medios y poderes políticos no nacionalistas contra el nacionalismo excluyente catalán. Un modo de decir que la manera actual no resulta satisfactoria, al menos en algunos aspectos.

Esta mañana he estado escuchando "La Mañana" de la Cope en la que figuraban entre otros el ínclito Pedro J. Ramírez. El show mañanero ha sido un corolario de varapalos a Artur Mas y su familia, también en sentido "amplio".

Reconozco que escuchaba con satisfacción algo a lo que no estoy muy acostumbrado. Que se hable de un dirigente nacionalista sin conservar un fervor casi sagrado o una prudencia exquisita es algo que no escuchaba desde los tiempos de "Pujol enano, habla castellano" (algo que fue tan dañino que todavía dudo si fue vida inteligente la que originó semejant frase o la propia CiU), pero es que en aquella época, entre los exabruptos de los más viscerales, la realidad es que la ofensiva fue tan tímida e/o ineficaz que ahora recogemos sus frutos. Se era acomplejado defendiendo una españolidad razonable entonces y se es ahora, en ambos casos desde Cataluña. Claro que abandonar los complejos no significa erigirse en proyecto de "ultrasur", sino establecer razonamientos y argumentos tomando en consideración el nacionalismo excluyente, no como un ente gigantesco e indefinido que te puede defenestrar socialmente, sino como lo que son: personas defendiendo unos intereses propios (de ellos, no de su territorio) con ardides y recursos capaces.

Para empezar, las declaraciones del periodismo madrileño sobre Mas no sirven para nada, y si sirven de algo, es para rescatar algo parecido a la frase referida a Pujol en su día, que tan eficientemente sirvió al victimismo nacionalista para enarbolar la génesis de su cruzada mediática.

Por ello, no me extenderé demasiado explicando que desde los medios madrileños se debe atajar de raíz todo aquello que huela a casus belli. No por que el nacionalismo oficial excluyente no merezca luz y taquígrafos a diferenca de los demás, sino porque atendiendo a la mera efectividad, cualquier ataque a un líder de CiU, será bien recogido y transmutado en algo parecido a unas declaraciones de Mourinho tras un partido de fútbol contra el Barça. Mayor clamor emocional contra los atacantes.

Hay que dejarse de referencias y amenazas veladas apelando a la justicia. No hay que advertir a los infractores de que se va a por ellos. Sencillamente hay que actuar y no mostrar la ansiedad que muestra una persona cuando permite traslucir que tiene un interés personal en ello. En Cataluña existe impunidad durante tanto tiempo porque no hay medio de comunicación catalán que se atreva a levantar un comentario sobre el establishment. Al contrario, son todos una maquinaria perfecta de propagación de todo lo malo que hay en Madrid. Todos los medios no hacen más que dar reportajes sobre lo negativo fuera de Cataluña, olvidándose de esa patria a la que muchos quieren como establo en exclusiva.

Y aquí está el quid. Al nacionalismo excluyente oficial ni mú. Periodistas investigando sus chanchullos y silencio entre los responsables, pero otra cosa es el periodismo nacionalista que aparece invitado en esas placenteras tertulias de salón y que dicen lo que quieren oír los afincados en Madrid para luego publicar al dictado de sus amos ya en casa nostra.

La clave es perfilar los medios de comunicación catalanes destapando todas esas noticias que no dan y preguntándose pedagógigamente el porqué no las dan. El porqué del silencio con el caso Palau y todos los demás; el mutismo y la calma ante tantos asuntos turbios que en Cataluña parecen cristalinos. Porque se sabe que en Cataluña existe peiodismo de investigación. Bien lo saben los televidentes de TV3 que frecuentan a diario las continuas "injusticias" que aparecen en los reportajes referidos a Madrid y que tienen dormida la curiosidad acerca de lo que sucede debajo de sus camas. Porque la curiosidad existe y es latente, pero está adormecida entre la enervación de los recursos defensivos que se arengan contra el "invasor". No hay que dar motivos para hacer un éxito de la "ley de la contraria" en la que si se dice blanco, ellos dicen negro. Hay que romper la espiral de reflejo condicionado instaurada por tantos años de control mediático a base de sutiles muestras cognitivas de que el sistema nacionalista conserva un fondo opaco no bien pertrechado por razones lógicas y mucho menos justas.

El objetivo es sembrar la duda razonable sobre lo que no se hace en Cataluña, no atacar con lo que se hace, porque ello motivará de inmediato el repliegue de toda la caballería sentimental que tantas victorias conserva en nuestra exigua historia democrática. Si no se actúa de manera semejante a ese nacionalismo excluyente que lleva la delantera tantos años en monopolio, difícilmente podrá enarbolarse algún triunfo.

En Madrid, la gente debe informarse bien de todo el espectro catalán y no sólo de los próximos. Debe informarse al menos tan eficientemente como los medios catalanes lo hacen con Madrid. La dedicación en TV3 y La Vanguardia, por ejemplo, es plena. Aquí debe dedicarse al nacionalismo y a Cataluña recursos similares para saber de lo que se habla y no ejercer un punto de vista unidimensional con el que dar pábulo a cualquier recurso emocional facilón.

Los medios de comunicación son la clave. Desacreditando a éstos, se desacredita todo el entramado nacionalista. Hay que abandonar a CiU y centrarse en los mensajeros.

¿Es eso posible? Quizás no porque existe un nacionalismo tan poderoso como al que debe enfrentarse, y es el corporativismo mediático. Si eso se supera, el camino para desenmascarar al nacionalismo excluyente quedará expedito. Porque la gente siente sí, pero lo hace después de leer y ver tantas y tantas noticias que le han repetido desde una lontananza forzada, lo injusta que es Madrid. Puede que incluso haya algo de cierto en ello porque al hablar, muchos demuestran desconocer demasiado y por tanto no estar a la altura más que de sus propias expectativas, pero eso no justifica una oligarquía que está tomando Cataluña como rehén para convertirla en su coto privado desangrándola y culpando a los demás. Si sólo existe una opción, la gente escogerá esa opción y nunca sabrá si la alternativa era mejor. Los nacionslistas ya se encargan de que eso siga así, pero los catalanes, algunos de ellos, debemos pensar para sentir y no lo contrario.

lunes, diciembre 03, 2012

La "primicia" de Jordi Évole

Ayer domingo vi unos quince minutos del programa "Salvados" en el que Jordi "Évole" se dedica a hacer "pedagogía" sobre lo mal que funciona una parte del estado. Recientemente escribí un artículo sobre este mismo programa y su protagonista ya que después de haberlo visto en cinco o seis ocasiones me había formado una opinión al respecto. Ya manifesté que algunos episodios me gustaron porque mostraban con cierta franqueza el "espíritu" de ese follonero que actúa de inconformista ante el orden establecido. Con incluso preocupación por una ecuanimidad que no necesitaba desplegar ya que La Sexta es una cadena auspiciada por Zapatero y destinada en exclusiva a ser el azote del PP. Eso le honraba.

En el programa de ayer y en alguno anterior, hay que pensar que me puedo haber perdido un montón de ellos con mucha miga, ese espíritu se había diluído por el que naturalizaba los principios naturales y originales del canal de Jaume Roures y que tan bién han representado Wyoming o el equipo de Caiga quien caiga por poner dos claros ejemplos. Ya no existe una voluntad investigadora de lo que sucede en realidad sino un presupuesto rígido convertido en eslogan lanzadera que debe ser confirmado sí o sí con la elección de una serie de personajes proclives a las ideas de Évole. Así se disponen con claridad los "cercanos" o aquellos que se toman como referencia para confirmar la "gran injusticia" a la que alude el título del programa y los "contrarios" que son los entrevistados de un modo entre sorna y fiscalización asumiendo que lo que se trata de demostrar tiene un fundamento ya establecido y no habrá argumento posible que lo explique. Vamos, una especie de juicio sumarísimo plagado de compañerismo y cercana camaradería en el que se ataca a algo parecido a lo que sería "el poder" representado por todo aquello que tenga que ver con la derecha y el centro derecha y los territorios donde gobierne.

Ya comenté en su momento que fiscalizar a los políticos está bien, muy bien incluso, pero ayer Jordi Évole encontró a su alma gemela en un caso de presunta prevaricación en el que un funcionario público dio una primicia extraordinaria que no recibió del "sagaz" personaje mediático la oportuna curiosidad que siempre demuestra cuando se trata de determinadas cuestiones. Nada menos que el inspector de Hacienda al que estaba entrevistando el señor Évole afirmo que había dirigido una unidad de inspección fiscal creada por el gobierno socialista para seguir a "políticos" en Baleares donde encontró una gran cooperación de jueces y fiscales. ¡Toma toma pastillas de goma! Lejos de haber caído como una losa lo que acababa de dar a relucir el orgulloso funcionario, Évole siguió en sus disquisiciones a piñón fijo en su particular caza de brujas. Pero claro, no puedes decirle a una persona que escoge específicamente sus casos para sacarlos a la palestra y publicitar lo "malos que son unos y como nos hacen sufrir a los buenos" que trate a todos por igual como partiendo de la base que hay buenos y malos en todos lados. Eso no sería coherente decírselo al señor Évole que ya tenía fijado el argumento de su programa.

Los que presenciamos ayer lo suficiente de ese show, caímos en la cuenta de lo que ya sospechábamos: como el Gobierno de Zapatero dedicó una unidad fiscal a la persecución política. Y no es que me parezca mal que den con los sinvergüenzas que estafan al erario público, pero intentar centrar el tema en ello sería como reconocer que la justicia debe perseguir a los que no piensan como uno mismo dando por sentado que los "propios" no tienen cuentas con Hacienda o incluso delitos de corrupción. Es decir, la manifestación de sectarismo y persecución partidista elevada a la máxima expresión. Ni siquiera el señor Évole sospechó que su actual "exilio" en Zaragoza podía deberse al cambio de color político habida cuenta su pasada "especialización en la caza de peperos" con jueces y fiscales "muy comprometidos".

¿Necesita Jordi Évole a su némesis para que indaguen acerca de sus podredumbres partidistas o sectarias? ¿Debe existir un "Salvados" que nos salve de "Salvados"?

Lo que está claro es que la mayor motivación a la hora de actuar no son los ciudadanos, entendiendo en ello su beneficio, sino los ciudadanos entendiendo en ello su voto. Hacienda tiene grupos especiales de caza política demostrados y demostrables en la etapa Zapatero que desgraciadamente no actuaban con el mismo "compromiso" cuando se trata de defraudadores "civiles".

Una pena Jordi. Has dejado pasar la primicia que te hacía dueño de un galón de justiciero y pedagogo comprometido con, al menos tu verdad, para pasar a ser un sectario y demagogo provocador de masas que evita conscientemente las irregularidades por un fin y por tanto haciéndose merecedor como cualquier otro de recibir en su puerta a un "follonero" más capacitado para pedirte cuentas. Una pena que de eso no exista.

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Un excéntrico pensador que emplea este blog sin concesiones a la mesura ni a la inteligibilidad