jueves, noviembre 27, 2014

Análisis excéntrico de la realidad política, mediática y sociológica catalana por una entrevista a Duran i Lleida en 8TV




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Duran i Lleida es el presidente de UDC (Unió democràtica de Catalunya) y ejerce como diputado por CiU de portavoz en el Congreso. Destacar que ha sido Eurodiputado y Presidente de la Comisión permanente de Asuntos Exteriores del Congreso de los Diputados en varias ocasiones.

Josep Cuní es un periodista catalán que trabaja en 8TV, la televisión del Grupo Godó cuya punta de lanza es el diario La Vanguardia. En la actualidad es la cara informativa del grupo en televisión, ya que realiza un programa diario, "8 al dia" que dura más de tres horas (18,50h - 22,30h).

Comenzaré diciendo que de todo se puede extraer información relevante sobre algo. En ese proceso intervienen dos factores primarios: de la fuente propiamente dicha y de la persona o personas que extraen la información. Las fuentes son y somos las personas hablando, opinando y expresando de alguna manera información, pero la clave está en el modo que se extrae, llega o se acoge esa información. Para cada persona los datos recibidos pueden significar algo distinto, más amplio, menos, más significativo o menos, una entelequia, un dogma, una ocurrencia, un disparate, una tontería, una genialidad, afín o ajeno, etc., en los detalles de cada expresión se encierran cuestiones que muchas veces responden dudas o razones que pasan inadvertidas por muchos que centran su atención en aquello que les interesa o son capaces de focalizar.

Esta entrevista ayuda a comprender en qué situación se encuentra actualmente la Cataluña que llamamos "oficial", la del escaparate político y mediático que se ofrece a diario para los catalanes que son audiencia, y ayuda porque tiene los contrapuntos necesarios para advertir los límites de lo que se considera "bueno o aceptable" en esa Cataluña y lo que no. De igual modo, ofrece estereotipos, prejuicios y normalidades de todo lo que se asume como referencia en la Cataluña "oficial", la que escenifica precisamente Cuní con sus preguntas, con sus afirmaciones, con sus aseveraciones descontadas por asumidas como ciertas, y también Duran i Lleida, con sus opiniones y afirmaciones y su modo de expresarlas.

En el vídeo tenemos a un periodista que sirve de referencia porque lidera y trabaja en un medio clave catalán, a un político referente del nacionalismo o catalanismo conservador y consecuentemente ambos están apareciendo en un medio dirigido a la sociedad catalana que lo toma como propio.

Mi análisis se centra en determinadas partes de la entrevista, que puede ser visionada completamente, dado que en ellas se hacen referencias explícitas a la independencia de Cataluña y a la relación con el resto de España y, en ese diálogo se pone de manifiesto lo asumido y descontado por el periodista como normal para él y lo que no y poniéndose en cuestión aquello que viene a discutir esa normalidad. Me interesa destacar la parte de la información que arroja la entrevista que no se suele analizar, no tanto lo que se pretende decir, que también, pero especialmente cómo se dice y en qué contexto. Transcribiré una serie de diálogos sobre los que haré las oportunas consideraciones que aparecerán entre paréntesis en rojo.

Hoy me centraré en la entrevista y sus aspectos gestuales, formales y de contexto, quizás en otro momento escriba otro artículo profundizando en otros menesteres.

Desde el minuto 36,50 al 41,44

Josep Cuní.- Los que quieren avanzarlas (las elecciones catalanas) o los que dicen que convendría avanzarlas, también dicen que piensan en Cataluña, es más, piensan en una Cataluña "que quedará" más rapidamente hacia la independencia.

J. A. Duran i Lleida.- Faltaría más, es que todos no hemos de pensar igual...

J.C.- Ya, ¿Pero es que todos piensan en Cataluña? 

(En este punto se establece con claridad una asociación entre "pensar en Cataluña", es decir, preocuparse por ella y la independencia, por tanto se asume que las personas que quieren lo mejor para Cataluña son los que abogan y defienden la independencia.)


DiL.- Yo pienso en Cataluña a mi manera y usted a la suya y el señor cámara y el otro señor a la suya...

J.C.- Evidentemente

DiL.- Pero el señor Junqueras a su manera y él cree que podemos ir a las elecciones y al día siguiente declarar unilateralmente la independencia y tendremos más pensiones..., yo creo que eso es una frivolidad con todo el respeto para el señor Junqueras...

J.C.- Usted no cree en la independencia...

(En este punto el periodista interpela a Duran i Lleida de modo tajante sobre su posición en el conflicto de dos bandos, a favor y en contra y lo hace utilizando el verbo "creer")

DiL.-  No he dicho que no crea en la independencia

 J.C. - Le pregunto...Yo le pregunto...

(A la justificación obligada del político sigue el matiz del entrevistador suavizando con un "le pregunto, yo le pregunto" como exonerándose de la carga de profundidad que le ha soltado en razón a su profesión)

DiL.- Primera..., sentimentalmente se me ha de entender ¿Eh?. Yo me siento nacionalista, soy de un partido desde el año 74, a mi jamás me habían planteado Unió Democràtica la independencia como proyecto, se que hay independentistas, lo respeto. El último congreso de Unió Democràtica (en forma) tuve una candidatura independentista y en el debate dije: Hay más independentistas en mi candidatura que en la tuya, por tanto yo he incorporado a mi lista indepentistas a Unió Democràtica. Yo no lo soy, sentimentalmente tengo a mi padre en Tamarit y me pregunta: ¿Qué seréis independentistas? Me hace sufrir; tengo amigos en El Campell que me preguntan lo mismo. Yo entiendo que gente de Cataluña sentimentalmente lo sea, y racionalmente...Bueno, no se si viajo más pero yo hablo con líderes de gobiernos de Europa, se qué piensa Europa, se la viabilidad de una Cataluña independiente hoy, y yo no quiero sacrificar una generación para que Cataluña sea independiente, yo no quiero sacrificar...

(La apelación de Duran i Lleida suena como un lamento casi desesperado de quien resulta un incomprendido y ruega comprensión. Necesita justificar su afiliación y recurre a anécdotas nutridas de independentismo del que se hace partícipe y cohabitador, pero vuelve a la senda de su causa en solitario necesitada de comprensión y procede a justificarla con un mensaje contundente)


J.C.- ¿Tan mal lo pasaría esta generación?

(La pregunta casi retórica en el modo que está concebida denota cuanto menos sorpresa o escepticismo)


DiL.- Yo no quiero entrar porque se ha de hacer...

J.C. - Hombre, dice que no la quiere sacrificar...

DiL.- Si quiere un día, trae otra persona aquí y yo también, durante una hora y hacemos un debate serio sobre la independencia

J.C.- ¿Quiere hacer un debate con Junqueras?

DiL.- No, hablo de una persona que sepa realmente que significa salir del euro o lo que no significa salir del euro...

J.C.-  Junqueras no lo sabe...

(La contestación lacónica del periodista manifiesta un posicionmiento ante lo expresado por Duran que obliga al político a dar ulteriores explicaciones)

DiL.- Con todo el respeto, el señor Junqueras no sabe si saldremos del euro o no saldremos del euro, con todo el respeto y es una gran persona y es una gran líder y tiene mucho soporte popular y cae muy bien, pero a mi entender y debo estar equivocado, el señor Junqueras no se ha movido de casa y no sabe qué significa desde esta perspectiva la salida de la Unión Europea y él debe pensar y es su opinión, que podremos continuar en la Unión Europea, no se habrá leido el artículo 4 ni el 49 ni el 50 de los Tratados, y no habrá hablado con los Merkel, con los Sarkozis, con los Miterrand, Miterrand ya no porque está difunto, con los Hollande, etc., etc., para saber si la Europa que hoy estamos construyendo es una Europa que va de cara a aceptar realidades como la nuestra, nacionales sin estado, como futuros estados, creo que Europa no va por aquí y que la Europa que tiene posibilidades de futuro a criterio de los líderes europeos es la Europa actual, no la que yo querría...

(El mensaje no explícito que traslada Duran i Lleida sobre Junqueras y la independencia es poco menos que una acusación de populismo o de apelación a la sentimentalidad versus la racionalidad. Los elementos de juicio que proporciona, pese a las manifestaciones continuadas de respeto, son sencillos y aparentemente fáciles de comprobar. Eso sí, se postula a sí mismo como hombre afín que desea lo mismo que los demás en el grupo pero que se percata de que la coyuntura no es favorable)

J.C.- No es esto lo que dice el Presidente Mas...

(Otra carga de Cuní que incluye a dos pesos pesados del bando independentista para afianzar un criterio a favor de la independencia frente a la afirmación de Duran i Lleida)

DiL.- Puede que tampoco coincida con el Presidente Mas

J.C.- La última vez que estuvo en este programa, precisamente hablando de ésto, decía que el tema de los grandes estados se acababa, que se tenía que pensar en estados pequeños..

(Se constata el desencuentro entre Mas y Duran i Lleida. Se han mostrado con claridad las cartas sobre la mesa) 

DiL.- No estoy de acuerdo, ésto no quiere decir nada, podemos compartir muchas cosas, no estoy de acuerdo...No estoy de acuerdo, no en que no me gustaría que fuera como él dice, no estoy de acuerdo en que ésta sea la tendencia y creo que ésto es bastante objetivable, creo que es bastante objetivable. Una cosa reitero es el deseo del Presidente Mas y el mío que puedan coincidir y otra es ver hacia dónde va Europa, creo que es bastante objetivable lo que acabo de decir.

(Duran casi inconscientemente no puede evitar el lamento de la incomprensión. Sabe que su alegato no es bien recibido y los baluartes de la independencia muy significativos, por ello tira de la objetivación y las coincidencias con Mas, que obviamente ante el tema de la independencia no resultan relevantes más que como necesaria justificación).

J.C.- En la vez anterior que vino al programa, dijo...

DiL.- ¿Él o yo?

J.C.- Usted

DiL.- ¡Ah!

J.C.- ...Que todavía estaba atrapado porque en la anterior había estado atrapado, en este momento ésto no le preguntaré porque se desprende de sus palabras que cree que Cataluña está en medio de un gran embrollo...¿Lo interpreto bien?

(Cuní en ningún momento entra a valorar las afirmaciones de Duran i Lleida y a diferencia de lo que suele hacer con otros entrevistados, en vez de incidir en su argumentación cambia el tercio sobre las manifestaciones que en otro momento había realizado. Constata el periodista que Duran es una pieza suelta y se esmerará en ponerlo de manifiesto el resto de la entrevista)

DiL.- Sí, sí, estamos en un embrollo todos juntos, claro que sí, no es fácil de salir...

J.C.- Muy bien ¿Cómo tenemos que salir de este embrollo?

DiL.- No es fácil... Yo no veo otra salida...Veamos, la independencia hoy, se consigue mediante...Yo lo he dicho siempre y puede que esté equivocado. Lo único que pido es que me lo respeten, yo respeto al señor Junqueras, digo que no lo comparto, creo que él no ha hablado suficiente con líderes europeos pero lo respeto, y ha sido diputado del Parlamento europeo el señor Junqueras, por tanto no le quito méritos, pero lo creo yo, por mi opinión, por tanto debe ser pobre, no debe ser la adecuada, no debe ser justa y le pido perdón, pero es mi opinión. Pues bien, puestos a dar esta opinión, bien, yo creo que en este momento cuando usted me formula esta pregunta, yo le tengo que decir, mire, en un gran embrollo, cómo se sale. La independencia hoy, o es viable..., lo he dicho siempre, con un acuerdo con España y teniendo en cuenta a la Unión Europea o con otro medio, y si no analicen la historia del siglo XX y XXI, que es mediante la guerra, y esta segunda no la quiere nadie y la primera no la quiere España ni la Unión Europea, es mi opinión, debe estar equivocada.

(Este párrafo es sintomático y ejemplificativo del imperio de una ideología dominante que supera toda condición, en este caso la condición del que ha sido una punta de lanza del nacionalismo catalán, de uno de los factótums de esa Cataluña de los años 90 y principios de siglo que daba lecciones a propios y extraños sobre el hecho diferencial, de alguien que podía caminar por Cataluña con el ribete de "buen catalán" sin que nadie osara cuestionar su pertenencia a la tierra. Bien, este "buen catalán" contrario a la independencia necesita decir: "Lo único que pido es que me lo respeten"(...);
(...)"por mi opinión, por tanto debe ser pobre, no debe ser la adecuada, no debe ser justa y le pido perdón, pero es mi opinión"; "...
es mi opinión, debe estar equivocada". Es insólito observar cómo una opinión supuestamente libre debe postrarse y pedir clemencia ante su interlocutor y la opinión pública. Esa es la idea que tiene la Cataluña oficial de pluralismo y libertad de expresión, y en ello no existe injerencia de nadie, los partícipes son un representante del grupo Godó y otro político nacionalista.


J.C.- De todas maneras, su propuesta que se interpreta como una tercera vía, en fin, todos estos nombres diversos que han salido ¿No tiene la sensación de que no tiene suficiente soporte popular en este momento o es que usted se mueve como portavoz de una parte de la mayoría silenciosa?

(De nuevo Cuní ni pestañea ante las afirmaciones gruesas que pronuncia el político nacionalista y sigue incidiendo en la poca repercusión que éste provoca en la sociedad catalana)


Desde el minuto 42,20 al 45,47

DiL.- (...) El otro es el que usted dice la "tercera vía". En su día hice un artículo en La Vanguardia que fue titulado, no era mi título, como "Tercera vía". Bien, hoy yo siento que la tercera vía no existe, la tercera vía es la querella criminal y es obvio que esto no es ninguna tercera vía, es el peor de los errores políticos que se han cometido en mucho tiempo, por tanto yo le tengo que decir, mire, aquello que yo desearía no se produce, por tanto, como tantos ciudadanos, y voy a la tercera reflexión que usted hace, si yo me siento portavoz de una minoría, etc., etc., o de una mayoría o minoría silenciosa, como tantos ciudadanos que se sienten huérfanos, yo me siento huérfano, por qué... porque me gustaría mediante el diálogo poder llegar a una solución de reconocer nuestra realidad nacional, de reconocer nuestros derechos, que no nos incordien más con la lengua, que tengamos un sistema de financiación que permita poder resolver nuestros problemas con nuestros impuestos y me gustarían otras cuestiones como la proyección internacional de Cataluña y la respuesta a este deseo es la querella criminal, por tanto me siento huérfano, no tengo respuesta política.

(Duran i Lleida vuelve a tomar aire en la crítica al Gobierno de España y su "error" monumental con la querella criminal. En este punto recurre al clásico discurso nacionalista en el que no necesita de excusas, perdones o vacilaciones, su voz se torna clara al exigir, a través del diálogo dice, los derechos que según él le corresponden).

J.C.- Ya no está atrapado o puede que sí, no lo se...

DiL.- Sí, sí estoy...

J.C.- Está, todavía lo está..

DiL.- Sí y mucha gente lo está y no lo dice...

J.C.- Muy bien...

DiL.- Yo también...

J.C.- ¿No tiene la sensación de que ahora más que atrapado está ya marginado o está ya arrinconado?

DiL.- No, no, no siento la sensación de marginación o de arrinconamiento, no la siento. Yo encuentro mucha gente, seguramente debe ser de esta parte silenciosa que coincide...Y mucha gente que no ¿Eh? De una parte y de la otra, lo fastidioso es esta situación...cuando la confrontación está entre el blanco y el negro, aquellos que estamos plagados de matices pues, lo tenemos más difícil. Yo recuerdo a Pau Romero, lo decía ayer, que en la Segunda República dijo: es que Unió democrática es un partido de cuadritos, por tanto no todo es blanco, no todo es negro; no es que me sienta arrinconado, no es que me sienta marginado, no es que me sienta incomprendido, es que ya se lo que es...

J.C.- Es como si las circunstancias le pasaran por encima

(Cuní trata de no abandonar a su presa y sigue empecinado con ningunear su posicionamiento centrando todas sus preguntas en su marginado y arrinconado papel en la coalición convergente)


DiL.- Yo creo que nos pasan a todos sinceramente, no sólo a mi, las circunstancias...

J.C.- ...Políticas me refiero ¿Eh?

DiL.- Sí, sí, sí, sí, nos pasan a todos no sólo a mi

J.C.- ¿Sí?

DiL.- Sí, sí

J.C.- ¿A Mas también?

DiL.- No sólo a mi

J.C.- ¿A Rajoy también?

DiL.- También, pero lo importante es que me pasen a mi o no me pasen a mi, los otros ya hablarán por ellos. A mi me pasan por encima y creo que a mucha gente

(Duran se resiste y globaliza el conflicto que Cuní pretende hacerlo sólo del político, para ello habla de "circunstancias que superan a todos", pero es de destacar que, si bien cuando le preguntan específicamente sobre Mas, el nacionalista elude la respuesta, cuando se trata de Rajoy, contesta un solícito "también" que matiza para dar sensación de neutralidad.)

J.C.- Se plantea usted que de la misma forma de que hay vida más allá del independentismo haya vida...

DiL.-  ...Del debate independentista y de la independencia

J.C.- ...¿Haya vida al margen de CiU para usted?

DiL.- Seguro que hay vida y es ya en este momento...para mi personalmente, ya se lo he dicho antes, ya se que mucha gente dirá: este Duran, je, je, se aguanta a la silla, para mi es lo de menos, para mucha gente que puede creer lo que yo creo, y tanto que creen que hay vida más allá de CiU...

J.C.- ...Para Unió...

DiL.- Tenemos que intentar que no sea así...

J.C.- ...Para Unió al margen de Convergència...¿Puede haber más vida?

DiL.- Sí, pero no es el interés, el titular puede ser: "para Unió hay vida al más allá de CiU", éste no es mi titular, mi titular es: "tenemos que intentar que CiU sea una propuesta atractiva no sólo para el electorado soberanista, yo creo que tenemos que ir por el electorado soberanista pero no únicamente por el electorado soberanista, y que permita la continuidad de CiU y lo tenemos que hacer entre todos, no sólamente Unió.

(Duran no esconde un alegato electoralista en toda regla que suspira por los tiempos pasados del nacionalismo victimista. El político sabe que CiU no tiene posibilidades en el discurso independentista ante el partido original que la defiende, ERC, y resume en su titular su principio superior: la continuidad de CiU. En este punto, Duran i Lleida ha soslayado un interés general o ha pretendido asociar CiU con Cataluña)


J.C.- Sinceramente para acabar ¿Por qué se aguanta todavía CiU?¿Quién hace de pegamento?

(Sin novedad en el camino de Cuní que trata sistemáticamente de poner en evidencia la poca importancia y dependencia de Duran i Lleida y de Unió Democrática de CiU. La pregunta que sigue casi es una declaración de intenciones o una llamada a dar la patada a Duran i Lleida y sus acólitos en dicha coalición, para ello es relevante la inclusión en su pregunta de "sinceramente", que no procede en la cuestión más que como un hastiado resumen tácito e inconsciente del interlocutor que pretende zanjar el asunto )

DiL.- El Presidente Mas, yo mismo, mucha gente, intereses... (...)

Desde el minuto 48,27 al 50,02

J.C.- ¿Cómo es que a usted la política del PP no le ha acabado de hacer independentista?

DiL.- Bueno porque parece que...

J.C.- Porque parece que el PP se esmera en hacer independentistas...

(No existe problema ni vacilación en el periodista, sólo seguridad y normalidad al realizar estas preguntas, no existe la tensión de una acusación parcial o desmesurada, todo lo contrario)

DiL.- Sií...

J.C.- Según usted ha dicho...Vaya, no digo nada que no haya dicho usted...

(Cuní justifica sus preguntas y repreguntas, de las que no ha dudado en hacer para tomar la senda del independentismo. Se asume como cierto por tanto que una de las grandes razones del independentismo es la política del PP)

DiL.- Sí, sí, muchas veces

J.C.- ¿Cómo es que usted se resiste?

DiL.- No, no me resisto, es que no es una cuestión de resistencia, es una cuestión de que..

J.C.- ...O cae en la tentación, si quiere decirlo de otra manera...

(El periodista le plantea la independencia por activa y por pasiva recurriendo al enemigo objetivo del nacionalismo, casi abocándolo según su creencia, a decantarse por la independencia ante el terrible bando contrario)

DiL.- No, yo tengo muchas tentaciones y ésta puede que también caería porque... porque mi composición tanto desde la perspectiva, le he explicado antes, sentimental como desde la perspectiva racional me lo impide. Puede que sea demasiado cartesiano, puede que sea demasiado racional, y seguramente tengan toda la razón estas personas que usted me cita: Joan Rigol, muy respetable, Nuria de Gispert, lo deben tener todo...

J.C.- ...Usted no parte de la base de que una Cataluña independiente podría administrar sus propios recursos y a partir de aquí podría organizar una sociedad más justa que es lo que a usted en este momento le preocupa

(Casi suena a alegato más que pregunta y lo incardina con la preocupación de Duran sobre una "sociedad más justa")


DiL.- Un debate artificial, a mi entender. Si ahora de golpe creáramos el mundo y creáramos los estados, la Unión Europea no estuviera hecha, Cataluña tiene capacidad por su número de habitantes, por su producto interior bruto, por los valores de su población, por la iniciativa industrial, por la iniciativa exportadora, tiene capacidad para ser un estado en condiciones de bienestar muy superior a otros estados europeos, ya lo se, pero es que no acaba de crearse el mundo, hay unas interdependencias que ya están creadas, nos gusten o no nos gusten, y no las podemos obviar, y quienes las obvían, creen que ésto, de un día para el otro se resuelve. Creo yo y puede que me equivoque, que el que si equivoca es él.


(El resumen pragmático de las razones por las que no es viable la independencia. Duran i Lleida no tiene nada a ganar, más bien a perder con la huida hacia adelante de Mas, a diferencia de éste que por lo menos ya pasará a formar parte de los libros de historia de la leyenda sentimental y en su lucha, podrá extraer algún beneficio de ese electorado de clase media que ha cambiado su mentalidad hacia la independencia. Tras esta intervención, Cuní, cual si hubiera hablado de cualquier cuestión anodina, le pregunta por un tema completamente distinto, desterrando posterior mención al asunto.)


viernes, noviembre 21, 2014

Apocalipsis, la Segunda Guerra Mundial

Ayer jueves finalizó en la 2 de TVE la serie documental sobre la última gran guerra que asoló al mundo desde 1939 a 1945. Me pregunto ¿Cuánta gente la habrá visto? Tengo más de 40 años y ya había visto y leído bastantes documentales y libros sobre la misma, pero nunca deja de impresionarme la capacidad que tenemos los seres humanos de masacrarnos los unos a los otros y la manera tan eficiente que igualmente disponemos en tiempo de guerra de producir una industria de guerra extraordinaria, extrayendo recursos de todas partes. La motivación en tiempo de guerra es incomparable a la existente en tiempos de paz. El miedo y el odio son emociones que articulan capacidades incluso sobrehumanas con las que "responder" al enemigo.

La precisa industria de liquidación nazi, con su calculada evolución de sus procesos es sobrecogedora. Comenzando con los fusilamientos en masa en fosas cavadas por sus víctimas hasta organizados campos de exterminio en las cámaras de gas, se hace difícil asumir que los verdugos eran eso que denominamos seres humanos. De hecho, mucho de la guerra ofrece imágenes de barbarie sin sentido que nos convierte a las personas en poco menos que hormigas pisoteadas por un gigantesco zapato que ni repara en las consecuencias.

Existen miles de aspectos por los que reflexionar y tomar nota del visionado de este documental y de tantos otros que, con sus terribles imágenes, nos brindan la posibilidad de ver de lo que somos capaces los hombres, por ello pienso que el visionado de una serie documental como la que ayer terminó, debería ser obligado especialmente entre la juventud mayor de 16 o 18 años. Se que muchos están vacunados contra el exceso de violencia mediática que nos asola por doquier, pero aquello era real y sus protagonistas no fingían al arder, ser cosidos a balazos, ser gaseados, ser separados de sus padres, madres, hijos, maridos, esposas, ser violadas o ser golpeados por una culata en el mejor de los casos, todo eso sucedió y quienes lo cometían, no dudaban al hacerlo.

Igualmente impresionante son los desfiles o discursos de exacerbación nacionalista en los escenarios megalomaníacos neoclásicos que revestían la arquitectura del Tercer Reich y la multitud enfervorizada levantando el brazo todos a una, no menos resulta su réplica comunista en la Plaza del Kremlin. Una masa cohesionada en pos de un objetivo que aparta sin miramientos a quienes osan estorbar en su camino, un proceso que surgió de una crisis y que llevó a una nación compensar sus miserias con esa motivación que antes refería y que siempre es la que mejor funciona: el odio y el miedo. Odio a un enemigo objetivo, los judíos y a los que en general no fueran de raza aria; odio y miedo a los que amenazaron la antigua Alemania, la que se rememoraba convenientemente rescatando heridas de antepasados que salían de sus tumbas. La memoria histórica del Nazismo era la de siempre, no la que busca restañar heridas, sino las que incitaba a que volvieran a sangrar: victorias, derrotas, rendiciones, símbolos, toda la parafernalia que lleva a las personas a tomar causas de otros, pero que convierten en suyas por el apego de esa tierra que tomamos en propiedad, especialmente para "defenderla".

La reflexión que debería llevarnos a las personas contemplar esa parte de nuestra historia NO es: "Qué malos los nazis o qué terrible Hitler" aunque lo fueran, sino, ¿Cómo es capaz el ser humano de dejarse arrastrar a esos extremos? ¿Son esa masa diferente que la nuestra? ¿Era la sociedad germana una sociedad obtusa por naturaleza? Lo que no debería provocar el conocimiento y asimilación de los horrores de estas guerras es a la simple generación de prejuicios sobre sus protagonistas, ellos son ejemplos, referencias de seres humanos que quedan en la historia como bárbaros, sociópatas y criminales que tuvieron la oportunidad de generar exterminios en masa, pero a fin de cuentas ejemplos de la potencialidad humana: una constante, una ecuación que no podemos soslayar ni dejar de lado como hacía la sociedad alemana ajena al trato a los judíos que antes eran sus vecinos, cercanos, conocidos o amigos. Vemos como cada país tiende a la tendencia política opuesta a la que vivieron sus anteriores en un extremo cada vez mayor, izquierda o derecha en función de los prejuicios adquiridos de los que fueron sus regímenes autoritarios u opresores, en ocasiones sin necesidad de historia, sólo con la parte que genera el odio hacia un enemigo objetivo presente. Nunca se extrae de la historia lo que que nos abarca a todos, lo que nos compete a los seres humanos, sólo tomamos lo que nos diferencia de ellos para seguir desmarcándonos tranquilos y civilizados pensando que nosotros no haríamos nada parecido, y puede que algunos no, pero sí la masa, el global empujado por esas alternativas vitales que nuestros líderes nos dicen que existen a través de sus medios de comunicación, alternativas que nos abocan y convierten en herramientas para un fin en el que los sujetos molestos deben ser apartados de un modo u otro, y la cosa seguirá subiendo y caldeándose.

Este documental y sus obligadas reflexiones deberían ser, insisto, de obligado visionado, y temer siempre al que no tome sus lecciones como debería y establecer los manidos prejuicios que sólo sirven para acusar a unas personas en otros tiempos y no para aprovechar la enseñanza de lo que no debería volverse a repetir, pero que ya se ha repetido en otros países y se repetirá. Los objetivos de nuestros líderes reclaman la superación de "obstáculos" y nos transportan la idea de una necesidad que convertimos en esencial y contrapuesta al "mal" que pretendemos evitar. Si ello tiene una buena industria mediática detrás, todo es posible.

domingo, noviembre 16, 2014

El afrontamiento ante un problema de entidad

Uno de los problemas gordos que vivimos actualmente en España es el de la amenaza secesionista protagonizada por Artur Mas y el modo de abordar las continuas estrategias y maniobras convergentes que no hacen sino desafiar al estado de derecho con palabras y desobediencias dictadas por los serviles medios de comunicación catalanes. Es posible que parezca que vuelva a hablar de la amenaza radical independentista o de política, pero no va a ser así exclusivamente.

De lo que voy a hablar es de problemas que se suelen vivir en todo orden y situación: políticos, sociales, familiares, laborales, etc. Las diferencias que existen entre las personas que abordan esos problemas, ya sean partidos políticos, grupos sociales, componentes de una familia, trabajadores, son a veces incluso diametralmente contrarias y cada posible solución responde a una sensibilidad personal que en las más de las veces poco tiene que ver con la solución a ese problema. Hay personas que no dudan enfrentarse con queja airada sientiendo su labor como imprescindible; otros por el contrario buscan la diplomacia hasta el paroxismo de modo que la desnaturalizan; están los que prefieren no mover nada para no empeorar las cosas; existen tantas personas como soluciones, pero yo vengo a defender una máxima de perogrullo que no suele aplicarse en ninguno de los casos o ejemplos que antes citaba: "A grandes males, grandes remedios".

La sociedad española está sobresaturada de conceptos psicológicamente potentes para animar o cohibir a las personas según sea su conducta y tender con ello a una homogeneización que establezca en la uniformización lo deseable. Así, una de esas tendencias según sea el grupo, es la de soluciones polarizadas, es decir, extremas en un sentido u otro, que para colmo se reivindican como maneras de hacer sin la necesidad las más de las veces, de justificarlas mínimamente. Con el dicho antes referido se busca una proporcionalidad entre la solución y el problema que, nuevamente suele suscitar discrepancia entre los supuestos solucionadores. El caso es que, cuando una montaña es muy alta, el espacio a escalar, el tiempo transcurrido y el esfuerzo, lógicamente será mayor. Cuando Hitler comenzó sus ansias revanchistas e imperialistas invadiendo Europa a troche y moche, el problema era tomar la decisión de plantarle cara, y lo era porque la solución no era otra que la guerra que había decidido el enajenado promotor del Tercer Reich, una solución dura, cruenta, sin un final claro y que llevaba al continente sino al mundo a la barbarie. Entre las personas que debían tomar una solución estaba Chamberlain y el que le sustituyó: Churchill, mal líder en tiempo de paz, pero clave en la historia del conflicto mundial. Cada situación requiere un tipo de persona, cada problema requiere una solución, y lo que quiero dejar claro aquí, es que la solución no es en sí gravosa, dura o dolorosas sus medidas, sino que esos adjetivos dependen y corresponden en exclusiva al problema y su magnitud, ya que todo lo que viene a posteriori es y obra por su causa, sus perniciosos efectos y el sacrificio que obliga para remontar el vuelo. En la sociedad actual de populismos facilones y buenas intenciones, cualquiera puede apuntarse la medalla del buenismo, atemperando o criticando directamente soluciones dolorosas para cualquier problema pensando así que hace el bien para sus congéneres y no sabe que lo que está logrando es perpetuar, enquistar e incluso hacer más grande la enfermedad que de seguir así, acabará matando al paciente. Es igualmente típico, observar cómo los que proponen soluciones duras, pero proporcionadas, no saben comunicar lo que ahora explico sobre la proporcionalidad de la solución al problema, y sucumben siempre a los atajos populistas que venden medidas indoloras que suman apoyos de los que, entre lo fácil y lo difícil, obviamente deciden lo primero. Es cierto, que muchas de esas personas reciben mal dadas en tiempos de bonanza y de crisis, y por ello sus decisiones tienden a la "analgesia", pero es que quienes venden el producto indoloro se nutren precisamente de este tipo de gente que creen que su elixir les librará de los males, y cuanto menos, ya sólo nombrándolos como ejemplos a los que rescatar, se sienten apoyados, falsamente, pero apoyados a fin de cuentas.

El mundo de la comunicación es clave para dirigir a las poblaciones que sí son manipulables y sí son influenciables como rasgo típico del ser humano: su capacidad de impregnarse y ser permeable al entorno. Todas las sociedades a lo largo de la historia lo han sido y parece que las nuevas generaciones descubramos la sopa de ajo repitiendo invariablemente sus mismos errores, ya que, en vez de extrapolar los fallos de otros, las vulnerabilidades de la raza humana a nuestros casos, los rememoramos como estigmas a no repetir perpetrados por otros que decimos, nada tienen que ver con nostros. De ese modo, en lugar de hacer un buen uso de la mal llamada "memoria histórica", los impenitentes humanos generamos prejuicios rígidos y etiquetas con las que conferirnos la capacidad de ser jueces sobre los demás y empezar otra vía de conflicto y continuar el bucle histórico.

En una familia, si un niño está muy consentido y por tanto no educado o maleducado, la solución será inexorablente difícil y dura, se intente tapar, amortiguar o lo que se quiera, y mucho más cuando mayor sea la edad del joven. Pero la solución y su tratamiento, aún generando dolor y sufrimiento no es la responsable de dicho dolor y sufrimiento, lo es el problema que pervive en el muchacho. Lo mismo sucede quien decide desengancharse de la droga y su terrible crisis de abstinencia. Para cualquier problema, es fundamental dejar claras esas premisas, sobretodo para detectar aviesas intenciones entre quienes, a grandes males, intentan inocular soluciones fáciles o de terceros que nos las solucionarán a nosotros. Esas son las peores y las más proclives a afincarse en sociedadaes de bienestar donde el sacrificio y los juegos de comunicación y medios, son conceptos en manos de quienes venden sus fraudulentos productos milagrosos y esperanzadores. Gente que con su propaganda sentimental y aprovechada logran poder y dinero a costa de los problemas de los demás. Luego está la "buena intención", capaz de destrozar cualquier familia, país o sociedad por aplacar una necesidad personal de realización. Puede que el cielo esté lleno de esa gente, pero muchas de sus decisiones generan infiernos en vida.

lunes, noviembre 10, 2014

Algunas consideraciones tras el 9N

Es cierto que existen dos mundos paralelos entre Cataluña y el resto de España que se pueden constatar a poco que uno cambie de canal y compruebe la diferencia entre las referencias de unos y otros. Los puntos de partida, los argumentos, lo que es considerado bueno o malo, difiere rotundamente según sea la cadena que lo emita, por tanto, quienes puedan "desafectarse" de ambos focos constatará que existe un enquistamiento de posiciones en el cual sólo se busca la arenga y las razones propias de lo que se considera su "verdad". Eso pone de manifiesto que en la Cataluña "oficial" lo que dicen en Madrid le es totalmente ajeno y por tanto aparentemente insustancial (ya que se han rebelado de facto), y que en Madrid juegan con unas valoraciones que en la práctica no tienen más sentido que otorgarse la razón en debates recurrentes. Esa absoluta desconexión de la realidad por ambas partes explica mucho el porqué hemos llegado a este punto: el nacionalismo ha podido crear su particular y endogámico mundo virtual en el que "su gente" repite consignas aprendidas (sin reconocer que lo hace) todos a coro con la astucia de sus cabezas pensantes escupidas a través de los omnipresentes medios de comunicación. En el otro frente, desde Madrid se ha demostrado una total pasividad y dejación, no ya de los partidos políticos, sino de todos los medios que ahora se rasgan las vestiduras y que permanecían inanes o a cuentagotas cuando lo que ahora cristaliza se iba gestando paulatinamente.

En el ámbito de la comunicación, que no en el político, tenemos:

- En un lado del "ring" a un aspirante astuto, que urde estrategias a largo plazo y teje unas redes sentimentales a través de todos los recursos disponibles que abarcan el 100% de su sociedad.

- En el otro, tenemos a un poseedor del título vehemente y quijotesco, no especialmente avispado pero reactivo y reacio al trazo que no sea grueso y no ocupe un titular grandilocuente.

Con esa perspectiva, aquellos catalanes que sabemos somos el enemigo para el sistema de Artur Mas, debemos lidiar el día a día mostrando nuestra mejor sonrisa a la gente, transigiendo la continua propaganda en sus facebooks, en las reuniones sociales, familiares, laborales, en los colegios, con nuestros hijos, sabiendo que la "normalidad y el civismo" requiere que sigámos callando y sonriendo a lo que aparece en todo el orden mediático y político sin contención. Una cosa es segura, si uno no quiere crispación, puede lograrla sencillamente imponiendo sus designios sobre los demás obligándoles al mutismo. Toda discrepancia supone una molestia y un contrapunto que puede tacharse de lo que el grupo oficial decida e imponga a través de sus poderosos altavoces, de modo que poder recrear un mundo feliz y homogéneo en el que no existe reproche. De ese modo, los que no estamos por la labor pasamos a ser clandestinos que musitamos nuestras convicciones con prudencia evitando la trifulca con los que se explayan en la calle o donde sea necesario sin la idea de que deban contenerse. Sabemos que un nacionalista o independentista puede expresarse en público zahiriendo lo que considere oportuno y recibir aprobación o aquiescencia, eso es normal. Lo que no es normal en Cataluña es lo contrario: no es imaginable escuchar a personas manifestándose en público en una conversación informal en contra de la postura oficial y menos en un medio catalán. Si el fallecido Pepe Rubianes hubiera dicho "puta Cataluña" en vez de "puta España", el cuento sería invariablemente distinto para él y los que lo siguieron. Esa es una buena muestra de la normalidad que se vive en Cataluña.

Hay que pensar que toda persona afecta a una posición u otra, asume y "metaboliza" lo que recibe de fuera únicamente con la intención de llevarlo al terreno favorable de su propia idea, de ahí que descuente las cosas que para unos resultan ofensivas o escandalosas y se centre en aquellas que para ella lo son ignorando las ajenas.

Una cosa cierta que no describe un panorama halagüeño en la España del siglo XXI es la mayor diferencia entre Cataluña y el resto de España: el frente común de la postura independentista contra las divergentes y antagónicas visiones de los diferentes partidos nacionales. Hay que entender que el nacionalismo ha conseguido cohesionar a su sociedad del modo más viejo y repetido que han tenido todos los regímenes a lo largo de la historia: a base de interponer a un enemigo objetivo que es causa de todos los males que la azotan y sin su presencia todo sería mejor. De hecho, el sentimiento de catalanidad que tanto se habla es menor comparado con el que potencia el de un enemigo que impide la consecución de un fin descrito como fundamental. ¿Qué sentido tiene precisamente que los enemigos objetivos emitan desde sus canales críticas en voz alta al independentismo? Es como con Podemos, la mejor publicidad que pueden hacerle es que las cadenas conservadoras los dispongan como enemigos y hablar mal de ellos y no con la "astucia" convergente que finge civismo a toda costa para que sus súbditos se crean las palabras que acompañan a todo el plan. El independentismo siempre plantea todo exonerándose de su propia responsabilidad como si sus decisiones no tuvieran efectos susceptibles de causar daño y sólo las reacciones a las mismas estuvieran sujetas a escrutinio. Al menos en su mundo endogámico, eso lo han conseguido sin paliativos. Todo eso no lo ven en Madrid que siguen en su mundo de debates estériles que no llevan a nada, como nada llevaba tratar con nacionalistas que decían una cosa en Madrid y otra muy distinta al arribar a Cataluña. La estrategia del independentismo es seria y lleva trazada mucho tiempo, el 9N sólo es un vómito de lo que se lleva alimentando desde hace muchos años hasta "cambiar la mentalidad"de sus habitantes al tiempo que éstos lo justifican por los argumentos que les proveen en los medios de comunicación "propios" sin que por ello se sienta cercenado un ápice de su libre albedrío.

El 9N es la crónica de un fracaso en la política española más que un logro del independentismo. Éste ha contado con demasiadas facilidades para adjudicarse un mérito que, aunque indudablemente tiene, lo ha tenido muy fácil con el lamento de quienes hemos venido avisando sufridos, estoicos, resignados al aumento paulatino de toda la parafernalia, que ha llevado a arrinconar como a un repudiado a todo aquél que no se confiesa favorable a la independencia de Cataluña. Eso, que sería muy fuerte en una película de otros ajena a nuestra realidad, es lo normal en Cataluña. Lo de menos para mi son las garantías democráticas del 9N porque cuando se convoca una elección que por sí misma supone suscribir unas tesis ideológicas o de índole grupal, implica que un Gobierno, el de la Generalidad de Cataluña, ha realizado una prevaricación monumental incitando con dinero público a todo los catalanes hacia un sentido de la votación: que voten, ergo lo que ello supone ¿Acaso toda la gente que se reunía en un colegio para votar pensaba de forma diferente o plural?. Un independentista puede pensar o sentir que todo se supera con los hechos consumados, pero si lograra su independencia les aseguro que nunca aplicaría esa fórmula en su estado porque nadie en su sano juicio y en una democracia, transigiría con lo que ahora mismo se está inoculando desde el "establishment independentista" para vencer a su enemigo objetivo.