viernes, abril 29, 2011

Observaciones de mi entorno

Aviso: artículo excéntrico nivel 10.

Recuerdo hace ya muchos años, de niño había jugado a un clásico videojuego de recreativas que consistía en matar hordas de extraterrestres invasores que se apelotonaban lenta pero ordenadamente en fila esperando sufrir el láser de mi nave espacial. Pues más o menos de un modo parecido trato de aniquilar las dudas que surgen en mi cabeza a base de mi "razonamiento laser" (símil con el videojuego) a medida que éstas van apareciendo en el camino de la observación diaria siendo siempre el modo de operar de las personas, el centro de atención de mi disputa mental. Así, uno va articulando una estructura de causas y consecuencias que por su descomunal tamaño quedan dispuestas entre un caos de planteamientos sueltos que deben ser ordenados o categorizados, pero que dan pábulo a plantear hipótesis sobre aspectos de la psique humana. Es por esto que las letras que siguen son ni más ni menos lo que pone el título y aunque pueda intentar conceptualizarlos en una primera fase, el proceso de ordenación me llevaría bastante más tiempo y espacio.

Cualquiera que estudia una materia concreta va ampliando su horizonte de preguntas a medida que aumenta su conocimiento y así va ramificando un sistema cada vez más complejo del que brotan frutos espontáneos en unas ocasiones y frutos largamente reflexionados en otras.

Hablo de observación para referir el modo como podemos analizar los comportamientos de las personas de un modo bien estructurado y esquemático hasta convertirlo en una metodología que pueda concatenar determinadas consecuencias a unas causas. En ese instante la palabra comportamiento tiene un sentido más general que una simple respuesta emocional. Es cierto que cuando hablamos de observar estamos asumiendo en esa función, aspectos como la percepción y la interpretación del observador, de ahí que la Psicología con mayúscula sea una de las disciplinas más susceptibles de divergencia entre investigadores por disponer de sistemas de análisis más limitados que otras dada su complejidad. Al mirar por un microscopio, sí es posible que un individuo advierta algo que para otro pase desapecibido por disponer ambos de expectativas distintas y por tanto, metodologías distintas al tratar de demostrar algo, pero una vez establecido el hallazgo, se puede dar por sentado algo de manera gráfica que en el caso del comportamiento humano, es más difícil de establecer. No en vano, en todos los casos podemos establecer un valor aplicable: las distintas capacidades de los observadores llevan a diferentes estudios, diferentes conclusiones o ya desde un punto de partida, a inquietudes dispares.

El científico o investigador son personas que se adecúan en razón a una metodología, en este caso científica, que les permite ofrecer el resultado de sus investigaciones al resto de una comunidad que se supone plantea sus análisis en iguales términos. Un sistema homogeneizador que se comunica con un lenguaje homologado conocido y aceptado. Eso lleva a tener que admitir que, en ocasiones, la observación no científica de sujetos que no se acotan a esa terminología, puede ir por delante de la Ciencia y no ser admitidos por ésta hasta que la metodología científica sancione y publique la posterior concordancia de resultados, ello con independencia de la efectividad del método. De ahí que deba asumirse en todo proceso metodológico una serie de limitaciones o servidumbres inherentes al mismo. De ahí que sea necesario un espíritu crítico que debe partir de la esfera personal del investigador y por tanto, de su modo de observar, percibir y procesar, a la hora de afrontar cualquiera investigación.

El caso es que, aunque parezca que estoy hablando de temas científicos, en realidad no es así o al menos, no es mi propósito centrarme en ellos. Estaba refiriéndome a la observación en relación a la conducta humana con lo que podría moverme más en el terreno de la filosofía, pero no se hasta qué punto la investigación sobre las respuestas personales de los individuos o al menos, el modo de afrontarlos y su sistemática, debería recibir un nombre distinto en base a esa sistemática.

Por ejemplo, ya dice mucho de la persona que escribe el hecho de que para explicar una cuestión, necesite de introducciones inacabables con las que tratar de acotar los límites de error o sencillamente justificar los modos de proceder. La precisión en el lenguaje entiendo que es tan importante que necesita de terminologías nuevas que sirvan a la cuestión exclusiva de dotar a un asunto de su significado concreto. Como el lenguaje matemático, las palabras deben dar resultados predecibles si se combinan de cierta manera y con ello anular las interpretaciones que entran y se infiltran por injerencias de la voluntad humana. Asumo que no es un ejemplo de ello una persona que no conoce la terminología formal e introduce por tanto vocablos propios que difieren de ésta. Por eso es tan importante el desarrollo de la operación o descripción de las causas y efectos para, aunque sea con un idioma distinto, dotar al escrutinio de un valor cierto que sea consistente y demostrable.

El gran problema que tiene el lenguaje y que no tienen los números radica en el potencial interpretativo del primero que no tiene los segundos y que surge precisamente de los intérpretes y la particular idiosincrasia de cada sujeto. No obstante, al final todo se resume en combinaciones lógicas que hacen comprensible cada diferente interpretación, es decir, que la distinta interpretación que cada individuo hace de un mismo concepto nos da la información suficiente para establecer la idiosincrasia del sujeto. Es como despejar incógnitas en una ecuación.

La cosa se complica aún más cuando introducimos el elemento biológico, la correspondencia de las actitudes con las respuéstas orgánicas de nuestro cerebro. Se complica porque perdemos de vista el conjunto al centrarnos en lo que vemos y descartamos lo que no vemos. Yo sólo estoy conjeturando al decir que la complejidad del cerebro es la combinación de toda una estructura al unísono como una gran orquesta. Es decir, cuando se habla de cada parte que el cerebro emplea a la hora de abordar una determinada acción, es posible que existan algunas muy focalizadas, pero a buen seguro se nos escapan "sutilezas" de la misma manera que ocurre cuando tratamos con personas y no advertimos gestos minúsculos o reacciones que pueden llevarnos a engaño. Todo forma parte del proceso mental como es lógico: lo que advertimos y lo que no.

Siempre desde la observación cotidiana sobre las personas, me he ido centrando en lo que yo vengo a definir como memoria en sentido amplio, procesador/es y sentimientos. Tres aspectos que pueden coincidir o no con otros estipulados formalmente, pero que en mi caso, les concedo unas facultades fundamentales que combinadas resultan en personalidades diferentes.

Esos tres aspectos son los que siempre me han llamado más la atención en las conductas de los individuos, entre otras cosas por actuar como vasos comunicantes y con ello provocar infinidad de combinaciones en razón a la "dosis" de protagonismo de cada cual existente en cada cerebro. Estos tres protagonistas son a mi entender básicos, sin óbice a que puedan ser ampliados o redefinidos, pero son resultado de una lógica, la mía que se ha ceñido a un método, el mío, resultante de una idiosoincrasia, la mía. La repetición del posesivo no responde a jactancia o a jalear mi propia persona, ello no es más que la descripción de una metodología personal.

La memoria en sentido amplio es una manera de decir que la memoria a secas difiere en función de los individuos, no de modo cuantitativo que sería definible simplemente como la capacidad de recordar cosas, sino el modo que cada individuo tiene de almacenar experiencias vividas y como ello al unísono viene condicionado por los sentimientos y a su vez llega a condicionar el modo de brindar las capacidades intelectuales. De la manera que un individuo tenga de recordar sus experiencias, resultará no únicamente la facultad de describir éstas con mayor precisión a posteriori (lo que en estos momentos para mi es secundario), sino que se podrá deducir qué enseñanzas extrae de sus experiencias, si lo hace, qué tipo de personalidad encerrará, qué grado de sensibilidad-susceptibilidad tendrá y que tipo de inteligencia desplegará tanto en términos cualitativos como cuantitativos.

Hablar de tres elementos no implica separarlos al actuar sino asumir la preponderancia de cada uno en el proceso mental. En un símil, entiendo la dinámica mental como un sistema de palancas o conmutadores que se accionan en un sentido u otro y que en función del individuo, parte con un número determinado de éstas y unos rangos de premisas que permiten unas combinaciones igualmente determinadas que siempre condicionarán al individuo y al subsiguiente sistema de palancas - conmutadores. Una manera de decir que el hombre es previsible dentro de unos límites que pueden oscilar extraordinariamente y que dependerá del peso de cada uno de los tres elementos citados. Establecer la previsibilidad del ser humano no implica la facilidad de llevar ésta a cabo, pero sí la posibilidad de elevar la oportunidad de acertar sobre acciones que inmiscuyen a éste considerando siempre la excepción como una facultad exclusiva del hombre más que de un error de planteamiento.

El rasgo primordial de ese sistema gráfico que viene a describir la operativa mental es el condicionamiento o la repercusión, es decir, cuando un conmutador se mueve ligeramente, el resto lo hace igualmente condicionado o repercutido por el primero. Por ello, el valor cualitativo de esos denominados conmutadores difiere entre ellos, de modo que unos son mucho más difíciles de variarse llegando a generar tendencias y otros, a poco que se muevan ligeramente los más importantes, varían radicalmente su posición. El símil podría ser aplicable y quizás más inteligible como un sistema de cascadas que transporta una cantidad de agua por un conjunto de viaductos, los cuales cada cual transporta el líquido con una pendiente, un ladeo y una anchura determinadas. La clave está en el modo de distribuir el líquido y donde llega más y donde menos, pero siempre resulta más difícil modificar los ángulos y anchuras de los más grandes y que transportan mayor caudal, que los pequeños, más manejables y asequibles. Todo se complica cuando añades que en los viaductos, la corriente del líquido fluye en dos direcciones siendo en realidad un circuito cerrado.

Lo que puede investigarse desde un punto de vista biológico puede formularse desde uno filosófico. La repercusión o las consecuencias de las causas. Así como un científico puede tratar de observar y analizar las respuestas de unos animales sobre unas premisas bajo unos presupuestos y advertir unas consecuencias y no advertir otras, en todo acto humano e incluso no humano, la operativa es la misma.

Volviendo a la memoria, creo que en este punto empieza la gran diversificación. Una de las disyuntivas básicas de la personalidad humana, la establecida por el rango de intervención del consciente y el inconsciente. Ni mucho menos todas las personas hacen un uso igual de esos estados, aunque luego en documentales científicos podamos leer que en porcentaje respecto del total, el peso del inconsciente en el manejo de situaciones sea abrumador, entre unos tipos de individuos y otros, la intervención relativa del consciente y el inconsciente puede diferir radicalmente afectando la respuesta o consecuencias de las decisiones y/o actos y todas sus derivaciones.

Una observación que llamó mi atención en su día y he citado en otros artículos es el modo que tiene el ser humano de procesar la infomación del exterior. Un detalle aparentemente nimio me mostraba a las claras el proceso de la virtualización que constantemente seguimos las personas, o sea, el modo que recreamos o emulamos la realidad intentando adivinarla y poniéndonos en guardia sobre lo que puede suceder, a la vez que ahorramos energía en el manejo de determinadas acciones. Quién no ha advertido la aparente diferencia que existe al ver una misma película dos veces. La película es la misma y dura un mismo período de tiempo, pero en el segundo visionado existe una sensación de que las cosas ocurren con mayor rapidez. Igualmente sucede con las personas en razón a su edad. Los niños interpretan los espacios de tiempo de manera mucho más extensa que los adultos y éstos a medida que cada vez se hacen mayores, tienen la sensación de que el tiempo corre a mayor velocidad. De esa simiente, comprendí de modo muy explícito la labor que el inconsciente desarrolla en nuestro devenir cotidiano. El cerebro actúa siempre en segundo plano, como un programa residente de un ordenador pero que, a diferencia de éste, no consume recursos que restar a las capacidades principales o consciente, sino que dispondría de su propio procesador aparejado con el que regirse de modo autónomo, aunque a la inversa la cosa cambie. En un ordenador, el sistema consciente vendría a ser mecanismo de entrada para introducir información, es decir, por teclado o ratón de modo conscientemente voluntario con independencia de que conozcamos las auténticas motivaciones que nos incitan a hacerlo, en esos instantes y dependiendo del sujeto, sí que se puede producir un consumo de recursos mayor con el consiguiente gasto de energía. En cualquier caso, el procesador inconsciente trabaja en todo momento observando y analizando nuestro entorno a velocidad extraordinaria al mismo tiempo que recrea virtualmente respuestas tipo que podrán ser empleadas en mayor o menor medida en base al tipo de individuo y la preponderancia de su memoria, procesador y emociones.

El uso mayor o menor que se hace del consciente en función del individuo viene a mi entender propiciado por el tipo de memoria inteligente (es decir aparejada a un tipo de procesador y factores emotivos) de éste y en este estadio diferenciaría dos extremos que pueden modularse siguiendo la pauta de combinaciones entre vasos comunicantes.

En un extremo hallaríamos a los sujetos con una memoria inteligente de muy poca capacidad o uso. Ello no tiene nada que ver con la potencialidad intelectual del individuo, sino con el modo que tendría este perfil de manejarse y expresar sus capacidades, comportamientos y en definitiva a determinar un tipo de personalidad. Es más, normalmente este tipo de individuos se caracterizan por lo que podría entenderse como inteligencia de cálculo bruta superior, al de los individuos del otro extremo.

Al referirme a memoria inteligente refiero la capacidad de los sujetos de procesar la experiencia mediante mecanismos colindantes con el consciente que sí ocupan recursos extrayendo de la misma valoraciones que resultan en condicionantes o lo que coloquialmente denominamos prejuicios.

Los individuos que no emplean la memoria inteligente consciente, sencillamente se ahorran un proceso que condiciona, determina y puede llegar a consumir una ingente cantidad de recursos y energía. Al mismo tiempo y por obra y consecuencia de ello dejan un espacio para el procesador de cálculo bruto que, además de operar con mayor rapidez, no dispone de las mismas injerencias emocionales que pueden llegar a ser unos condicionantes poderosos capaces incluso de camuflar procesadores muy potentes para otros modelos racionales. Como en todo, cada sistema dispone de sus pros y sus contras en relación a aspectos como el tipo de inteligencia, el temperamento o incluso la voluntad.

Los sujetos que no fijan los recuerdos a través de esa memoria inteligente consciente son los que solemos denominar intuitivos y se caracterizan primordialmente por la espontaneidad a la hora de regirse además de ser mucho menos propensos a los prejuicios. La intervención de la memoria es eminentemente práctica y el uso energético de sus recursos en tremendamente bajo, estableciendo unos ratios de consumo/prestaciones extraordinariamente eficientes (parece que hable de un coche). Entre estos individuos, el uso de sus capacidades intelectuales son automáticamente eficientes, mecánicas, originales y sintéticas, están dotados de capacidades de cálculo superiores y mayores dotes de improvisación, además de estar mejor habilitados para labores que tengan que ver con la concentración, no tanto por una capacidad activa de llevarla a cabo, sino por ser posible con mayor facilidad la abstracción de propio yo (y sus sentimientos aparejados) que condiciona la eficacia de acción.

En este perfil en su versión extrema se contrapone la sencillez a la complejidad o dicho de otro modo que puede implicar distintas connotaciones, la focalización o precisión a la profusión o desarrollo. El intuitivo puro que no hace uso de la memoria inteligente consciente acude directamente al inconsciente sin la intermediación de aquella, lo que le posibilita ser más rápido y original. No obstante, lo que propicia una ventaja lleva aparejado su coste, y es el de la incapacidad de retener conocimiento consciente como experiencia acumulada en determinadas situaciones, los referidos prejuicios, que no es más que un sistema semiconsciente de defensa - alerta ante errores. De ahí que, con independencia de la potencia de su procesador, pueden ser más vulnerables a la manipulación. La persona a la que me vengo refiriendo es capaz de cometer el mismo error o repetir acciones poco eficaces en bastantes ocasiones. Pueden vivir la vida y experiencias parecidas como si éstas fueran la primera vez, de manera que son capaces de tropezar una y bastantes veces más en la misma piedra, pero por supuesto en estos individuos la experiencia ajena es totalmente inútil para su aprendizaje quedando la experiencia como un cúmulo de recuerdos de los que no extraen ni procesan ninguna enseñanza consciente, creo fundamentalmente porque no interviene como en los sujetos opuestos, sentimientos que ayudan a fijar recuerdos y dotarlos de un significado consciente. Priman el momento presente y no calibran posibilidades más allá de corto plazo. No son empáticos y calibran un sistema de referencias interno basado en un código personal e íntimo que suele partir de una experiencia traumática parental. Por ello, no se ven condicionados por el entorno y las opiniones de los demás del mismo modo que tampoco ellos las tienen en cuenta a la hora de decidir. Digamos que cada perfil se retroalimenta y se justifica en razón a su propia idiosincrasia conformándose en sistemas lógicos: es razonable admitir que un individuo intuitivo tenga dotes más eficientes para el aprendizaje en el corto plazo o a alcanzar una alta eficiencia con celeridad de manera automática y otro que suplanta decisiones inconscientes por procesos racionales conscientes se vea obligado a tomarse más tiempo para llegar a los mismos patrones, si bien nunca llegará de modo consciente a realizar la misma labor que otro la hace de manera inconsciente o como se afirmaría coloquialmente, de manera natural gracias a su talento o genio. Ahora bien, el craso error típico de la sociedad competitiva es asignar al ganador o triunfador que despliega sus dotes por razones intuitivas innatas dada una personalidad favorable, la capacidad de enseñar o ejercer de cicerone para mostrar los secretos o mecánica de su éxito, ya que probablemente no los conoce o no puede asignarles pautas conscientes resultantes de concienzudos análisis reflexivos. Ello no le obsta para explicar o incluso recitar de memoria el proceso o manejo automático que puede seguir, pero no las claves que le destacan sobre el resto. Es el eterno dilema entre el alumno genial o un Mozart y el docto maestro o Salieri.

En cuanto a temperamento, la ausencia de uso de memoria inteligente consciente les hace muy atractivos ya que no interpretan nada más que lo que literalmente reciben sin procesar razones o causas distintas a las percibidas. Es decir, al relacionarse con otros individuos no disponen de prejuicios y por tanto no juzgan más que lo que ven si es que llegan a hacerlo, resultando tremendamente cómodos como efecto espejo. En el trato con cualquier individuo de esta clase, uno no se siente juzgado o debe preocuparse de que su imagen sea desfigurada por razones que íntimamente podrían ser detectadas por el otro perfil de individuo más incómodo. Esta idiosincrasia actúa de bucle, ya que el desconocimiento o sencillamente la incapacidad de advertir cuestiones más allá de las evidentes, ahorra conflictos sociales, si bien al ser más vulnerables a la manipulación, combinado con menos capacidades de advertencia de riesgos o sencillamente inconsciencia, les hace actuar justamente al revés, como individuos primarios absolutamente condicionados por impulsos que deben ser satisfechos en el momento presente. No obstante, en este arquetipo se da una paradoja que suele engañar a mucha gente. El intuitivo es aparentemente extrovertido, pero es eso, aparente, ya que en realidad no hay un vuelco de los sentimientos hacia fuera sino un circuito cerrado de emociones fundadas en experiencias muy íntimas y personales marcadas desde muy temprana edad. Es por eso que los que no tienen memoria inteligente consciente no se ven afectados por "el que dirán" al no percibir realmente de lo que piensan los demás y aferrarse a lo que se suele denominar "instinto" para desenvolverse, o sea la ausencia de control consciente sobre criterios y acciones con una apariencia de consciencia, es decir, la intervención casi total del inconsciente en las decisiones por factores que estos individuos desconocen y que luego, a posteriori, achacan a las razones que estimen oportunas. Una preferencia sobre una prenda de vestir, una decisión política, una crítica a una película...Todo surge de premisas inconscientes sobre las que no existe interlocución con el consciente. Esa es la diferencia con el que articula memoria inteligente consciente: también viene "inspirado" por un conglomerado inconsciente, pero de alguna forma existe una conexión entre ambos mundos que se traslada en mayor o menor medida.

Una hipótesis lógica que puede justificar perfiles en este sentido y su contrario es el grado de afecto recibido en la niñez, especialmente en los primeros años de vida. Siempre he entendido al ser humano como un conglomerado de combinaciones que surgen desde la concepción por factores genéticos y condicionantes externos, siendo los primeros los que dotarían al ser de una metafórica materia específica o material (homologable fisiológicamente en la estructura cerebral) que tendría unas cualidades específicas para ser moldeado por el entorno. Del uso que los seres humanos hagan de sus capacidades intuitivas viene los condicionamientos de afecto recibidos en la niñez y que tienen que ver con cultura, costumbre, tradición, situación personal e influencia de los progenitores y orden o combinación en el nacimiento en relación a otros posibles hermanos si es que los hubiere. Un despliegue afectivo elevado con cercanía al bebé y luego al niño de temprana edad permanente y atención contínua podría implicar una fijación mayor de la memoria inteligente consciente por obra de los sentimientos entre sujetos comparados genéticamente similares. La disminución en el modo de brindar el afecto cercano, que no implica más que el modo de llevarlo a cabo y no la voluntad de efectuarlo, podría comportar que el sujeto recurriera a su inconsciente como recurso defensivo automático de supervivencia más centrado en reacciones primarias e instintos.

No debo olvidar un recurso propio de la memoria, otro, que he observado en las personas y que puede marcar o desmarcar tipos de personalidad en razón a las idiosincrasias referidas, las que se resumirían en intuitivas o espontáneas y reflexivas o de memoria inteligente consciente (siempre desde extremos teóricos arquetípicos): la toma de referencias y la escala de prioridades. Un bebé tiene en los objetos de su entorno y en la relación afectiva cercana todo su mundo al alcance. Sus referencias y escala de prioridades se ciñen a todo lo que conoce y por tanto puede "numerarlos" y ordenarlos en base a cuánto pueden afectarle sentimentalmente. Si parte conociendo un número inventado que sería 10.000, podrá discriminar aquello que le produce llanto de lo que únicamente le llama la atención. A medida que el sujeto crece las referencias del entorno aumentan y al mismo tiempo se reordenan y clasifican en el cerebro de éste siguiendo una pauta, una escala de prioridades. El mismo aumento del número de elementos que rodean al individuo provocan una disminucion paulatina de la importancia de la totalidad y el valor sorpresa o novedad siempre tendrá un valor superior frente a los ya conocidos. El inconsciente del hombre cavila sin descanso estableciendo una gestión de recursos que afectan a la memoria, no únicamente en un plano de memoria en sentido literal, es decir de capacidad de recordar cosas, sino de conferirles un orden de jerarquía que debe ir indefectiblemente unido a la intervención de los sentimientos que son los que se encargan de conferirles y estamparles el valor que determinará la escala de prioridades o incluso de principios. Un sonajero a los tres meses puede equivalerse a un capítulo nuevo de dibujos animados a los tres años o a la experiencia de conocer a una nueva persona a los 14. De ahí que el cerebro que regule ese orden de prioridades y los sentimientos que marcan y ajustan el mismo en connivencia con el procesador, de como resultado una personalidad con un criterio propio de ideas capaz de emitir juicios de valor. Ese factor difiere en el caso de los dos extremos arquetípicos, el reflexivo y el intuitivo, ya que creo que los sentimientos racionales o la materialización sentimental es la clave que separa a uno del otro.

Incidiendo en los aspectos de la conducta o la inteligencia social de los intuitivos, se puede decir que la mayoría tiene un umbral de sensibilidad - susceptibilidad muy alto, es decir, es muy difícil que reaccionen negativamente en sus relaciones, no porque no sean susceptibles. Es sencillamente porque como he comentado no advierten variables en sus relaciones que los que disponen de memoria inteligente consciente sí detectan por el efecto de la comparación sistemática de las experiencias pasadas. El intuitivo pasa por alto situaciones entre sus interlocutores a menos que éstas sean confrontadas de modo directo y a veces ni incluso así. El problema en estos casos viene dado por el inconsciente que actúa de referencia válida y que puede entonces diferir del consciente del individuo sin capacidad de memoria inteligente consciente asumiendo autoengaños como método de supervivencia. Uno de los grandes problemas que pueden sufrir los que carecen de memoria inteligente consciente es lo que vengo a denominar la implosión. Dado que suelen vivir el momento presente y no son capaces de acumular procesos racionales de la experiencia no disponen de muescas o avisos a los que asirse en el caso de percatarse de que algo va mal. Los que disponen de memoria inteligente consciente suelen extrovertir o somatizar sus problemas de modo que son más difíciles de trato por esa susceptibilidad que atiende a la realidad sin ambages, pero ello les libera de la sorpresa o un estallido emocional de gravedad que puedan soportar sus neuronas y por ello sostengo que los individuos con un perfil intuitivo sin memoria inteligente consciente son más proclives a poder desarrollar patologías graves por efecto de la citada implosión que generaría un caos celular en la cadena de mando ubicada en el cerebro.

La genialidad de la originalidad y su atractivo tiene un coste, que es equivalente en cualquier situación en la vida, el aparejamiento del anverso y el reverso de una moneda. De cada comportamiento se puede extraer un polo positivo y otro negativo que no viene dado por un juicio moral, sino por las consecuencias implícitas de una disposición determinada. No es algo que pueda juzgarse como mejor o peor ya que la preferencia siempre viene dada por el criterio "valor" estipulado por la imposibilidad de disponerlo. Una persona envidia lo que no tiene de otra no por el objeto de envidia en sí, sino porque la envidiosa no puede poseer dicha cualidad. Las valoraciones que estipulamos los humanos son por criterios de referencia como los que citaba anteriormente, pero al final existe poco misterio en todo, lo cual no significa que seamos máquinas aunque dispongamos de una mecánica ciertamente tan lógica que resulta hasta aritmética. Sin embargo, el que pueda entenderse un lenguaje y descodificarse hasta desposeerlo del halo de misterio, no implica, ni que deje de ser maravilloso ni que seamos robots. Es como cuando se detectan neurotransmisores o correspondencia de actitudes determinadas con operativas neuronales. Seguimos siendo iguales, sólo que empezamos a descifrar lo que es una mera correspondencia fisiológica con la traslación del comportamiento. Ello no resta un ápice de la majestuosidad del libre albedrío, incluso aunque existan tendencias condicionantes a millares en cada alternativa que incluso pienso son fácilmente manipulables, pero siempre toda decisión contempla una esfera relativa, una comparación entre el todo y la propia decisión y sus condicionantes, porque el entre el inconsciente y el consciente existe la verdadera decisión que puede diferir de la tomada o no.

Creo que es un caso de combinaciones descomunal e hiperbólico antes que un problema complejo, no obstante sí que es cierto que llegamos a un punto en el que advertimos la perogrullada: es fácil para los que entienden el idioma, como todo lo que resulta fácil cuando se conoce. De ser así la comprensión entre pares sería la constante aplicable y las personas no sufrirían o harían sufrir a sus semejantes por errores de falta de información, de ahí que volvamos al punto de partida. Se podría escribir el libro con todos los secretos del ser humano y sus entresijos mentales amén de su correspondencia biológica, pero asumiendo el valor implícito de ello, no alteraría el comportamiento de las personas. Ya se dispone de sabiduría en montones de libros de texto que pueden ayudar a acercarse a la idea de felicidad incluso correspondidas con las gratificaciones que los subterfugios cerebrales dotan a las mismas por aceptarse universalmente válidas, como un orden natural que encierra todo ser humano y sin saber el porqué le afecta de un modo u otro.

La libertad acaba encerrando una gran parte de responsabilidad y la responsabilidad aumenta a medida que aumenta la memoria inteligente consciente. Esa se puede aumentar o formar, pero los intereses predominantes tienden justamente a lo contrario, a fortalecer los aspectos primarios y primar la necesidad de neurotransmisores que otorguen placer con un umbral de esfuerzo bajo y una consiguiente alta adicción, además de muchas otras estratagemas diversas tipo culpabilización-bálsamo y un largo etcétera que pasan inadvertidas a diario por la gente.

El mundo está sujeto a las intenciones de los hombres sin compromiso de responsabilidad o dicho de otro modo, a ejercer de laboratorio de pruebas o incluso de sparring de los que quieren probar sus aptitudes sin valorar las consecuencias de sus propios actos. Las referencias internas se adquieren del exterior y el problema es que cada vez se ofrece un menor número y de menor calidad, con lo que las personas acaban llorando con 50 años por el equivalente a un sonajero sin advertir que su mundo es muy pobre y los vendedores de ideas son los que mueven esas palancas y esos conmutadores a voluntad.

El compromiso del conocimiento debe llevar aparejado una inquietud real por mejorarte a tí mismo y por extensión o consecuencia a los que te rodean hasta llegar a ser uno simiente del otro y convertirlo en algo tan natural que el egoísmo llegue a significar compartir felicidad con tus semejantes.

Pido disculpas por el caos, son observaciones...

domingo, abril 24, 2011

Filosofía en la F1

Hace un tiempo en este blog cargado de reflexiones sistémicas, muestreos psicológicos y rarezas varias, incluí un artículo sobre el piloto de Fórmula 1, Fernando Alonso. De esta disciplina, como de cualquiera, cada uno escoge lo que le resulta más afín o por aquello que le permite desplegar sus anhelos, capacidades, sentimientos o deseos más íntimos que vagan por el inconsciente. A mi, que desde niño la conocí por asisitir en compañía de mis padres al circuito de Montjuich, me ha cautivado en cada etapa de mi vida por razones muy diversas. En los inicios de esa afición, por entonces forzada, sólo existía una ilusión sensorial en la que mi cerebro consciente permanecía ausente de la función. Era como un caleidoscopio de sentidos unidos a la emoción de una expectativa intangible. La de un pequeñajo corriente de clase media que tenía entre sus juguetes un montón de cochecitos con los que emular velocidades sorprendentes al ritmo de un bramido motor impulsado por saliva y cuerdas vocales. Al llegar al circuito pude comprobar que para jugar con propiedad, al menos con coches de F1 de juguete, debía elevar el listón sonoro de su fingido motor a un nivel donde el picor de garganta o incluso el dolor hicieran acto de presencia. Olfato y oído ocupaban las dos primeras plazas en mi temprana experiencia siendo la vista la tercera en el podio muy rezagada por apenas capturar las estelas distorsionadas de lo que se suponía eran coches de carreras.

Años más tarde, la Fórmula 1 me implicaba en otros menesteres. En televisión sucedía justamente lo opuesto a lo que yo había percibido al tomar contacto con el mundo de las carreras. Los coches parecían ir muy despacio cuando se veían por la pantalla. Esa sensación de velocidad extrema que iba ligada a una merma en la visión, desaparecía por completo cuando uno asistía a la F1 desde el sillón de su casa. Se perdían unas sensaciones pero se ganaban otras. Se podía adivinar quien era el primero o quienes pugnaban en la persecución por ese puesto. La competición empezaba a tener un guión y los nombres de los pilotos, un sentido y una cara con los que poder trabar una especial relación de pleitesía. Para cuando la F1 se podía ver en uno de los dos canales que por entonces existían, yo ya tenía edad suficiente como para sentarme con mi padre y hacer comentarios mínimamente decentes acerca del espectáculo . Las carreras eran un modo de unirme al club de hijos que tratan con sus padres temas de adultos. Los deportes en televisión como sistema de socialización paterno filial.

En el proceso de maduración de una vida, del mismo modo que un fruto cambia los colores y adopta texturas diversas, los motivos de afinidad con la F1 han ido cambiando. En realidad ha cambiado calidad y forma del filtro con el que analizo todo mi exterior, sea sobre el tema que sea y ahora estoy hablando de carreras de coches. He ido cargando de peso la mochila y sustituyendo las razones para seguir un deporte apasionante que brinda numerosos motivos, tantos como maneras de ser y de querer ser. La competición se aviene como estado primigenio del hombre. Es lucha por la supervivencia en estado puro y el establecimiento de los más fuertes que regirán el devenir del resto de la manada.

El punto de partida de la Fórmula 1 es un escenario supra olímpico, donde dioses y semidioses luchan y mueren rodeados de gran parafernalia. No hablamos de mera competición entre deportistas sobrehumanos, presenciamos duelos titánicos de corporaciones e intereses mucho más allá de la tópica unión entre hombre y máquina. Asistimos a un extraordinario juego de tablero en el que los participantes ambicionan el lugar hegemónico del que valerse para convertirse en emperadores de la audiencia y lo que ello conlleva. Todos los vocablos que contienen la excelencia material y la máxima expresión del lujo y la tecnología rodean y suplantan al deporte de verdad que hay en las venas de algunos, los menos, los auténticos. La F1 es una carrera de cuádrigas olímpicas con cuchillas en las ruedas, mecanismos ocultos y lanzas dispuestas a alcanzar su blanco al menor descuido.

Un corolario de combinaciones para justificar una afición: lujo, glamour, tecnología, victoria, poder, injusticia, escándalos, velocidad, adrenalina, manipulación, belleza, riqueza, ambición, desafío, nervios, determinación, publicidad, competitividad, presión, medios, emoción, riesgo, intrigas, polémica, orgullo, nacionalismo, derrota, privilegios, engaños, muerte, espectáculo, etc., etc. El cliente puede sazonar al gusto lo que no dejan de ser meras carreras de coches.

En mi caso, si puedo abarcar el máximo o mi máximo que ofrece la categoría reina del automovilismo...¿Por qué no? Y es entonces cuando me sumerjo en el mundo de las intrigas entre magnates y grupos poderosos que aspiran a hacerse dueños del mundo.

¿Dónde está la filosofía en todo ello?

Aunque parezca paradójico, en el gran circo existen dos tipos de personas que forman parte del show business: las que materializan o tratan de materializar el éxito y las que consideran la popularidad una servidumbre para superarse a sí mismos y al resto.

Los primeros son la mayoría. Forman parte del decorado por acción u omisión. Son los que generan la artificialidad de la lucha del hombre por ganar rodeándola de calificativos extremados y leyendas forzadas. Fundamentalmente hablamos de vendedores: los empresarios, los grupos de comunicación, los representantes, los aspirantes, las bellezas, los políticos, los curiosos, algunos pilotos...todos los que anhelan lo material que acompaña a los retos.

Los segundos son los que separan lo superfluo de lo esencial. Buscan la victoria por sí misma y pueden abstraerse de la espectacular parafernalia que les rodea, sea pródiga en halagos o en críticas. En honor a la verdad, no se puede hablar de mérito en esa actitud. Surgen de un talento innato consustancial a su ser. Han sido tallados para la lucha y no conciben alternativas que para otros constituyen su vida. Existen varios pilotos que llevan esa impronta y se detectan por unos rasgos inequívocos propios a veces de eremitas huraños y forzadamente complacientes con los medios. Gente poco acostumbrada a intentar agradar a los demás o al menos, a mostrar una mínima voluntad en lograrlo. Hombres que manifiestan una seguridad insultante hasta zaherir a los mediocres necesitados de una caritativa complicidad que simule una mínima semejanza con sus ídolos.

Entre esos héroes, se entremezclan aspirantes a figuras que lo serán siempre; émulos impostados que han vivido sus instantes de brillo entre otros aspirantes o gracias a privilegios negados al resto, pero que resultan vulnerables cuando la disputa ya es encarnizada.

Como entre una justicia invisible, los aspirantes siempre disponen de más posibilidades que los colosos, ya que la mediocridad es mucho más solidaria entre semejantes y abomina de la superioridad que rezuma indiferencia. Así, la multitud busca igualar a los grandes para sentirse ellos grandes y justificar sus miserias inconscientes. La necesaria humildad exigida y exigible al campeón es el requisito inexorable de los pequeños porque no son capaces de otorgar coherencia a la realidad, sino a su necesitada realidad de gestos complacientes y sonrisas forzadas.

Asumir la realidad duele mucho a quienes desean manipularla en su favor y pocos son los que están dispuestos a enfrentarla como viene a sabiendas de que les resultaría demasiado desfavorable. Para ello están los vociferantes medios que forman a las masas diciendo a quiénes deben amar y a quienes odiar, y no por mérito o merecimiento alguno, sino para proveerles de la droga que les hace sentir bien. La hipnosis engañosa que les atribuye una capacidad de juzgar a los demás por saberse una turba linchadora sin parangón en número. El mundo funciona así y son mayoría aplastante los que marcan tendencia, pero en la F1 podemos verlo con una nitidez no apreciable en la cotidianidad.

En la F1 es donde se aprecia mejor que en ningún otro evento que nadie es igual, por mucho que lo repitan los interesados vendedores de sueños. Se puede aprender mucho de las cosas más aparentemente frívolas y del mismo modo que hay filósofos en el fútbol, pueden existir pares en lo más elemental. Yo disfruto de la F1 a mi manera.

jueves, abril 14, 2011

¿Por qué diantre he acertado?

Hace unos días escribí una reflexión sobre la realidad política española advirtiendo de unas expectativas más que desfavorables. Estaba convencido de que se había cerrado el círculo de la legislatura socialista si bien queda el efecto final con candidato nuevo y algún elemento de tensión espectacular que levante al electorado de izquierda por razones emotivas.

Una de las cuestiones que comenté es que no se llevarían a cabo las imprescindibles reformas estructurales que necesita el país. Pues bien, sin ir más lejos, el señor Zapatero anunció ayer desde China precisamente eso: que no habrían más reformas.

¿Me sirve de algo acertar? Pero mucho más importante ¿Le sirve al país?

Parece que esta legislatura es de tres años. Cuando se critica que unas elecciones anticipadas darían un empuje al país, el cinismo es superlativo ya que asistiremos al espectáculo de unas Primarias para designar al candidato sustituto de Zapatero. Ahora la noticia se completa con la pasividad reformista cuando el tiempo es oro pero la popularidad electoral parece que es platino.

¿Alguien piensa que España ya no debe tocarse? Por esa regla de tres, el partido socialista no debería presentarse a las Elecciones Generales próximas ya que parece estar todo hecho y según ellos y sus medios, con nota. Entonces ¿Qué labor tiene pendiente el actual Gobierno?

Parece que el de redimirse electoralmente con algún golpe de efecto. Esa es una predicción más que obvia, pero desgraciadamente no para beneficio del país, sino precisamente a su costa.

Por mi forma de ser siempre me ha soliviantado asistir a crónicas de muertes anunciadas o siituaciones que sabes van a suceder inexorablemente al advertir los hilos de esas marionetas girando en una u otra dirección manejadas por sus propietarios.

La obra de teatro entre Zapatero y su Psoe y Rajoy y su PP con CiU de comediante animadora resulta tener unas entradas demasiado caras para que el país pueda permitirse el lujo de comprarlas. Podemos resumir lo que ha de venir y más cuando ello no pinta nada bien, pero ya se sabe, acertar, tener razón a toro pasado, advertir de lo que puede suceder y que suceda no es en España una virtud sino un gran defecto. Aquí el Watergate sería un caso anónimo más o en todo caso, despejado por el diario El Mundo sin provocar nada la mitad de alarmante que suscitó en los EEUU.

La idoneidad cronológica parece existir confabulándose en un desatino descomunal para nuestro país. Desde el 11-m, la realidad de España es misería y confrontación, es una guerra abierta con plumas y teclados de ordenador que actúan de hilos para manejar a una población que ya no atiende a las consecuencias de los actos, ya no importa nada más que defender lo que se entiende como propio. Los datos pesan lo mismo que un "y tu más" y entre dos partes, si una quiere tener la razón en el dos más dos cinco, no hay manera de llegar a nada. Esa es España. La eterna lucha no aritmética, la cruzada sentimental por lamentar lo que uno es o lo que los otros son.

jueves, abril 07, 2011

Uno de los nuestros

La reflexión de hoy se podría denominar: "advertencia de lo que parece que va a suceder", ya que parece que están concurriendo todos los elementos necesarios para que suceda.

Nada me gustaría más que presentar un panorama halagüeño u optimista sobre las posibilidades que tiene España de superar lo que se suele denominar crisis, pero más bien diría que el escenario al que nos enfrentamos empieza a parecerse a una gran depresión.

Siempre me ha gustado tirar de argumentos causales para determinar consecuencias y así tratar de adivinar qué nos puede deparar el futuro ante unos presupuestos ya determinados. No en vano, para conocer y solucionar un problema es fundamental conocer las causas que lo han provocado y es ahí donde cada disciplina barre hacia su terreno resultando en muchas ocasiones incompleta para pintar un contexto lo más completo posible. Es cierto que la época que estamos viviendo discurre con el protagonismo indiscutible del dinero y las nuevas tecnologías, pero aunque sea obvio, las personas rodeadas de toda esa parafernalia son de la misma naturaleza que a lo largo del resto de nuestra historia y por lo tanto sienten, ambicionan y luchan de igual manera que en otros tiempos, por tanto desde mi perspectiva, la variable fundamental es la que se refiere a la condición humana.

Asumo que el concepto es tan grandilocuente como disperso y de ahí la necesaria pormenorización en función del caso y su coyuntura y nada más concreto que hablar de nuestro país y su realidad social, política y mediática.

Las generalizaciones son perfectamente válidas tomadas con las debidas precauciones porque, a fin de cuentas, vienen a referirse a grupos de personas que tienen patrones en común aceptando que existen excepciones que confirman la regla. Son por tanto modos de describir rasgos de grupos multitudinarios.

He escrito varias veces sobre los medios de comunicación, ya que éstos son a mi entender el eslabón más importante en la cadena de formación e influencia sobre una sociedad. De ellos podemos notar el pulso político y social que respira la población y lo que es más importante, las consignas subliminales que lanzan sobre aquella para averiguar qué reacciones y sobre qué presupuestos, tendrán cada grupo determinado de población. Ello, combinado con internet, nos puede ser muy útil para comprobar como aterrizan los mensajes mediáticos, modas y tendencias tramadas entre el sector de población más joven y relacionado con las nuevas tecnologías.

Bien, en el momento actual que nos hallamos y en territorio español, entiendo que las perspectivas son ciertamente descorazonadoras. El drama del paro apunta a tragedia de prolongarse en el tiempo y las soluciones político - económicas que se venden como válidas, tarde o temprano se mostrarán como cortas e ineficaces o directamente erradas. Por el momento, existe ese margen de tiempo que los necios otorgan a los pírricos cambios coyunturales para poder cruzar los dedos en espera que se produzca el milagro y mientras tanto seguir vendiendo lo que sea necesario para seguir a flote en el cargo. Esa realidad, que es la que vivimos ahora, sólo pasa inadvertida por un grupo de población que, desgraciadamente se puede homologar a la que mayoritariamente simpatiza con el Gobierno de turno. Ahí es donde el factor humano nos ayuda a entender cuestiones que no son comprensibles desde otros parámetros.

Si acudimos a nuestra historia y los paralelismo existentes, entonces la cosa invita a ponerse a temblar, aunque si bien, aún existiendo simetrías, también existen diferencias, unas favorables y otras contrarias.

La España política del siglo XXI sigue igual de marcada que la del siglo anterior. Hablar de las "dos Españas" sigue siendo válido a día de hoy y aumenta con el tiempo animado por la tensión creciente que provoca el paro y otros datos como el de inflación o congelaciones salariales en el mejor de los casos. Pero otro punto de tensión sigue en alza cada vez con más fuerza: los nacionalismos, que en tiempos de pobreza, ven un subterfugio más válido que nunca para escapar del barco. Esos dos elementos los vivimos en 2011 corregidos y aumentados, siendo perfectamente coherentes y consecuentes con las decisiones que los responsables gubernamentales nacionales tomaron en su día.

Bien, si explico lo que cada ciudadano mínimamente informado sabe, no es para propiciar un estado de depresión sobre lo evidente, sino para comenzar a relacionar causas y consecuencias.

El caso es que a poco que curioseemos en la televisión cualquier programa debate o leamos los diarios más relevantes, podremos conocer las posiciones de los entramados políticos principales en nuestro país. Y es en esos programas donde vemos continuamente reproducciones casi robóticas de actitudes paralelas entre unos bandos y otros como un bucle interminable de posicionamientos inamovibles sobre una misma cuestión: la mal llamada crisis.

Hablando con claridad, tenemos al Psoe tratando desde el principio de exonerarse de una recesión incluso antes de que ésta comenzara. Luego tenemos a un PP que parece poseer una confianza infinita en sus propias posibilidades, pero que no consigue convencer del todo a una mayoría de la población a su causa disponiendo como tiene de elementos más que de sobras para ello. Por último, tenemos los frentes nacionalistas enrocados en sus sempiternas reivindicaciones azuzados por promesas electorales y gestos irresponsables del actual Presidente que han provocado que, aquello que se negaba con sorna que sucedería, esté ahora mismo sucediendo o intentándose con denuedo: la desintegración de España.

Ahora establezcamos una pausa para intentar ver el cuadro. Nadie en nuestro país en su sano juicio es capaz de negar que estamos viviendo una de las peores crisis en tiempo de democracia sino la peor. A cualquiera que preguntáramos, fuera de la tendencia política que fuera y votara a quien votara, nos respondería asintiendo lo mencionado, pero si eso es así...¿Cómo es que la calle no está tomada por manifestaciones? ¿Cómo es que no existen altercados de toda índole reclamando justicia? Se menciona constantemente que los políticos están terriblemente mal valorados y las encuestas con sus puntuaciones así lo dicen, pero de nuevo y con unos precedentes tan generosos en manifestaciones, huelgas y pequeñas revueltas en tiempo de democracia ¿Cómo es que no se mueve un alma ante la recesión más importante nunca vivida?

Estas preguntas pueden tener respuesta cuando buscamos una analogía en los medios de comunicación. En función de la "afinidad" de cada grupo mediático informativo las respuestas a la crisis tienen fundamentos diferentes y objetivos igualmente dispares, de modo que podemos conocer las lecciones que cada cual imparte a sus pares y presagiar en base a ellos qué motivos conducen a la parálisis social y cuáles pueden conducir a una movilización sin precedentes.

Se supone que, en todo momento el bien a defender es el país, pero qué es un país ¿Un pedazo de tierra? ¿Las personas que lo pueblan? Porque la materialización de esa supuesta defensa no produce en la práctica más que todo lo contrario: enfrentamiento territorial y social.

El temor que llega a convertirse en pánico es la aparente inopia que presentan algunos políticos, en este caso los de la oposición, ante el más que seguro estallido revolucionario que puede surgir en el caso de que ésta alcance el poder. Si el PP ocupa la Moncloa, la situación en España puede llegar a ser realmente delicada.

Pero volvamos a las razones y a los indicios que nos llevan a presagiar lo peor en el terreno político - social.

1.- La bonanza económica en España antes del estallido mundial de la crisis.

En España el Gobierno socialista con Zapatero a la cabeza, presumían henchidos de sus logros en materia económica, incluso desafiando sin pudor a otros países de la Unión Europea como quien, animado emocionalmente por las circunstancias, se hace el gallito.

Por entonces, una serie de elementos, que ya he descrito en otros escritos anteriores, han sido animadores de la escena económica española a sabiendas de que llegarían a ser armas de doble filo y actuarían como un bumerán.

La inmigración es la más importante de todas. En una sencilla operación aritmética podemos convenir que la demanda de bienes y servicios aumentaba al ritmo que aumentaba el ritmo de entrada de la población foránea estableciendo una rutina circular como un pez que se muerde la cola. Si contamos con varios millones de nuevos ciudadanos que necesitan casa, transporte, y un corolario de bienes con los que vivir su nueva vida con los correspondientes créditos para lograrlo, deberemos adaptar la oferta de manera acorde y para mantener esa oferta necesitamos mano de obra, con lo cual surtimos a los nuevos llegados con trabajo para más nuevos llegados. Una operación que no requiere ninguna iniciativa económica adicional más que mantener las puertas de entrada abiertas a la inmigración en masa generando un efecto llamada tan lógico y real como el resultado del boca a boca entre extranjeros que manifiestan una opinión comparada en función del país de acogida y dirimen como España uno de los más atractivos en ese momento.

Por tanto, el Gobierno Zapatero no incluye en su primera legislatura ni en la siguiente ninguna receta milagrosa que genere como novedad la creación de empleo. Se limita a favorecer aquellas condiciones ya existentes que producen resultados cortoplacistas que mostrar como trofeo en vez de regularlas de un modo ordenado para evitar las consecuencias rebote que generaría un posible parón económico.

Imaginen que a una persona corriente le tocara la lotería y pasara a disponer de una fortuna. Una de las posibilidades, sería que decidiera darse el nombre que en situaciones normales se le había negado y para ello decidiera montar un gran negocio con el que entrar en el gran mundo de las finanzas. Para ello, crearía un nombre atractivo a su sociedad y comenzaría a invertir ingentes cantidades de dinero recreando una expectativas descomunales amparadas por la ilusión de su situación afortunada. Contrataría a bastante gente y construiría unas imponentes instalaciones. El producto a la venta, sería el inmobiliario y los clientes, tropecientos mil.

Ahora imaginen una persona que es rica y que se ha labrado su fortuna a base de su esfuerzo y lucha en la vida. Posiblemente, a la hora de invertir sus ahorros mirará todas las posibilidades y más además de adecuar cada una de sus inversiones a unos resultados cubriendo determinadas posibilidades que su experiencia en vacas flacas ya le hicieron sufrir en su momento. Esa persona no debería hacer apuestas totales de su patrimonio sino que lo diversificaría y dedicaría una especial atención a controlar las partidas de gasto optimizándolo en razón al mercado, barajando posibilidades que el anterior ni se plantearía.

Zapatero recibió su herencia y como un nuevo rico no hizo más que dilapilarla aprovechando la popularidad que genera el gasto social con independencia de que estuviera mejor o peor gestionado. Para los socialistas, la preocupación existente se ha demostrado absolutamente cortoplacista. Durante la legislatura y media que llevan gobernando, los hitos más sonados de su acción, han tenido un calado más simbólico de izquierda radical que de partido responsable que gobierna para todo un país sin primar compromisos sectarios. De ahí que, además de renunciar a acometer proyectos iniciados por el PP como el Plan Hidrológico Nacional o alternativas razonables, la acción gubernamental era de tensionar todos aquellos asuntos sensibles acometiéndolos sin reparos y sin buscar quórum alguno más que lo que les distinguiera como el azote de la derecha.

No se si la idea de izquierda va indisolublemente unida a hacer desaparecer a la derecha admitiendo por ello los medios que sean necesarios, pero no hay duda que el factor sentimental de arenga es la baza que conforma su estructura electoral año tras año y a través de ésta se repiten mensajes de odio y revanchismo que no caben en un sistema que pregone valores democráticos.

· El primer elemento. El emotivo de izquierda ha sido espoleado por el Gobierno de Zapatero como victorias civiles con ganadores y perdedores que presentar y publicitar. Matrimonio homosexual, aborto, rescate de la memoria histórica desde una perspectiva revanchista, han sido banderas exhibidas sin sensibilidad ni más interés que el de un triunfo sobre el rival ideológico, ciudadano del mismo país. Todo ello sin olvidar la adecuada formación escolar con la asignatura de Educación para la ciudadanía en la que se normalizan los preceptos morales de la izquierda como referencias válidas e indicutibles y a las que ningún ciudadano tendrá derecho a discrepar, ya que no aceptan la objeción de conciencia.

No contento con ello. El equilibrio interterritorial también ha recibido sus sacudidas y el Estatut de Catalunya apareció por arte de birlibirloque una promesa de Zapatero en un mitin de la que más tarde ya no se podía desdecir. Tensión territorial y demandas han resultado de ese desafortunado día generando la simiente de la Independencia por partidos catalanistas que hasta entonces se habían mostrado ambigüos en sus proclamas soberanistas. Por supuesto, la guerra de competencias por los demás territorios apareció y España se sometía a subasta con los Estatutos correspondientes presumiendo a ver quien la pedía más gorda.

Con todo ello, el argumento sentimental cobra fuerza en dos frentes: el de orgullo de izquierda y el del nacionalismo. Se exacerban las posturas y en terreno internacional, la Alianza de Civilizaciones lleva a Zapatero más cerca de Venezuela, Cuba o Bolivia que a otros países como los odiados EEUU o la Alemania de Merkel.

El elemento de manipulación emocional no termina ahí y la ayuda mediática de los rodillos afines es clave para mantener ese pulso emotivo con pan y circo de los que antes del socialismo zapateril salían hasta en la sopa, ceja en ristre, batallando, manifestándose y creando cordones sanitarios con los que arrinconar al Gobierno de entonces y echarlo como fuera. Es momento de la programación humorística en su máxima expresión y una profusión desmadrada de relativismo ideológico con el que mofarse de principios ajenos despreciando el respeto cuando se trata de enemigos políticos.

El entretenimiento de los rodillos mediáticos progresistas en este período funcionan a todo gas. La seriedad necesaria que trate adecuadamente medidas económicas extraordinarias y cambios estructurales de primer orden palidecen con el humor y el entretenimiento adecuados que puedan tomar a broma las consideraciones más serias de cualquier rival a la par que rasgarse las vestiduras por un traspié del contrario que comprometa la corrección política dictada por éstos. No se trata de comparar facetas distintas como humor y entretenimiento con trabajo y necesidades políticas, es que con las segundas, los ciudadanos descuidan su atención y llegan a tomarse a broma los deberes y responsabilidades de sus gobernantes en atención al espejismo de la bonanza económica. La cuestión es siempre desdramatizar y desactivar todo lo que dice la oposición haciendo risa o persecución sarcástica de lo que pueda plantear generando así una "normalidad" en la que sentirse bien apalizando a los aguafiestas que para colmo en este caso son de la derecha. Un calco del cuento de la cigarra y la hormiga.

· Segundo elemento. La política fagocita las Instituciones

Una de las claves de cualquier Estado Democrático de Derecho, sino la más importante es la seguridad jurídica como garante de la igualdad de todos los ciudadanos. Cuando ésta se quiebra, desaparecen la razón de ser y el crédito de las Instituciones que se suponen la avalan en base a la Constitución. En ese instante, algunos ciudadanos pueden asumir no sin falta de razón, que el sometimiento al imperio de la ley puede variar en función de los apoyos políticos. En nuestro Ordenamiento existen temas mejorables y especialmente mejorables en relación a la separación de poderes. A partir de ahí, el cajón de sastre denominado interpretación parece tener bula para acabar con razones y espíritus concebidos en su redacción. Pero es que cuando con la interpretación no es suficiente se acude a la batalla política como argumento con el que acabar con las leyes incómodas o molestas a los objetivos convenientes, no para el país, sino para intereses partidistas que son vendidos por los medios afines como expectativas irrenunciables.

La jerarquía normativa puede saltarse si los que se encargan precisamente de defenderla acceden a crear excepciones que convienen pactos y acuerdos entre partidos para seguir en el poder. La lucha de medios, aunque no lo repita en cada instante, sigue actuando como bálsamo de justificación a cualquier decisión con independencia de lo beneficiosa o perjudicial que resulte para el país.

Dos casos muy sonados que han vulnerado la seguridad jurídica han copado portadas de diarios
de toda índole: el Estatut de catalunya y la negociación con ETA.

- En el primer caso, el Parlamento catalán ha llegado a erigirse en relación de coordinación con el central español exigiendo que lo decidido en aquél debería ser aprobado sin objeción en el de todos los españoles. De hecho, en el borrador del proyecto estatutario ya se habla de esa relación de coordinación. El colmo del disparate llega cuando se aduce la democracia y los métodos democráticos para conseguir vulnerar lo que dispone el propio Ordenamiento jurídico acerca de la jerarquía normativa. A fin de cuentas, el órgano que decide acerca de la constitucionalidad de las leyes es un órgano político y por tanto es maleable a conveniencia en función de la coyuntura. No en vano, como digo, al aniquilar la seguridad jurídica es lógico que el nacionalismo catalán llevado de la mano de un cordobés reconvertido astutamente en infiltrado nacionalista trate de aprovecharse de un gobierno desesperado por mantenerse en el poder sin escatimar en los fines.

- En el otro caso, el Ordenamiento jurídico se supedita a lo que el Gobierno Socialista denomina "lograr la paz" con ETA. De modo y manera que se conoce que se están produciendo unas negociaciones con la banda terrorista encaminadas a que ésta abandone su lucha armada. La vulneración de los principios del estado social y democrático de derecho se produce cuando se asume que las dos partes están en planos parecidos y España debe aguardar que la banda decida por sí misma adecuarse al sistema español sin exigírsele condición alguna. Es más, lejos de aplicar la ley, se establecen una pléyade de privilegios encabezados por una parálisis casual o causal de la fiscalía que de hecho se convierte en un ruego del sistema democrático español a la banda para que deje de matar. La prolongación en el tiempo de esas negociaciones se convierte en la demostración de facto de esa afirmación que propicia el sometimiento del país a una especulación interminable en la que la banda terrorista puede dedicarse a deshojar la margarita a sabiendas de que ello perjudica claramente los intereses de España ya que los principales partidos nacionales están enfrentados por su causa. El atentado de la T4 incluso, no parece que fuera el fin de los devaneos con la banda, pese a las declaraciones del Presidente.

El deseo de que acabe la violencia, que es de todos, se empieza a poner en cuestión por intereses partidistas y entonces empieza a manipularse como patrimonio del socialismo la voluntad de "paz", dando comienzo al nuevo el rodillo mediático progresista que estipula buenos y malos en función de unas intenciones demagógicas que llegan a poner en cuestión el cumplimiento de la lay por un fin que vulnera la finalidad fundamental de la democracia. Con ello no se duda en agraviar a los que han arriesgado o perdido su vida cumpliendo la ley en democracia o sencillamente a aquellos que no amenazan ni emplean la violencia para exponer sus opiniones o ideas. Definitivamente a quienes cumplen la ley.

¿Puede argumentarse lo contrario a día de hoy? La respuesta es no. Se sabe quien tenía razón y quien no. No caben matizaciones. Es un hecho que la banda terrorista jugó con el Gobierno a su antojo debido a una ansiedad de éste por coronar un hito por la vía del atajo y saltándose las normas fundamentales de nuestra Democracia. Bien, pues pregunten ustedes a grupos editoriales del País, de Público, de La Vanguardia, de El Periódico y verán como la "matización" o una ambigüedad seguida de justificaciones coyunturales son moneda corriente entre todos. Luego sumen el número de lectores habituales de cada uno de ellos. Sin mencionar televisión y radio.

2.- Los primeros síntomas de la crisis. Elecciones 2008.

El que escribe es un particular. No dirige una corporación mediática con conocimientos extensos acerca de economía y política. Ahora bien, esta persona se permite en libertad situar el listón de lo exigible bajo unos mínimos que se pueden demostrar, no con currículos o cargos políticos, sino con hechos y presupuestos lógicos que conectan causas y consecuencias.

Dicho ésto, me remito a un escrito mío en este mismo blog realizado en febrero de 2008. Justo antes de las Elecciones generales y en particular a un párrafo que establece un mensaje bien claro:

"Nos encontramos en una situación económica difícil, no ya una crisis, sino una posible recesión a escala mundial. Algo que hace necesario una colaboración estrecha entre los principales países para levantar el vuelo, mirando en positivo las posibilidades que tenemos de hacerlo." (../..)

La pregunta que uno se hace y debe hacerse: si existen evidentes diferencias de criterio y percepción sobre una misma cuestión (suponiendo la buena fe como justificación que es mucho suponer) por parte de todo un bando político y sus baluartes mediáticos...¿Son iguales todas las personas? ¿Es lo mismo que gobierne un político que otro? ¿Se pueden imaginar la diferencia entre asumir la que nos viene encima con negarlo?

Todo este entramado de ceguera o voluntarismo nos empieza a dar pistas para conocer el futuro que se nos avecina, ya que disponemos de pruebas fehacientes de un interés por lograr el poder a toda costa. Para algunos ha quedado demostrado que el fin justifica los medios y como también cito en otra reflexión en este blog, desgraciadamente el fin justifica a los medios.

Sobre las razones para defender la postura de Solbes o la de Pizarro en el debate televisado que éstos tuvieron antes de las Elecciones, podemos conocer el móvil que se aprecia nítido. ¿A quién se le adjudicaba la victoria en los debates? ¿Quién aglutinaba optimismo y esperanza? Desde ese punto de partida, desde donde se puede apreciar el abrazo de una mayoría que acoge felizmente las proclamas optimistas e irresponsables de los dirigentes socialistas y sus altavoces mediáticos, debemos acudir a la psicología de masas e incluso profundizar en el inconsciente del individuo para conocer razones íntimas de identificación de grupo y afinidad que nos den respuestas al rechazo de la psique a establecer razonamientos lógicos delegando en la emotividad de la pertenencia a una tribu aún a costa de comprometer la propia integridad, tal y como ha sido.

Examinando los móviles que incitan a un partido de gobierno como el Psoe a negar una crisis que conocían muchas personas por empezar a padecerla en sus empresas más los chirridos indicando el endeudamiento excesivo de los ciudadanos podemos calibrar unas pocas posibilidades, en concreto dos:

a) El desconocimiento de la situación por parte del partido de Gobierno.

Se hace difícil de creer, por no decir imposible que todo un conglomerado de expertos sobre todas las materias que analizan las condiciones de un país, precisamente para gobernarlo, desconozcan lo que muchos particulares o políticos expertos (AKA empresarios) como el caso de Pizarro, repetían a gritos. De hecho, no se puede evaluar qué sería peor para el crédito de un partido de Gobierno, porque aceptar el desconocimiento de la situación (lo que insisto es increíble) abocaría sin remedio a señalar una negligencia sin límites de éstos. En cualquier caso, en el ámbito internacional, la hecatombe financiera empieza a estallar en 2007 y los Bancos Centrales comienzan sus inyecciones de liquidez. Eso sí lo conocían sin lugar a dudas todos los que se dedicaban a economía en 2008.

b) El conocimiento de la situación por parte del Gobierno.

Con la aparición en 2007 de las primeras crisis de subprime por parte de American Home Mortage, PNB Paribas o los terribles resultados de Citigroup, por citar algunas, más las intervenciones de los Bancos Centrales, los problemas financieros son, ya no especulaciones, sino una realidad que cristalizaría con dramatismo en pleno 2008.

Ante cualquier asomo de problemas en la lontananza, las formas de actuación pueden seguir la pauta antes citada de la cigarra y la hormiga, estando ahora mucho más recomendada por la más que posible aparición de un "invierno largo y durísimo".

Las hermanadas cigarras de los medios de entretenimiento progresistas se corresponsabilizan en la labor de desviar la atención y continuar la ronda de sorna sobre los "catastrofistas" mientras Zapatero y los socialistas tienen ante sí una disyuntiva clara con diferentes resultados.

- Si el Gobierno en campaña electoral avisa de la llegada de una crisis o recesión, la necesidad de apretarse el cinturón copará la consigna principal que por mínima responsabilidad se debe implementar entre las políticas económicas de Estado. Ello irremediablemente conduciría a ajustes en el gasto social, uno de los ejes abanderados de la izquierda que ha disfrutado hasta entonces de mucho dinero en las manos para gastarlo a voluntad. Lo cual activaría de inmediato la oposición de los Sindicatos y el consiguiente descenso de popularidad entre los trabajadores y el voto más de izquierda.

Lo que sí pudiera ser posible, es la ilusión mental de que pudiera manejarse una crisis pasajera gracias a los enormes activos existentes hasta el momento en las arcas españolas y con ello superar los "inconvenientes" avisos económicos en período electoral.

Esta opción establece como gran prioridad el triunfo electoral sobre los intereses de España y es, sin lugar a dudas desde parámetros lógicos, la más plausible.

3.- La llegada de la "crisis" a España.

Una vez el Psoe ganó las elecciones en 2008, todavía se continuó defendiendo la inexistencia de crisis alguna en el sistema económico y financiero español. Es más, se habló de un sistema financiero ejemplar, de los mejores del mundo. Algo que, en todo caso, en esos momentos era comprensible atendiendo a la defensa numantina que en campaña electoral se hizo sobre el optimista mensaje que pregonaba el objetivo del pleno empleo.

Sin embargo, lo inexorable se acercaba con la fuerza de un tsunami y a cada instante que pasaba a Zapatero le resultaba más bochornoso aceptar lo evidente, de manera que, lejos de aceptarlo con la responsabilidad exigible a un hombre de Estado, el mandatario y su séquito adoptaron una nueva estratagema con la que tratar de mitigar la vergüenza de ser descubiertos en flagrante mentira si es que ésta ha llegado a existir en algún momento (la vergüenza por supuesto).

Continuando con la fábula de la cigarra y la hormiga que tan bien viene a describir el asunto, el Ejecutivo socialista planteó su apuesta ciega y cortoplacista que garantizaba unas altas dosis de popularidad entre el electorado más escorado a la izquierda a la vez que aseguraba la ruina de la economía española en caso de prolongarse en demasía la crisis que ya afectaba fuertemente al empleo. Lejos de adoptar medidas de contención y recorte en el gasto, Zapatero decidió tirar la casa por la ventana a base de subvención. Se dispuso el Plan E.

Hay que prestar no poca atención a este hecho, porque es una de las claves que afectarán al futuro y una de las razones del título de este escrito.

El plan E dispuso un montón de miles de millones de euros para obras de mejora a lo largo y ancho del territorio español y así poder ofrecer empleo a muchas personas que se encontraban en el paro fundamentalmente del sector de la construcción. Al hacer eso, Zapatero estaba lanzando un mensaje y un guiño a trabajadores y Sindicatos transmitiéndoles un supuesto compromiso con ellos antes que con otros menesteres por importantes que fueran. Cada trabajador y su familia que recibiera ese sueldo o subvención encubierta agradecería a Zapatero el gesto y lo que viniera luego podría achacarse a las circunstancias que el Socialismo estableciera, siempre ajenas a su gestión. Todo sin detrimento de emprender políticas opacas de rescate y financiación a entidades bancarias y cajas de ahorros, satisfaciendo así los dos extremos: élites económicas y Sindicatos y dejando en la estacada a todo el grueso de población que no pertenece a esos grupos.

Parece que Zapatero podría haber acordado con los Sindicatos una línea de no agresión mutua y así mantener una línea reivindicativa de baja intensidad por parte de los segundos. A los Sindicatos, históricamente no les han importado tanto las cifras de paro como las condiciones de los trabajadores que disponían de empleo y la oportuna filiación y así lo han demostrado con hechos. La prueba, distinguible como otras a toro pasado, es la reacción de UGT y CCOO sobre el gobierno socialista en una de las peores etapas económicas vividas en nuestra reciente historia democrática. Desconozco el papel que pueden haber jugado las subvenciones directas a los Sindicatos, pero es otro factor a valorar. En cualquier caso, es una realidad que los Sindicatos representan a un sector del país y no al país, siendo el Ejecutivo el facultado a tomar las decisiones que busquen el máximo beneficio para sus ciudadanos con independencia de su procedencia y filiación. Los Sindicatos sólo barren para su terreno.

En cualquier caso, se pueden establecer asociaciones lógicas interesantes, como el caso de la Comunidad de Madrid que es una de las que mejor está reaccionando a la crisis, manteniendo el tipo en sus números pero no por ello evitando una alta conflictividad social y una propensión a la revuelta trabajadora en sectores públicos como en la Sanidad o en TeleMadrid. Mientras, en la Cataluña socialista, con un tripartido destrozando las cuentas públicas, la lucha sindical ha permanecido bastante inédita aún coronando en situaciones como la que vive actualmente la Sanidad catalana que no puede mantenerse.

Zapatero dilapidó el único patrimonio existente de las cuentas públicas en ejercicios de popularidad con una única posible idea en mente: que la "crisis" concluyera antes que el dinero o que dispusieran de una confianza ciega en su capacidad de convencer a su electorado con el factor "tensión". ¿El porqué de esa afirmación? No es una opción que el Psoe pensará pulirse todo el dinero sin más si no tenía una salida mínimamente airosa y esas dos son las únicas posibles. Tampoco cabe la variable de "la inmolación por el país" porque el riesgo de dejar al Estado en quiebra, lejos de salvar la situación, la compromete severamente por ganar un tiempo y llegar a fin de cuentas donde nos hallamos y todo por no abandonar un criterio sectario que luego vendrá a complementarse con medidas de "tensión" y una programación mediática progresista acorde.

4.- El momento de la "verdad".

He entrecomillado verdad porque hay algo que no me cuadra en todo el asunto y pienso que el Psoe le ha tendido una trampa al PP y sus medios afines de la que éstos no van a poder salir y lo que es peor, va a hipotecar España.

Las políticas de Zapatero se han demostrado parciales desde que está en el poder. El mandatario socialista no ha mostrado rubor ni contención algunas a la hora de tomar medidas que contentaran a los sectores de izquierda. Es más, no sólo ha buscado la complicidad con su electorado más radical y entregado sino que, de paso ha tratado de que con ello pudiera golpear lo más contundentemente posible a los sectores de centro y derecha del país. Cualquier progresista de hecho que leyera esta afirmación sólo la replicaría por automatismo, pero reconocería conmigo que el Psoe no ha dado un paso atrás en medidas como el aborto de dieciséis añeras, matrimonio homosexual o la negociación con ETA.

Resulta que en mayo de 2010 se reúne con Rajoy mostrándose renuente a recortar gastos sociales y pocas jornadas más tarde, acoge como un pato degollado la necesidad imperiosa de adoptar políticas opuestas de recortes sociales totalmente impopulares. Atención a este momento porque parece otro clave que analizar en razón a causas y consecuencias.

Dos opciones incompatibles entre sí:

¿Que imagen beneficia más a Zapatero ante su electorado de izquierda? ¿Adoptar él las medidas responsablemente aún a costa de lastimar las relaciones con Sindicatos y voto de izquierda? ¿Dar a entender de modo tácito que la coyuntura internacional le ha forzado a cambiar las reglas de juego cuando él había demostrado su oposición frontal a hacerlo "por los trabajadores"?

El cambio de actitud de Zapatero fue extremadamente evidente y la prensa habló largo y tendido sobre lo que se consideró decisión de los factótums de las principales potencias. En ese instante, la crítica del PP arreció, pero eso es algo con lo que ya podía contar el Psoe dada la contradicción tan pasmosa que se ponía de manifiesto dado que el Presidente había despachado prácticamente horas antes con Rajoy declarando justamente lo contrario que ahora defendía.

En realidad, ese día Zapatero volvió a cubrirse las espaldas con su electorado más escorado a la izquierda y el que tiene una mayor disposición a salir a la calle a manifestarse cuando considera que es necesario.

Desde ese momento se trazó una escenificación de divergencia entre Sindicatos y Gobierno, puesto que el recorte en gasto social era histórico y la imagen de los representantes de los trabajadores debía fingirse preocupada y beligerante con cualquier gobierno que los rebajara. Ni la reacción inicial ni la huelga en sí estuvo a la altura de la debacle económica y las decisiones tomadas por el Ejecutivo socialista. Una vez finalizada la huelga, el aumento incesante de número de parados se extiende como una epidemia pero, ¿Vemos que la tensión sindical haya ido en aumento? ¿Está la calle tomada por los trabajadores dejando verde al principal gestor de nuestro país? La meta próxima parece cifrarse en los cinco millones de trabajadores sin empleo, que serían más si se contabilizaran con la sistemática de recuento anterior.

Las claves psicológicas de la manipulación.

Teóricamente, las diferencias entre el "debería ser" y el "es" sólo son verificables con rotundidad a toro pasado, es decir cuando éstas han sucedido. Cualquier decisión política se demuestra acertada o errónea con el paso del tiempo. En la guerra mediática, ese presupuesto no es así.

Entre la masa social de izquierda cabría diferenciar entre:

a) Grupos sociales de trabajadores con una idea afín de clase
b) Progresistas

a) Entre este grupo siempre existen líderes o instigadores responsables de encender y atizar a aquellos grupos afines por razón de clase, estableciendo la injusticia de su condición y discutiendo, no ya las posibles mejoras del sistema, sino directamente la adecuación o eliminación del sistema para adpatarlo a su realidad. Los líderes de turno son los encargados de materializar los sentimientos abstractos de frustración e impotencia que se señalan y amplifican para jugar con los sentimiento de expectativa.

No entienden al ser humano como un sujeto individual y libre con criterio e independencia sino como un ente social que debe adaptarse a los intereses de lo que denominan la mayoría, de ahí que de manera automática, todos los grupos sociales que no defiendan la visión supuestamente igualitaria queden definidos como rivales o enemigos políticos. La masa se mueve fundamentalmente por esas ideas de frustración que materializan los líderes con mayor capacidad comunicativa generándose un espacio jerárquico matizado o disimulado por una jerga igualitaria y unos objetivos comunes.

Este tipo es muy influenciable por razón emotiva y se vale esencialmente de los sentimientos de frustración combinado con la expectativa quimérica de un mundo mejor en el que todos los seres humanos son iguales y por ello no atiende a las realidades personales que hacen diferentes a esos individuos justificando por ello una represión o tabla rasa dirigida por los líderes.

El juego fundamental es el de odio de clase que evita someterse a introspección alguna y a redirigir los sentimientos de culpabilización sobre los denominados poderosos o explotadores.

La manipulación social de este grupo es elemental, directa y primaria, ya que se centra en los conflictos del sistema al que ataca sin barajar mayores disquisiciones. La solidaridad es con el grupo social y no con el país o Estado, de modo que sólo se ven obligados a responder en base a lo que entienden un ataque la integridad del propio grupo.

El modo de manipulación es directo y se vale de silogismos sencillos que fomenten tensión emotiva, no en vano, pueden cambiar su voto ante actitudes políticas no definidas o melífluas que no apoyen directamente su situación como grupo de clase. De ahí que resulte fundamental para mantener el voto de estos grupos, un discurso tenso y elemental de supuesta defensa de los más débiles.

b) Este grupo es más complejo, ya que la razón de afinidad es más heterogénea y a la vez más difusa para abarcar al mayor número de seguidores posible. La Socialdemocracia es la génesis de una vía alternativa que no encontraba hueco ni en la democracia cristiana ni en el Socialismo tipo, aprovechándose de recursos psicológicos de culpa y concienciación.

Los progresistas suelen pertenecer a una parte de la burguesía que no se siente identificada con postulados tradicionales de clase trabajadora, bien por no pertenecer a ella o dejar de hacerlo en su salto generacional y/o que no siguen una formación de principios cristianos occidentales o precisamente la rechazan por conflictos previos.

Sobre este grupo, las razones psicológicas de actuación inciden como un contrapeso a su realidad, ayudando a justificarla tratando de compensar posiciones cómodas o acopladas con el sistema capitalista. La socialdemocracia es un bálsamo políticamente correcto que concede un salvoconducto inmediato y la correspondiente gratificación moral negada a los rivales políticos.

La sutileza bajo un perfil inquisitivo es la clave fundamental de este modo de manipulación, ya que establece igualmente límites a la libertad de los individuos pero justificándolas esta vez por los líderes, con razones grandilocuentes y utópicas que en la comparación resultan indiscutibles y moralmente obligatorias.

La presión social con este grupo es fundamental, de ahí que la coherencia sólo necesita ser aparente: la mostrada en público, aunque en privado pueda romperse en mil pedazos. En este grupo, la intención pasa a tener una importancia superior que disculpa y matiza los resultados y los errores propios, que no ajenos, siempre en coherencia con la contraposición maximalista utópica.

Este grupo goza per se de una autoridad moral por encima de los grupos de no izquierda que se instala en la sociedad configurándose como referente inquisitivo materializado en la corrección política y las políticas igualitarias que conectan con el Socialismo tipo. El factor psicológico de este grupo consiste en tratar de definir y separar a los ciudadanos por un lenguaje de vocablos alternativo que va suplantando al existente que se va maleándolo discrecionalmente por los líderes.

El progresismo es una idea de compensación obligatoria que en vez de surgir de la libre elección y principios éticos o humanos del hombre, propia de ideas conservadoras, se impone de modo general y subrepticio bajo un lenguaje nuevo introducido y voceado mediáticamente que lo hace perfectamente compatible y asimilable con modas y tendencias inmersas en el sistema de mercado. De ahí que incluso pueda asociarse con perfiles estéticos y actitudes sociales y culturales determinadas. Es fundamental un refuerzo mediático de entidad en cada uno de los diferentes conductos formativos y de influencia: formación educativa, entretenimiento e información de actualidad.

Paradójicamente, el progresismo defiende una idea particular de libertad "flexible" que varía siempre en razón a la coyuntura, pero que se justifica por esa noción de autoridad moral superior e intención justificadora que le permite coaccionar a voluntad y establecer medidas arbitrarias en pos de un fin grandilocuente.

Herramientas mediáticas de manipulación progresista

La estrategia del socialismo español suele ser bastante efectiva por diversas razones:

- Buscan silogismos sencillos fáciles de entender entre la población y que tengan cierta coherencia con la realidad presente.

- Los sintetizan como eslóganes repetitivos.

- Tratan de "tensionar" el escenario político con temas sensibles.

- Hacen un uso acusado de la expectativa presentándola como alcanzable si se supera al rival político.

- Aprovechan la frustración personal redirigiendo las emociones sobre un enemigo objetivo al que culpan.

- Disponen de todo un entramado mediático para difundirlos en tono aparentemente jocoso.

- Desdramatizan cualquier argumentación con pan y circo. El entretenimiento es uno de los elementos claves de la manipulación.

Eslóganes recurrentes del Psoe y su entorno mediático y cultural:

· 1ª Legislatura

- Falta de liderazgo de Rajoy. Aznar mueve los hilos por detrás.
- "Cordón sanitario" de los "intelectuales de la cultura" contra la Derecha radical
- El PP no desea la paz en el País Vasco por rentabilidad electoral
- El PP está contra Cataluña.
- Sorna sobre la desintegración de España

· Período electoral 2008

- Optimismo versus pesimismo. Falta de patriotismo por ser catastrofista.

· 2ª Legislatura

- Falta de patriotismo por no colaborar con el Gobierno.
- La culpa de la situación española es de los mercados, el sistema capitalista y los neocons.
- Todos los políticos son iguales.

Entretanto los medios televisivos nacionales progresistas con la Sexta al frente, se han constituído en baluartes férreos contra el PP:

Humor-sátira:

Buenafuente
Wyoming
Caiga quien caiga
Salvados

Otros programas no tan agresivos y aparente inocuos liderados por humoristas de la ceja y colindantes estilo El club de la comedia, no han dudadio en dejar perlas sueltas siempre en la misma dirección. Pero lo realmente llamativo orquestado desde la programación de la Sexta es, tal y como apuntó Zapatero a Iñaki Gabilondo sobre la necesaria tensión para el Psoe. Pues bien, en tiempos de paro desorbitado y crisis agobiante, este canal se ha dedicado a presentar programas frívolos de gente rica y casas espectaculares de millonarios que desean alardear de su fortuna.

Tve no se queda atrás y fomenta las series que mantengan vivo el recuerdo de la confrontación entre las dos Españas acudiendo a seriales de época donde los protagonistas de la izquierda se ven amenazados por la derecha opresora con planteamientos simplistas por doquier donde todo está nítidamente marcado.En el terreno informativo, se establecen varios frentes en connivencia con la "casual" intervención del Ministerio Fiscal, que ocasiona una ristra de casos de corrupción de políticos del PP en España donde el caso Gürtel es el más sonado y más explotado con diferencia en razón a la importancia del caso: el supuesto regalo de unos trajes a Camps. Existen prograas de corte informativo que son escandalosamente parciales y no lleva a rubor el comprobar el abrumador origen editorial de muchos de los periodistas que ocupan el principal ente público.

TV3 tampoco va muy a la zaga y presenta constantemente documentales sobre guerras napoleónicas del ejército catalán o resistencias contra reyes españoles además de una ingente cantidad de documentales sobre memoria histórica y agravios padecidos sazonados con su particular humor aparentemente inocuo y normalizador. Sin embargo la jerga normalizadora empleada en oticiariios desde la génesis del canal autonómico ha evolucionado desde el Estat español a hablar directamente de Espanya y Catalunya como si de países distintos y contrapuestos se tratara. Una independencia de facto.

El País, Público, La Vanguardia, El Periódico de Catalunya, La Sexta, La Ser y los canales autonómicos de inspiración progresista se encargan de primar en sus portadas los casos que afectan al partido popular. Cohetáneamente se producen otros, incluso de carácter descomunal como el caso Millet, que se pasean a alta velocidad y de perfil por los medios citados dado que incluso el propio Millet llegó a ocupar un cargo de entidad en el Grupo Godó, propietario de La Vanguardia.

La relevancia informativa no es el factor fundamental en una batalla mediática y situaciones como el caso del padre de Artur Mas quedan en el olvido pese a saberse que su padre tenía en Lienchestein más de un millón de euros en los que figuraba el President de la Generalitat como beneficiario. El rasero ni tan siquiera entra en juego ya que el silencio informativo es una realidad acallada por inciativas partidistas y políticamente interesadas. Si consultamos los medios progresistas no encontraremos a diario portadas hablando de la guerra en Libia con imágenes truculentas de muertos civiles que muestran la guerra en toda su crudeza.

El manejo de la población con temas sensibles es absolutamente evidente a poco que uno se moleste en realizar las oportunas comparaciones. El móvil de los grupos de izquierda existe y está bien definido. La trama sigue el guión descrito y las personas que han votado a Zapatero cayendo en sus redes en su día buscan un pretexto para exonerarse de su acción cuando no simpatizan plenamente por razón de clase con sus actuaciones.

Las encuestas separan al PP del Psoe con gran distancia, pero eso es un espejismo para un potencial electorado tan asequible emocionalmente a cruzadas mediáticas repentinas que pueden hacerlo abandonar de su indolencia y frustración por ser partícipes en su día de un proyecto falaz, opaco y maquiavélico. La culpabilización de ese electorado queda patente en las encuestas y en la propagación interesada de igualar a todos los políticos en el mismo saco que los negligentes que han demostrado con creces poder poner al borde del abismo un país. El nuevo pretexto para seguir en el proyecto se salva cambiando al candidato y buscando nuevas razones para "tensionar" la vida pública en contra del principal partido de la oposición justo antes de las Elecciones Generales.

Se cuece el escenario. Si el PP gana las Elecciones, dudo que lo haga con un amplia diferencia, con lo cual ya podemos hablar de un país hipotecado, paralizado y a merced de los líderes estratégicos, políticos y mediáticos de la izquierda y nacionalismo. La única baza del PP es cambiar a su actual candidato, que aunque pudiera ser la persona más competente del planeta, tiene la popularidad por los suelos. Igualmente, en este momento el Gobierno tendría la oportunidad de encadenar las reformas estructurales necesarias si realmente le preocupara más el país que su horizonte electoral con el seguro apoyo de los partidos nacionalistas. Esa es una prueba más de la diferencia entre el es y el debiera ser. Pero un año, que es un mundo en los momentos que estamos, es un año perdido de lucha fraticida y cortoplacista en el que los factores de la izquierda se están parapetando para salir a la calle a poco que el PP resulte vencedor en las Elecciones. A partir de ahí, la incertidumbre y la parálisis provocadas por las revueltas sindicales y mediáticas condenarán a un país siguiendo las mismas pautas de su historia que ciclo tras ciclo no sirve para redimirlo.

miércoles, abril 06, 2011

Más y más información

Un asunto que me interesa en el mundo en el que vivimos, es todo lo referente a la capacidad de influenciar a las sociedades mediante rodillos mediáticos y estrategias de comunicación de grupos interesados en manipular conductas. Es decir, prácticamente todos los que ofrecen alguna clase de producto, sea material o intelectual.

De alguna manera, en el instante que pretendemos que un tercero tenga deseo o voluntad de adquirir algo que ponemos en venta, con justificaciones morales sobradas o sin ellas, estamos conviertiendo a esas personas en clientes. ¿Es ello inherente reprobable? No diría yo, pero es ¿Potencialmente reprobable? Sí.

Quien no ha intentado convencer a alguien de que pensara de forma similar sobre alguna cuestión: un tema político, deportivo, social, moral o de índole cualquiera. Igualmente, ya sea por mera vanidad, autoestima o necesidad de aplacar algún complejo interno de inferioridad, hay muchas personas que despliegan como pueden y saben, su manera de encantar a sus acompañantes buscando así pertenecer a un grupo, ya sea ambicionando alguna pretensión sobre dicho grupo o sencillamente acoplándose al mismo para no quedar al margen.

En el mundo de las relaciones sociales, es habitual el mundo de la venta de facetas de la propia personalidad. Venta porque, aunque no interviene el dinero, en la transacción existe una pretensión de lograr un beneficio o interés, en este caso personal.

Tal como lo he explicado puede parecer algo negativo, pero no es más que una relación de hábitos que se suceden cotidianamente de manera inconsciente. De ahí que en la necesidad de reconocimiento que todos los individuos tenemos, expresados de modos muy distintos, estamos ambicionando un interés sobre nuestras personas en las que las demás deben actuar de clientes. En ese punto conviene diferenciar si la motivación es el hecho en sí o el reconocimiento posterior.

Ahí entra la frase "potencialmente reprobable".

Es natural, como decía, aspirar a que el trabajo bien hecho o una acción cualquiera se vean reconocidos y agradecidos, pero en la motivación de ese trabajo o acción se pueden hallar los intereses ciertos que perviven al llevarla a cabo. De ahí que cualquier persona es potencialmente capaz de optar por motivaciones diferentes a la hora de hacer una misma labor y al hacerlo, ambicionar objetivos muy distintos que pueden traer consecuencias igualmente diferentes a los partícipes.

¿Donde entra la información en este embrollo?

La información sencillamente es un producto más que tiene efectos secundarios más poderosos que cualquier otro bien de consumo. La información se adquiere, pagando o no, y al consumirla afecta el contexto de la realidad que hemos dispuesto para establecer un criterio sobre lo que nos rodea.

Estableciendo un símil material, la información sería como regalar un parásito que se introduciría en nuestro cuerpo y nos daría las pautas de como actuar en base a las referencias marcadas por el invasor. ¿Un poco fuerte quizás? Depende.

Las personas tenemos pocos elementos de contraste a la hora de comparar ciertas informaciones y acudimos por lo general a la variable: muchedumbre acepta tal propuesta por lo tanto no todos estarán errados. ¿Significa ello que la información que recibimos no es necesariamente verosímil? No. Lo que significa es que las personas en una sociedad estamos a merced de la voluntad de los que controlan la información y jugando con elementos como la masa y adornos que recubren la idea de respetabilidad, advenimos sin rechazo la información recibida como cierta.

El problema de la información es, al igual que en las actitudes personales, pretendamos un interés más allá del de informar y he comentado que, incluso inconscientemente las personas pretendemos y anhelamos objetivos relacionados con el reconocimiento personal, pues imaginen si de manera consciente disponemos de la capacidad de establecer unas referencias sobre una población que intervenga influyendo en sus decisiones.

Por lo general, al consultar los medios de comunicación, podemos observar las consecuencias de las noticias recibidas y examinar si éstas generan una opinión uniforme u homogénea o lo contrario. Estableciendo un nexo causal entre la noticia y su manera de presentarla y las reacciones podemos advertir que, al menos, sabemos que jugamos con fuego en función de la manera que expresemos o recibamos esa información. Es una tentación enorme poder pintar referencias que influirán directamente en el criterio de la población.

Cada palabra, cada frase empleada para describir un mismo hecho influye de modo distinto en el receptor. Por ejemplo, si me refiero a la opinión de un político puedo marcar en el propio texto si me desmarco y desapruebo tal opinión de manera más o menos sutil arrojando insinuaciones de desapego o desafección o directamente criticándola. Por el contrario, puedo avalar la misma noticia incluyendo planos positivos que puedo situar en un plano supuestamente superior que coincide con el del político sobre el que refiero la noticia.

Ejemplos:

- Fulanito ha variado 180 grados su discurso por interés electoral y con ello ha mentido a sus votantes y traicionado al país
- Fulanito se desdice de su discurso anterior y donde antes dijo digo ahora dice Diego
- Fulanito ha matizado su discurso generando una cierta decepción entre los que le apoyaron
- Fulanito ha cambiado por completo sus políticas
- Fulanito se ha visto presionado por los mercados a actuar con urgencia y responsabilidad
- Fulanito ha interpretado las necesidades del país y ha optado por buscar soluciones de emergencia
- Fulanito se inmola por su país paa rescatarlo como sea de la catástrofe

Existen infinidad de maneras de explicar una noticia aún estableciendo que todas describen la misma. Está claro que si una persona se informa principalmente por una de todas ellas, reaccionará de manera acorde a como el que redactó la noticia pretendía, ya que en ese caso, él actuaría como única referencia.

Del mismo modo, también ejerce un efecto similar de erigirse en referencia el disponer de una posición dominante en el terreno de la información. La noticia, aún pudiendo contrastarse, siempre toma la dominante como referencia.

A sumar a todas las influencias posibles que pueden afectar la información, el manejo de la misma es harto complicado en relación a la misma información. Con ello, quiero decir, que el contexto de una información es fundamental y las interpretaciones que se pueden llegar a hacer de una noticia pueden variar exponencialmente al sumar nuevas variables y más información. Una noticia interpretada en un sentido u otro es un acto de opinión que nada tiene que ver con el cometido inicial de informar. Y la sutileza al hacerlo suele ser inversamente proporcional a la efectividad en el resultado, es decir, cuando se expone a las claras una opinión frontalmente a favor o en contra, el receptor sabe a qué atenerse y por ello no se convence a quien ya tiene una idea formada, pero si existe sutileza y palabras o frases ambigüas, en ese caso, el cliente puede interpretar la noticia tal y como pretende el redactor al hacerla sin advertir el lector que está siendo convencido.

Además de todo ello, la ingente cantidad de información necesita siempre ser resumida de algún modo por nuestro cerebro para que pueda manejarla y de ahí aparecen atajos y etiquetas que nos ayudan a sintetizar prejuicios adquiridos que ayudan a las personas a discriminar la información como favorable o antagónica, convirtiendo el factor justicia en algo secundario sobre el principal de apego o pertenencia a un grupo que conforman el núcleo inconsciente fundamental donde la persona compromete elementos personales y no un simple manejo de información racionalmente tratada.

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Un excéntrico pensador que emplea este blog sin concesiones a la mesura ni a la inteligibilidad