miércoles, mayo 25, 2011

El difícil caso de los honorarios de los políticos

No es la primera vez que recibo un correo de alguien adjuntándome un artículo de Pérez Reverte poniendo de chupa dómine a los políticos y sus retribuciones. Si en algún momento podrían parecer desproporcionados los salarios de sus señorías, es en el actual, cuando más se acentúan las diferencias por el drama del paro que tan generosamente está golpeando en todo el país. Creo que sin duda, llegamos al colmo del absurdo cuando aquellos que nos llevan al fondo del abismo encima son gratificados con pensiones vitalicias muy sencillas de obtener, sueldos estratosféricos y dietas por doquier de esos empleados públicos a los que no se les requiere la movilidad laboral que se le exige en estos tiempos a cualquiera que busque trabajo. Algo parecido ha sucedido en la empresa privada y más concretamente entre entidades bancarias que, pese a sufrir descalabros que han resultado en un chantaje al resto de la población, muchos responsables han seguido cobrando sus comisiones despreciando unos de los pilares del sistema capitalista que les sostiene y por tanto que deberían proteger con más coraje: la meritocracia. Para lo bueno: capitalismo, para lo malo: socialismo. No.

Se entienden entonces lógicas esas voces altisonantes que reclaman cambios profundos, pero es a partir de solicitar esas modificaciones donde mi punto de vista empieza a separarse de un clamor popular que pese a la discrepancia, comprendo. También es cierto que hay afinidades y sintonías en esa revolución del hartazgo, no faltaba más, pero si después de tantas letras defendiendo la razón sobre la emotividad, tan susceptible a la manipulación ella, ahora me uniera a la caza de brujas tan popular y gratificante desde la indignación, rompería en pedazos esa mínima coherencia que pretendo contener en mis escritos.

A mi me gustaría que los políticos ganaran dinero. Mucho dinero, tanto como el que ahora mismo perciben, pero no bajo las condiciones actuales, sino con otras que sí coincidirían con muchas de las peticiones que podría hacer Reverte y otros miles de Pérez, Soler o Martínez. Mi demanda no sería aceptar un estado de cosas que defiende y proclama la cercanía como valor moral, la proximidad como acicate populista y el simplismo como la virtud del inteligible. Yo exigiría justamente lo contrario, aquello que promueve la envidia con mayor denuedo, una élite intelectual o un mínimo de formación acreditada o experiencia demostrable de éxito laboral. No soy yo precisamente un defensor de lo "público", pero entiendo que esa palabra que nos atañe a todos, no merece tener una reputación tan mediocre y por ello debe ser ensalzada al tiempo que se elevan los servicios y garantías por una mejor gestión. En la actualidad, cualquier mozalbete que demuestre ganas de trifulca dialéctica, un anhelo de realización a costa de otros o sencillamente ambicione un sueldo chollo y privilegios a tutiplén, con un mínimo de enchufe o algún talento innato de vendedor de feria podrá montarse en el tren de alta remunerabilidad.

El problema es enfrentarse a la paradoja del caso. Justamente la mayoría de la gente que desearía quemar el Parlamento y a sus señorías dentro (en tono metafórico, claro está), sería la primera en impedir lo que entenderían la vulneración de sus derechos o un agravio en el trato que ellos suponen desigual. La igualdad, que no el igualitarismo, trata de corresponder a los sujetos en función de sus especificidades, el igualitarismo hace una tabla rasa cortando las cabezas de los más altos, pero contentando a los que la naturaleza no les dio piernas largas. De ahí la dificultad del caso y por eso se escribe la historia, particularmente en nuestro país, como se escribe.

Exigir unos valores que el grueso de una población denosta es cuanto menos, chocante. Honradez o lo que vendría a llamarse un flanders en la jerga internetera, es un fenómeno tan en extinción como alguien coherente en sus ideas. Pero honradez, no sólo la del que no roba, sino la del que asume un compromiso del que debe rendir cuentas su conciencia en primer plano. Algo parecido a ese honor cierto, no de cartón piedra que sólo sirve para elevar la barbilla y mostrarse altivo y petulante, el honor de quien no debe decírsele nada porque el honorable ha asumido su éxito o fracaso antes que nadie. Insólito.

De ahí que resulte difícil por no imposible, plasmar una lógica de hechos cuando la incoherencia y la sinrazón campan a sus anchas publicitados y defendidos machaconamente por medios de comunicación que loan la mediocridad del igualitarismo como solución revolucionaria que es de todo menos revolucionaria, al menos en el sentido novedoso. Parece que los ciclos se repiten y se repetirán tanto como la incapacidad de extraer un mínimo de enjundia de tanta experiencia en forma de bucle.

Los que se jactan de conocer de qué es capaz el hombre como depredador de sí mismo, deberían desmarcarse de lo animal que existe en ellos tratando de incidir en lo humano, en su facultad de pensar y de sentir con humanidad. Los linchamientos y juicios sumarísimos son tremendamente populares como ávida estará una jauría de lobos desepedazando sin contención a sus víctimas propiciatorias. Aún pudiendo aceptar lo que dijo Hobbes de sus semejantes, en frío, con un teclado en la mano como arma de mayor calibre, hay que defender la lógica de la razón por sí misma y no para satisfacer esos impulsos vengadores que toda víctima inevitablemente siente hacia su verdugo. Al aceptar la cadena alimentaria animal, estamos aceptando sus reglas y rebajándonos tal y como los que mandan, disponen.

La causa y el efecto disponen una justicia que rechaza la generalidad y el igualitarismo como dictadura de la fuerza o de la masa. Al propagar un tributo a la razón y al sentido común, nos convertimos en altruistas benefactores de todos. Todo ello nos lleva a ambicionar una sociedad justa con un desarrollo lógico detrás de esa justicia, no como una palabra bella que cualquiera puede pronunciar para exigir lo que cada uno desea para sí mismo sin encomendarse al resto.

Ojalá los políticos, siguiendo esa pauta citada, ganaran una fortuna. Que en buena lógica ese detalle supusiera una excelente gestión de veras pensada por y para los ciudadanos como jefes de la empresa y no como subalternos resignados a ser fajadores de golpe tras golpe cierto entre canturreos de humo.

Claro que debería hacerse una prueba o una oposición de entidad para poder llegar a mentarse uno señoría. Eso no debería tener discusión. O se presentan credenciales de experiencia probada y eficiente (ni tan siquiera una carrera o diez) o se debe superar una prueba específica para al menos merecer el escaño en el que cada aspirante puede amoldar sus posaderas. Nada de precisar únicamente cercanía, carisma o simpatía, para ello al teatro de variedades o un show televisivo que requiera unas risas o un rato agradable que no nos cueste más dinero del que nos podemos permitir. Es una pena no escuchar cartas a mansalva de gentes pidiendo: ¡Más formación, más requisitos! Sólo retrocesos, ruptura de baraja o tábula rasa.

Debería ser momento para cambiar la tendencia y no para sancionar un ciclo histórico repetido más en el que las tensiones se agudizan y la población empieza a solidarizarse con la bulla, siguiendo el guión que los ayatolás políticos vociferan desde sus minaretes de odio demagógico. Ya existieron en el pasado ilustrados que pretendieron humanizar a la población y fracasaron, pero existieron. En ello hay que estar pese a que en la ultramodernidad del siglo XXI parezca más difícil que nunca luchar contra la sinrazón amparada por grupos mediáticos que ofrecen a los habitantes pactos a lo Fausto tan atractivos y a la vez tan destructivos para la raza humana.

La lógica y la formación de élite que se debe exigir a nuestros mandatarios conforman la única minoría o especie en extinción que lejos de ser protegida, se trata de aniquilar con mayor vehemencia. Es estúpido ¿Verdad?

lunes, mayo 23, 2011

¿Manifestaciones pacíficas?

He de reconocer que no he seguido demasiado el escenario de las recientes elecciones autonómicas y municipales, pero como mínimo sí he estado al corriente de esos movimientos surgidos por la desazón y una realidad tan contundentemente adversa. De hecho, era imposible no advertirlos al circular por mi ciudad.

En alguna reflexión anterior me preguntaba el porqué no reaccionaba la gente de izquierda ante tanto desmán e incoherencia. No era retórica, yo tramaba mi propia hipótesis. La endémica, inherente e infinita capacidad del individuo de exonerarse de su propia responsabilidad, vamos, lo que se dice quitarse el muerto de encima recurriendo a desplegar un "todos son iguales" que consiga abarcar al máximo la desesperanza solidaria del desastre general sobre el problema concreto. No hace falta recurrir al pueblo como cajón de sastre, sólo con leer medios que defendían numantinamente a Zapatero y su séquito con mayor o menor sutileza, podíamos aprender qué guión se dirigía a la masa y qué munición para aguantar el tipo. Así, hemos asistido a descompensadísimos tratos en la información. Alguien podría pensar que si por tres trajes algunos periódicos o telediarios cubrían la información a diario copando titulares y titulares de titulares, sobre otras consideraciones de corrupción probada a gran escala (que permitirían comprar no tres sino tres mil de esos trajes y subirse a varios Ferraris para lucirlos) las primeras planas llegarían a arder incansablemente rezumando indignación y protesta en pos de esa justicia que llena con tanta facilidad la boca de muchos, y el estómago también.

Nada de nada. Al igual que hemos comprobado que hay guerras que producen imágenes constantes en los telediarios para reproducir en toda su crudeza una realidad de muerte y vísceras, hemos observado otras que al llevar la pegatina de "causa justa" (que bien podría ser propia) parecen desarrollarse con otro perfil donde balas y bombas no hieren ni matan de igual manera y por supuesto no merecen el podio en la ristra de información ansiada por el consumidor.

Es cierto que cada persona puede informarse como quiera, pero también es cierto que puede leer a los clásicos o engancharse a la Playstation, lo cual a buen seguro resulta más sencillo de producirse. El subterfugio de esa libertad de elección no deja de ser eso, una excusa que le dice al niño que si quiere, vaya a escuchar una obra de Cervantes en lugar de engancharse a internet o al joven que deje la discoteca por la biblioteca de su municipio o mejor y más fácil, que la llamada "audiencia" vea mayoritariamente la 2 y sus documentales de naturaleza en vez de la mugre corrompe almas que pululan por según que cadenas.

El razonamiento lógico lo es todo y de ahí que estemos tan mal en nuestro país sobre la cultura del aprendizaje, que no al revés, el aprendizaje de la cultura, eufemismo que parece contener de todo y exige como gran requisito, una mayor subvención cuanto menor es su calidad.

Con tanta trama de por medio, no es difícil comprender el cómo y el porqué de grupos que tratan de establecer pulpo como animal de compañía. Yo y tantos otros como yo querríamos un mundo mejor, más justo y más pacífico, sin afrentas ni desmanes, un mundo.............¿Sin seres humanos?

Cualquier palabra que acompañe a un sustantivo para definirlo no conlleva más esfuerzo que el de escribirlo o pronunciarlo. Lo complicado es llevarlo a efecto. El Gobierno actual posiblemente ha repetido ese gesto miles de veces y otras miles de veces los ha ultrajado a conciencia, tranquilo, confiado, sin observar que aparecieran acreedores entre los que se endeudaron en elecciones depositando su voto sobre ellos. Esos mismos que no se han quejado de lo que votaron callados como lo que quieran ustedes tanto entre prensa y pueblo, van ahora y deciden cambiar las reglas de juego. Bueno, al menos unos cuantos. Lejos de asumir una culpa directa que otorga inexorablemente la democracia al decidir, optan por una cruzada que les convierte ipso facto en héroes románticos que vierten utopías como solución a los males.

Es eso en realidad un síntoma claro del gran problema que vivimos y hacia adonde nos dirigimos, por desgracia. El romper la baraja es como gritar que todo se ha hecho bien pero que el "sistema", ese dragón malvado intangible e inabarcable pero muy muy voraz es el culpable de todo y debe vencerse para sustituirlo por el que los nuevos jugadores disponen. Lo que pase luego es lo de menos, mientras sean saciados los sentimientos de intención que tanto colman a muchos...

Pero lo más curioso de todo es con qué facilidad se aceptan paradojas y contrasentidos, injusticias y agravios con tal de brindar al público representaciones de clones que reclaman siempre lo mismo.

Parece que el pacifismo consiste en imponer la voluntad de uno sobre la de los demás sin importar un pimiento las reglas de juego que afectan a todos. Pedir el voto o el no voto es influir directamente en el sufragio, se camufle de lo que se quiera, la intención la sabrán unos pocos y la turba sancionará con aplausos la manipulación sentimental tan facilona que se nutre del malestar que tan fácilmente brota por razones concretas y definidas. Desde ese instante, si la Junta Electoral Central establece que deben retirarse y no lo hacen "pacíficamente", los "paladines de la democracia" pasan a ejercer una coacción y un agravio comparativo a las libertades de los demás que no imponen sus ideas de esa manera. A partir de ahora no cumplir la ley se va a aceptar si se hace de manera "pacífica". ¿Qué es esa milonga? ¿Hasta dónde vamos a llegar por satisfacer con humo a los ciudadanos?

No se puede mimar a los jóvenes dándoles caramelos cuando la realidad camina por el sentido contrario. Los espejismos de causas que defender que contentan a adolescentes ávidos de encontrar fuera de casa lo que no logran en sus relaciones personales y familiares, es la nada. Es un engaño, un disfraz de yupi, de ejecutivo que quiere acceder al éxito por la vía fácil, la de la manifestación que no mira por la responsabilidad y las consecuencias. Sin embargo, tiene una lógica que entre toda esa gente predomine un poso ideológico determinado e innumerables víctimas de un voto errado en su día rehén de la misma ilusión bienintencionada. Ya se que un entramado de causas y consecuencias nada podrá contra un grito poderoso que estimule el vello de las extremidades, pero esa el la lucha real y no la de la calle, la facilona, la de la fuerza que no el pacifismo.

miércoles, mayo 11, 2011

Las personas distraídas tienen más materia gris

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/05/10/neurociencia/1305051164.html

En un artículo muy interesante del diario El mundo se explica que unos investigadores en el Reino Unido han realizado una serie de experimentos con 145 personas en las que se ha concluido una relación entre los más despistados con los que más materia gris disponen.

Igualmente, han comprobado que al reducir la actividad de la corteza parietal, la capacidad para mantener la concentración disminuía.

El aparente contrasentido lo justifican los científicos lanzando una hipótesis que se centra en el proceso de madurez de los individuos. De este modo, afirman que existiría una relación inversamente proporcional entre la extensión de materia gris y la capacidad de atención debido a los procesos de madurez que llevarían a una optimización en el uso de las neuronas y consecuentemente a desechar las que fueran improductivas.

En el artículo inmediatamente anterior, lanzo una serie de hipótesis sobre lo que denomino "observaciones" que tienen nulo valor científico, pero que chocarían con la hipótesis de los investigadores citados. En el texto anterior explico la idea de un cerebro coordinado en el que debe atenderse por completo y no centrándose en partes aisladas con las que justificar actitudes o capacidades. Parece un hecho que la morfología cerebral varía en función de los individuos, pero es una incógnita dar por sentado tipos de estructuras más capaces que otras en sentido absoluto. Sí se puede demostrar, a base de pruebas, que una actividad mayor en una zona del cerebro, una complejidad neuronal o como es el caso de este estudio, la cantidad de materia gris, puede influir en unos aspectos concretos de las capacidades intelectuales de los individuos. A partir de eso, se puede conjeturar y en ese terreno, uno puede ser tan científico como el que más si apoya sus observaciones con algún trasfondo de entidad.

Por de pronto, a mi me viene a la cabeza la idea de las personas que más se distren con facilidad, los llamados TDAH. Acrónimo de Trastorno por déficit de atención e hiperactividad. En esos sujetos, la impulsividad es un factor fundamental que les condiciona poderosamente a la hora de concebir razonamientos y sin demostrarse que tengan un déficit sobre la inteligencia sí que se ven afectados por las distracciones más que los sujetos normales. ¿Conlleva ello de modo aparejado algunas capacidades de las que puedan carecer los sujetos de control? Se podría investigar a los sujetos con TDAH en relación con el volumen de su corteza parietal.

También relacionaría el estudio citado con lo que he denominado en mi artículo anterior como memoria inteligente consciente. En ese artículo hablaba de una disyuntiva entre individuos que podrían denominarse "intuitivos", con otra, los "reflexivos". Los primeros tendrían entre otras cosas, una mayor capacidad de concentrarse y centrarse en tareas por no disponer de interferencias emocionales ni asociaciones de razonamientos complejos y emocionales establecidos previamente por una memoria que fija las experiencias. De ese modo, los individuos denominados reflexivos, por el contrario sí establecen razonamientos con más variables de las que emplean los intuitivos y de ahí que tengan una mayor propensión: a) a la dispersión b) a la saturación de conceptos en su memoria. Ello podría justificar un mayor volumen de corteza parietal necesaria para las correspondientes sinapsis. De hecho existe una coincidencia lógica que podría ser compatible con la teoría lanzada por el grupo de investigadores de la noticia: si un individuo debe describir un objeto del que únicamente conoce cinco aspectos del mismo, a la hora de describirlos los usará con rapidez, con claridad y resultando inteligible. Si por el contrario, conoce quinientos, se verá obligado a discriminar los necesarios debiendo emplear procesos más complejos y por ello, más lentos. Ello sin desestimar la mayor probabilidad de escoger alternativas diferentes a las que con sencillez elegirá el que conoce cinco aspectos. La lógica matemática por ejemplo, descarnada ella sin ambages ni florituras, requiere de una focalización poco compatible con la complejidad, que le resulta supérflua. En el extremo opuesto, la intelectualidad literaria o el dominio de la palabra, más en el trasfondo de la misma que en su forma, ejemplificaría el extremo opuesto.

sábado, mayo 07, 2011

Correo electrónico enviado a La Vanguardia

La derecha dura juega al mus. (Artículo de opinión de Enric Juliana.)

http://www.lavanguardia.com/politica/elecciones-2011/20110507/54151088481/la-derecha-dura-juega-al-mus.html

Buenos días

Ustedes brindan la posibilidad de realizar comentarios sobre las noticias y opiniones contenidas en su diario digital y para tal fin han estipulado en buena lógica unas normas de participación que describen los límites exigibles a cualquier comentario reservándose por ello el derecho a publicarlo.

La Vanguardia es un medio privado que dispone de toda las atribuciones para decidir lo que permite y lo que no, pero basándome en la pretendida buena fe asumible entre cualquier relación y una idea de ustedes empleada como eslogan publicitario que en su día manifestaba la preferencia sobre lectores "con opinión", les insto y aconsejo que incluyan alguna norma adicional entre sus "normas de participación".

Ello ayudaría a comprender de antemano algo que no se entiende con las actuales reglas y que comprende la no publicación de determinados mensajes que discrepen con la línea argumental de este diario, sea basándose en razones formales como de fondo.

Entendiendo que ustedes pertenecen a un grupo con la supuesta pretensión de ser rentable y ejercer una labor informativa y por ello no comprendo honradamente que se obstaculicen determinados mensajes sin dar razón alguna por ello, por tal motivo he decidido incluir en este correo electrónico mi último comentario sobre una noticia de opinión de Enric Juliana en el día 7 de mayo de 2011, no fuera el caso que "problemas técnicos" hubieran impedido por vigésima ocasión la publicación del mismo. Deseo conocer si ciertamente existe por parte de ustedes y su grupo editorial, un deseo manifiesto de cercenar la opinión de los lectores en caso de discrepancia y para ello estas líneas.

El comentario en cuestión es el siguiente que he retocado para la ocasión, como verán hace referencia a la opinión del Sr. Juliana:

"Hay un detalle que menciona Juliana que me ha llamado la atención: "Con el concurso de cuatro de los seis diarios que se editan en Madrid...". Reconoce abiertamente que 4 diarios de 6 simpatizan con el pp como dato suficientemente relevante. Sabe que El País y Público están en el polo opuesto. ¿Para cuándo sr. Juliana un informe similar de la prensa en Catalunya? Al menos en esos diarios no censuran comentarios y sí se da el caso en la Vanguardia y su filtro, no por exabruptos sino por opinión como ésta. ¿Qué contrapeso hay en Catalunya al Nacionalismo-Progresismo que va de la mano por la "dignidad" y otras consideraciones grandilocuentes? Ha reconocido al menos que en Madrid existe alternativa mediática partidista. Si el pp tiene ya Madrid como practicamente sostiene, ¿Por qué una lucha impopular contra Eta que tan poco beneficio le ocasiona entre la Catalunya y el socialismo mediáticos. ¿Será por una idea de fondo y no de forma como pretende Juliana? No todo es estrategia electoral. Muchas decisiones son impopulares y mucho más rechazar atajos o negar privilegios a los terroristas para conseguir esa "paz" que sería un gran cartel publicitario aunque vaya en contra de la mínima justicia y equidad."

Quiero cerciorarme que ustedes voluntariamente no publican determinados mensajes y para ello incluiré este mismo en la línea de comentarios.

Agradeciendo de antemano su atención, reciban un cordial saludo de uno de sus lectores con opinión.

****** ******** ******** alias "ExC" (nickname con el que firmo mis mensajes.

Datos personales

Un excéntrico pensador que emplea este blog sin concesiones a la mesura ni a la inteligibilidad