martes, noviembre 27, 2012

A CiU le ha salido un grano

El "negocio" de Artur Mas convocando estas elecciones le va a salir muy caro. La iniciativa nació como una demostración de fuerza del partido nacionalista hegemónico pensando en "Madrid", pero lejos de cumplirse el plan trazado, la realidad catalana y no las divagaciones sobre demostraciones de fuerza mediáticas, han mostrado que no eran tan fuertes como ellos se pensaban. La peor que se podía imaginar Artur Mas es una realidad a día de hoy.

¿Por qué?

Para empezar yo sostengo que Convergencia y Unió es un partido concebido por y para obtener poder y ser influyente en la vida pública catalana. No es un partido con unos objetivos ideológicos concretos y definidos. Sí que abraza el liberalismo desde Convergencia y posiciones conservadoras desde Unió, pero en realidad todo ello queda absolutamente desnaturalizado y diluído por el supuesto gran objetivo que es erigirse en el partido de Cataluña o plantear la metonimia de "ser Cataluña".

La diferencia es importante con el simple hecho de desear lo mejor para Cataluña. De ser así, ni existiría una noción excluyente de catalanidad y la generosidad permitiría un pluralismo mediático en vez de un coto cerrado en el que se silencian las voces discordantes o se tachan de crispadoras. Porque uno se puede imaginar que si tienes el poder sobre el bien y el mal, los subyugados estarán a disgusto y necesitarán gritar o levantar la voz para obtener una atención minúscula entre el océano de correción impuesta. La estrategia no es nueva, es el clásico: "todo por el equipo" (tan eminentemente inglés) en el cual los dirigentes pueden hacer y dirigir a su antojo acometiendo desmanes e injusticias justificándolas luego con la famosa frase que todo lo justifica. En este caso se cambia equipo por país y solucionado.

Pero ¡Ay amigo! Amb això no hi contaven, no esperaban unos comicios tan desastrosos para su objetivo de controlar del todo, no la esfera política catalana, sino la española a base de un chantaje cómodamente articulado para la publicidad interna del Principado que todo lo cuela ante el maléfico "Madrid".

El problema ahora es mayúsculo para la coalición nacionalista y es por un motivo: han perdido la hegemonía de mando y el control de influencia. Ya no tendrán la comodidad que hubieran dispuesto levantando humo y grandilocuentes amenazas mientras Alicia la "cornuda" apoyaba sus presupuestos, porque la kriptonita de CiU es justamente ERC.

Tanto el PP como el PSC son partidos mediatizados y acomplejados con el cauce de "normalidad" impuesto estas décadas por el nacionalismo. La inercia y los prejuicios han acostumbrado a la sociedad catalana a unas maneras que veladamente imponen unos criterios estrictos para poder merecer el título de catalanidad y de ese modo, los referentes de Cataluña ya no son los cosmopolitas barceloneses, sino los pobladores cerrados de localidades rurales donde TV3 y el Canal 33 son la única fuente mediática capaz de entrar en sus casas y bares salvo por un partido de fútbol o ganas de buscar bronca poniendo al "enemigo". Así, tanto el periodismo progrenacionalista como la "politicada" potente surgen con fuerza de territorios interiores o poblaciones medianas o pequeñas donde el despecho y la inquina es tradición, no ya con España sino con la misma Barcelona. El radicalismo de hace 20 años es lo normal en la "evolución" catalanista propiciada por CiU. Sin ir más lejos, recuerdo hace años cuando la carretera al Pirineo pasaba por localidades cono Navás o Gironella y los "invasores" de Barcelona nos deteníamos a tomar un bocadillo o a respostar por la zona. No puedo afirmar que la simpatía con el barcelonés fuera la constante, ni ahí ni el mismo Puigcerdá donde incluso recuerdo alguna paliza a algún urbanita de los locales en la discoteca No Ho Se. El apego fraternal catalán brillaba por su ausencia. Y puede que entienda que personas tranquilas desearan seguir respirando calma en lugar de soportar cada fin de semana esa inmigración urbana de petulantes y ruidosos consumidores, pero con aquellos y sus hijos nos hallamos con las tornas cambiadas.

El caso es que ese catalán que mira sólo a Cataluña se creyó que su tierra era más distinta de lo son otras comunidades entre ellas y que una de las historias más longevas de Europa como país: España, se puede transormar en pocos lustros en un imperio virtual llamado països catalans.

Esos individuos son los de ERC. Los que sienten todavía más que CiU, pero también son más honestos o coherentes. No están dispuestos a jugar o marear la perdiz como lo hace CiU (porque su objetivo en verdad es distinto) sino que apuntan a la Independencia como gran expectativa de su felicidad y son hasta capaces de reconocer que lo hacen por dinero o porque España les estorba sin encomendarse ni a la historia, ni a declaraciones altisonantes tan frecuentes desde Pujol hasta Mas.

Un partido así es muy incómodo para Convergencia y Unió, porque le va a espolear y a fiscalizar justamente en aquello que CiU podía modular a su antojo cuando pactaba con el PP o con el Psoe. Artur Mas y Pujol y el resto por supuesto saben que son interdependientes con Madrid. Son vasos comunicantes y elementos recíprocamente dependientes. La acción - reacción que supone criticar la postura española de no reconocer el diantre de diferenciación es el comienzo de un juego de dominó en el que los madrileños, bien se han aprovechado, bien han caído en las redes nacionalistas. La buena fe nunca ha sido una opción entre los catalanistas que esgrimían pactos por "responsabilidad" y una vez se transige en un chantaje, ya sólo es cuestión de tiempo y oportunidad política esperar al siguiente hasta que ya se convierte en una tradición denominada partido bisagra de platino.

El quid siempre está en el pacto. ERC no está por pactar porque siempre ha tenido claro y así ha vendido sus intenciones, no así CiU que monta todo un show y fuegos artificiales a la hora de adoptar una estrategia: desde notarías, pasando por plantones, publicidad de ladrones españoles, amenazas de ilegalidad, todo un rosario de ruido mediático que conforma un contexto en el que sus políticos se mueven como peces en el agua. ¿Qué quiere Mas? ¿La independencia? Ni hablar, el sueño del líder convergente sería ser parte de un estado libre asociado, es decir, un país con todos los derechos y ninguna obligación, vamos el chocolate del loro. Claro que existe gente convencida en dicho partido que apostaría por la vía independentista, pero no la cúpula que maquina bastante más, de ahí el flexible traspaso de votantes entre elecciones.

¿Qué supone todo esto en este instante?

Pues que CiU tiene las manos mucho más atadas que antes y por todos los frentes. Antes podía postularse como el más radical a la defensa de los intereses de Cataluña, el más independentista, el más apropiado, el Mas... Pero con ERC eso se ha acabado por ese frente. Ahora tienen un referente que les va a obligar a cumplir sus promesas y CiU debe manejar su discurso con un tino excepcional para que no se le vea el plumero. Ya no tienen la sartén por el mango por mucha mayoría que tengan, de modo que las opciones que se les plantea en la actual legislatura pasan por pactar con el PSC o no pactar con nadie y seguir apelando a la responsabilidad de los demás eximiéndose ellos del cargo.

Pactar con ERC es lo más incómodo para Artur y los suyos por lo ya explicado, en cambio el PSC tiene una tradición de exiguo gobierno con Montilla en el que demostró controlar tan mal sus complejos de cordobés que llegó a ser más papista que el Papa. En principio una marioneta mucho más cómoda de manejar si los socialistas se parecen en algo a los del desastre del tripartito. De momento su propuesta de federalismo pone de manifiesto que se sentían incómodos apoyando la posición constitucional, pero también creo que Pere Navarro no es Montilla.

Por otro lado, como he dicho, la otra opción es gobernar en solitario y creo que esa opción es la que mejor maneja CiU por una razón: siempre que no tenga los apoyos suficientes desplegará su paternal victimismo y depositará la responsabilidad de lo que no se consigue en el cabeza de turco de turno. De paso siempre se podrá justificar que no puede hacer unas u otras cosas porque los demás no le dejan y con ello tratar de salir de nuevo indemne con mucho más cinismo que responsabilidad de país y muy pocos escrúpulos.

Es clave por tanto que no amaine el temporal de corrupción cierta y existente que apunta a los próceres nacionalistas y se mantenga la tensión sobre dicho partido. Ya nos dio un apunte Antich, el director de La Vanguardia subvencionada por la Generalitat sobre que "lo mejor" sería que dejáramos que la justicia actuara, infiriendo un "consejo" a los medios de evitar titulares incómodos para los "suyos". Lo que diga este señor nos indica que hay que hacer justamente lo contrario.

El juego de ajedrez que se va a desarrollar ahora es clave por un motivo. Por primera vez desde que comenzó la democracia es posible derrotar un colosal monopolio con sus propias armas y arrancarle la careta. Soy escéptico sobre la capacidad madriileña de ejecutar la estrategia adecuada en la que el ruido es justamente munición para más victimismo, pero sería interesante que aprendieran la lección histórica que hemos vivido todos estos años contemplando como los nacionalistas eran capaces de decir una cosa en un lugar y su contraria en otro. Las armas del nacionalismo catalán no son las del fracasado Ibarretxe, el enemigo del Principado es mucho más sutil y maquiavélico y por tanto los tejemanejes deben propiciar que los catalanes razonen por sí mismos en vez de plantarles titulares en forma de puñetazos que los sienten como ataques. Hay que explicar la estrategia de CiU y que comprueben como será similar o parecida e impedirla. No se puede dejar que CiU tome la iniciativa otra vez, ya son demasiados errores históricos y Cataluña se radicaliza cada vez más. Menos debate de salón en las radios y TVs y más cerebros válidos a trabajar por los intereses ciertos de los ciudadanos en Cataluña y por extensión en España.


Comentario Añadido el 28/11

Por muchas informaciones que surjan sobre la intención de CiU de pactar con ERC, me reafirmo coma por punto en todo lo dicho y justifico todos los avisos e intenciones del partido de Mas como maniobras efectistas dirigidas a dar pábulo a sus intenciones soberanistas. Hay que ser consciente de que cualquier mínima retirada o recapitulación de los convergentes sería puesta en evidencia por los nuevos inquisidores republicanos, de modo que en este momento las formas, los gestos y los avisos forman parte de todo el juego manipulador estratégico de CiU que se dedica a bailar en la barra de equilibrio para no desprenderse ni un ápice de su poder e influencia.


lunes, noviembre 26, 2012

Análisis excéntrico de las elecciones catalanas

Lo primero que quiero destacar por encima de todo a modo de conclusión principal es el extraordinario golpe que ha recibido Cataluña en estas elecciones. Sí, la gran perjudicada es Cataluña y por extensión España, así que no valen alegrías por "masaso" recibido en las urnas.

Sin duda que habrá mucha gente (nacionalista - independentista) que leerá los resultados en clave partidista y por extensión, según sus propios intereses afirmando que son una oportunidad pensando en el "país", pero ello sólo pondrá de manifiesto un pretendido vínculo grandilocuente entre las necesidades reales y los propios objetivos partidistas. La situación catalana a día de hoy es objetivamente peor y menos estable que antes de las elecciones y todo por la voluntad de un partido liderado por Artur Mas que decidió romper la baraja inspirado, según ellos, por la Diada, por "la voluntad del pueblo".

Las conclusiones expresadas, entre cualquier potencial lector, pueden agradar o desagradar a aquella parte del cerebro encargada de discriminar la información como amiga o enemiga, pero si logramos abstraernos del pertinazmente adherido subterfugio sentimental prodemos constatar una serie de cuestiones que quebrarían presuntas verdades asumidas como normales, pregonadas por CiU y todo su arco mediático.

1) ¿Eran un millón y medio realmente los catalanes que pedían la autodeterminación de Cataluña el 11-s? TV3 (medio público) y La Vanguardia (privado)  lanzaron ese día unos titulares nada comedidos que aventuraban unas enormes cifras de asistencia y un objetivo nítido. Por supuesto, dichos medios en este momento se inhibirían de cualquier responsabilidad con todo lo que a continuación sucede y pregonarían su profesional imparcialidad e independencia defendiéndose a sí mismos como honestos, pero yo pongo en cuestión que un millón y medio fueran las personas que acogieran la manifestación de la Diada y que éstas salieran a la calle para pedir la autodeterminación, a partir de ahí que cada cual extraiga sus propios juicios de valor. Los votos que suman CiU y ERC en una de las elecciones de mayor participación de la historia democrática (si no la que más) son un millón seiscientos ocho mil en toda Cataluña. Sí, he dicho bien, es decir, incluídos pueblecitos lindantes con Aragón, Valencia o Francia, ciudades de mayor o menor importancia, gentes de todo el territorio. ¿Es razonable pensar que si ha existido una masiva movilización de todos los frentes en estas elecciones y ambas fuerzas decididamente inclinadas por el sí a la autodeterminación o incluso a la independencia sumen poco más de un millón y medio en toda Cataluña, en Barcelona estuvieran casi todas? ¿Pudiera ser que había gente que se tomaba la Diada como un día festivo y fueran utilizadas y capitalizadas por un sistema político y mediático que establece una "normalidad" al dictado de los poderes dominantes? El asunto tiene su importancia ya que parece haber sido el estímulo que ha servido de punto de partida de la deriva soberanista de CiU y ha acogido como una referencia tambaleante el hecho de que una manifestación sea un indicativo de la realidad.

2) ¿Qué sucede con las personas que han dicho claramente no a los proyectos soberanistas? ¿Tienen una representación plural en los medios? Si sumamos a los votantes de PSC, PP y C's obtenemos más de un millón doscientas cincuenta mil personas. Si añadiéramos los de IC, estaríamos hablando de más de un millón seiscientas mil personas. El resultado electoral obtenido por dos de esas fuerzas, en concreto PP en menor intensidad (en cuanto a ascenso) y C's en mucha mayor, ponen en evidencia el pluralismo mediático que define una normalidad radicalmente distinta a la realidad y que viene dirigida por unos sectores capaces de dominar e instituir cuotas de catalanidad condicionadas a unos requisitos. Aunque existan votantes de izquierda que se mostraran ambiguos con la idea de autodeterminación, cuanto menos han dispuesto la opción de elegir a partidos que eran alternativas de izquierda que planteaban con nitidez la fractura con España. Los que han votado al PSC al menos demuestran que han rechazado esas alternativas.

3) ¿Existe un aval del pueblo para pedir la autodeterminación? ¿Existe fractura política en Cataluña? En su pertinaz anhelo por erigirse en un líder histórico, el señor Artur Mas, lejos de abrazar un seny que bien haría a Cataluña, sigue aferrándose al argumento original del nacionalismo, el que, modulándolo de un modo u otro, ha permitido a CiU gobernar sin demasiado desgaste la mayor parte de la joven democracia. Tiene por tanto lógica que, sabiendo el líder nacionalista que los sentimientos son mucho más eficaces que la mayor de las decisiones sesudas, opte por continuar en la senda que promovió en su día para justificar una incapacidad manifiesta de hacer frente a la colosal deuda dejada por el anterior tripartito. (Recordemos: PSC, ERC e IC.) De hecho, ERC ha sido correponsable de la situación económica que ahora vive Cataluña, pero una vez más se demuestra que los cantos emocionales son capaces de tragar todo y preferir el vacío de un sueño que una razonable iniciativa sin fuegos de artificio.

El caso es que el denominado por algunos "frente soberanista", ha bajado en porcentaje total de votos, es decir de ciudadanos, respecto del total en relación con las anteriores elecciones de 2010. Tras el fragor emotivo de la Diada, no sólo no se ha conseguido superar el número de escaños sino que han disminuído en el total. ¿Que existe una gran parte de la población catalana dispuesta a apoyar la autodeterminación? Eso se sabe con certeza de aquellos partidos, que como ERC, han planteado su eslogan con un planteamiento de ruptura con España continuando su naturaleza original, pero es difícil aseverar si el votante de CiU acogería en su 100% un sí a la separación de España. Sin duda una gran parte de ese electorado puede que respondiera afirmativamente, pero en mi opinión, no en su totalidad.

Ahora bien, estableciendo las cifras obtenidas por PSC, PP y C's más las por algunos consideradas más ambiguas de IC, que para mi no lo son en el momento que existe una alternativa de izquierda semejante que aboga por la independencia, suponen un número muy importante de catalanes, cualquier decisión o iniciativa dirigida a romper con España, supone y supondría directamente la equivalencia de dos frentes marcados y la ruptura política de una sociedad de la que se podía adivinar una muestra en las intervenciones que los políticos catalanes hicieron durante el programa que emitió TV3 sobre las Elecciones. Un "honor" en el debe de Mas que anticipa fines con independencia de sus medios. Para tomar según qué decisiones, el líder nacionalista ha hecho y deberá seguir haciendo de Zapatero, es decir, tomar las decisiones no mirando los intereses del país y las consecuencias que pueden producirse, sino un objetivo partidista dirigido a erigirse en catalizador "histórico" de un sueño creado como expectativa máxima con la que generar una frágil ilusión de salida de la crisis, cuando lo que está haciendo es justamente lo contrario, hundir a Cataluña en la miseria. Sin embargo, cada ciudadano con su voto decide avalar o no esas propuestas y es corresponsable de ello.

4) ¿Cuál podría ser el resumen de lo votado y qué movimientos de electores son los más probables? Estas elecciones han sido planteadas por Artur Mas en tono plebiscitario para solicitar una "mayoría excepcional" con la que liderar un proyecto soberanista cuyo germen partiría con la convocación de un referéndum. Sobre esa consulta, la población ha dado la espalda a Mas, pero conviene examinar con detenimiento y cautela los porqués:

- Una parte del electorado de CiU no acoge bien el tono radical de Mas. Quizás sean minoría sobre el total pues existe gente antaño moderada que ha recogido el guante presentado por CiU y especialmente por el incesante bombardeo de todos los medios catalanes para presentar las cosas como alternativas insalvables entre un modelo, el de Madrid y otro el de una Cataluña próspera y rica dentro de la UE. Sin embargo todavía existe esa gente tradicional de CiU que vota por una "inercia de catalanidad", es decir, por establecer una asociación sencilla entre calanidad y el partido nacionalista asumiendo que ambos supuestos son los más compatibles para defender los intereses de lo que denominan "propio", pero no toman parte activa en los modos de llevarlo a cabo. También existe un sector tradicional de la burguesía catalana, cada vez más pequeño (por la efectividad de La Vanguardia en su misión de modificar los hábitos ideológicos especialmente entre ese sector) que ha votado en generales al PP y autonómicas a CiU, que puede haber alterado esa dicotomía.

- Una parte de los votantes de CiU han optado por dar su voto a ERC.  Yo pienso que el sector más joven, ese que entra recientemente en la edad de votar no se plantea demasiados problemas a la hora de escoger entre el partido de sus padres o el republicano. El primero se ve como un partido arquetípico de sistema, es decir, visto como tradicional y no lo suficientemente radical para esa juventud que recibe desde la escuela, los medios de comunicación y el peso irreal y nada equitativo de esa "normalidad" abrumadora de establecer las cosas, no porque son sino porque los medios dicen que son. Así, cuando se inician planteamientos de ruptura y silogismos sencillitos en los que se culpa a España de todo lo sucedido, muchas personas no entienden como eso se puede administrar con ambigüedad y optan por aquellos partidos que recogen con claridad lo que CiU ha iniciado por unos motivos poco enraizados en un interés por Cataluña y sí por salirse de una situación que no podían controlar. Si se desea la independencia ¿Por qué escoger a un partido de derechas sobre el que planean casos de corrupción pudiendo escoger a otro que no duda y encima ofrece propuestas sociales en lugar de recortes?

Porque sobre el planteamiento de "desgaste" que usa CiU para justificar sus malos resultados existe una gran falacia. No tiene nada que ver el desgaste de un partido nacionalista con otro que no lo es. Los primeros tienen como mecanismo de enganche un nexo emocional que actúa de catalizador total y que es capaz de soslayar otras consideraciones hasta casi su totalidad. El proceso de razonamiento del votante tipo nacionalista actúa por eliminación, dicho de otro modo, CiU es el partido de los catalanes y si no voto a CiU votaré a otro partido que esté por los intereses de Cataluña o no votaré a ninguno. Una gran parte del electorado nacionalista vota a CiU, no tanto por pensar que lo hará mejor o peor sino para satisfacer una pulsión sentimental doble instigada por la normalidad mediática y formativa nacionalistas: la defensa de lo propio y el rechazo frontal a todo lo que tenga que ver con el PP y Madrid. Eso supera con creces la falsa idea de desgaste que sólo puede plantear trasvase de votos entre partidos nacionalistas de ese sector del electorado de Convergencia. De hecho, por el tono plebiscitario de la propuesta, muchos potenciales votantes de CiU que podrían haber declinado su voto a la formación nacionalista o a cualquiera otra, seguro han decidio votar por CiU o ERC.

- El PP tiene un límite que no superará.  El partido de Alicia Sánchez Camacho puede alegrarse de sus resultados, pero si se molesta en analizar el panorama conocerá de su oportunidad perdida como partido aglutinador de una alternativa clara al nacionalismo. El elemento nacionalista como estímulo a ciegas o cheque en blanco válido para el catalanismo, también lo es para aquel electorado que rechaza tales propuestas. Del mismo modo que los votantes convergentes sólo asocian unas ideas de catalanidad tácitamente excluyentes a la hora de votar, muchas personas que son contrarias a ese movimiento son capaces de votar a partidos que defiendan su postura sin ambages. El PP ha seguido el juego de CiU por las razones que estimara oportunas, pero tras una declaración notarial y solemne de Mas, que advertía en su día del tono que iba a seguir, lejos de desmarcarse y defender con coherencia una alternativa de los que parecen no contar en la vida pública catalana, ha declinado ese papel en partidos como Ciutadans que han recogido el guante con el éxito evidente. Ser del PP en Cataluña implica aceptar pertenecer a esa clase de individuos que además de cornudos son apaleados. No obstante el PP mantiene un grupo irreductible de seguidores conformados por clases medias altas barcelonesas y bajas del cinturón de la periferia que reúnen un todo algo heterogéneo por hacer oír su voz entre el aplastante silencio nacionalista.

- El PSC no levanta cabeza. Yo he defendido y defiendo que La Vanguardia y un sector importante de periodistas catalanes en todo el arco mediático han flirteado y siguen haciéndolo con la idea de socialdemocracia catalanista que defiende el PSC. Una ensalada de frutas variada compuesta de modo muy distinto entre los promotores y sus votantes. En la cúpula se sigue apostando por una utópica versión del nacionalismo en la que el objetivo principal es ser original aunque no se sepa muy bien con qué. La idea de federalismo es una manera de decir que son diferentes y se mueven entre las aguas bravas de la independencia y el calmo discurrir de la continuidad constitucional. Algo que una enorme parte de su electorado a buen seguro ni entiende pero que al votar sigue su tradición, no precisamente socialdemócrata y sí la de los barrios de trabajadores que jalonan los exteriores de Barcelona. El electorado que ha abandonado al PSC creo que es el primero, el de las propuestas socialdemócratas que instigó TV3 y La Vanguardia con Tapia, Brunet, Foix, Juliana y muchos otros y el fiel cinturón obrero se ha repartido entre dicho partido, C's e IC.

- Ciutadans es el mayor golpe de efecto en la estreñida Cataluña oficial. En el día de ayer me llamaba la atención la manera cuanto menos curiosa de dirigirse al político de C's que tenía el convergente Jordi Turull. Con un simple "Cañas" se dirigía el político nacionalista a su interlocutor cuando trataba de reconvenir sus argumentos más bien dirigidos a guardar la ropa de los malos resultados obtenidos. Parecía que estábamos en un colegio y los presentes fueran el alumnado en esos momentos en los que éstos se hablaban por el apellido. Ni señor en tono respetuoso, ni Jordi en tono distendido o amigable: Cañas a secas. Dicho esto el político de Ciutadans no se inmutó con una felicidad contenida y hasta cierto punto conocedora de lo que se avecinaba. Escuchar hablar en castellano en TV3 y en el Parlament debe ser todo un dolor de cabeza para esas personas que no lo permiten ni en la escuela y ahora estos señores tendrán grupo propio para exclamar con mayor difusión si cabe, la réplica a las maneras nacionalistas.

Hay que hacer notar que este partido recurrió a modos estrambóticos para llamar la atención en una Cataluña mediática que cambia filtro y rasero según los intereses de los próceres. En la creación de C's, su líder Albert Rivera se anunció desnudo poniendo en evidencia la necesidad de maneras alternativas para hacerse oír en la basa d'oli mediática catalana.

C's obtiene votos de todos los sectores no nacionalistas, principalmente del PSC, pero también de ese PP que está anclado en unos resultados con los que parecen decirse satisfechos y no debieran.

5) La juventud y el futuro de Cataluña. ¿Qué hay de cierto en las declaraciones de Wert? Ayer se podía apreciar con claridad que en los locales de los distintos partidos, especialmente en aquellos más embriagados por la soflama independentista, los jóvenes se constituían en mayoría. En el de ERC incluso existía un chaval que aparentaba poco más de once años tan imbuido o más que el resto de la parafernalia revolucionaria compuesta por cánticos a la independencia y esteladas agitadas con fruición. En el recién creado CUP, un partido antisistema, los no afeitados y alternativos componentes mayoritarios ante las cámaras no eran precisamente gente con experiencia más que en manifestaciones y a buen seguro en alguna algarada. Tanto ERC como CUP son partidos apoyados por una edad media menor, esa edad formada en la cultura de "els països catalans" en los que las competencias de educación cedidas por Aznar han obrado sus frutos de manera empíricamente demostrable. La causalidad es inequívoca se rasgue las vestiduras quien se las rasgue y el futuro de Cataluña pasará inequívocamente por sus manos. ¿Qué ha creado CiU para el futuro? En la historia tendemos a rechazar la responsabilidad de todo aquello que no suponga una causa efecto inmediata, pero los votos, las políticas, las decisiones, las publicaciones, las tendencias mediáticas, y las educaciones parentales por acción u omisión llevarán inexorablemente a un resultado y de ese resultado podremos inferir que los causantes tienen y habrán tenido una responsabilidad inequívoca. Responsabilidad de la que sólo responderán sus artífices por sufrirlas y los incautos moderados que vivieron allí y no tuvieron representación ni política ni mediática suficiente para cambiar las cosas. Se entiende comprensible por tanto que, viendo una muestra de esa juventud airada independentista, la afrenta de Wert de españolizar a los estudiantes catalanes cayera como una bomba. Ya se había adelantado la catalanización excluyente el tiempo suficiente para que ilusamente algo semejante fuera recibido con moderación o una réplica razonable.

Por tanto, el futuro de Cataluña está hipotecado por un radicalismo que en pocos años no atenderá a matices. La tendencia de seguir inequívocamente el curso de los medios y su influencia monopolística de la idea de "buen catalán" cala mucho más entre la población ahora infantil y juvenil. Los decorados nacionalistas en locales públicos, escuelas e incluso guarderías, como banderas, mensajes reivindicativos o veladas o abiertas críticas a enemigos objetivos son causas que van a comportar consecuencias alejadas de la razón, el pensamiento y el sentido común. El sentimiento es un cajón de sastre demostrado como el más peligroso de los posibles. Visca Catalunya!

sábado, noviembre 24, 2012

A vueltas con La Vanguardia

No puedo esconder que el rotativo barcelonés ha ocupado mis reflexiones en varias ocasiones y en mi mente está declarado oficialmente como el "caballo de Troya" del progresismo y nacionalismo insertado en las clases medias y altas barcelonesas. Eso no es algo que haya pregonado desde hace poco. Ya me he referido en bastantes ocasiones que el giro radical se dio con la entrada de Joan Tapia y de ahí hasta la actualidad.

Parece que más vale tarde que nunca y parece ser que ya empieza a ser noticia el peso que la herramienta del nacionalismo y el progresismo está teniendo en toda la sociedad catalana.

No se puede estar todo el día hablando de lo malo que es el nacionalismo sin advertir las razones fundamentales que lo propician. En "Madrid" así lo han hecho todos estos años y cuando los medios capitalinos han dispuesto de alguna información relevante, jamás han mostrado la sutileza manipuladora que demuestra el diario del grupo Godó.

De alguna manera el consciente humano está advertido de muchas cuestiones por el subconsciente, pero hasta que no se materializa de algún modo incitada por un resorte, la información permanece latente como si no existiera. Ese juego de información que manejan nuestros cerebros lleva a que cuando se da luz sobre un asunto de una determinada manera, las personas que han percibido ese conocimiento, desde ese instante, se mostrarán más alertas y receptivas sobre los asuntos relacionados. Esa determinada manera resaltada en negrita es la diferencia en el modo de hacer llegar los mensajes a la población. Cuando se hace de modo abierto y directo, la información sólo arriba a un destino controlado por el consciente y que se resuelve por factores ya dictaminados previamente en el subconsciente. Es decir, si se acusa a un nacionalista de corrupción, todos los que sentimentalmente estén implicados con ese movimiento rechazarán con claridad el mensaje, con total independencia de los fundamentos que lo sustenten porque el consciente únicamente se dirigirá a defender y salvaguardar lo que se ha ido cimentando en el subconsciente en un proceso de identificación de grupo o tribal.

Hay que fijarse en La Vanguardia y su proceder todos estos años. Lejos de ser un diario de grandes voces, todas sus insinuaciones siempre han sido aparentemente contenidas, o moderadas en la forma y radicales en el fondo. La vía de llegada no es decir claramente algo, sino conducir a la gente a que haga sus propios razonamientos instigándolos con noticias relacionadas de modo frecuente y recurrente.

La Vanguardia desde hace años dedica un porcentaje muy elevado de sus titulares a poner en evidencia en lo posible, todo lo que tiene que ver con "Madrid" y sus gobernantes, con lo que de inicio, explican lo mal que lo hacen en España, por otro, tratan de desmarcarse de ese modo de hacer dando a entender que aquí se ve y se haría de otro modo, y por último, al hacerlo, se evita tratar todo lo que tiene que ver con políticas internas de una Cataluña desconocida y oculta para la mayoría de catalanes. Así por ejemplo, el caso Gürtel ocupó numerosas portadas del periódico barcelonés como si de El País se tratara, y eso que cohetáneamente se sucedían los casos de corrupción locales con motivos y sustancia más merecedoras de ocupar primeras planas en un diario catalán.

Otro ejemplo; recientemente, en la Comunidad autónoma que más beligerante se ha mostrado con los medios de comunicación que manifestaban un tono bronco o crispado (hasta eliminar concesiones o realizar ostensibles cazas de brujas apoyadas a base del siempre eficiente resorte manipulativo que ofrece el humor), vivió su caso de libro para someter a prueba su honradez e independencia (ésta en el buen sentido). Conretamente en un programa de TV3 (emitido en su canal 33) en el que aparecía un personaje explicando quien a su juicio personal merececía unos tiros: el rey y algún periodista, y representándolo de manera gráfica con sangre y ruido de disparos. Pues bien, esa apología del asesinato y la violencia dirigida sólo mereció un "semáforo rojo" de la editorial de la Vanguardia. ¿Alguien ha vuelto a saber más de ello? La más que previsible reacción de un defensor de la idea de Cataluña del establishment nacionalista sería quitar hierro a todo lo que tuviera que ver con esos actos, a la vez que los repudiaría con contundencia de modo general, es decir intangible, sin consecuencias para la realidad que se ha consumado. El ser humano defiende lo suyo ante lo que haga falta.

Existe un lenguaje propio de las personas que no hablan directamente, con franqueza o a la cara. Ese modo de hablar manifiesta su criterio con quejas, críticas o lamentos velados, que puede que no aprecie todo el mundo, pero que subrepticiamente trasladan a los interlocutores un modo de pensar que con el tiempo, el subconsciente de todos ellos aprende a discriminar y a aprehenderlo. En ello, el uso de determinados adverbios, comas y puntuaciones son útiles para comunicar lo que se pretende sin expresarlo abiertamente. Un ejemplo sería, introducir "ahora" en una matización o un cambio de opinión para poner en evidencia a quien lo hecho: "Fulanito ahora dice que ya no se tomará tal decisión". Esa sutileza indica que el protagonista se ha equivocado o pretende inducirse a pensar que su rectificación responde a unos motivos determinados que el diario defiende.

Todas las noticias en titulares, crónicas o comunicados de prensa pueden "rociarse" de modos y maneras que llevan al lector inducido a exclamar: "-. Es que esta gente es increíble, son lo peor, etc" . Conectan con la relación ya inducida, en este caso de una España alejada de Cataluña con sus intereses propios y su manera de hacer "tan distinta" de la de aquí. En ello tiene mucho efecto la manera que el redactor de turno trata de juzgar las noticas desde una falsa distancia como si existiera un desapego crítico con aquellos "que no tienen remedio". Así, en muchísimas noticias de La Vanguardia, es normal leer noticias explicadas como si de un país extranjero se tratara y se dispusiera a explicarse que, por ejemplo Psoe y PP siempre son lo mismo y hacen lo mismo, que se destaca que es "rematadamente mal" para captar la atención del lector ya inducido y llevarle a pensar de nuevo, en conexión con la información permanentemente recibida, otro juicio de valor por supuesto negativo. De ese modo, poco a poco se moldea a un catalán "no mejor" pero diferente, en cuyo subsconsciente planea una mirada condescendiente de como de quien presencia una pelea de gallos en un país tercermundista. Más o menos de esta manera, los burgueses catalanes, se distancian y desmarcan de esa forma de ser tan ruidosa y distante que conduce a Cataluña a la perdición y obliga a los políticos nacionalistas a "salvarla" de la quema.

Eso sólo se puede hacer en esos términos si todos los medios catalanes son de la misma cuerda y justamente eso es lo que sucede en la Cataluña mediática de la Editorial conjunta. Cualquier noticia venida de un medio no catalán de origen es entonces tomado, no como noticia con un fondo argumental o de noticia válido, sino como un ataque intencionado a la estabilidad y las señales identitarias de Cataluña. Poco importa que hablemos de un medio con su propio aparato en Cataluña, si su central es Madrid, su crédito estará agotado ante un nacionalista antes siquiera de empezar.

Llevamos más de veinte años jugando con la baraja marcada y en Madrid, eso es cierto, sólo montan ruido mientras los políticos de CiU, tremendamente avezados, capaces y con medios infinitos en su territorio manejan a su antojo el panorama político con el control férreo de las instituciones bajo el paraguas de una enseña sentimental que camufla todo.

Si se piensan que eso se puede variar de un plumazo, es que son muy ingenuos. Hay que sembrar la duda racional sobre esa gente,  que existe, que emplea el intelecto para procesar una información que todo este tiempo ha sido unidireccional. Porque los intereses comerciales de muchos empresarios, autónomos y trabajadores se manejan por asociaciones tácitas que actualmente arrojan beneficios sobre defender una política, la de Más, que conduce a Cataluña y España al abismo.

No es que las mentiras tengan efecto, sino que las verdades deben ser dirigidas y no contrarias al sentido común. Un ejemplo. Cataluña tendría un panorama desolador de independizarse de España, no por su capacidad implícita, sino por el trauma sentimental de una nación forjada en muchos siglos, que supondría el quebranto. La relación entre ambos territorios no sería sencillamente un adiós, sino una manifiesta hostilidad que surgiría incluso desde dentro de Cataluña, con lo que los elementos de desestabilización serían enormes y aumentarían de manera exponencial.

Las propuestas de Más no son con vistas al futuro, sino a resolver un pasado y presente desastroso. Son utilistas y maquiavélicas y La Vanguardia es una de sus manos negras, sino la mayor junto con TV3.

La lucha de medios no es apta para pusilánimes o cerebros pueriles con ansias de justicia quijotesca, los nacionalistas llevan muchos años de ventaja en el arte del buen manipular y han llegado a un término en el que publicar editoriales conjuntas y panfletos en períodos de reflexión electoral ya no les produce el menor rubor. Tal es el poder que han conseguido para campar a sus anchas con una única visión de lo que debe ser un catalán.

miércoles, noviembre 21, 2012

Estimar Catalunya

Quien haya presenciado un debate de políticos en campaña electoral y tenga una posición de cierto desapego sobre las cosas o sencillamente no las viva con mucha visceralidad , habrá podido comprobar como parece una subasta de sentimentalidad que raya lo ridículo. No por que se manifiesten unos sentimientos que todos más o menos los tienen, sino porque forzadamente se alegan como si de una razón para ser votado se tratara, y así se convierte en un duelo por ver quien la suelta más gorda.

Existen dos palabras en Cataluña que suelen ser de empleo continuado e indiscriminado por parte, no sólo de políticos, sino de periodistas y/o seguidores al uso: una es "històric" y la otra "sentiments" y todas las acepciones que tienen que ver con la misma.

Por lo visto esas palabras no han evitado que Cataluña sea una de las peores comunidades en resistir la crisis y la que tenga peores números en términos absolutos, pero si que evita que las personas que deberían ser acreedoras por los hechos sucedidos se levanten precisamente contra sus responsables. Algo que no es asunto baladí precisamente.

Imaginen que un niño de una familia poderosa e influyente se dedica regularmente a quitarle los deberes a otro recién llegado a la escuela para copiarlos y para ello utiliza una coacción que le permite llevar a cabo sus más y mejores medios. El niño anónimo se ve intimidado por el "poderoso" protagonista que tiene a una gran parte de su grupo encantado con su don de gentes y aparente control de la situación. Aunque pueda parecer un caso de bulling del que desgraciadamente puedan asociarse casos similares, el ejemplo está traído para escenificar lo que sucede en Cataluña y cualquier país en la actualidad o a lo largo de nuestra historia (la palabra de turno) que haya cometido injusticias con la amplia connivencia de la sociedad.

Parece que el apoyo de una población supera las disquisiciones éticas en cualquier discusión. Es por ello que se hace del todo necesario acudir al término comodín capaz de romper lo que el más insigne de los sentidos comunes o senys puedieran argumentar. Els sentiments.

Este ejemplo es Cataluña y los intimidados son todos esos trabajadores, autónomos o empresarios que observando y conociendo casos de corrupción flagrantes y cotidianos, callan (los honrados claro) porque saben que cuando hablen serán tratados como apestados que odian a Cataluña. También son todos esos padres que pretenderían una educación bilingüe o trilingüe para sus hijos por igual y que saben no es posible ni tan solo solicitarla porque dicha petición podría afectar directamente a sus hijos. Entonces, los que tienen medios suficientes hacen como el propio Mas y con total desfachatez llevan a su prole a un colegio privado y los que no pueden sencillamente se aguantan. Porque lo que sí sabemos los catalanes es como serán tratados los que desafían el orden vigente y apelen a la libertad de elección, algo que sale demasiado caro.

Entonces uno se pregunta ¿Qué es querer a Cataluña? ¿Es desear tener en propiedad un pedazo de tierra? Porque los catalanes son personas distintas entre ellas que a buen seguro en algunos casos si tuviéramos delante determinados sujetos, no dudaríamos en despreciar y repudiar. La respuesta es simple: uno quiere lo que tiene proyectado en su mente como algo conciso y cerrado. El proyecto de un país es una entelequia fundamentada en un "copia y pega" de constantes ofrecimientos y glosas a un país utópico y maravilloso del que un malvado actor nos priva malevosamente.

Yo me jugaría todos "mis cuartos" a que si se procediera a realizar un estudio riguroso sobre los sentimientos, es decir: mi hipótesis, el resultado entre los nacionalistas llevaría a explicar un mayor odio hacia España que amor a la que consideran su patria. Y no sólo eso, creo que en años en los que no se solicitaba la independencia y en los que pudo existir una relación menos tensa, la gente catalana tenía en mayor estima a su propia tierra en términos absolutos que ahora, que suele concederse por términos relativos, es decir, en comparación con...

El resultado se describe con dos sencillas palabras que vienen de sentimientos: odio o desapego.

Eso nos lleva a un extremo en el que se sabe de antemano que no existe el diálogo racional en esta cuestión, todo es emocional o trabado por un prisma sentimental del que se ve incapaz de abstraer de la realidad lo que son sus propios apegos generados por un incesante bombardeo mediático en el que te repiten incansablemente que otros son los culpables de que tú estés mal y el nacionalismo o la independencia te liberarían de ese yugo.

Yo que trabajé de joven en un despacho determinado conocí de cerca algunos aspectos de la Administración catalana que me llevaron a conocer la basa d'oli catalana. Igualmente conocí en la universidad de derecho al ejemplo en carne y hueso de ese alumno acosado que es anónimo y que en su día, siendo todo un ingeniero de caminos, puentes y canales, dedicaba parte de su tiempo a estudiar la carrera de leyes para continuar su guerra contra el coloso Jordi Pujol i Soley en un litigio que incluso en alguna ocasión resolvió favorablemente hacia él con el silencio de los medios.

Son tantos y tan variados los casos de "irregularidades" en esta Cataluña que cuando escuchas esas referencias a la querencia te entra una combinación de risa floja unida a una lacerante indignación. Existe un porcentaje relativamente alto de población que sabe o conoce el tráfico de influencias del nacionalismo y sus prohombres. No es un secreto que las noticias de corrupción se silencian por la Vanguardia que por otro laddo acomete sus ataques constantemente contra "Madrid" distrayendo a sus lectores de lo que verdaderamente debería ser un diario catalán: que hable de Cataluña y diga todo. Siempre digo que para saber de Cataluña no hay que comprar la Vanguardia ni ver TV3. Para ser aleccionado sí.

De ese modo uno toma como referencia las noticias que entiende "propias" o " de los suyos" y las que vienen "de fuera" las entiende como "enemigas" o intencionadamente "hostiles" sin importar el mensaje o si el contenido de lo explicado tiene sentido o es cabal. Aquí no existe un diario El Mundo en contra de El País. En Barcelona y en Cataluña se ponen de acuerdo para firmar editoriales conjuntas y darnos a conocer que sólo existe una posición, y quien no coincida debe saber que está al margen de la "normalidad".

Por eso me llamó la atención que por fin de una vez El Mundo destapara la impune corrupción catalana que no tiene eco en los medios catalanes y mucho menos continuidad. La pregunta es ¿Continuará la fiscalización a los impunes o se llegará a algún tipo de acuerdo de bajo fondo para silenciar de nuevo las prácticas de quienes campan a sus anchas? Es de desear que CiU sea controlada igual que cualquier otro partido por los medios y se sepa la manera tan particular que tienen algunos de estimar Catalunya.


lunes, noviembre 12, 2012

"Salvados" de Jordi Évole

Ayer estuve viendo el programa en cuestión y no fue la primera vez. No tengo muy presente su hora de emisión pero las veces que he acertado a dar con éste, he disfrutado bastante con las maneras directas del personaje televisivo.

Vi una emisión doble. El primer programa se titulaba "Dedocracia" y el segundo hablaba de esas grandes inversiones fastuosas y especialmente desproporcionadas en estos tiempos de crisis, centrándose principalmente, como por otro lado era previsible, en los gobiernos regidos por el partido popular.

Sobre el personaje, Jordi Évole y su programa, me gustaría hacer toda una serie de consideraciones, unas positivas y otras negativas.

- Lo primero de todo es que Jordi Évole ha ocupado un lugar en el panorama mediático que no existía y había que cubrir. Ya surgió en el programa de Buenafuente con una acertada denominación: "el follonero" y de ahí hasta evolucionar hasta un tono mucho más serio, aunque enormemente distendido, en el actual "Salvados". Digo ésto porque en España se echan de menos periodistas directos que pregunten e interroguen sobre cuestiones incómodas a los políticos de turno, y no tanto en la tradicional relación de "vasallaje" que por protocolo y oportunidad de volver a entrevistar se suele producir entre algunos mandatarios o políticos y los medios de comunicación. Igualmente, el protagonista de Salvados ha demostrado con creces, al menos en las entrevistas personales, no morderse la lengua con independencia del partido al que pertenezca el político en cuestión. Ese detalle es el que marca la diferencia. Sin duda hemos asistido e a entrevistas "duras" de algunos líderes mediáticos que luego con sus contrincantes partidistas se han convertido en amigables conversaciones con palmaditas en la espalda. Jordi Évole al menos ha sabido buscar un tono ecuánime a la hora de golpear. Puede hacerlo tan fuerte a unos como a otros.

- Otra cosa es el planteamiento o escenario que suele iniciar el programa. En este caso, el partido popular es el gran protagonista del programa y no precisamente a título positivo. Es cierto que gran parte de España está gobernada por dicho partido, pero el peso específico al menos de dos CCAA respecto del total es lo suficientemente relevante como para dar un recorrido compensatorio que trate de equiparar las cosas.

- Igualmente, el programa está planteado como una crítica entre un bando de amigos, recurrentemente de izquierda, con un periodista crítico con la derecha, con un político de la oposición al Pp, con un liberado sindical que se le otorga la opinión no como lo que es en su global, sino como si fuera un profesional sin adscripción ni ideología.

Desde ese punto de partida, posteriormente se realiza el oportuno careo del político, frecuentemente del Pp, que se sitúa como "acusado" y que debe defenderse ante una tendencia previamente dispuesta por Évole y sus "colegas" que colocan a dicho político en una predispuesta actitud defensiva o de culpable que trata de excusarse. Pero ¡Ojo! no critico que se trate a un político como debe hacerse, es decir como un servidor ciudadano al que pedirle cuentas, lo que me parece cuanto menos opinable es la manera de preparar a las personas que van a intervenir como parte de un show en el que el "justiciero" cojea de una pata.

Dicho elemento es el que desvirtúa la aparente ecuanimidad del programa, más por un intento de dejar o dejarse el propio Évole como alguien "imparcial" que sencillamente pregunta por las cosas que no tienen mucha explicación en los tiempos que corren. Y es en ese instante cuando el factor populista recoge el guante por una simplicidad que en lugar de tratar de relacionar causas y efectos, sólo recoge asociar indignación ciudadana y unos culpables servidos en bandeja.

- El descrito es el rasgo fundamental del programa. Recoger el clamor ciudadano de las clases más desfavorecidas otorgándoles un elemento que podría denominarse "el responsable de turno", para ponerlo en evidencia y responsabilizarlo así de los males que ocurren en nuestra sociedad.

El tono desenfadado y dicharachero no hace olvidar que los temas que se tratan son muy serios y que el propio Évole, las más de las veces pregunta honradamente lo que cree desde su posición de izquierda, pero el problema viene cuando equivoca el tino a la hora de escoger a los culpables y hace pagar a justos por pecadores. En eso, el programa sigue su coherencia y cuando recoge un tema, va a por él sin importar las razones que lo envuelven que no suelen considerarse demasiado. El programa se convierte de ese modo en una especie de re-edición de "el follonero" versión "política" con la que ejercer de bálsamo de una audiencia que busca denodadamente culpables a sus males.

- Siendo el leiv motiv tan primario y emocionalmente potente, es muy difícil pedirle una mayor complejidad y en ello radica parte de su éxito. Es cercano y directo y, a fin de cuentas son los políticos de turno quienes decantarán la calidad final de una argumentación en un sentido u otro. Eso es así hasta cierto punto ya que las voces en "off" pueden demoler con unas risas cualquier sesuda argumentación y luego están las conclusiones, que suelen ser tomadas entre "camaradas" ideológicamente cercanos, y que serán inexorablemente en un sentido.

En los dos programas que yo vi ayer por ejemplo, me quedé con ganas de rascar más y que no se quedara en el acicate pueril de la discrecionalidad. Ya el head hunter le advirtió que la cercanía e incluso consanguineidad no debería ser mal vista si adicionalmente iba acompañada de la oportuna preparación, pero eso quedó enterrado por el propósito implacable y gancho principal del programa: la arenga. La lección no puede ser que los "asesores" sean necesariamente "malos" por escogerse a dedo. Esa es la que transmitió "Salvados" abrazando silogismos sencillitos y masticables. Todo es un compendio y el dinero no tiene un nombre escrito como culpable de los males de los demás. Sin duda, ha existido una desproporción en el gasto en nuestro país que debe ser corregida y aprendida, pero atinando la eficacia y no a golpe de hoz y martillo. Curiosamente entre muchos periodistas y grupos mediáticos se escogen a colegas por criterios de afinidad antes que de preparación y de ahí la "casual" concordancia ideológica a la hora de interpretar la actualidad.

En el segundo programa, el anacronismo de una situación tan dispar como la época antes de la crisis y la actual, dejaba a "huevo" el motivo del programa y la crítica fácil. Ahora bien, me sorprendió, o quizás no, que no se preguntara o incidiera sobre el Plan 22 que actualmente desarrolla la capital de una de las CCAA más castigadas de España: Cataluña y esos macro edificios que se están construyendo ante al menos mi perpleja mirada cada vez que paso por ahí, que no la de mi paisano Jordi Évole.

Dicho lo cual, el programa es de un tipo de izquierdas y es esa persona quien lo ha creado o propiciado de modo que creo justo concederle el mérito que le corresponde por nombrarse un intérprete de los "pensamientos del pueblo" a su manera. Yo no miraría su ideología si ésta fuera difícil de detectar, pero es que tampoco la esconde, lo que demuestra coherencia y lucidez y me lleva a confiar que no pertenezca a esos "progres" que pretenden ocupar el espacio de la normalidad con la que juzgar al resto. Luces y sombras pero a fin de cuentas un programa peligroso que es lo suyo si hablamos de "el follonero".




domingo, noviembre 11, 2012

Me acusan de racionalista, ya comprendo.

Hablando con un amigo entre unas copas de vino que con el tiempo (dilatado) se convirtieron en botellas, además de tratar de resolver el mundo, como tendemos a hacer muchas personas en franca ingenuidad y pertinaz orgullo, obtuve un aprendizaje consciente de esos que te hacen caer del guindo, que por otra parte son muy apreciables por cuanto te sirven para resolverte de ese momento en adelante.

Sucede muy a menudo que sobre muchas cosas tenemos un conocimiento velado, inconsciente diría, de situaciones o circunstancias que nos rodean, pero que no nos hemos planteado afrontarlas racionalmente, ya fuera por que otros menesteres ocupaban nuestra cabeza o por simple idoneidad. A veces incluso, como ha sido este el caso, no podría hablar de llegar siquiera a un análisis racional y por eso lo refiero como caer del guindo. Pasa que, una vez has estado departiendo amigablemente y discrepando de igual manera, ya sobrio y aislado en tus pensamientos, de modo espontáneo y sin quererlo, tu cabeza empieza a recordarte conceptos varios en una de esas madrugadas insomnes que de ahí en adelante ya no tendrán remedio.

Siempre he lamentado la falta de sentido común de las personas en general, y he de decir que lo he pensado para mi mismo, sin manifestarlo abiertamente como un pedante que se vanagloria sobre el resto, pero lo he pensado y lo pienso. La cantidad de errores que cometemos las personas llevados por equivocados juicios de valor o predicciones condenadas al fracaso porque no eran más que anhelos o caprichos trazados con un final feliz trazado en la mente imposible de acontecer. Por otro lado, soy consciente de que existe una gran corriente mayoritaria de personas que tienen a gala ese menester: no ser demasiado cuerdo o simplemente actuar primero y pensar después en una especie de justificación o remiendo de exusas anticipadas por meter la pata. Está claro que cada cual se defiende como quiere y puede.

Claro que pintar lo contrario, un mundo de personas que piensan las cosas y las razonan antes de llevarlas a cabo puede venderse fácilmente por sus detractores como un pasquín revolucionario atractivo de afliados carpe diem a jornada completa. El caso es que sobre esta consideración existe una extraordinaria paradoja teórica que deja de serlo cuando se acoplan las piezas de los inexorables procederes humanos.

El mundo se divide por montones de estructuras cerebrales que tienen y tienden a operativas distintas, algo que ya he repetido en otras ocasiones. Eso, y no los propios argumentos dados en una conversación, hacen lógica la discrepancia paralela sobre asuntos de los quehaceres mundanos y divinos. Lo que apunto puede parecer simple, pero es lo suficientemente esclarecedor para apoyar la idea de que entre determinadas personas, la entente y el acuerdo no son posibles en modo alguno. Quizás sí sobre algunas consideraciones que tampoco son baladíes: mismos objetivos, afinidades semejantes, pero enfocadas desde puntos tan dispares que se puede desvirtuar incluso el paradigma final. Por de pronto y por si fuera poco, eso ya anula todas esas teorías utópicas de un mundo hermanado de individuos que libremente (no coaccionados) se dan la mano en pos de una alianza de civilizaciones. Una quimera tan estúpida como inversamente proporcional cobra solidaridad de sus semejantes cuanto mayor es la estulticia.

La paradoja que antes citaba es la de pensar que los sujetos que postulan la espontaneidad de acción y el no temor a errar como gancho en exclusiva llegan a ser mucho más felices que los que ocupan instantes para relacionar causas con posibles efectos. Es cierto que todo el mundo gira alrededor de esa idea, cualquier película, cualquier libro, anuncio publicitario, arquetipo heróico o sencillo líder de masas, vendrán a ser relatado como portadores de una impronta atractiva de adrenalina y riesgo que les lleva al Olimpo del éxito y la felicidad. También es cierto que hablar de personas previsibles y sensatas sería un coñazo difícil de vender. Pero dicho ésto, luego te preguntas sí tantas prohibiciones en un mundo que te vende una manera de ser tan fenomenal no son una clara muestra de desconfianza en lo que a la vez están vendiendo. Por un lado te dicen que te dejes llevar por los sentimientos, que avances con determinación y decidas tu vida sin pensar en las consecuencias de tus decisiones y por otro, el sistema está pertrechado por multas, castigos y amenazas para aquellos que sigan lo que justamente se está vendiendo. Desde luego, si yo tuviera un comercio, preferiría al impulsivo comprador que se deja llevar por tendencias que al analítico tocapelotas que de extenderse arruinaría mi negocio.

Las personas que "piensan" disponen de un elemento fundamental que no existe para los que no lo hacen y "se dejan llevar": alternativa. Una palabra que es prima hermana de "libre albedrío" y que no estoy adoptando en monopolio, pero que sí puedo justificar la enorme diferencia que supone su uso entre un tipo de individuos y otros. 

En un caso, se trata de aplacar una pulsión de placer con una respuesta mecánica que viene motivada por instintos. ¿Quiero riesgo? Me lanzo al vacío; ¿Quiero sexo? Lo tomo; ¿Quiero poder? Lo intento tomar, y así cualesquiera estímulos que deben ser satisfechos a la menor dilación para lograr esa supuesta felicidad que conlleva no preguntarse nada entre medio. 

Es cierto que pintándolo así, sólo hablo de un porcentaje de sujetos muy específicos que pese a ir en constante aumento, no servirá para que la legión de adláteres de la satisfacción del instinto se den por aludidos. Y es ahí donde ya entran el tercio de defensores de la jerga emocional que animan a sacrificar la razón y su hermana la equidad por una especie de Dorado que actuará de bálsamo de sus vidas.

Pero conviene no equivocarse, en mi caso el sentimiento no es objeto de crítica. Yo no predico el Objetivismo. No creo que seamos mejores por desprendernos de un brazo o una pierna y mucho menos del cerebro, por ello elevo a la emoción hasta donde creo merece: a lo más alto, pero no gobernando nuestros actos ni justificándolos cuando te proporciona su "ceguera". La potencia sin control no vale de nada o algo parecido me suena el eslogan.

Ahora bien, he de puntualizar y recordar que todo este rollo viene de una conversación entre pretenciosos contertulios que intentaban resolver el mundo y ello conviene enmarcarlo estrictamente para no salirnos de trazo. Todo este rato he estado refiriéndome, no a jóvenes descerebrados que respiran humo o se colocan interminablemente con dosis de placer de toda índole, vengo a referirme a eruditos, doctores y próceres que dan lecciones al mundo de como debe ser, que te venden a diario como debe girar el mundo y como no debe hacerlo; hablo de políticos y gobernantes con puestos de responsabilidad o profesores de universidad que aleccionan a sus pupilos; hablo de peronas con autoridad mediática conseguida entre afinidades prosaicas y resortes sentimentales como la risa o la compasión. Gente que ha pulsado todo menos lo que debía: la gran mayoría. Gente en resumen, que no entendería este texto y que me tacharía con cualquier calificativo sin perder demasiado al hacerlo.

Porque hablo de personas coherentes e incoherentes. Y a su vez están las que saben de su incoherencia y las que no. Las primeras tenían alternativa y la tienen, las otras no porque su estructura cerebral no les permite serlo. Son las ambiguas, las que apelan a grandilocuencias y al sentimiento para justificar sus dosis cortoplacistas de poder a costa de multitudes solidarias con la ignorancia. Gente que te vende la felicidad resuelta a pegarse de bruces y para colmo criticar a los que la han logrado en justicia. Un mundo regido por el caos, por personas que necesitan parapetarse de mil libros y un gran conocimiento con objeto de escudriñar algo que no aciertan a comprender, pero que te acusan a tí, como si fuera una enfermedad, no ya de racional, sino de racionalista. Ahora comprendo algo más sobre hacer posible lo imposible: soñar lo llaman...y dicen que no hace daño.




miércoles, noviembre 07, 2012

Confirmación oficial del declive de los EEUU

Ya existían signos desde hace años para explicar que la hegemonía de los EEUU estaba empezando a extinguirse. Tanto por motivos internos como por externos, la pujante competencia de los BRICS y de Asia en general, ha estado trasladando los puntos de influencia, que si bien no se puede todavía negar que muchos siguen en manos anglosajonas, parecen explicarse más por movimientos subrepticios que por tradicionales y obsoletas muestras de poder aplastante.

Sobre lo que digo, no hace falta ser un eminente economista o un analista particularmente dotado. Resulta evidente que la diferencia de los EEUU con el resto del mundo se acorta en el plano económico como lo puede hacer el juego de la NBA con el de ligas europeas. La misma China tiene tantos dólares estadounidenses que sólo los intereses recíprocos en un mundo globalizado impiden modificar el concepto de guerra fría con amenaza termonuclear por ataque financiero abierto. La guerra fría real y diaria parece desarrollarse por la vía tecnológica. Ciber ataques, robo de información sobre patentes y demás parafernalia futurista es en la actualidad el anhelo de cualquier país que pretenda retar a los EEUU.

Pero pese a indicios públicos conocidos de tiranteces varias y pujanzas territoriales de países que llevaban siglos en la lontananza, la razón del título de este artículo no se debe a una apreciación global, sino más bien interna y desde la perspectiva del ángulo cerrado que da la distancia europea.

Como todas las mías, ésta es una apreciación excéntrica que por tanto es propia, es decir filtrada por mi persona de la información exterior. Resumiendo: mi opinión.

Hoy Obama ha ganado las elecciones y posiblemente una gran parte de los ciudadanos europeos lo celebren abiertamente, pero no soy yo uno de ellos. En el pulso por la hegemonía del mundo, un punto de vista que entienda mínimamente realista y amplio, debería preferir que el cetro lo ostente un país de corte "occidental". Un país con costumbres, derechos, sistema político y economía similar al que nos hemos otorgado los europeos, porque entre la similitud aparecen las afinidades y desde esas afinidades comienzan las asociaciones que llevan a las ententes. El mundo que denominamos "occidental" tiene en común más o menos esas características y pretendiéndolo o no, en un mundo globalizado los más afines son los que se parecen más entre los distintos.

Algunos pueden caer en la paradoja de pensar que precisamente Obama lleva a EEUU a parecerse todavía más a Europa. De hecho pienso que su pretensión es esa en algunos ámbitos, pero precisamente esa intención es la razón que yo creo más poderosa para pensar que el declive de la primera potencia mundial ya ha dado su pistoletazo de salida oficial.

Este análisis no tiene en cuenta tanto la situación de los propios estadounidenses, aunque por extensión así sea, como la influencia geopolítica que tendrá para España y por tanto Europa, la pérdida progresiva de poder e influencia de la mayor potencia económica y militar del mundo.

Las primeras elecciones de Obama marcaron un hito en la historia de los EEUU porque no había pasado tanto tiempo desde que la segregación racial era considerada normal y muchos servicios públicos y privados mantenían una línea separada en función del color de la piel. El impacto que supuso un candidato de raza negra con carisma y don de gentes, locuaz y decidido a gobernar, le llevó a ocupar el sillón de la Casa Blanca. Obviamente no sólo por eso, pero el hito se explicaba más por lo evidente, que por la política de fondo que arrastraba el equipo de Obama en su cerebro. Creo que podría decirse que el hecho de ser un candidato de raza negra, hizo pensar, muchas veces de manera inconsciente, a muchos estadounidenses que habiéndose quebrado una barrera histórica, podrían derribarse muchas más que habían soportado férreas tradiciones en el país norteamericano. No en vano, Obama es una consecuencia.

Y aquí llegamos a uno de los quids de la cuestión: la información.

Obama ha sido posible gracias a la información. Compuesta ésta de conocimiento y formación y que lleva a las personas a modificar sus conductas. Ignorantes o no de tal circunstancia, el mundo da vuelcos cada año que pasa a una velocidad cifrable en siglos si lo comparamos con otras épocas. Pero esa información que es aparentemente beneficiosa conlleva unas servidumbres que no se suelen analizar por estorbar el pretendido fin que es un anhelo a veces incluso caprichoso por disponer el ser humano moderno de demasiadas opciones para escoger y sutiles influencias dispuestas a "orientarnos" en la elección.

La información viene a ser un elemento fundamental, no tanto porque hayan cambiado las aspiraciones de las élites por lograr poder e influencia, que no lo han hecho, sino precisamente porque las nuevas tecnologías han posibilitado unas capacidades de manipulación e influencia antes jamás soñadas y que implican una modelación, maleabilidad y capacidad de cambio en la población, tanto cuantitativa como cualitativamente exponenciales, con las que avanzar en tiempo cambios abruptos de una sociedad. Antes la información podía entenderse como asimilable de modo más consciente ya que requería de hechos evidentes y voluntarios como encender la televisión, la radio o comprar un periódico. Ahora, sencillamente ya a quien tenga un móvil con internet o en su casa o trabajo, puede ser torpedeado con las fabulosas herramientas de comunicación de masas que encadenan subordinados implicados en la labor de co-información. Yo mismo estoy en este instante escribiendo en un blog. Mantenerse aislado hace unos años requería de una labor de sencilla omisión, hacerlo en la actualidad requiere una acción decidida a evitar la información que te acucia en espacios cotidianos. Partiendo de esa tesitura que ha cambiado, habría que determinar si la tendencia ideológica de los EEUU ha cambiado igualmente, pero existe un factor nuevo que tiene que ver precisamente con la información y el modo en el que se recibe y por ende en la ideología de los estadounidenses. La tecnología y más concretamente internet ha roto una de las barreras antológicas de los EEUU: su endogamia informativa.

Estoy sentando puntos importantes que a mi parecer están conduciendo a los EEUU a un declive progresivo e imparable. Resumiendo:

Vienen a confluir una serie de elementos en los EEUU que propiciarán la pérdida de la hegemonía mundial:

- Obama.
- La información y su tratamiento global.

Cada razón no es por sí sola una razón de peso. Unas son causas y otras consecuencias. De hecho Obama es una consecuencia indirecta de la primera pero existe muchas otras. Por ejemplo:

- La inmigración hispana.

EEUU es un país de emigrantes. Personas todas venidas de otros países en busca de oportunidades con que labrarse un porvenir. Ese país es un ejemplo vivo de multiculturalidad y quizás ese hecho es el que merme su autoridad a la hora de pretender un cierre de fronteras a la inmigración. Mantener un bloqueo a la llegada de más personas en busca de algo mejor de lo que ofrecen sus puntos de origen es un argumento difícil de sustentar por cualquiera que pretenda un mínimo de popularidad y mucho más cuando adviertes que la población estadounidense ha manifestado un aumento particularmente de un grupo que empieza a tener un fuerte peso electoral: el voto hispano.

Sólo entre el año 2000 al 2010 la población hispana de los EEUU ha aumentado en más de quince milllones de personas, lo que significa que de los poco más de veintisiete millones de habitantes que ha crecido EEUU en ese decenio, más de la mitad son de origen principalmente mejicano, puertoriqueño y cubano. Entre éstos, casi unas tres cuartas partes reportaron ser de origen mejicano. Se puede afirmar por tanto que la influencia del votante hispanoamericano en unas elecciones parece ser cada vez mayor y que siguiendo proporcionalmente el ratio de crecimiento sostenido de esos diez años, podría sostenerse, aceptando las objeciones que cualquiera decida plantear, que a un millón y medio de crecimiento por año multiplicado por cuatro, hablamos de seis millones de nuevos pobladores no especialmente caracterizados por un poder adquisitivo alto y con más posibilidades de optar por políticas socialdemócratas que liberales. Desde ese prisma, se podría apoyar que son los cubanos los más proclives a un perfil republicano, pero vamos a estipular que los isleños son todos republicanos y que de esos 6 millones, las tres cuartas partes son de origen mejicano y añadamos igualmente puertoriqueño, unos cuatro millones y medio. Bien. Dudo que disponiendo de la capacidad de optar, los nuevos ciudadanos estadounidenses prefieran el antiguo paradigma de competitividad y liberalismo tradicional a una alfombra grande y roja tendida de bienes públicos que presentan la sanidad y otras características similares a la vieja Europa con la que congraciarse con el voto de los más desfavorecidos.

Concluyendo en este apartado: EEUU está siendo asimilada políticamente por el votante hispano, no tanto por su peso específico general (que empieza a hacerse bien patente) sino por configurarse como horquilla fundamental con la que decantar el peso de una elección presidencial. Acepto como he dicho las objeciones, pero es innegable la influencia de este grupo a la hora de determinar las posibilidades de los candidatos.

Hay que poner en valor que los dos factores que he citado como razones que influencian el declive de los EEUU tienen un elemento en común: apertura hacia el exterior. Tanto en la información que ya no es exclusivamente interna, sino que tiene el alcance global que cualquier estadounidense desee, como en la obligada mirada hacia fuera que supone que una gran parte de la población tiene raíces e incluso ramas en latino américa.

Cierto que "apertura hacia el exterior" suena bien y vendería como eslogan político, pero es precisamente lo que está llevando a los EEUU a ser lo que no ha sido ni en su más tierna infancia y a constituirse en un gigantesco enclave de acogida de culturas y mini poblaciones sin un criterio común claro y definido. Desde siempre, la bandera de los EEUU ha sido (metafórica y literalmente hablando) la aglutinadora de todas las nacionalidades que llegaban de fuera, y eso por un único motivo: la asimilación. El deseo de ser estadounidense y participar de ese sueño vendible y vendido durante tantos decenios ha sido una marca registrada más que pregonaba esfuerzo y superación para triunfar. Algo que justamente venía a constituirse en la espina dorsal de un país que tenía en el liberalismo y la importancia del individuo, su eje vertebrador e inspirador que daba esencia a la propia formación como patria. Porque con independencia de que a uno le agrade el american way of life o lo deteste, éste era claro, vendible y definitorio de un país que llegó a erigirse en la primera potencia mundial durante ya más de un siglo. Eso está cambiando.

Claro que en la actualidad siguen existiendo iconos eminentes de la cultura estadounidense, pero ya no son exclusivos y homogéneos. Ahora uno puede recibir influencias de muchas fuentes que antes no existían o en caso de hacerlo, quedaban dispuestas como extravagantes maneras de salirse de la normalidad, sino incluso de ser anti patriotas. El ratio de películas "grandilocuentes" cargadas de parafernalia patriótica que antes eran corrientes y deseadas, en la actualidad deben disimularse por obras más complejas en que los héroes de turno deben tratar de identificarse con el público con mil sensibilidades distintas e incluso en muchas de estas películas, pueden existir y existen veladas críticas al sistema o manifiestos ideológicos evidentes.

En los desproporcionados y derrochadores años 80 se alcanzó el zénit de la cultura y poderío norteamericano y desde uno de esos días, la balanza empezó a ceder hacia abajo ligeramente hasta hallarse a día de hoy en caída libre. Hablo de una tendencia en un proceso, los EEUU siguen siendo una potencia colosal, sobretodo en el apartado militar y geoestratégico además de una de las puntas de lanza de I+D, pero ha dejado de ser intocable y desde dentro, como si de un caballo de Troya fuera, están empezando a variarse hábitos que han sido pilares fundamentales de una sociedad, mejor o peor, pero la que era.

La europeización de los EEUU no es más que el avance de la socialdemocracia y la idea de un estado más implicado con el ciudadano y no a la inversa. Antes los ciudadanos se planteaban qué podían hacer por su país y lo hacían, ahora los votos se consiguen diciendo (sea verdad o mentira) como el Estado puede ayudar a los ciudadanos sin que éstos muchas veces se pregunten si es factible hacerlo. Perder esa filosofía que encarna sin ir más lejos Clint Eastwood, es dejar de ser los EEUU que han llegado a ser lo que han sido y aceptar unas reglas de juego distintas marcadas por fuerzas de influencia globales a las que las nuevas tecnologías y la ferviente creencia en la libertad de expresión impiden que se les ponga coto. Sólo el mero hecho de que exista una fisura en ese compromiso implícitamente patriótico en ese país, muestra un indicio de ariete disgregador que ya no da razones a todos los estadounidensese por igual a sentirse parte de un todo que se vendía grande y poderoso. El simbolismo y la parafernalia deben ser muy superiores a todo lo demás para erigirse en fuente total y en muchos territorios, el simbolismo patriótico no es más que un recuerdo de películas pasadas de moda justamente contrarias a lo que pregonan ahora sus actores y actrices más carismáticos, principalmente implicados en causas de izquierda. La tendencia global ha llegado a los EEUU y su presión se vislumbra en medios de todo tipo, unos actuando de eco y otros tratando de resistir su imparable empuje.

Puede que EEUU fuera y sea un país de excesos, pero se sabía que era y cómo era. En la actualidad eso ya no es igual y puede que a muchos les suene a victoria, lo que ignoran es que lo peor de ese país sería mucho mejor de lo que puede significar ceder el cetro de primera potencia a según qué otros países.


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