martes, diciembre 31, 2013

Aborto y socialismo

No se puede caer en la manipulación asociativa socialista. Por Dios, cómo va a ir unida la defensa a la mujer con el aborto. No existe una correlación entre los dos términos aunque lo repitan los socialistas una y mil veces y lo interioricen sus seguidores. Toda la terminología socialista enfatiza el plano sentimental negativo y carece de lógica, por ejemplo: contrapone no aborto y libertad además de establecer que un feto es parte del cuerpo de una mujer. Ambos constructos no son ideológicos puesto que carecen de entidad. La libertad para acabar, interrumpir, liquidar, cercenar, cortar, destruir, limitar, borrar una vida no es tal libertad. Cuando existe una disyuntiva, debe ser por razones de gran entidad por cuanto el dilema produce la colisión de dos principios, pero hablar de libertad dando como un derecho la posibilidad de quitarse un problema de encima del que en numerosos y probados casos, el motivo es un desliz sexual, pasa a convertirse en una atrocidad de la que imagino que muchas personas evitan analizar con objeto de no implicarse emocionalmente y que resulte fácil el empleo del eufemismo: "interrupción del embarazo". Por otro lado, no se puede establecer como un argumento algo y su contrario, es decir, defender que el feto concierne a la mujer porque es parte de su cuerpo por tanto entenderíamos que existe libertad para mutilarse indiscriminadamente y el hecho de que miles de mujeres lo hicieran muy probablemente nos llevaría a la regulación de sus términos para la verdadera defensa de su integridad. Pero es que un feto no es parte de un cuerpo, es un depósito con previsión conocida y cognoscible de autonomía en cuanto la mujer no efectúe cualquier acción u omisión encaminada a dañarlo. Para defender el aborto resulta inexorable un proceso de insensibilización sobre sus términos reales que sirva para distraer el hecho subyugándolo a unos conceptos etéreos y falsos, cargados como siempre de falso simbolismo y que sin duda son uno de los máximos ejemplos de la sinrazón humana. Sólo para determinadas personas es comprensible que se defienda la disyuntiva ante dos principios de entidad y en esos casos apoyo la autonomía moral, pero frivolizar con la vida de semejante modo por una falsa libertad asociada a la mujer es el peor insulto que se puede hacer sobre el género humano.

martes, diciembre 17, 2013

"Bomitar"

Lo que voy a explicar es verídico, me ha sucedido este mediodía en la hora de la comida, estaba con mi mujer en un restaurante en El Masnou, provincia de Barcelona, y al lado nuestro se han sentado tres mujeres y un hombre que charlaban amigablemente. Parece que salían del trabajo y tras unas pocas palabras sin pretenderlo hemos averiguado que eran profesores de un colegio de la zona. Dado que era una de esas terrazas cubiertas en las que los responsables colocan una de esas torres de butano para calentar, las dos mesas estaban muy próximas y recogidas.

Los docentes hablaban una mezcla de catalán y castellano, vamos que iban alternando los idiomas con naturalidad y eso no le ha parecido bien a una de las componentes que les ha interpelado retóricamente.-  Per qué parleu castellà? - ¿Por qué habláis castellano? A lo que han contestado que les resultaba indistinto y que se expresaban en los dos idiomas y así han continuado la charla. Algo curioso ya que luego, justamente la chica que les ha llamado la atención ha mencionado una anécdota en su clase de castellano. Pero lo llamativo ha sucedido después cuando de nuevo esta persona ha interrumpido para preguntar si la palabra vomitar iba con b, bueno pues la respuesta del hombre que tenía en frente ha sido afirmativa y todos han concedido con su silencio la palabra como buena. Unos minutos más tarde, tras dar uso de internet vía móvil, la mujer en cuestión ha corregido diciendo la palabra correctamente como si hubiera dado con un vocablo complejo.

Eran profesores. Que cada cual saque sus conclusiones.

sábado, diciembre 14, 2013

La estrategia de "baja intensidad" contra el nacionalismo

Si uno atiende a los debates radiofónicos y televisivos que ha suscitado la proclama independentista de Mas se dará cuenta de que, entre "los enemigos de Cataluña" (o entiéndase adecuadamente del nacionalismo catalán), existen posturas distintas: aquellos como el Gobierno y un sector mediático que defienden una baja intensidad de declaraciones para no dar argumentos victimistas al nacionalismo; y otro grupo que pide acción y respuesta a las declaraciones altisonantes o incluso alejadas del Derecho que día tras día anuncia el nacionalismo.

Siempre desde razones lógicas debemos aceptar que cada posición conlleva o puede conllevar unos potenciales efectos. Me voy a centrar en en análisis de una estrategia de baja intensidad que es la que actualmente se conduce desde el Gobierno de España.

Consecuencias de no producir respuesta proporcional al desafío secesionista:

1) La sensación de avance, dominio e impunidad del nacionalismo y sus huéstes es mayor. La moral del endogrupo nacionalista se retroalimenta favorablemente porque percibe materialmente una sensación de avance sin coto.

2) Por el contrario, la percepción de ese avance, dominio e impunidad del nacionalismo produce en los grupos no nacionalistas catalanes una grave afectación a su moral por verse desprotegidos y en minoría.

3) De no existir grupos consolidados de catalanes no nacionalistas o una respuesta proporcional al nacionalismo acorde desde tierra catalana, cabe el riesgo de una cierta anarquía en la visión de respuesta y discrepancia y con ello la posible aparición de radicalismos que autónomamente den salida violenta a su desorientación.

4) La moderación sostenida que tiene una motivación forzada, es decir de contención, puede coadyuvar a una escalada de tensión si no consigue los objetivos propuestos entre quienes deben transigir en todo. Si el nacionalismo, lejos de relajar su actitud, trata al contrario como un rival de alta intensidad, llegará un momento de dudas y tensión entre el no nacionalismo que puede conducir a desenlaces más extremos.

5) También es posible que entre una parte de los catalanes no nacionalistas llegue a extenderse la resignación y la impotencia. Una indefensión aprendida resultado de muchos años de incapacidad o una muestra ostensible de mínima reacción contra el poder nacionalista operante.

6) El nacionalismo recibe un evidente refuerzo positivo al ver que su estrategia es válida. El argumento que justamente emplea el sector de baja intensidad es el que el nacionalismo pretende lograr mediante el uso maniqueo de las declaraciones y el control total de los medios que filtra toda noticia del exterior.

7) Justamente por el filtro de los medios de comunicación nacionalistas (que son los de la Editorial conjunta: el 100%) las respuestas de baja intensidad del Gobierno o las Instituciones se trasladan a la población catalana como de alta intensidad, de manera que se elimina el propósito u objetivo de la baja intensidad doblemente.

8) Habituación de un sector de la sociedad a transigir en las proclamas nacionalistas. La no respuesta proporcional al secesionismo puede producir en la población una idea de aceptación como "normal" de determinadas actitudes.

9) La desafección intencionada de los poderes nacionalistas con el resto de España propicia la desafección del resto de España con Cataluña. A medida que la pasividad o la respuesta de baja intensidad es la dominante, crecen los no catalanes que, habida cuenta de la escalada de agravios públicos contra España, (como por ejemplo el Simposio de España contra Cataluña) tienden a defender que Cataluña se separe o a hacer boicot de sus productos.

10) El riesgo fundamental de una política de baja intensidad podría llevar al error de pensar que la estrategia debe dirigirse exclusivamente a tratar con los representantes políticos del nacionalismo, cuando es precisamente con éstos y la población con quien deben adoptarse las estrategias. El nacionalismo ha modelado y formado a la sociedad catalana a base de sus medios y un doble discurso en Madrid y en Cataluña. Tratar únicamente con la representación política nacionalista a estas alturas es prácticamente papel mojado una vez las nuevas generaciones han sido esculpidas bajo patrones emotivos de desafección con España y una exaltación histórica basada en la ficción.

La actual estrategia gubernamental ante el órdago nacionalista tiene demasiados inconvenientes para ser tomada incluso como una iniciativa activa con un objetivo definido, más bien se enmarca en un laisser faire centrado en la distracción de conflicto por evitación u omisión que asigna unos resultados más por deseo que por proyección lógica.

Un Estado y su aparato, tiene muchos recursos disponibles para hacer frente a desafíos de la magnitud del secesionista catalán. Un potencial enorme que sólo es aprovechable si existe voluntad, objetivos claros y cierta enjundia. En España sin embargo topamos con una impronta cultural, desgraciadamente que tiende a ser simplista, que viene afectando demasiado el tono ideológico y conductual hasta condicionar las políticas con independencia de que sean beneficiosas. Un riesgo muy elevado de populismo activable bajo premisas sencillas tipo "España nos roba" o "Derecho a decidir". Algo de lo que se están aprovechando inmensamente las doctrinas ideológico políticas centradas en el recurso sentimental. Sería interesante fijarse en las estrategias de información llevadas a cabo en otros territorios y en otras épocas en historia comparada. Así, en un caso tan delicado como el que amenaza la integridad de España, hay que evitar a toda costa el estigma atávico tanto quijotesco como estoico y centrar los recursos publicitarios e informativos preferiblemente en el estudio y aplicación de modos anglosajones e incluso catalanes tan sumamente efectivos en la propaganda de masas. El sistema de mera confrontación, aunque sea mediática, sólo conduce a desafíos con resultados imprevisibles de manifestación de fuerza en tanto permanece el inmovilismo grupal por ambos bandos, por ello hay que copiar y reelaborar las maniobras nacionalistas centradas en la combinación de varios frentes informativos junto a la activación del factor emocional. El plano informativo debe rehuir de la habituación repitiendo consignas ya descartadas por el nacionalismo y adoptar argumentos no esgrimidos con anterioridad dirigidos a crear disonancias cognitivas en los ciudadanos objetivo.

Se debe tomar la iniciativa y no dejarla al nacionalismo, de modo que la ley debe ser cumplida y obligar a ser cumplida sin mácula o excepción, para ello hubiera sido importante no favorecer la sensación que tiene la ciudadanía de impunidad de los políticos o dirigentes en Cajas o Bancos, pero incluso en ausencia de esa equidad, dado que el frente nacionalista puede tomarse como aparte del resto, se debería ser proactivo con todo lo que no sea acorde a derecho, desde una bandera en un edificio institucional hasta manifestaciones instigadoras de odio. Con ello, favoreceríamos que el sector no nacionalista pudiera adoptar una homogeneidad en Cataluña y conferirle la fuerza moral, ética y social que en la actualidad carece. La intensidad de respuesta debe ser equitativamente proporcional al desafío perpetrado y la activación de recursos, total.

Una estrategia activa obliga sin duda a un esfuerzo neuronal y de recursos cognoscitivos muy superior equivalente cuanto menos a la hoja de ruta planeada y ejecutada magistralmente por el nacionalismo durante más de tres décadas. Creo que no es mucho pedir ante el desafío que tenemos en frente. La razón o tener razón no vale para nada sin acción. Se avisó de que ésto ocurriría y muchos bromearon y ningunearon el pronóstico cierto que sucede hoy en día; parte de aquellos lo hacían por negligencia y otra por aviesa voluntad. Ya no debería perderse el tiempo en esperar la resolución de ambos, no es admisible la repeticición de esa historia pese a que los negligentes o los aviesos opinen coherentemente lo contrario.