miércoles, agosto 13, 2014

La manipulación no se desmonta fácilmente

La mayoría de la gente que está por la labor de la independencia de Cataluña centra la motivación de su lucha en conceptos relativamente sencillos que siempre son los que acaban calando entre la población con mayor facilidad. Aunque las políticas de comunicación nacionalistas han sido y son profusas, continuadas, más simples y más complejas, subliminales unas, evidentes otras, las personas suelen necesitar ver resumidos sus argumentos en razones fundamentales que dicho bando entiende "de justicia", algo así como "su verdad". Esos pilares argumentales pueden verse más o menos complementados por razones adicionales en función del individuo, pero en líneas generales se conforman como el núcleo cohesionador que abarca a un mayor espectro de población de ese endogrupo.

Estos núcleos no suelen ser conceptos cerrados o taxativos, ya que para que favorezcan una adhesión necesitan disponer de un significado propio, sea un silogismo, sea una inferencia, sea el tipo de razonamiento que sea. La característica fundamental del citado núcleo es que actúan en grupos que han alcanzado un grado avanzado de cohesión y homogeneidad. Cada eslogan que se nutre de una base argumental, sea más simple o más compleja, tendrá más probabilidades de éxito cuando el poso informativo de normalidad favorezca una adhesión, por ejemplo si se hubiera utilizado 15 años antes el "España nos roba", el eslogan tenía todas las bazas para ser un fracaso. La población debe seguir un proceso, una hoja de ruta en la admisión de la información para que, una vez haya calado una parte, se pueda avanzar hacia la siguiente. Si se dan pasos demasiado adelantados, puede recibirse una respuesta contraproducente de rechazo de la población por hallarse ésta "tierna". Viene a ser como si una persona indignada en una cola por un mal servicio en su caso particular, empezara a gritar esperando la adhesión de todo el grupo. Lo lógico sería que los demás miraran a la persona con extrañeza e incluso con cierto rechazo, si bien podría encontrar el apoyo de algún individuo que se encontrara en un situación similar y estuviera dispuesto a montar una trifulca. Otra cosa es que se publicara, con razón o sin ella, que el local ofrece un servicio injusto y la gente asumiera que eso es normal y cierto; a partir de ese momento cualquier individuo advertido por el medio de comunicación dispondría de menor paciencia y una predisposición a la aversión por el negocio ante el menor error. Todo ello siempre con independencia de lo que hiciera el negocio. Aunque ofreciera un servicio paralelo o similar al resto de negocios, una política de comunicación negativa podría significar una maldición para el mismo en su debido momento. La información es poder, pero deben escogerse los tiempos para convencer a la población y no "quemarla".

Como ya he escrito en otros comentarios, la omisión y la incompetencia de los diversos gobiernos de España (y sus oposiciones) ante las políticas de comunicación del nacionalismo catalán, tanto a través de medios públicos y privados como por educación, han llevado a que el nacionalismo haya alcanzado ese estadio avanzado de informaciòn homogénea en el que los núcleos cohesionadores pueden calar con gran facilidad y se consolidan como un pilar básico de todos los argumentos que con el tiempo y en las diversas etapas se han ido impregnando en la población.

Un ejemplo de argumento recurrente "inerte" que es taxativo y no cala entre la población manipulada es disponer la Constitución española. El argumento es en lógica válido porque por sí solo zanja la polémica en un plano puramente formal, pero cuando estamos hablando de manipulación de masas, la formalidad o incluso la verdad no cuentan, lo importante es que las razones de un grupo o de una parte se configuren en "la verdad" de todos ellos, lo sea o no. De hecho, en el momento que se repiten varias veces el argumento inerte, los nacionalistas dan por descontado ese argumento y lo desarbolan con cualquier referencia que para su grupo sea válida. Sucede algo parecido cuando se citan logros del propio partido como una cantinela o acusaciones que, a fuerza de repetirlas dejan de producir efecto. Algo que es muy recurrente en cierto partido nacional que se caracteriza por sus malas dotes de comunicación.

Hay que recordar que estoy hablando de comunicación hacia grupos cohesionados y homogéneos en torno a una creencia (su verdad) que es la contraria a la que se supone defendemos. Por ese motivo, una estrategia de comunicación que intenta desarbolar en lo posible un proceso que viene de tiempo, debe contar con que: es muy difícil de revertir, exige contrarrestar continuamente la información, se busca una grieta en el grupo objetivo que pueda contagiar a una parte o debilitar la cohesión. Lo que es seguro es que una mala política de comunicación (o nula) que trata de contrarrestar a otra ya bien articulada y con un estadio avanzado, no sólo no ayuda, sino que por el contrario refuerza la confianza del endogrupo cohesionado.

Las malas o nulas políticas de comunicación, que son las que suelen contrarrestar en la actualidad la mayoría de información contra el nacionalismo pecan de un fallo capital, nunca se sitúan en la posición del "otro", de modo que por ello recurren a sus propias verdades sin entrar a desmontar las del otro grupo. En una buena política de comunicación que pretenda alcanzar al mayor número de personas posible resulta imprescindible ponerse en la posición de los ciudadanos objetivo proporcionándoles la idea de que existe una sensibilidad cierta sobre sus inquietudes en vez de otra que pretende simplemente imponer una verdad, con independencia de que sea una verdad objetiva. El endogrupo homogéneo se supone que ya lleva años erigiéndose en defensor de las inquietudes de los ciudadanos a los que pretende captar y ha podido introducir exigencias o clamores (a terceros o un enemigo objetivo) en los ciudadanos que pueden haber interiorizado como propios. Así, si una política continuada de comunicación te advierte sobre otro grupo que tiene poco que ver contigo y que se está aprovechando de tí al tiempo que se emplean recursos simbólicos y emocionales de afinidad, sólo es cuestión de tiempo esperar la adhesión de los que no tolerarán ser mal tratados y en esa línea han sido "advertidos".

Y es en este momento que nos encontramos actualmente, ante una Cataluña "oficial" en la que el significado de catalanidad se asocia indisolublemente con una serie de conceptos, unos taxativos (e inertes) y otros núcleos cohesionadores: la catalanidad correlaciona inversamente con la españolidad, España lleva mucho tiempo aprovechándose de Cataluña (incluso robando); la historia de Cataluña es la de un continuo desencuentro con España; el catalán (cultura y lengua) está en peligro; la población debe decidir libremente sobre su voluntad; las leyes no pueden ser un cortapisas a la voluntad de un pueblo; Cataluña podría pasar dificultades tras una secesión pero saldría adelante; la voluntad de independencia es pacífica y democrática; la decisión de independencia se fundamenta en la voluntad libre de los ciudadanos de Cataluña; Cataluña es un hecho diferencial, ni mejor ni peor; promover un referéndum es una manera democrática de plasmar la voluntad de un pueblo, Cataluña es un pueblo o nación y España otro/a que la oprime.

Cualquier nacionalista - independentista tipo en la actualidad tiene interiorizadas estas ideas o su mayor parte. Si hiciéramos un retroceso paulatino de nuestra historia democrática, dichas afirmaciones irían abarcando a un espectro más reducido de población, pero como la memoria humana suele buscar fortalecer la coherencia de lo que defiende en el presente, con independencia de que sea o no cierto, es probable que mucha gente que no defendiera objetivamente esas ideas años atrás, podría afirmar incluso con vehemencia, que lleva muchos años de una manera u otra apoyando la idea básica. Es por ello que incluso en ese frente la cosa está complicada.

Para evitar la homogeneización de una población, y más cuando está por medio la idea de un enemigo objetivo que actúa de opresor, sin duda lo mejor es empezar lo antes posible a poner en cuestión las estrategias de los actores principales, pero eso ya no es posible en un determinado punto y por tanto hay que dirigirse a políticas de información que busquen generar grietas en los eslabones menos radicales. De hecho, una estrategia interesante podría centrarse en desmoronar las afirmaciones con razonamientos trazados objetivamente que no se constituyan como un arma o una réplica. Algunas de estas cosas vienen haciéndose al explicar la historia realmente como fue, pero conviene no hacerlo "tirándola a la cara" como podría hacer el nacionalismo que ansía levantar la sentimentalidad, sino como información contrastada y seria ofrecida con naturalidad. También hay que buscar órdagos igualmente potentes como los que ofrece el nacionalismo sin temer represalias, dado que el sector radical, que cada vez va en mayor aumento, juzgará por igual una acción moderada que otra más resolutiva. (No obstante también hay que contar con los tiempos y no anticiparse demasiado en según qué frentes) Por ello, junto a una continua política de comunicación que debe desmentir las afirmaciones antes descritas incluso en un plano psicológico apoyado con datos objetivos, debe buscarse el cumplimiento de lo que es una referencia y se supone que se defiende, es decir, acabar con los ataques a España y sus símbolos y hacer cumplir la ley en todo lo que a ella concierne, retirar los símbolos independentistas allá donde ocupen espacios para todas las sensibilidades y situar las muestras ostentosas de independentismo en minoría, eso sí, siempre explicando puntillosamente los motivos de la ley y democracia que avalan, junto a una comunicación constante tanto que desmienta lo antes referido como que eleve motivaciones sobre todo lo positivo que se puede conseguir. Ello no convencerá ni un ápice a los radicales que ya lo eran muchos años antes, pero servirá para los sectores moderados que se preocupan por la integridad del sistema. Quizás el mayor riesgo o el descuido más importante en una réplica adecuada de manipulación de masas se centra en la infancia y juventud, que con la impulsividad propia de la lozanía, suele coadyuvar a que se constituya en la soldadesca perfecta. Es por tanto imprescindible terminar con una educación nacionalista que ofrece en sus planes de estudios a la vista de todos, una visión de todo lo antes explicado: una Cataluña ajena a España en la actualidad y a lo largo de la historia. A buen seguro, todo llevaría a manifestaciones multitudinarias de padres y jóvenes acusando al gobierno de opresor y autoritario, pero permanecer inmóvil garantiza de facto la independencia de Cataluña en un plazo no superior a 20 años.

He realizado un improvisado croquis de la situación catalana en base a las políticas de comunicación (que Pujol consideraba fundamentales en su "proyecto nacional catalán"). Creo que como mínimo debe plantearse ya una estrategia seria y decidida en contra de la "inteligencia nacionalista" de comunicación y formación de masas, lo contrario nos aboca a la mera confrontación que puedo decir que a día de hoy resulta ineludible: el "conflicto" que decía Mas. Es absolutamente capital asumir que existen muchos catalanes que necesitan ser defendidos contra el nacionalismo, pero también que muchos nacionalistas son catalanes y españoles que creen buscar lo mejor para ellos y sus familias, algo que analizando las políticas de comunicación y de educación de los sucesivos gobiernos catalanes, lleva a entender lógico que así sean. No podemos reducir la estrategia en dos bandos con una verdad por medio, es más complejo y por ello, quien tome las riendas de dicha estrategia debe ser capaz de rodearse de gente hábil y no temblar a la hora de tomar decisiones. En cierto modo, el nacionalismo declaró la guerra a España hace muchos años con un plan perpetrado por Jordi Pujol i Soley. Lo que sucede ahora no es más que la consecuencia de tal causalidad y precisamente por demostrar efectiva la causa-efecto, hay que continuar rigiéndose por ese patrón y llevar la iniciativa contra los atacantes que se dicen víctimas por Cataluña y por España. Yo no encuentro un lugar mejor que Cataluña para vivir, la gente es increíble y sí, es cierto que es diferente al resto de lugares de España, pero ello es razón de orgullo para un español porque justamente pone en evidencia la falaz idea de opresión y la contrapone con el pluralismo cierto que ha llegado a ser tal que unos cuantos se han aprovechado del mismo para abusar de esa libertad y provocar su propia cruzada expidiendo permisos de propiedad sobre la tierra de todos.

  

domingo, agosto 10, 2014

Primero sentir, luego pensar.



Los argumentos del independentismo son comunes en todos sus seguidores, como si de eslogans se trataran. De hecho son silogismos, el método más empleado en la comunicación de masas. Si en la democracia se vota y los independentistas piden votar, dicha demanda es democrática. Así establecen que el eje de la democracia es únicamente el voto con independencia de las leyes que lo soporten. Algo similar a esos grupos anarquistas o asamblearios que sobre cualquier ocurrencia de alguien del grupo, con independencia de su beneficio o perjuicio para el global, deciden elevar una votación. Ello tiene una lógica interesante, pues confiere a los partícipes la ilusión de que están decidiendo y tienen capacidad para hacerlo. Pueden llegar incluso a creer que surge de su iniciativa y que no existe nada detrás que lo haya programado, pero en la historia el sistema está manido muy especialmente, no para crear nuevos regímenes, sino para destrozar los vigentes, los problemas suelen aparecer tras el golpe de estado (dado que se han usurpado unas prerrogativas inexistentes en la legislación de dicho estado). Es a partir de ese momento que la cohesión en torno al enemigo objetivo empieza a hacerse añicos cuando deben ponerse de acuerdo las diversas facciones de radicalismo muy dispar en la constitución de un nuevo régimen. Alguien de CiU o conservador, tiene muy poco que ver con ERC y el resto de partidos como CUP o IC. Una república independiente catalana idealizada será lo que el cerebro de un seguidor decida que sea, pero una simulación mínimamente rigurosa supondría una pesadilla para las clases productoras ante el auge de la izquierda independentista. Es posible que comenzara el “sacrificio” (porque costaría mucho, mucho dinero una Cataluña independiente) para quienes desde su opulenta casa hacen ondear su estelada recreando fantasías interiorizadas consecuencia de montones de propaganda y formación de toda índole que han hecho normal desear la independencia de Cataluña. Un cambio tan radical en tan poco especio de tiempo es imposible de llevar a cabo si no es con una homogeneización de medios muy potente, lo que Pujol justificaba como “eina de comunicación de masses per el projecte nacional”. Algo tangible y planeado, nada de meras discrepancias entre Madrid y Cataluña espontáneamente surgidas. Antes de ofenderse por ser susceptible de verse manipulado y precisamente para convencerse de que eso no es así, que se pregunten porqué Pujol, Millet, Montull y tantos otros, a diferencia de los que mediáticamente han ocupado tantas portadas, campan a sus anchas. Igualmente, a poco que alguien se tome la molestia en investigar, en Cataluña saldrían toneladas de basura que incluso alguna es pública como cambios legislativos para allegados sin concurso público. Quizás un independentista pueda tratar de justificarse señalando al resto de España, pero ahí, en ese otro espacio de tierra, existen medios de comunicación en pugna y en liza que publicarán los unos de los otros. En Cataluña existe una Editorial conjunta que no ha puesto palos en las ruedas al proceso, y muchas veces más por miedo que por un mal entendido patriotismo.

miércoles, agosto 06, 2014

Una lección magistral de Pujol sobre la necesidad de controlar la comunicación de masas


videoSin palabras me hallo. Los mismos argumentos que hemos dado los no nacionalistas para explicar la manipulación nacionalista, el sistema de comunicción de masas que el nacionalismo ha empleado para formar y adoctrinar a la población en relación a un proyecto trazado, va y viene Pujol y lo desvela como si tal cosa. Con la naturalidad de quien explica una lección de álgebra, el ex molt honorable expone la importancia que han tenido los medios de comunicación de masas y la acción que desde la Generalitat ha buscado un propósito específico con un fin concreto. El documento pone de manifiesto el grado de impunidad y de cinismo que tiene y ha tenido el líder nacionalista, que se permite incluso hablar de superar la ley en sus planteamientos. ¿Acaso no es lógico lo que ahora sucede en Cataluña? Si es que dos y dos dan lo mismo en Málaga, Albacete y Barcelona, y el nacionalismo es el cuatro.

lunes, agosto 04, 2014

Noé, la película


Noé es lo que vengo a denominar “un caballo de Troya”, algo parecido al nombre que reciben los virus informáticos para infectar ordenadores (troyanos). Y lo es porque interpreta y adapta la historia de Noé como un producto de consumo acorde con los tiempos y la generalizable y homologable manera de pensar. Es posible que al ver la película llame la atención la aparición de esos gigantes de barro o la división de tribus en busca de un preciado mineral, pero hasta eso es justificable si el trasfondo puede ser de algún modo coincidente con la coherencia de los textos sagrados. En el caso de la producción de Hollywood, la simplicidad y los recursos emocionales acaparan el propósito de una cinta que, aparentando ser inocua y buenista, es un lavado de cerebro más de la industria cinematográfica estadounidense. ¿Por qué? Resulta que Dios escoge a Noé para que construya un arca y recoja a los suyos para sobrevivir a un diluvio y van los hijos y en vez de estar agradecidos y confiados en la voluntad de Dios, deciden interponer unas inventadas historias de amoríos que necesitan de un Noé riguroso, talibanesco y porfiado el cual finalmente “claudica por amor”. En esta historia Dios no pinta un pimiento y sí la voluntad de unos hijos que, como viene a configurar la lógica contemporánea, toman la salvación y eluden la fe y el compromiso por ser escogidos hasta el punto de erigirse como intérpretes de esa voluntad de Dios por encima de Noé. ¿Qué queda entonces? Una contraposición, la que marca Noé, de un Dios riguroso que salva a una serie de personas porque el resto son supuestamente malas y parte de esas personas, los hijos y la madre, que llevados por esa “fantástica buena intención”, no confían en Dios e imponen su voluntad evitando que Dios de nuevo, en manos de Noé, aniquile a los vástagos de esa unión improvisada entre el hijo del patriarca con una de las que se supone pertenecían a la estirpe de Caín. Vamos, un culebrón  que valdría para cualquier película tipo de hoy en día y que esculpe en las cabezas de los jóvenes un comodín de “buena intención” para justificar todos sus actos y voluntades ante cualquier idea de autoridad, que por supuesto va acompañada de las siempre incómodas lealtad y responsabilidad. Creo que en esa época eran polígamos, menos mal que el director, siendo consciente de nuestra cultura y aplicando el "marketing empático", no decidió que uno de los hijos se trajera un harén entre las huéstes de Caín para disponer de variedad en las jornadas de cautiverio marino, pero podría haber sido perfectamente posible.

domingo, agosto 03, 2014

Algunas reflexiones sobre el caso Pujol

La historia se suele escribir siempre con la misma tinta. No hay novedad en lo que concierne al género humano. Jordi Pujol i Soley ha reconocido tener dinero en cuentas sitas en paraísos fiscales y ha pasado de referente moral y político, casi el padre de Cataluña, a ser persona non grata a casa nostra.

Pujol ha cometido un error clave, garrafal y que le ha sentenciado a lo que sufre ahora. El molt honorable ya había sido acusado de irregularidades, pero aunque en el caso Banca catalana la argumentación jurídica en su contra era sólida, el líder convergente tiró de "patrioterismo metonímico" y convirtió su causa en un ataque a Cataluña, sin dejar de moverse en otras esferas "jurídicas" que posibilitaron su exculpación. Existían más casos y maneras de hacer amén de tráficos de influencias (esas por las que Matas está en prisión) que ni tan siquiera se entraban a valorar por miedo al titán, aquellos individuos anónimos que existen y han existido  que se han atrevido a plantarle cara, han pagado su osadía con su justicia hecha trizas, cercenada por el exilio mediático.

El caso es que Pujol pensó que sería mejor explicar él y a su manera lo que más tarde explicaría la justicia ordinaria y la mediática. Su razonamiento no era malo, todo lo contrario, de ese modo pretendía desactivar el rigor y contundencia de las aseveraciones promulgadas por los de "fuera", que a buen seguro no serían misericordiosas, pero se equivocó de lleno. Una de las máximas del nacionalismo es no hacer nunca caso de todas las noticias que vengan de fuera de Cataluña o lo que es lo mismo, de saber por boca de alguien no catalán una acusación a un líder nacionalista habrá que tomar el gesto como un ataque malintencionado o una conspiración contra la libertad de Cataluña.

Es cierto que las acusaciones son parejas al tamaño del individuo y hubiera sido difícil solaparlas, pero de estar Pujol más joven, con más ganas y en el Govern, no hubiera sido de extrañar que siguiera la estrategia de agravios y victimismo que tantos frutos ha dado a su persona y a su séquito. Lo que fuera, que incluso le señalaran como asesino, pero si el molt honorable no lo reconoce, la piña política y mediática trataría de seguir con ese autismo que aparta todo conocimiento molesto del camino trazado. No en vano, el Jordi Pujol actual ya está mayor y su tarea finalizada, el testigo del radicalismo independentista cedido a Oriol Junqueras y un horizonte de conflicto en la lontananza, pero que saciará ese objetivo que siempre se propuso desde su llegada al poder. Es ese momento de preguntarse sobre lo que Cataluña y España deberán sufrir y sobre lo que es él mismo en este momento de su senectud, lo que significa y lo que simboliza.

Tras la conmoción ante la caída de un Dios, habrá una parte de la población nacionalista, la más joven quizás o aquella en la que fluya con mayor facilidad la adrenalina, que optarán por ERC a "tumba abierta", pero también estarán los que tras la enorme decepción se planteen la situación tot plegat. El riesgo de que ERC se adueñe del poder en Cataluña sólo puede preceder a un auténtico conflicto con algo más que duelos dialécticos entre titulares. A medida que se acerca el momento, los cabales, los que no sólo se inmolan por bellas ideas, pueden poner los pies en el suelo y adivinar el futuro que ha de venir, el que ellos mismos han propiciado. Sabemos que cada año que pasa nuevos jóvenes formados en un país virtual propio y otro ajeno (España) pasarán a engrosar las filas del nacionalismo - independentismo. La maquinaria está engrasada y sigue su curso, pero no está de más que se sepa el origen y las motivaciones de todo este teatrillo que tiene en vilo a toda España y que ha convencido a una buena parte de la población catalana.

viernes, agosto 01, 2014

El final de la cuenta atrás

Se acerca la fecha de la amenaza nacionalista o según el parte del pueblo oprimido: el día en el que la gente normal podrá expresar su derecho a decidir. No hay duda de que las posiciones son dispares.

Recientemente hemos conocido que el muy honorable Jordi Pujol parece disponer de algunos millones dispersados por algunos paraísos fiscales, pero esta información no es relevante para el "proceso". ¿Saben por qué? Si ahora mismo leyera lo que acabo de decir un nacionalista tipo, en su cerebro se estaría tramando de qué modo podría replicarse semejante información para que afectara lo menos posible (si es que no está ya desplegada) la "voluntad de su pueblo" ergo la suya, y al poco tiempo una pléyade de partidarios ya tendrán una respuesta oficial para ofrecer sin que tengan que agachar un ápice la barbilla.

No es que los nacionalistas sean diferentes del resto escogiendo un grupo afín al que defender incluso por encima de la razón, en realidad el caso no difiere de cualquier otro endogrupo, aunque cada cual tiene sus salvedades. Todos, seamos de donde seamos tendemos a conformar grupos o recreaciones de los mismos con unos criterios de afinidad sobre los cuales forjamos vínculos. Sobre éstos se pueden crear otros más precisos y así lo solemos hacer eligiendo círcuos de amistades o de cercanos. En ese proceso, el elemento fundamental es la diferenciación, es lo que sirve para distinguir un grupo de otro y poder con ello dirigir la afinidad con la que justificar toda una serie de elementos que quedarán supeditados al principal y maximalista. Lo importante es la labor de crear un grupo diferenciado y distinguirlo a base de señales identitarias que se afiancen por lazos emocionales, tanto positivos hacia adentro como negativos hacia afuera. La política da sobre ello una buena muestra y no es necesario referirse al nacionalismo, el factor emocional en muchas demandas de injusticia social o aspiraciones a un mundo mejor, o su contrario: la amenaza de personajes funestos que se aprovechan de la población, son elementos muy recurrentes en todo el juego de sentimientos por afinidad o rechazo.

Nada sobre lo que se afianza un endogrupo es falso o cierto tal como se plantea, sencillamente se toman elementos de la realidad y se analizan desde una perspectiva relacionada con el propio endogrupo. Una perspectiva que por fuerza debe eludir otras y enfatizar hasta el paroxismo la propia. Para facilitar que eso se produzca, se recurre a la emotividad de las personas y concretamente a una emotividad inconsciente que determina una clase de apego a sí mismo y a lo que se recrea como un posibilismo positivo que beneficiará al sujeto que así lo siente y discurre. Con la emotividad se pueden "abrir y cerrar" puertas al razonamiento desapegado, de modo que así volveríamos a la noticia de Pujol y comprenderíamos que el partidario del proceso secesionista, no se plantee tanto cómo afecta al origen y sentido de un proceso, sino cómo defenderlo de la manera que sea.

Tal como he descrito la "manipulación" de los individuos, hay que dejar claro que en muchos grupos aceptados social y legalmente, sean países democráticos o equipos deportivos o lo que sea, existen perfiles de personas que podrían encajarse en el perfil susceptible de pertenecer a cualquier tipo de grupo, aceptado o aceptable o no, pero aferrados a su idea de defensa inexpugnable. No hablo de gente especial de la que desmarcarnos por ser mejores que ellos. Muchas personas defienden una idea de grupo por razones que ni por asomo tienen que ver con las razones que por justicia o coherencia deberían emplearse, pero ello no añade ni quita razón al grupo en tanto que esas personas y su manera de hacer conformen a su vez otro grupo con otras formas de proceder. Por ejemplo, defender la idea de España puede hacerse razonando y empleando argumentos cabales y verdaderos o imponiendo una visión tan cerrada como la de los contrarios a los que se "ataca". De ello tenemos buena prueba en nuestra historia de sociedades sobre las que tendemos a diferenciarnos asumiendo que no tienen nada que ver con nosotros y lo que haríamos en sus circunstancias. De nuevo es necesario reiterar la necesidad del vínculo emocional basado en un apego del individuo en relación a la idea recreada del grupo, es importante porque mucha gente considera que verse señalado como parte de un grupo y con ello renunciar en cierto modo a pensar de manera autónoma (sino coincidentemente grupal) delegando en las ideas del grupo, supone un déficit de inteligencia, es decir que uno deja de ser inteligente al hacerlo. NO, para nada, la inteligencia académica, la clásica centrada en valores clásicos de lenguaje, matemáticos, orientación espacial, relación, abstracción, etc., no tienen porque ser bajas. Una persona puede ser un contumaz partidario de un grupo y tener un CI extraordinario, es más, los líderes pensantes de esos grupos suelen ser gente muy preparada intelectualmente, pero muchos de sus seguidores pueden igualmente serlo e incluso superarlos, de lo cual no se infiere que sea necesariamente así.

De ahí que la realidad a veces juega un papel que será discutido y discutible para quienes traten de regirse y regir a los demás por esa vía emocional, porque los hechos juegan como referencia, la cual nos guste o no, servirán de criterio de ajuste de los razonamientos para validarlos o rechazarlos, si bien no para aquellos que oculten un interés maleado por las citadas vías emocionales. Y ahí llegamos al proceso independentista que suscita el nacionalismo. Poco puede importar que alguien recurra a la historia como dato objetivo con el que tomar en valor otras consideraciones, si el interlocutor está por la labor de tergiversarla o "resetearla" pregonando la necesidad de un nuevo camino basado en las palabras más bellas o fantásticas que se le ocurra a su vendedor. De ese modo, podemos asistir a caprichos grupales semejantes a los que un niño malcriado exigiría de sus padres. Podrían no existir razones objetivas con las que exigir un cambio en las reglas del juego más que la voluntad del niño y su correspondiente imposición, pero el niño no variaría con ello un ápice de su deseo a verse satisfecho con tales demandas. Es más, para llegar a ese estadio, dicho niño debe de haber recibido mensajes y ejemplos de que sus acciones eran validadas continuamente para henchirse y armarse de confianza aumentando cada vez más su apuesta. Así, llegados a un punto, ese niño se ha creído su propia exigencia y ha visto que podía ser posible conseguirla. Han habido unos padres que han criado mal a su criatura dándoles lo que pedía o incluso más y el pequeño se ha ido haciendo grande y capaz de desafiar a sus mayores. Este símil es válido para todos los grupos independientemente de su filiación. Los seres humanos genéricamente seguimos unos patrones específicos ante unos determinados inputs y a base de pequeñas imposiciones logradas que afianzan nuestra autoestima en el proceso (coadyuvando a desplegarla al resto) entendemos que gracias a nuestra voluntad y libertad de decisión hemos dado pasos hacia algo que hemos asumido como un objetivo. Todo lo que se consigue toma relación en base a la persona y al endogrupo, al reconocimiento que éste hará al partidario y a la satisfacción personal de los logros obtenidos en base a éste.

En este momento, las medidas del Gobierno de España son la de los padres que consienten con el niño hasta cierto punto, sobre el cual ya no se podrá traspasar la línea roja. Esa es la idea pretendida y hasta pretenciosa, pero todos sabemos que cuando un niño es ya adolescente y no se ha puesto remedio a sus salidas de tono hasta entonces, en ese momento ya es tarde para variar su actitud y de querer hacerlo, las medidas a tomar serán traumáticas cuanto menos. La cuenta atrás ha comenzado y el "monstruo" ya no valora cada situación, acción u opinión por separado en razón a su justicia, ya no la analiza, hace tiempo que dejó de hacerlo, ahora urde estrategias para satisfacer su voluntad del mejor modo posible. En este instante ya no hay que mirar la política como tal, ahora hay que fijarse en el Mosad israelí, en la propaganda nazi o en el contraespionaje británico en la 2ª Guerra Mundial. La batalla de la información es la clave y los nacionalistas llevan tomada la delantera con varias décadas de antelación. Es momento, de tener listas las contramedidas a las contramedidas que los nacionalistas habrán tramado para el día del Referéndum, a sus tácticas de internacionalización de una pretendida injusticia, de un pisoteo a su idea de democracia u observadores bien remunerados que den eco a lo que pretenderán escenificar ese día. Si el Gobierno de España no ha pensado en eso, la "guerra" que empezó hace tiempo ha empezado mal y el final de la cuenta atrás no sólo lo será del Referéndum.