sábado, octubre 25, 2014

¿Estereotipos gentilicios?

Parece que España ha conseguido un puesto en el Consejo de Seguridad, lo cual parece un éxito de la diplomacia nacional y sin duda que tiene parte en el mismo, pero al ver que Nueva Zelanda fue la primera e indiscutible opción, uno no puede desdeñar la influencia que el poder anglo americano tiene en la toma de decisiones que afectan a la esfera internacional. Dicho de otro modo, dudo que España saliera escogida si contara con la negativa del "lobby" que se expresa en la lengua de Shakespeare. Londres quiso tener unos JJOO en 2012 y a fe mía que los tuvo a costa de Madrid, la cual parecía favorita o de las favoritas. En Madrid todavía se preguntan qué se hizo mal y yo pienso que, entre lo correcto o cabal, nada, porque nada tenía que hacer estando la capital inglesa entre las opciones.

Una muestra interesante para conocer el perfil de un país es mirar su televisión, su programación preponderante, sus canales generalistas más significativos. Los detalles sociales y culturales de cada una arrojan información igualmente general acerca de lo que es aceptado y corriente entre su pobladores y qué les diferencia de otros países por no serlo tanto. Por ejemplo, en Italia, que se tiene por país festivo y venerador de la estética, abundan los programas de variedades en los que un presentador simpático y locuaz trata con humor los entremeses que sean necesarios rodeado de bellas mujeres que no pasan frío pese a la poca ropa que portan. En España, la vertiente análoga y parece que atávica de ese tipo de programación se centra en dires, diretes, chascarrillos, cotilleos, comentarios, rumores, vejaciones, críticas y un largo etcétera que, lejos de comportar humor, juegan con la sentimentalidad de todo orden: tristeza, orgullo, ridículo, ira, compasión. Puede parecer que existe similitud, pero ambas televisiones son y conducen a sus audiencias a territorios completamente dispares. La una parece tan intrascendente como un cóctel de modelos, la otra justamente lo contrario, parece que busca la trascendencia existencial en cada cotilleo de un grupo de supervivientes desesperados por conseguir fama al precio que sea. Cataluña por ejemplo, tiene una programación ajena a ese estilo, cualquiera de los dos, pero los documentales cargados de una ideología y los tics nacionalistas son el rasgo definitorio que aleja dicho ente público de la definición de utilidad para el ciudadano, siendo justamente lo contrario, la utilización del ciudadano.Podemos encontrar patrones definitorios en muchos elementos de una sociedad. Otro ejemplo son las tradicionales publicaciones especializadas de coches o motos entre las que podrían escogerse las revistas de coches españolas y alemanas. En las primeras se enfatiza de modo reverencial el cuadro de prestaciones medidas del coche y no tanto una incisiva explicación de todo lo demás concerniente a ello, en las germanas, ese cuadro queda mucho más pequeño comparado con el profuso texto que el periodista del motor se ha esmerado en disponer para su lector. También existen excepciones en la red como Km77.com que es aire fresco e información detallada para escoger la compra de un coche y nada tiene que envidiar a medios extranjeros. En todo podemos encontrar patrones que no son más que rasgos generalizables de una sociedad , sin embargo, es más difícil extraer conclusiones con internet que cuando no existía dado que sin ésta, las publicaciones o medios eran toda la opción disponible para la audiencia de un país. Tomen en televisión el ejemplo de "Más que coches" o "Top Gear" inglés y verán que existen notables diferencias que parecen simétricas al estilo de series que emite la BBC o un canal cualquiera de las cadenas españolas. Como diría un político llamado Correcto: "ni mejor ni peor, diferentes".

No veo mucha televisión, más bien poca, y los ejemplos que pongo de mi país son ocasionales pero estereotipables en tanto dos o más coinciden en estilo y profusión. En España disponemos de la película más taquillera en Torrente creo, o por lo menos en su saga, y eso pone de manifiesto, no que exista mucha gente capaz de ir a verla, sino que no existen más películas capaces de incitar a la gente a lo mismo que produce esta serie.

Actualmente estoy viendo la serie estadounidense "House of cards", la cual está basada en unos libros del político conservador inglés Sir Michael Dobbs. La obra, rezuma tanta inteligencia, complejidad y trama, que convierten el visionado de su serie en algo paralelo a la lectura de una obra de Machiavelo, sino mejor. Pero sobretodo la serie muestra un potencial intelectual entre bambalinas políticas que conecta de lleno con Londres 2012 y cualquier elección o decisión internacional que concierna a EEUU o GB. El creador es un político inglés que tomó parte activa en la vida política de los súbditos británicos y parece que la adaptación al sistema estadounidense en la serie americana ha ido como la seda hasta recibir el Ok del mismísimo Obama. Es cierto que veo a Rubalcaba urdiendo tramas tan complejas como interesadas, pero el final de éste lo conocemos y en tanto que cualquier iniciativa de medios tenga el soporte de un catalán, el abanico de estategias se abre tanto como comparar "Arriba y abajo (Up & Down) con "Los Serrano", o mejor expresado, que los catalanes son los únicos que pueden, por lo general, medirse sin complejos a los tramados seriales ficticios y reales anglosajones. Lo afirmo con rotundidad y sin dar un paso atrás. Y nadie puede decir que no soy yo alguien cercano a posiciones nacionalistas o independentistas. Tengo entendido que el "emprendedor" de La Sexta es un tal Roure, en tanto que el "magnífico" asesor de Rajoy es Arriola. La comparación puede ser tan simple como la simplicidad o incluso simpleza que ataco, pero ejemplos patronímicos de catalanes urdiendo estrategias en política y medios, existen para dar y regalar y creo que algunos están manteniendo actualmente a España en vilo.

Ciertamente existe una disparidad de parecer entre catalanes y madrileños que en política (y los medios en política son política) se hace muy patente. Ello incluso sabiendo que muchos componentes del Gobierno de España son de bastante lejos de la capital hasta la misma Cataluña, pero nunca hay que desestimar la influencia del grupo que hace que, hasta un extranjero que arribe a Barcelona, pueda convertirse en el más ferviente defensor de la independencia. Imaginen.

Sería mi pretensión explicar que supone o ha supuesto la omisión o inacción de los sucesivos gobiernos españoles en el avance manipulador independentista, pero igualmente qué ha supuesto su acción, es decir, los dos frentes que desde Madrid han conformado la defensa de España en Cataluña son y han sido como si "Los Serrano" se presentaran a presidente de los EEUU en una serie estadounidense. De momento me conformaré explicando que las diferencias en recursos, tiempos, medios y demás son tan colosalmente dispares que TV3 y el grupo Godó son dos gigantes henchidos, hinchados e indiscutibles receptores de fondos públicos en tanto que TVE convive con su endémica problemática de pulsos de poder y polémica por sus números rojos. En Cataluña, el rojo de la estelada tapa cualquier número y da bula para lo que sea con tal de atacar al enemigo.

Las medidas, las decisiones, las estrategias, los gestos, las personas, las declaraciones, son un mundo en política y afirmo, lego yo, que la política del Gobierno de España es lo mismo que Londres y Madrid 2012 al compararla con Cataluña. Es cierto que el poder que tiene Madrid desequilibra la comparación en mucho, dado que el Reino Unido tenía en la competición olímpica mucha mayor influencia que la máxima que pudiera desplegar la diplomacia española, pero es justamente esa la razón de las diferencias en la cantidad y calidad de la "astucia" de ambos. Los territorios que se creen poderosos y que disponen de un veto, se suelen aferrar al mismo como algo inexorable que les evita tener que desparramarse los sesos confiando en su razón. Así lo ha hecho siempre EEUU hasta que fue golpeado con excesiva contundencia en las emblemáticas torres gemelas. El sentirse vulnerable o el saber que uno no es infalible abre todas las alarmas. Eso, en Gran Bretaña, dado que es una isla no muy grande en el océano, ha sido una constante que le ha llevado a dominar medio mundo. España siempre ha confiado en lo que "tiene" o ve delante suyo sin molestarse en cavilar más sesudamente. Eso quizás corespondía, como es norma en nuestro país, a competentes individuales que debían sacarse ellos solitos las castañas del fuego. España es un país que sólo sabe unirse en contra de otros o en la queja y no para crear estrategias, sino para derramar sangre por la afrenta, pero constructivamente no ha demostrado más que pinceladas que no han servido para marcar su historia como costumbre.

El Gobierno de España debe ser consciente, porque es su deber y porque existe un contendiente muy preparado, de que la situación actual es de emergencia nacional. Incluso aunque tuviera que ocultarlo.
Las medidas a tomar son muchas, variadas y antagónicamente distintas. Las estipuladas hasta el momento llevan al país a la zozobra y entre otras cosas, porque el Gobierno de España parece disponer sólo de informadores próximos a ellos, a gente apegada a un cargo o a un séquito servil temeroso de llevar la contraria. La obligación de la información es que disponga de sesgos tan distintos como informadores desplegados por el territorio, y con ello trazar una cartografía cierta que permita estrategias precisas. España se ha ido ya al garete porque no se dejaron caer a las cajas de ahorros ni se persiguieron a sus responsables. No se tomaron medidas ejemplares como traumáticas, pero indispensables para regenerar el país y ahora vamos a rebufo. Ya no hay valores ni principios, mera subsistencia y necesidad de escuchar la música que mejor suena para autoconvencerse de que existen razones "objetivas" por las que sentirse orgulloso y los críticos están errados o son sectarios. Entretanto, la gangrena avanza, y en el otro bando ni la corrupción ni la mugre son un obstáculo como una yihad sentimental que sólo sabe mirar a un fin y apartar a los molestos. Rajoy es Chamberlain y el avance del frente independentista es el inicio de una etapa histórica, pero no tanto por el éxito de ésta, sino por el fracaso y la oportunidad perdida de Rajoy para levantar un país. Recojamos las maletas porque si con crisis vamos mal, con opulencia o un espejismo de la misma y los principios de la sociedad española, iríamos peor.

jueves, octubre 16, 2014

¿Hay que empezar a tener miedo?

En el artículo anterior refería cómo se podía manipular una sociedad a base de símbolos. El símbolo es el instrumento más recurrente y poderoso que tienen todos los regímenes y las revoluciones para potenciar maximalismos y frenar en lo posible la parte racional del ser humano.

La derecha en España es amplia y los símbolos lingüisticos que la personifican para los radicales independentistas y de izquierda suelen ser el de explotadores, opresores, fachas, intransigentes, pijos, especuladores, etc. Una para cada situación. Es quizás lógico que ignoren que los todos radicalismos tienen una configuración mental similar y sólo el entorno, el ambiente que les rodea, ha propiciado que estén en un bando u otro. Muchas de las personas que lideran sus "revoluciones" tienen un trasfondo mental irregular o una frustración que pueden sofocar liderando cruzadas que, además de mitigarlas, les convierten en individuos "importantes" dentro de su endogrupo.

La identificación y la homogeneización requiere un perfil prototípico de individuo que necesita abrazar una identidad con la que sentirse protegido y formar parte de algo. A partir de ese punto, las razones ya no se valorarán tanto por lo que son por sí mismas, sino en relación al grupo: si son favorables o contrarias, molestas o impedimentos. Es en ese punto cuando aquellas personas que sufren esa frustración personal son las mayores puntas de lanza en inhalar causas en primera línea. Detrás existe el coro, la gente referida que se implica hasta cierto punto, tanto como el compendio de sus actividades fuera de la cruzada tenga una importancia, gente que puede estar en una manifestación y discutir airadamente pero que tiene cosas en su vida más importantes y desea mantener el equilibrio. Entre quienes ese equilibrio no existe, las cruzadas son causas de su vida. Todo lo que tienen y la razón de su vida, sin la cual dejarían de tener la importancia que tienen para su grupo, y eso es una "droga" muy fuerte. La población joven, vulnerable a maximalismos y romanticismos en plena maduración de personalidad y respuesta impulsiva, son la mayor simiente para la soldadesca, y mucho más en una sociedad tan propensa a depresiones, educación televisiva, matrimonios rotos, paro, corrupción, conflictos personales, etc.

Una situación cabal es discrepar y hasta que te caiga mal alguien con el que no te identificas, pero los grupos, si siguen una senda liderada por los tipos de personas que huyen hacia delante en busca de su recompensa personal, acaban homogeneizando a la población y generando personas cuyas respuestas son simples y maximalistas: favorable o contrario. Todo lo demás no existe.


Muchas personas deben pensar que este tipo de situaciones son ajenas e impropias de su manera de ser. De hecho, al describir una hipotética secesión catalana de España no se valora el sentimiento de odio generado con el "país vecino" y las implicaciones que desde ese momento harían la vida mucho más difícil y una probabilidad siempre latente para el estallido de la violencia.

Cualquier independentista o radical de todo orden sea de derechas o izquierdas recrea siempre lo que es favorable y descarta los escollos o los pone en el centro de su diana. De hecho, en su cruzada, el enemigo objetivo es el motivador esencial.

España tiene un problema más que serio que apunta a desastre si no cambian las cosas de inmediato, algo que no sucederá. La izquierda radical está tomando la calle y sus medios de comunicación dominan el territorio. Volviendo al tema de símbolos, un exponente fantástico de creación de un símbolo que ha fracasado y que muestra cómo al ser desactivado se silencia es el caso del barrio de Gamonal. Este barrio en Burgos pudo ser el símbolo de la revolución de izquierdas que pretendían los diversos grupos implantados en la geografía española y de hecho así se intentó.









¿Qué sucedió? Nada menos que el símbolo que pudo haber utilizado alguien que pensara en la realidad de lo que sucede en España en los últimos tiempos: que tras la guerra abierta de los grupos radicales "defendiendo" Gamonal, va y sale el PP como opción política más votada en dicho barrio. No existe mejor ejemplo de violencia, de presión, de democracia real versus propaganda. Y nada, ahí quedó en el olvido.

El motivo para empezar a tener miedo o a no tenerlo pero estar precavidos con lo que puede suceder es el mero hecho de saber que el choque va llegando y toda esa gente que antes describía, con frustraciones latentes, protagonismo endogrupal, razón de su vida para liderar causas "adrenalínicas", si se frena ahora, puede propiciar que estalle la caldera a presión que muchos tienen por cabeza y de su explosión empiece a salir gente mal parada.

Hay que pensar que la estrategia nacionalista ha potenciado cuasi militarmente una idea de paz y democracia para vender al exterior, pero en el fondo de los corazones de esas personas existe odio real. No tanto en la población rebaño que se apunta a "evoluciones" según sea la opinión dominante y que son vilipendiados por esos "patriotas", sino los líderes coyunturales, los que son algo por esta causa. Por ello, la paz y la democracia sólo es compatible con la imposición de un establishment y un gran desnivel en la fuerza. Yo me puedo dar el lujo de ser paternalista incluso permitiendo que el que es aparentemente pequeño se exprese en mi contra, pero si éste crece y se iguala a mi, el conflicto está asegurado y la paz y la democracia se irán con viento fresco. Cada careta que habla de paz y democracia lo hace con sus condiciones, una manera de ser tan intransigente como totalitarista que al ser avalada por el grupo, es defendida como la mejor de las mejores. En Cataluña no existe correspondencia mediática con una parte de la población y el control de los independentistas es total, por ello hasta se pueden permitir acosar o rechazar a aquellos pocos que intentan musitar una opinión contraria. El resto debe hacerlo desde fuera de Cataluña para tener voz y púlpito.

Se ha asumido con normalidad que en el País Vasco haya existido una diáspora de la gente de derechas o moderada, gente exiliada para no sentir la presión de los grupos radicales. El parlamento vasco es un indicador, no tanto de la democracia como se pretende, sino de una nueva involución del ser humano. Es normal y asumido que el PP, segundo partido más votado, apenas cuente ya nada en esa tierra porque nacionalsitas y gente de izquierda recogen los frutos de dicha presión y los medios de comunicación dicen y hacen lo que mandan éstos. Qué mejor ejemplo que la película del Malo en la que en consonancia patronímica ha decidido escoger como símbolo y visión del terrorismo, la historia de Lasa y Zabala. Tenía cientos de muertes donde escoger, pero él optó por escoger éstas, todo ulterior argumento huelga. Pido perdón alos que les molesta que piense distinto a ellos, empiezo a tener miedo. No tanto por mi, sino por mi familia. Esta pintada está en la vereda de entrada al colegio de mis hijas ¿Debo tener miedo? ¿Empezamos a estar marcados? ¿Debemos portar un brazalete de malos catalanes?





miércoles, octubre 15, 2014

El verdadero hecho diferencial y la manipulación de masas

Existen muchas razones para comprender las distintas maneras de concebir el desafío soberanista que Mas ha emprendido en un camino sin retorno. A bote pronto, las más significativas son las dos opuestas: la visión desde Barcelona y la de Madrid, pero existe un detalle en ambas que las hacen iguales y que pasa inadvertido, un detalle propio de quien ejerce poder, una visión de cierta indiferencia, desdén o incluso cierto aburrimiento. Desde Cataluña, todos aquellos que no somos nacionalistas prácticamente no hemos existido en los focos de atención informativa y de toda índole, quizás haya sido porque su lugar lo ocupaban las noticias de fuera de Cataluña, y de dentro, aquellas buenas, afines y amables. En Madrid ha pasado algo parecido, parece que sólo ha despertado tras el puñetazo en la mesa de Mas, pero ¿Se percatan ahora de que existía una progresiva colonización (y nunca mejor dicho) de las mentes catalanas hacia una Arcadia feliz alejada del malvado opresor? No hay duda que, si bien la culpa dolosa de lo que sucede se puede achacar a Mas y sus socios, el resto no puede exonerarse de responsabilidad: estaban pero no ejercían y mandaban pero no se preocupaban por lo que de veras sucedía, eso es una realidad que se constata ahora.

En este punto, existe un elemento que sí es tremendamente diferencial en su uso entre Barcelona y Madrid: el símbolo. Pero no únicamente como un elemento entendido como propio del cual se opta por exacerbar, sino como hechos corrientes que se toman como ejemplo de algo que se pretende atacar y desde ese planteamiento se machaca sin cesar, de manera sutil pero incesante hasta alcanzar la cota de símbolo (Irak, Prestige, 11-m). Ello no es exclusivo del nacionalismo, la izquierda y concretamente el PSOE también domina esta técnica de comunicación de masas a la perfección y ambos siempre buscan relacionar esos hechos con un sentimiento determinado: en el caso nacionalista de apego a la tierra o a una identidad propia y en el socialista de una visión buenista, que no buena o bondadosa, o clasista según sea el público objetivo. En todo caso, en ambos existe un enemigo objetivo irrenunciable cuya diana actúa como centro motivador y estímulo locomotor.

Y eso nos lleva a otro elemento común entre nacionalismo - independentismo e izquierda, ambos toman la calle erigiéndose en metonimia de Cataluña o España y logran generar una idea de mayoría aplastante de modo gráfico, físico, tangible. Las ostentosas y multitudinarias demostraciones de fuerza latente no son de ahora, ya hemos visto como muchas naciones con deseos de demostrar su potencial bélico realizan y realizaban desfiles militares desproporcionadamente grandes, pacíficos todos, para intimidar a sus adversarios y otorgar una idea de seguridad y de confianza en el país. Porque eso cala, ver que una parte se moviliza y la otra, temerosa y cabal, se contiene en pequeños círculos de amistades para extrovertir sus inquietudes, lleva al desconcierto y a la idea de inferioridad y hasta de resignación. Otro símbolo explotado hasta la extenuación.

Pero en este mismo instante disponemos de un ejemplo gráfico estupendo, no por la noticia en sí, sino para ejemplificar y simbolizar incluso, el funcionamiento de lavado de cerebros de una sociedad. Somos conscientes y presenciamos una alta indignación de un sector de la sociedad por el caso de Ébola y el caso positivo de la enfermera que atendió a un misionero repatriado. El asunto ha sido portada de todos los medios, porque la noticia es de interés de todo orden, informativo también, pero parece ser que las diez muertes, sí he dicho bien, diez fallecimientos de afectados por un brote de legionela, no son lo mismo ni producen el mismo interés entre los medios de comunicación, pero es que además los casos se han producido en la provincia de Barcelona, justamente desde donde se hace hincapié en una manera diferente de hacer las cosas respecto de Madrid, a fe mía que sí se hace.

El caso tiene miga y es un buen ejemplo porque tiene todos los ingredientes de la correcta manipulación. Pone en evidencia un interés manifiesto en manejar la opinión de las masas justamente porque por escrito aparentemente pretende lo contrario. Veamos que quiero decir. La Vanguardia, perteneciente al grupo destacado de cabecera de creadores de opinión, el grupo Godó, ha destacado en su segundo editorial la "mayor importancia" de los casos de legionela que el del Ébola y ha "pedido explicaciones". Fin de la historia.

Teniendo en cuenta el hecho objetivo, ¿Cuál es la diferencia entre Barcelona, Madrid y la izquierda y la derecha mediáticas?

- Para empezar, lo que pone de manifiesto una voluntad estratégica de La Vanguardia es el hecho de dejar constancia por escrito de su supuesta posición ante el hecho, pero hacerlo en una segunda editiorial.

- Si tal como reza en la editorial, el brote de legionela es más importante para ellos ¿Por qué no ocupa días y días la portada central del diario barcelonés y sí lo hace el caso de Ébola?

- ¿Dónde están las portadas exigiendo investigaciones con fotografías y un seguimiento continuado de la noticia con caras y ojos, nombres y apellidos? ¿No es más importante?

- La virtud que tiene una noticia determinada es que, además de ocupar el centro de atención de la audiencia, puede desviar la atención sobre otra.

La editorial de La Vanguardia es una trampa, un intento de exención de responsabilidad que, justamente por llevarse a cabo, se demuestra intencionado y conocedor de una realidad, la de crear opinión, de la que participa y que no responde a un verdadero interés informativo sino en formar parte como altavoz de un régimen atacando al adversario.

Pero es que incluso, con el ejemplo que nos encontramos, su aprovechamiento mediático es radicalmente distinto. Si la izquierda o el nacionalismo se percatara de un caso de ocultación o sordina mediática primando otro por un interés más allá del informativo, curtidos ellos que están en ese juego, empezarían una cruzada de portadas y seguimientos a todo trapo de las causas que han llevado a determinados medios a "callar" en un caso más importante que el ébola y que a día de hoy ha producido más muertes en Barcelona. También atacarían la mala fe de la crítica maniquea y desproporcionada que resulta más inquisitorial con la gestión de una enfermedad desconocida que con una bacteria cuyo nombre es tristemente familiar desde hace décadas. La diferencia sustancial entre los modos nacionalista y de izquierdas es que los primeros efectuarían la crítica con desdén juzgando a sus hacedores como ajenos a ellos, como una "manera de hacer las cosas" distinta de la que ellos pregonan y un símbolo de libertad y democracia, que aunque no viniera a cuento, siempre viene bien condimentar. Por el contrario, la izquierda cargaría las tintas en el aspecto emocional y el sufrimiento de las familias de los afectados que son ignorados por unos medios que defienden a una casta y que ahorran sus pecunios para tareas que ellos consideran importantes como la manipulación de masas y sus proyectos elitistas. ¿Qué hace la derecha mediática? Bramar o generar un vehemente debate de voces entrecortadas citando el caso y pasando a otra cosa mariposa o repitiéndolo sin enjundia hasta desnaturalizarlo y desproveerle de la fuerza simbólica que sí aprovecharían los anteriores.

Está ya todo descubierto, pero eso no significa que las personas seamos conscientes de ello. El caso de Cataluña es serio e irá a peor porque el patrón de conducta señala maneras diferentes de hacer las cosas y la "astucia" del nacionalismo es infinitamente superior a la inopia madrileña. Cada uno hace lo que sabe hacer, por ello el efecto bucle es inexorable y el choque de fuerzas entre dos maneras de hacer, inevitable. Como siempre, ser espectador, decir lo que va a suceder y ver como sucede, en vez de aliviar, le genera a uno frustración y justamente lo que decía, una resignación por ver que la humanidad repite todos sus errores punto por coma. Cualquier texto, como éste, sólo sería de interés si produjera un beneficio neto a aquél que pudiera aprovecharlo. Todo cortoplacista y personal. El interés personal mueve el mundo y la noticia no es importante por lo que és, sino por la capacidad que tiene de mover a las masas en un sentido y el beneficio que genera ello en alguien.

Señores de los medios, ustedes se creen los garantes de la libertad de información como deber sagrado, pero la realidad no es esa. Ustedes venden productos y les cuentan sus bondades, a veces incluso sin percatarse con la maravillosa buena intención, pero los efectos y las realidades son las que son, hablan y cuentan que cada noticia que se da y que no se da es un símbolo que puede aprovecharse y estirarse hasta crear una opinión, una cruzada, una posición, un desafío.

Puede parecer que "quiero hacer amigos" atacando a todo quisque, pero es que la urgencia del momento pide responsabilidad a quien más tiene, y no hablo de los políticos.


lunes, octubre 13, 2014

La piedra

En diversos países de corte islámico se apedrea a personas que infringen la sharia y desgraciadamente no ha sido extraño ver casos de mujeres que, acusadas de adulterio, han sido "ajusticiadas" en modo y forma que han considerado los inquisidores del lugar. El hombre ha pasado y pasa por épocas en las que sus tradiciones adoptadas por la normalidad extraen lo peor del ser humano, algo que con hechos o sin ellos permanece en el potencial de acción de un ser humano.

Lo bueno que tienen las utopías es que se modelan al gusto del consumidor o consumidores sin necesidad de conformar un mínimo de coherencia, de modo que esos rasgos atávicos del ser humano que pueden llegar a mostrar lo mejor y lo peor de la raza humana se pueden soslayar sin problema alguno. Eso que parece algo propio de cuatro pensadores de turno es moneda corriente en España y un diagnóstico de una seria patología que puede conducir a situaciones digamos, "históricas".

Una utopía, una quimera, conlleva una pretensión resultadista, es un alumbramiento sin concepción, es decir que deseas algo pero sin desvelar ni pretender cómo lograrlo, el cómo ya no entra en ese rango pues atañe a los medios y eso toca con la realidad. Ahora bien, es bonito, suena bien y el cuento de la lechera a su lado es un compendio de instrucciones para llegar a ser rico, con lo que implica nulo esfuerzo. El paso más difícil de toda solución a un problema es su diagnóstico previo, sin éste no hay remedio específico que lo pueda combatir, por ello cuando se acude a la consulta de un médico y éste o ésta te dice que no tienes nada roto habiéndote machacado un montón de ligamentos, quizás la reputación del profesional se resienta.

En nuestra sociedad viene siendo normal que políticos y medios establezcan un determinado rasero a las exigencias a sus adversarios que rocen la utopía, marcando de este modo una referencia con la que juzgar siempre airosamente al responsable de turno. Pero es que, junto a ello, muchas de las personas que toman lo "deseable" como mínimo exigible, no son mejores o cuanto menos parecidos a la cota que airadamente exigen a los demás. Los políticos y los periodistas de los medios de comunicación son personas de carne y hueso no demasiado distintos de otras personas con otras profesiones. Sí es cierto que existe gente competente y gente que no lo es, pero tomando como base la utopía, cualquier necio puede juzgar a la persona más capaz en el mundo real y dejarla a la altura del betún. En eso lleva cayendo España y la vehemencia latina desde los siglos de los siglos.

Es cierto que las personas que tienen cargos públicos o aparecen en la escena de un modo u otro, tanto en política, deporte, cultura, entretenimiento o información, tienen una responsabilidad inherente a su protagonismo en el escenario social. Queriéndolo o no se convierten en referencias de muchas más personas que las toman como ejemplo en sus vidas, pero eso establece un deber propio del "cargo" o servidumbre por el  "éxito". Ese deber que es moral, puede trastocarse en estos tiempos y convertirse en mera popularidad, de manera que el protagonista de turno se rinda a la segunda y abandone la primera si es que en alguna ocasión se la llegó a plantear. Ambos casos son muy difíciles de diferenciar porque a veces una va de la mano de la otra y la intención o motivación subyacente sólo la conoce, que en algunos casos ni así, el líder de turno. Podría bucear en el asunto y establecer más disquisiciones sobre el orgullo, la humildad y la motivación para hacer las cosas, pero podría restar mérito a muchas acciones de tantas personas que son populares y el mundo se sostiene por simientes que en un principio no suelen ser tan bellas como se cuentan en las biografías. Me conformaré diciendo que entre esas personas que tenemos algo que decir, el orgullo y una íntima pretensión de ser algo más que un ciudadano corriente, son resortes más importantes que el maravilloso discurso que nos rodea. El sabio sin necesidad de demostrar nada, calla y permanece atento para brindar una ayuda sin peros conociendo que destacarlos no ayudará en nada a resolver el problema.

Yo no soy humilde ni sabio, pero a veces de una mala siemiente se puede sacar buen fruto y con ello volvemos a la sociedad capaz de lo mejor y lo peor. ¿Quién de los ciudadanos que vive en España si tuviera oportunidad y pensando que sus acciones quedarían impunes no hubiera utilizado una tarjeta de crédito como la de Bankia? Es posible que a viva voz serían más o menos los mismos que ven los documentales de la 2 como eje televisivo, pero sólo con compulsar el ratio de devoluciones de objetos perdidos de valor o carteras que regresan a sus dueños sin el efectivo, nos podríamos hacer un croquis. Bien, toda esa gente tira la piedra. Unos lo hacen porque se lo dicen sus "utopizadores" que les tapizan el alma incitándoles a convertirse en soldadesca con la que atacar al malo de turno y otros porque se creen lo que no son y creen de los demás lo que no son, es decir no se enteran de nada y creen en su líder. En ese punto, asumiremos que en otros tiempos la gente era diferente y que nosotros hemos "evolucionado" siendo incapaces de caer en las atrocidades que cometen o han cometido nuestros antepasados.

En la vida real, acudimos al doctor que nos diagnostica un resfriado y lo que padecemos es un cáncer terminal, pero la diferencia es que, en vez de resentirse la reputación del "especialista", lo aclamamos y asumimos su quimera como la nuestra, abrazando su popularidad como el triunfo de lo que pensamos que somos contra lo malo que pensamos que es la persona que está al otro lado. Al final, nos quedamos con los símbolos y demostramos que no es que nos importe nada de lo que nos rodea un xcarajo, lo importante es estar bien nostros mismos y nuestra coherencia, sea manifestándonos o sea lanzando una piedra a un ajusticiado, las soluciones siempre toparán con nosotros.


domingo, octubre 12, 2014

El verdadero problema comienza el 9N

Para las personas del Gobierno de España, para los tertulianos de los programas de debate en las cadenas madrileñas, para los medios de comunicación no catalanes en general, para los políticos no nacionalistas, para las personas instaladas en el raíl de la opinión organizada, para la soldadesca de endogrupos, el 9 de noviembre es una fecha importante en la que se posarán infinidad de ojos para corroborar y hurgar el éxito o fracaso de la convocatoria como un punto y a parte del proceso soberanista vivido en Cataluña. En este tipo de situaciones, los símbolos son muy importantes y todo hecho que se pueda relacionar en un sentido u otro, da aire o lo quita a unos u otros. Ejemplo es el referendo escocés por su independencia. A partir de ahí, cada parte gestionará mejor o peor sus victorias o derrotas vía su maquinaria propagandista. Pues bien, descontada la paliza que el nacionalismo le pega al Gobieno de la nación en astucia, estrategia, disposición incluso inmoral de medios y actitud manifiesta de maniobras de "guerra fría" encubierta, mi temor viene justamente a partir de ese día. Viene porque, a pesar del despliegue organizado y costosísimo que el nacionalismo dispone para crear tumultos masivos, la consulta no puede ser legal y no lo será, continuando el guión que todos conocemos: el discurso de lo "legal" como obstáculo a la "libertad que los catalanes piden para manifestar su derecho a decidir".

En esas todo permanecerá igual, pero algo habrá cambiado. Toda la parafernalia, el pulso al estado habrá concluido y mi miedo es que con ello también finalicen las estrategias del nacionalismo por venderse como una fuerza "democrática y pacífica". Todo lo que ahora ocurre es producto de una estrategia en el que negarla también forma parte de la misma. Algunos ni lo niegan, pero en principios, entre los líderes que lo venden y las personas que lo creen, el teatro está montado para que no falle en su función - espectáculo dirigida fundamentalmente a la comunidad internacional. En el instante que hiciera acto de presencia la violencia, el discurso simulado que se pregona perdería fuerza y pondría en guardia a los crédulos sentimentales, ese perfil que creyó en Pujol o le consideraba una persona honorable. Es por eso que miedo viene en el instante que se empiecen a quitar la careta los vendedores de la Arcadia feliz y los frustrados presidiarios de España den rienda suelta a sus lamentos en forma de manifestaciones más "gesticulantes".

De momento al menos, cuentan con la complicidad de los medios catalanes para no publicar en portadas los ataques a las sedes de los partidos no partícipes del procés en el que se pueden vislumbrar las expresiones sentimentales de cachorros de buenos catalanes. Si la misma Guardia Urbana da cifras cuanto menos discutibles sobre asistencia a unas manifestaciones u otras y el Ayuntamiento de la ciudad Condal otorga a grupos antisistema el salvoconducto de impunidad y no responsabilidad por sus actos cualesquiera que dispongan a discreción, pocos apoyos y legalidad habrán si se produce un giro de tuerca entre las huéstes cuyo símbolo es la estalada.

El día despues comienza el auténtico calvario y es el momento a partir del cual, todos esos ciudadanos que no comulgamos con la posición de poder nacionalista, debemos sentir el foco de los medios como árbitros que siguen narrando un conflicto que ya no tendrá fin hasta que colisione severamente. Se puede desinflar, pero el actual Govern que dedica partidas escandalosas al asunto y   las próximas elecciones municipales y autonómicas no creo que ayuden a pincharlo.

Si desde Madrid surgen los triunfalismos y los titulares de victoria, pongámonos a temblar los catalanes no aptos, será el momento de portar brazaletes de malos catalanes y empezar a pensar en guetos donde no molestar a quienes piden libertad y nosotros, los que discrepamos, se la despojamos con sólo manifestarlo.

martes, octubre 07, 2014

El grupo Godó

Siempre he dicho que el mayor artífice del desapego con el resto de España corresponde al grupo del, paradojas del destino, Conde de Godó. En concreto el diario La Vanguardia ha sido el responsable directo de "desafectar" o crear un desdén hasta incluso rechazo entre el perfil social medio y alto de la sociedad barcelonesa. ¿Cómo?

Hasta aquí debería hacerse un alto en el camino y preguntarse cada uno si se está de acuerdo o no y si uno sabe la manera como se ha hecho. Lo digo porque negar a posteriori es tan fácil como sectario una vez alguien ya ha asumido la defensa de un grupo determinado.

Ya lo he explicado profusamente en otros escritos, pero hay un ejemplo que me viene al pelo porque es real y presente: el programa de Josep Cuní y concretamente sus invitaciones al economista Santiago Niño Becerra. Empezaré diciendo que el que escribe es lego en la materia económica y no voy a poner en cuestión una determinada visión de la economía. No en vano, sí diré que en economía incluso más que en otras materias, dos y dos son cuatro pero se pueden vender como que da 2, 3, 5 o mil. Dicho lo cual, la explicación será breve y concisa y se entenderá con rapidez.

En primer lugar voy a reconocer que no soy un asiduo al programa citado y por tanto la muestra de lo que expongo está basada en los momentos en los que ha coincidido que he visto el programa, pero que coincidentemente todos han seguido la misma línea sin desviarse un ápice. Si ello no fuera así y mi razonamiento, crítica o incluso acusación estuviera basada en unos presupuestos no ciertos, que caiga el peso de la verdad sobre mis hombros.

En el diario La Vanguardia, el centro, epicentro, titulares, columnas y opinión se han centrado siempre en Madrid, es decir, en el Gobierno de España, pero no exclusivamente, también en otras CCAA de España en ese orden de cosas. Cataluña sin embargo no ha ocupado la proporción que uno pensaría debe merecer habida cuenta que el periódico tene su sede en Barcelona y se dirige fundamentalmente a barceloneses y catalanes. Desde este punto, ello no sería relevante en sí mismo si no fuera porque el plano "informativo" siempre ha sido desapegado, es decir, el medio del grupo Godó lleva un montón de años ofreciendo las noticias del resto de España como un juez imparcial que se mira por encima del hombro lo mal que lo hacen los no catalanes. ¿Cuál es el problema? Si uno realiza una foto de una roca o de cualquier elemento que no se conoce su magnitud exacta sin poner a su lado algún sujeto u objeto de referencia, el que está viendo el retrato no podrá averiguar si aquella es grande o pequeña, lo podrá tratar de inferir, pero a buen seguro se tendrá que fiar de quienes le dicen cómo es la roca al verter sus opiniones.

Ahora vean ustedes el programa de Josep Cuní cuando invita a Santiago Niño Becerra y su continuo discurso de titulares negativos hacia la gestión del Gobierno de España. Como les decía, yo no soy economista y les confieso que como a muchos, no soy en absoluto fan del señor Montoro, pero si uno escuchaba al insigne invitado hace dos o tres años, la situación del presente debería ser cuanto menos muchísimo peor de lo que es. Estando prácticamente intervenidos con una prima de riesgo insoportable para la financiación, es una realidad no una opinión, que se ha superado y España vuelve a disponer de crédito en el mercado internacional y ya no nos quejamos, cual Zapatero, del ataque de los especuladores y las agencias de rating. Ahora bien, si yo fuera un estratega, ¿Qué haría? Descontar todo el mérito que pueda existir en mejorar y centrarme siempre en lo que queda por mejorar. Porque, le parezca bien o mal al economista más reputado del mundo, tal como estaba la economía de España el día que se produjeron las anteriores elecciones generales, si no se hacía nada, la debacle estaba asegurada tal y como insistía en apuntar el invitado de Josep Cuní. Por tanto, la lógica establece que, bajo una premisa como la citada, todo lo que haya significado una mejora, es decir, dos fotos con una roca antes y otra después más grande a su lado, significaría que no todo es negativo o que el centro de un análisis que pretende informar deba escoger justamente lo que se piensa se hace mal. No niego que las personas en general por definición siempre somos más receptivas ante los errores ajenos como bálsamo efectivo de un complejo de inferioridad, (inherente que provee a los individuos de una apriencia de posición de superioridad que permite criticar y juzgar a personas supuestamente más preparadas que uno) pero digo yo que es importante cuanto menos poner el plano completo de las fotografías para disponer de referencias sobre todas las cosas para justamente evitar ese tipo de maniobras.

Otra cuestión. Cada vez que he visto a Santiago Niño Becerra con Josep Cuní, como decía, ha coincidido que el centro de su argumentación han sido las cuentas nacionales, las del Gobierno de España y el desastre que para él significaban. Me equivoco yo o también ha ofrecido profusas y catastróficas explicaciones sobre los presupuestos y la gestión económica de la Generalitat de Catalunya con el mismo denuedo y desapego, porque hasta donde yo se, las cuentas catalanas son objetivamente negativas y no auguran nada bueno en presente y futuro. Otra cosa es meterse en el cajón de sastre de "la culpa viene por los de fuera" pero no veo a Niño Becerra simplificando eslóganes de cartelera dado que no lo ha hecho con las cuentas nacionales. Por tanto, ni tenemos foto comparativa de donde estábamos y donde nos hallamos, de modo que lo que va a venir en manos del Gobierno actual siempre será negativo, ni tenemos una comparable visión de la gestión económica de la Generalitat de Catalunya sabiendo donde centra el eje de sus presupuestos para rescatar a los catalanes del desastre. Comparable porque el programa que dirige el señor Cuní es catalán y hasta Santiago Niño Becerra lo habla con un acento "montillesco" que al menos implica voluntad y la audiencia puede advertir si se lo propone que existen "bastantes" competencias que corren a cargo de la institución catalana y por tanto serían de cierto interés.

Si lo que digo no es así, pido excusas, pero no digo que se haga mención de soslayo o en un prgrama en concreto. Estoy hablando de que, ya que para los catalanes es tan importante Cataluña, ¿No será lógico saber cómo gestionan los órganos de Gobierno catalanes las cuentas públicas catalanas? No ya en la misma proporción que las del Gobierno de España, sino en una proporción similar al "afecto" y "sentimentalidad" que se muestra hacia casa nostra, es decir un 90% o corríjanme.

* Nota. El artículo versa sobre el programa de Josep Cuní y La Vanguardia, en absoluto sobre las apreciaciones técnicas del sr. Niño Becerra, el cual tiene ganada una reputación merecida en su terreno. De igual modo, de mis comentarios no se debe entender un aval a una determinada política o la aceptación de una serie de futuribles. Sin ser yo economista, ya me preguntaba en 2009 cómo era posible que la economía se sostuviera y escribí sobre ello en este blog planteándolo como la duda de que alguien que tenía una cantidad parecía que vivía por encima de sus posibilidades gacias al crédito (Ciudadano 180 que copio a continuación*). Si toda la población seguía esa senda tendríamos un problema al caer por el efecto dominó. Ni fui optimista entonces, ni lo soy ahora, pero una de las razones es justamente por aspectos como el frente informativo del grupo Godó al cual se refiere el artículo.

Ciudadano 180 (Publicado en 2009) * 

Entre cantos de recuperación de algunos responsables políticos y hechos no especialmente halagüeños que los apoyen nos encontramos los ciudadanos ciertamente desorientados sobre la situación económica y financiera tanto nacional como internacional.

Yo pienso que en estos casos, los procesos deductivos son de gran ayuda. Así podemos inferir causas y efectos sencillamente para conocer lo que ha pasado y lo que probablemente pasará.

Para hacerlo comprensible, lo explicaré con un símil numérico, partiendo desde momentos antes de la debacle financiera mundial.

Vamos a dar por sentada una media generalizada de la población de su capacidad real de gasto. Es decir, el dinero que cada ciudadano puede gastar en atención a sus ingresos y vamos a darle un número. Éste sería la media de gasto de toda la población. Recordemos de gasto real; del dinero cierto y no comprometido que dispone la población para consumir.

Pondremos que sea 100.

Muy bien. Como bien sabemos, aunque la media de la población dispone/disponía de una capacidad de 100 para gastar, gracias a los organismos competentes que deciden el precio del dinero y las entidades financieras que los trasladan a los ciudadanos junto con el estímulo que supone la oferta y la demanda, sabemos que en la práctica, la capacidad de gasto de la población no se limitaba a 100.

Cualquier ciudadano que mostrara su capacidad de gasto, que sería inferida de la de sus ingresos con mayor o menor rigor, pasaba a disponer de una potencialidad de gasto automáticamente muy superior, de modo que mediante los préstamos bancarios y las tarjetas de crédito, la media de la población de capacidad potencial de gasto aumentaba, pongamos, a 180.

Bien. En una operación inversamente proporcional, entendemos que a medida que bajaba el precio del dinero, los ciudadanos pasábamos a disponer de una mayor potencialidad de consumo/inversión, ya que cuando solicitábamos un préstamo, cada vez su coste era menor.

Pasar de 100 a 180 implica grandes repercusiones. Por arte de birlibirloque, los ciudadanos somos aparentemente más ricos o podemos gastar prácticamente el doble de lo que podríamos en caso de que recurriéramos únicamente a nuestro patrimonio. Consecuentemente el movimiento económico aumenta exponencialmente por la interacción de esos elementos. Más dinero para gastar supone más demanda, más demanda significa necesidad de producir más y un mayor número de mano de obra que a su vez pasa a disponer de la prerrogativa de formar parte de los ciudadanos 180, aquellos que pueden recibir créditos para consumir más alla de sus posibilidades.

Esta situación es muy similar en todo el mundo occidental, pero cada país tiene su propia idiosincrasia. En el caso de España, todo lo dicho es aplicable pero hablaríamos de la primera fase. La que rondaría a finales de los 80.

Partiendo de la base de un precio del dinero alto en los ochenta, a medida que éstos se despedían, su valor iba decreciendo y con ello el tipo de interés. Es decir. Si por ejemplo en 1985 disponíamos de algún capital ahorrado, un modo seguro de hacerlo crecer era comprando letras del tesoro o depositándolo en alguna entidad bancaria a plazo fijo. Un sistema antagónico a la creación de riqueza y el estímulo del movimiento económico, que además se completaba con otras posibles medidas como el valor de nuestra moneda, pero que también se veía perjudicado por elementos como la inflación que era muy alta, rondando el 9%. De ahí que el que llevaba en las venas ser un emprendedor, tenía que luchar con muchos obstáculos para hacer rentable su proyecto.

Hablamos de tipos de interés al 12% en 1986 decreciendo hasta el 7,5% en 1996 y el 3% en 2006.

Con la entrada en Europa, el descenso del precio del dinero fue constante, a la par que la disminución de la inflación. Todo ello genera ciudadanos que aumentan desde 100 su potencial de gasto. Y así hasta llegar al mencionado 180.

Con un precio tan bajo, las alternativas del dinero "acomodaticio" no son tan evidentes como antaño. La opción inequívoca antes válida se transmuta por muchas más, como crear empresas, invertir en bolsa o la piedra filosofal: la vivienda.

Montones de antiguos ciudadanos de clase media o baja, pasan a formar parte de una nueva y pudiente que gracias a las alternativas de inversión, pagan más impuestos al erario público. España se llena de nuevos ricos y la cultura del enriquecimiento rápido cala con celeridad entre la población. Unos anhelan ser ricos y otros lo llegan a ser, pero el sentimiento es generalizado.

Ese sentimiento es el que, gracias a poder formar parte de los ciudadanos 180. Aquellos que tienen un potencial de gasto un 80% mayor que su capacidad real, independientemente de que ganen mucho o poco, pasan a poder colmar parte de sus caprichos sólo por disponer de un sueldo. Es cuando empezamos a ver muchos jóvenes y no tan jóvenes, motorizados con vehículos de serie "premium", reventados a opciones o florituras varias como el no barato tunning. En la misma línea, la vivienda es la inversión estrella que siempre sube y resulta muchísimo más atractiva que el aquiler. En resumidas cuentas, la población empieza a ejercer la prerrogativa 180 gastando por doquier en caprichos antes vetados a su alcance.

Pero todavía queda por llegar a España la 2ª fase. La tromba migratoria.

Ya con el proceso en avance inexorable, el atractivo de España resulta indudable para inversores y soñadores de una vida mejor. Tierra europea con buen clima, una percepción de la vida algo folclórico-festiva similar a otros países emergentes, una sanidad gratuíta y con muchas posibilidades por descubrir. Es natural que del boca a boca, que es la herramienta más efectiva entre grupos de población especialmente deprimidos, vaya surgiendo cada vez más un interés creciente por la Península Ibérica en poblaciones de países emergentes. A la sazón, se brinda y se anima irresponsablemente por las Instituciones españolas, la llave de entrada a todo un mundo que no desaprovecha la oportunidad de anidar aquí como clave de una nueva oportunidad de vida, de modo que en pocos años se superan los cinco millones de nuevos llegados y bastante más en estos días.

Las estadísticas cambian de nuevo exponencialmente. Flamantes trabajadores que disponen rápidamente del pack 180 que les faculta a gastar por encima de sus posibilidades por la diligencia del sistema financiero que se pelea por sacar tajada. Mientras, arriban más inmigrantes para cubrir una demanda que ellos mismos codyuvan siendo el elemento estadístico que configura el aumento demográfico. Más de cinco millones de nuevos consumidores que necesitan vivienda y productos varios con los que homologarse a la población autóctona.

En realidad, las cifras del paro de los españoles no varían. Incluso suben, pero al aumentar la población, en términos absolutos el porcentaje de desempleados baja considerablemente hasta el punto que se presume de cifras históricas. Un modo de presumir de política económica sin hacer nada bueno. Algo que nadie advierte específicamente y que adivina un efecto bumerán a poco que se contraiga la economía en el futuro cercano. Y vaya si se ha contraído.

Esta segunda fase, es un estímulo adicional que sobreviene en países como el nuestro sin control ni medida. La oferta de consumo se intenta equiparar al aumento de la población y sus consecuencias, y así el movimiento económico se plantifica por unas expectativas realmente enormes que se malinterpretan como ilimitadas pese a los avisos de varios expertos que ondean la bandera de la advertencia.

Ya estamos todos colocaditos y viviendo a un ritmo de 180 aunque nuestra capacidad real es de 100. Lo que estoy explicando pasa en España. En EEUU también, pero con las particularidades propias de un modo muy particular de entender el enriquecimiento: a cámara rápida y al estilo "hoollywoodiense", a lo grande. Sin embargo y a fin de cuentas, la vorágine prestamista sacude España sin paliativos y los avisos del endeudamiento de las familias no son un freno ni un aviso a lo que habrá de llegar.

Muchos especialistas bursátiles han avisado hace mucho tiempo de que el mercado de valores no puede subir eternamente, pero vivimos un rally sin aparente final. Si se cree se puede.

Pero llega un día que alguien en un banco se da cuenta de que esto no puede seguir así y deja de creer. Se ve demasiado arriba en las alturas y el vértigo de la caída hace asomar el miedo que es el principio de toda debacle financiera. En EEUU demuestran que el american dream se ha pasado de tuerca y que muchos espabilados, conscientes del problemón que supondría prestar dinero a todo quisque y ya de vuelta de todo lo que precisamente está sucediendo en lugares como España en sus inicios, procedió a retorcer el entuerto creando paquetes de hipotecas quye difícilmente serían satisfechas enrollando a otras que tenían mayores posibilidades. Aparecían las subprime. Es cuando éstas han pasado por manos financieras numerosas cuando estallan y desbordan sus consecuencias.

En España existen igualmente numerosas hipotecas basura, pero no ha dado tiempo o no ha habido oportunidad de enrrollarlas en paquetes camuflados de inversiones decentes. Pero eso sí, a culpar a los demás para esquivar el muerto.

De golpe, la población entera perdemos de una tacada el 180 y nuestra capacidad de gasto potencial desaparece. Pero eso no es todo. No disponemos de dicho potencial, pero tenemos la deuda de ese 80 pasado que bien nos colmó de caprichos inalcanzables con nuestros "ahorrillos". De manera que, no sólo vemos reducido nuestro potencial de gasto sino que vemos amenazado muy seriamente nuestra capacidad real: nuestro patrimonio.

De 180 pasamos a 50 en un abrir y cerrar de ojos y eso en el mejor de los casos, puesto que los números negativos avanzan tozudos para hacer esclavos a los que se ataron a unos bienes de por vida.

Pero ¿Y ahora?

Con todo el sistema financiero desconfiando entre sí y un potencial de gasto equivalente al real de niveles paupérrimos, se procede a acoplar y adaptar la demanda mundial a la nueva realidad y eso supone un recorte extraordinario de todos los sectores. El proceso es justo el inverso al antes analizado.

Resulta inexorable el reajuste mundial económico y eso significa pasar de 180 a 50 o menos, considerando el símil numérico planteado.

No existen soluciones milagrosas ni posibilidad alguna de volver a lo vivido recientemente. Es una etapa en el ciclo que debe cruzarse como la travesía del desierto. Los bancos no van a recuperar la confianza de golpe ni aunque inyecten todo el dinero del mundo. El daño ya está hecho. El mundo financiero nunca se ha basado en más que en confianza y en un mundo sostenido por redes mediáticas de información, un estornudo lo puede quebrar por completo.

Ahora vivimos parapetados por un instinto de supervivencia que nos llevará a ser proteccionistas sí o sí. Entre otras cosas por que se agudizarán, y de qué modo, las tensiones sociales en cada país.

Ya me diréis como se van a tomar millones de trabajadores la imposibilidad material de disponer de trabajo, unido a elementos populistas y demagogia barata que brotará por doquier dedicada a buscar cabezas de turco y reclamar aspiraciones históricas dado el momento. Todo ello unido al fenómeno de la inmigración que completa el cuadro de potenciales tensiones. He visto pocos grupos entonar un mea culpa sobre lo que es consecuencia de todo un estandarte social y moral desde los ochenta hasta ahora y en cambio, infinidad de dedos acusadores.

Las soluciones no pasan por revoluciones que tratan de satisfacer un revanchismo personal instalado en la propia frustración y azuzado por dirigentes políticos y sindicales que se saben dominadores de los corazones a poco que pulsen odios sencillos de persecución al "malo" social de turno. Tocaría aprender la lección una vez por todas y evitar de veras que se repitiera de nuevo la historia como un bucle predecible. Pero pedir que los seres humanos dejemos de serlo es una quimera.

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Un excéntrico pensador que emplea este blog sin concesiones a la mesura ni a la inteligibilidad