lunes, agosto 31, 2015

¿El pueblo puede ser "tonto" cuando vota?

En política es posible defender tu propio perjuicio, apoyar a quienes te roban o te estafan, luchar por ineptos e incapaces y todo ello con un ardor y una pasión que puede justificarse por cualquier consideración de supuesto apego emocional.

La comunicación política es un juego fundamentalmente de manipulación psicológica que consiste en modular aceptablemente toda una serie de variables para generar afinidad o rechazo en grupos de personas. Para ello resulta importante tratar con todos los factores que intervienen en los mensajes de la comunicación entre los emisores y receptores, pero entre todos ellos, la generación de afinidad surge por la ya citada implicación emocional que se logra por el placer que el mensaje recibido aporta entre todos los demás, placer como elemento hedónico ajeno al racional. Ese placer es un estímulo que puede ser mayor o menor, pero lo fundamental es que, comparado con el resto de mensajes, es el que ofrece una recompensa emocional más grande entre los receptores y que se juzga por una serie de factores, unos generales y universales propios de las interrelaciones personales y otros culturales y específicos relacionados con los esquemas mentales que se propician por la creación de un ambiente-contexto favorable. De ese modo, las personas que van a ser receptoras de los mensajes políticos pueden ser susceptibles de ser adecuadas para recibirlos y entonces discriminar aquellos que consideren más placenteros rechazando otros pese a que desde un análisis racional podrían encajar mejor con sus objetivos, anhelos y posibilidades de progresar. Y es que la idea de placer es un concepto amplio que recoje muchas variables todas relacionadas con el interés del receptor: qué supone decir sí a sí mismo cuando le dicen que otros son los responsables de sus perjuicios y por el contrario lo negativo que supondría rechazar lo que la mayoría de su entorno acoge, la potenciación que para su persona puede significar un determinado mensaje que le sitúa como acreedor de otros, la capacidad de juzgar a personajes públicos, discursos que le exoneran a uno de responsabilidad por todo amparándose en supuestos derechos, soflamas centradas en algún elemento común que enardezca sentimientos... en resumidas cuentas, todos mensajes centrados en potenciar a las personas en relación a unos grupos a los que se les otorga un derecho de acción y de protagonismo que les hace sentir parte de un global en el que detectar el poder que les otorga el comunicador para cambiar las cosas. Una posible utilización del electorado para unos fines específicos que jamás son públicos, pero cuyas pretensiones se ligan como hermanadas entre el líder y el grupo que recibe la comunicación.

Y es que entre los seres humanos todo es causal e interconectado. Es decir, la causa X lleva inexorablemente a la causa Y, de modo que cuando no es así, sencillamente es porque hablamos de Xx que lleva a Yy. Un ejemplo sucede entre las relaciones interpersonales. Es bien conocido el dicho "más vale caer en gracia que ser gracioso", pero caer en gracia viene dado la mayoría de las veces por lo que llamamos don de gentes, por tener una capacidad social que puede promover que las personas soslayen otras características del sujeto que no son tan atractivas y se centren en las que sí lo son. De ese modo podemos sucumbir al encanto emocional por sesudos o serios elementos racionales que, en otra situación más aséptica podríamos reconocer, pero que en el día a día nos dejamos llevar por el placer a corto plazo.

Para captar la atención y lograr el codiciado proselitismo, es esencial conseguir el enganche emocional a) por elementos propios de un grupo; b) por la instigación a la hostilidad contra otro grupo y la mejor de todas, c) la propiciación de ambas. El enganche emocional se logra siempre generando comparaciones ventajosas en el discurso de uno que van dirigidas supuestamente a favorecer al grupo a diferencia de lo que, en teoría se da a entender que ofrece el otro. Así, la comparación siempre parte de reforzar la idea de que lo cercano (que se ha vendido por elementos asociativos simbólicos típicos del condicionamiento clásico) es mejor y que debe escapar al control racional porque pasa a ser automatizado. Es a partir de ese instante cuando los receptores asocian cercano como propio y favorable sin necesidad de habilitar una posición racional que sí se emplea para los argumentos de los contrarios, con los que se muestran críticos y concienzudos. De ese modo se baja la guardia y tanto el más inteligente de los seres humanos puede claudicar al abrazar mediante la discriminación selectiva de su atención cualquier mensaje por absurdo que sea. El factor de enganche emocional dicta la posición del sujeto en relación al mensaje y lo trata con los consiguientes prejuicios a la hora de emitir un juicio de valor.

jueves, agosto 27, 2015

Tropecemos con la piedra de enfrente por billonésima ocasión

Así como los descubrimientos científicos y tecnológicos avanzan una barbaridad, en todo aquello que afecta lo esencial, primario y fundamental, que son las relaciones interpersonales humanas, no seguimos ni de lejos una proporción parecida. Ello es entendible en tanto los datos fríos relativos a ciencias tangibles son información que se aplican y refuerzan datos e informaciones posteriores para lanzar nuevas hipótesis, teorías y hallazgos; en lo relativo a las relaciones humanas topamos inexorablemente con el impedimento emocional e intelectual que nos impide la aplicación eficiente o sencillamente cabal de la información y la experiencia pasada. Dicho de otro modo, así como la experiencia en estudios anteriores permite estudios posteriores más eficientes y descubrimientos, en el caso de las relaciones entre seres humanos, las experiencias en factor ajeno no son aplicables, no sirven de ejemplo materializable en gran escala. De ese modo, puede ser perfectamente posible pensar que siglos antes hayan existido personas más sensatas, sabias y capaces que muchas de las que actualmente pueblan nuestro mundo. Tampoco hace falta remontarse a siglos, simplemente podemos escoger el pasado que uno quiera para encontrar de lo mejor y de lo peor que dentro de un contexto determinado, han reaccionado coherentemente con sus inclinaciones.

Es verdad que, sobre ese contexto, uno puede inferir una progresiva mejora cuantitativa en lo que se refiere a su entorno más inmediato, el que señala al mundo "occidental" que ahora es más grande que en tiempos pretéritos, y ahora repleto de escrúpulos globales de los que antes se carecían para hacerse solidario de causas que sirven para dirigir la atención de aquellas personas que en otras épocas las hubieran orientado igualmente a sus cercanos. Pero es que la apertura de la concienciación responde a la apertura en la colonización o en el aterrizaje de unas culturas sobre otras. En resumidas cuentas, todo viene siendo causal y coherente con las acciones que producen sus subsiguientes reacciones. Los seres humanos vienen necesitando unos: el engrandecimiento megalomaníaco de su ego a costa de causas bélicas o pacíficas; otros su homeostasis a costa de acabar con los enemigos que oprimen a otros focalizando una desmesurada atención a unos hechos y una laxitud en otros, unos más el solidarizarse con las causas perdidas para sentir en su ser la satisfacción del paladín que imparte justicia siendo juez y verdugo; también los que necesitan invariablemente experiencias intensas que inciten a su sistema hormonal a insuflarle la suficiente adrenalina que les haga sentirse vivos en el corto plazo; todos tipos o arquetipos de seres humanos que pueden seguir citándose aquí y que se han ido repitiendo a lo largo de la historia ocupando cada cual su papel en el mundo y en la propia historia. Pero nadie pilla la constante que inocula a todos una motivación que lleva a todos a obrar de una manera u otra justificándose por la razón que le venga al caso y que, se venda como se venda, siempre viene a ser la razón del vivir de cada sujeto dentro de una comunidad. La relatividad que ello significa no se capta porque cada individuo absolutiza su mundo vistiendo la coraza de su contexto particular descrito en sus esquemas mentales que tienen un alcance minúsculo y carente de millones de variables que le impiden comprender el porqué está actuando de ese modo, y del porqué actúan sus semejantes, se consideren afines u hostiles. Eso queda para los excéntricos pensadores y sujetos no normales que pueden optar por encardinarse al mundo o renegar de él encerrándose en su propia burbuja de entelequias. De ahí que hay que asomarse al balcón a ver pasar todo lo que ya se sabe va a circular, como un padre mira con un atisbo de ternura y comprensión a ese hijo que, altivo e ingenuo él, parece que descubra la sopa de ajo cada día sobre experiencias repetidas hasta la saciedad milenaria. Todas las pistas de lo que sucede, todas las actitudes, todas las marcas fisonómicas de las heridas abiertas por los dramas personales, todos los odios y los amores despechados, todas las ansias de colmar los huecos del alma que uno pretende llenar esterilmente a costa de sus esclavos, todos los aplausos que uno necesita escuchar para contentar su ego, todas las palabras bellas o atroces con las que conseguir atención y tener dominio sobre corazones ajenos, todo, absolutamente todo viene a revivir el bucle de lo ya descubierto hace miles de años, pero que, a diferencia de la ciencia, la tecnología, no sirven para nada más que poner en evidencia que el ser humano no quiere aprender realmente. Lo que desea es crecer, ser más grande, verse tentado por el poder, por el mérito, el orgullo de la aclamación comunitaria. Lo demás, lo que se vende que es para uno y su propia homeostasis es el producto que puede ser mejor o peor, pero en realidad todo ya está inventado y experimentado en otros nombre y apellidos, con otros vestidos y corazas, en otras épocas y contextos, y sus consecuencias extraordinariamente positivas o atrozmente dañinas... también.

viernes, agosto 14, 2015

El "movimiento social" independentista.

En toda operación que pretende un fin suele existir un lenguaje de denominaciones o un código de conducta que suele delimitar bastante bien la estrategia a seguir. Puede que tomando evidencias aisladas uno no se dé cuenta de la melodía pretendida porque solo se atisban notas sueltas, pero con el tiempo y echando la mirada atrás se pueden unir lo que parecían desparejados retazos improvisados y ver que lo que sonaba era una canción en toda regla: un plan urdido y dirigido a la población catalana que se ha ido tejiendo en tiempo de democracia.

Es absolutamente normal y lógico, dentro de las notas ya previsibles de dicha sonata, que los implicados se dediquen a justificar su lucha por la Independencia como un movimiento social, de improvisada nobleza, cuasi heróico y surgido de una histórica pretensión de bella libertad que algunos "patriotas" iniciaron pensando en y por Cataluña. Ello no es solo previsible, es necesario para la correspondiente soflama de cualquier grupo que se dedica constantemente a citar cualquier hecho como històric. Y claro, lo cierto es que para hallarnos en la etapa "pre-conflicto" tienen que haber existido personas con la intención de llegar al mismo, pero si ahora cualquier equipo de investigación serio se dedicara a fijar su vista en el pasado mediático y político catalán ¿No detectaría muchas de esas notas aparentemente sueltas que configuraban la composición final?

También es igualmente lógico que todas las personas inmersas ya en la cruzada sentimental de un mundo mejor sin los "invasores opresores", especialmente las menos implicadas pero decididas, otorguen el mismo halo de voluntad popular al proceso separatista. Sería estúpido reconocer que ha existido una estrategia encaminada a manipularle a él y a tantos otros a base de mensajes más o menos sutiles o sonoros, y por el contrario mucho más razonable disponerse como alguien "libre" que paradójicamente exige libertad por la justicia que cada cual estime oportuno. También sería posible reconocer una estrategia y atribuírsela como parte de ese movimiento social que ha tramado su emancipación. Eso le daría a cada sujeto una apariencia de control y dominio de su voluntad hacia su causa que sería además coincidente con la de muchos otros estrategas que en feliz comunión coincidieron en el movimiento social por la libertad de Cataluña. ¿Suena bien no?

Lo que es inexorablemente cierto es que cada persona forma sus propias componendas mentales para dar un sentido al global, para dar una coherencia a su mundo y el núcleo que lo alimenta: su autoestima. De ese modo, los individuos pueden sostener con el orgullo suficiente cualquier propuesta como si de algo real se tratara, a fin de cuentas existen muchos más que hacen lo mismo y me validan a mi o al menos me refuerzan en mi idea y mi posición en relación al resto. Pero lo cierto es que resulta muy difícil defender de un modo únicamente intelectual, desprovisto de la soflama y la épica histórica, algo que se parezca a un movimiento social reconocido en el movimiento separatista. Sí es verdad que en el interior de Cataluña han existido pequeños grupos que desde un siempre democrático e incluso antecediéndolo en algunos de sus genes, han clamado por su pedazo de tierra como posesos allá donde estuvieran. Yo recuerdo incluso con cierto temor cuando de viaje a la Cerdaña, de camino a Berga, uno paraba a repostar o a avituallarse en las localidades de Navás, Gironella y demás... Las miradas de sus habitantes que engullían tintos o cerveza en la barra de un bar con TV3 de fondo resultaban tan hurañas y desconfiadas que podían incluso alcanzar cierta hostilidad y no casaban muy bien con ese clamor de unión fraternal catalana en pos de la libertad. Nosotros, los pixapins, que es como se les llama/ba a los de Barcelona, éramos entonces los opresores o invasores de turno que venían a disturbar el calmado reposo de la ruralidad interior. Bien, pues es cierto que entre esa gente, el PP no tenía su club de fans más grande y plantar una bandera española en aquel tiempo podría suponer algo menos de tensión de lo que lo significaría ahora en la democrática Barcelona. Existir por tanto existir, han existido los independentistas, y sí mantenían su hecho diferencial hasta en su atuendo pues muchos solían llevar como si de un uniforme se tratara, su camiseta descolorida como diseñada en una de las atracciones de pintura del parque de Montjuich, y el reglamentario pañuelo palestino o similar que completaba ese estilo "kumba" del que el movimiento okupa o anti sistema es digno heredero al menos en apariencia, porque la propiedad de la tierra siempre ha sido sagrada para los proto-independentistas.

¿Podemos pensar que esos grupos tan alejados del común de los mortales catalanes fueron el germen impulsor del independentismo? Yo los veía en la universidad en los 90 y eran cuatro gatos y una paloma, la paloma era Ángel Colom, el voluntarioso líder de ERC que junto a la ínclita Rahola, nadaban a contracorriente enarbolando su particular cruzada personal. Nada que hiciera pensar que ellos pudieran ser la génesis del movimiento de masas por la "libertad de decidir".

Ahora bien, existe eso que se llama falsación o dar argumentos en contrario para negar la mayor que pueden ayudarnos a determinar si existió movimiento social o todo ha sido una orquestación dirigida a la homogeneización de una población en pos de un fin único. Algo que dejaría a una parte de la raza humana catalana como equivalente a muchas otras que también pretendieron su libertad moviendo la boca tras el ventrílocuo que de veras pronunciaba las palabras. Y es en ese proceso o contra proceso cuando lo primero que me viene a la memoria fue algo que ví hace un tiempo y ya publiqué en este blog sobre un libro de presentación en el Centre d'estudis Jordi Pujol, el titulado: "Les polítiques de mitjans de comunicació durant el governs de Jordi Pujol" (Las políticas de medios de comunicación durante los gobiernos de Jordi Pujol). El libro hablaba sobre, y cito literalmente: "Premsa, ràdio i televisió en el procés de reconstrucció nacional de Catalunya" (Prensa, radio y televisión en el proceso de reconstrucción nacional de Cataluña). Ahí es nada. Adjunto un enlace de prensa que recoge la Universitat Autònoma de Barcelona en relación al tema: http://www.uab.cat/web/sala-de-prensa/detalle-noticia-1345667994339.html?noticiaid=1345672522543

Y claro, en ese momento uno empieza a atar cabos recordando la inestimable labor de nuestra cadena pública TV3, que de nuestra no tenía nada, en todo eso del proceso creando entrañables y no casuales momentos de instauración ideológica que el uso y la costumbre fue normalizando:

- El mapa del tiempo con la libre interpretación de los "países catalanes". Normalizado
- La variable y evolucionada jerga gentilicia para denominar cualquier hecho acaecido en el resto de España: estado español, estado, España, etc. Cuasi normalizado por tan variado.
- La inestimable colaboración del Club Super 3 y sus entrañables Telenotícies para los más pequeños.
- La torpedeante e incesante labor de los documentalistas escogiendo sus temáticas. Normalizado.
- La circular exigiendo que se inviten a personas catalanas o que se expresen en catalán por encima de no catalanas.
- Gozar de poder ser, si se tomaran la molestia en comprobarlo, una más que posible candidata al record Guiness en repetir la palabra "històric" (histórico). Normalizado.
- Todos los anuncios institucionales y no institucionales que recetaban las normas del buen catalán.
- Esos momentos "históricos" de personajes que denigraban a España con la connivencia del canal en pleno acto de mutismo o sonrisa que se escapa. Normalizado

Detalles que me vienen a la memoria a los que no se les prestó la importancia merecida (por la apabullante apisonadora mediática del proceso) que vienen a recordarme otros parecidos y presentes como la "casual" coincidencia entre el logo independentista y el de promoción veraniega de TV3. En cabezas despreocupadas uno restaría tela al asunto pero entre quienes han novelado la invasión aérea de los cazas militares españoles, hablar de casualidad se fía ingenuo. Pequeñas "tonterías" que se van recopilando como muestras de acción de una estructura enorme de divulgación de masas que se puede decir que ha cumplido su función y de las que Jordi Pujol puede estar bien satisfecho. Porque no hablo de hechos aislados de un presentador, una imagen, una salida de tono o un programa. Existen pruebas en todos los frentes de algo que solo puede abarcarse con muchos recursos y poder. Mucho poder para lograr que ahora las personas de clase media responsabilicen a otros, les culpen, de ser ellos mismos los que exigen la independencia. Impecable, hasta han interiorizado la exoneración de responsabilidad por sus decisiones que dicen ser libres para pedir libertad. Lo dicho, impresionante la labor de ingeniería mental. Y de nuevo uno se pregunta...¿Podía tener eso relación con las ingentes subvenciones al resto de medios como el Grupo Godó? ¿Alguna vez se han preguntado o incluso creido que el catalán estaba en peligro de extinción? A la respuesta afirmativa debe acompañar todo el corolario de aprendizajes bien dispuestos, desde el España nos roba, hasta el dramático temor por la desaparición de la cultura catalana.

Y es que las leyes de inmersión linguística nunca han ido dirigidas al aprendizaje del catalán ya que eso nunca ha sido el objetivo de un gobierno con un plan trazado. El aprendizaje no conduce al hábito de hablar un idioma, solo aporta el conocerlo. El hábito es lo que marca la impronta del ciudadano en un territorio, su afinidad y su no afinidad, su dependencia y compromiso con algo que pueden ser principios genéricos y globales como respeto, libertad de opción y la disposición de la cultura para enriquecer a las personas, o lo contrario, un movimiento "kultural" que diseña la sumisión de los ciudadanos para servir al personalizado Mr. Catalunya de turno que apela a la defensa de sus símbolos manejando los extraordinarios medios de comunicación de masas que no tienen réplica en el territorio. Gracias a ello, las dos horas en castellano que son vistas con normalidad por todos los afectos, menos que el inglés, se han dirigido a favorecer o impulsar ciertamente la inmersión literal. Es decir, la substitución paulatina y progresiva de los usos de las lenguas vehiculares entre los catalanes que podían usar indistintamente (que ya conocían) las dos lenguas, pero que al hacer del catalán la propia y común, llevaba a hacer la segunda o castellano o español (como prefieran), una lengua legal, oficial y ajena. Poco a poco vendrían los toros en vallas publicitarias como preludio de su final y cualquier detalle que pudiera recordar cualquier relación con una nación centenaria, incluso el cambio de la historia, su interpretación en libros de texto para colegiales y demás parafernalia. También se favorecería la entrada de inmigración musulmana (que al no conocer el español podían aprender de cero el catalán) en detrimento de la hispano parlante que podría poner en peligro el plan de homogeneización. Todo ello no ha sido un movimiento social sino un claro proceso de desapego que siempre ha contado con la complicidad de medios (remunerados eso sí) que subían el altavoz al máximo para todo lo malo "de fuera" ergo Madrid, y lo apagaban para "lo de dentro" hasta no existir.

No es mi propósito, ni está en mis facultades memorísticas ahora mismo, citar todas las maniobras mediáticas, políticas y de todo orden dirigidas desde la cima de la pirámide hacia la población, pero sí animar a aquellos que buscan la explicación veraz de los hechos y disponen de recursos suficientes, a crear la necesaria recopilación de todas las maniobras evidentes y sutiles de manipulación de masas que se han ido perpetrando sobre la población catalana y que Jordi Pujol enfatizaba en su fundación como clave para la "reconstrucción" de Cataluña. Podemos pues, afirmar sin temor que los catalanes hemos sido reconstruidos, o en lenguaje actual, programados, para decir y repetir lo que se espera de nosotros, lo que se espera de cualquier "buen catalán". Previsiblemente podemos negarlo y reclamar para nosotros nuestro juicio libre y cabal repleto de seny, pero mientras las pruebas y evidencias estén ahí, ya sea en catalán o en castellano, cualquier sujeto con dos dedos de frente podrá correlacionarlas causalmente y entender que los hechos históricos suelen sobrevenir por el trabajo de unos pocos que mandan sobre muchos con una intención clara y un buen plan encima de la mesa. Que al menos, los reconstruidos y evolucionados catalanes no se otorguen lo que no les corresponde, el mérito es de su padre intelectual y sentimental, ahora encausado por un entramado familiar con mucho ceros sin despejar detrás. El "derecho a decidir" no existía cuando los resortes de comunicación del Nacionalismo insertaban continuamente mensajes en los cerebros catalanes y discriminaban la información para facilitar las correspondientes interpretaciones. Oigan, que es muy fácil decirle a una persona: .-"Usted es mejor o diferente y los otros y su crispación nos impiden expresarnos con libertad". No hace falta ni tener historia detrás para levantar el orgullo por quien le anima a ser una raza superior sin mentarlo explícitamente... o sí.

lunes, agosto 10, 2015

Izquierdosis y Nacionalitis

Existen un par de afecciones muy comunes y extendidas por el mundo que son tratables pero como todo trastorno, para ser afrontado en condiciones resulta fundamental que el propio paciente reconozca su problema y acuda voluntariamente a darle solución. Algo que lamentablemente es muy difícil ya que, como muchos otros trastornos son de fácil contagio y extraordinaria propagación y, quizás lo peor de todo: crean adicción. Ello se debe a que actúan fundamentalmente en el sistema límbico que es donde se localiza el sistema de recompensas emocionales con las que juegan la Izquierdosis y la Nacionalitis.

Precisamente por ello es interesante fijarse en tratamientos cognitivos conductuales en los que, a base del empleo de aseveraciones lógicas pueden ponerse en cuestión el complejo y tramado sistema de creencias irracionales que forman el núcleo de los síndromes. Y es que incluso, muchas de las personas aquejadas por Izquierdosis o Nacionalitis pueden estar en un profundo e íntimo desacuerdo con lo que propagan y difunden en su corolario de principios, pero sin saberlo y debido a unos rasgos definidos de personalidad pueden coadyuvar a su padecimiento. Algunos de éstos serían: una necesidad de potenciar la propia autoestima en relación al grupo y del consiguiente reconocimiento, aplacar un hondo complejo de inferioridad obligando a terceras personas a equiparación o incluso exagerada minusvaloración, superar anedonias o depresiones latentes con falsos modos altruistas que conceden alta gratificación emocional, sentimientos de culpa inconscientes, sujetos altamente extravertidos con episodio vivenciales poco ortodoxos que detestan sistemas reglados u ordenados que sienten les oprimen, sentimientos de superioridad, trastornos paranoides que activan sistemas de alerta exagerados, desconfianza, excesiva susceptibilidad y creencia de que todo se trama en relación al sujeto afectado activando modos de defensa desproporcionados, y un largo etcétera de factores desencadenantes que vienen, según lenguajes psicodinámicos, a afectar a la idea del yo, y particularmente a su potenciación en relación al grupo. Ahora bien, cuando hablo de emocionalidad no vengo a referirme a los sentimientos clásicos de emoción: alegría, tristeza, ira, etc., sino a la expresión emocional de cualquier orden que afecta y condiciona las actitudes humanas. Por ejemplo, alguien poco propenso a la expresión emocional o sin la menor empatía puede moverse como pez en el agua entre entornos grupales porque le sirve de medio para potenciar su vanidad y su correspondiente autoestima. La emocionalidad como expresión de "uno", de su yo, en relación al resto. La realización personal como motivación humana.

Y es que muchas veces, Izquierdosis y Nacionalitis brotan y se propagan en sujetos potencialmente maleables por la inoculación de infecciones mediáticas causadas por profesionales que, también afectados por éstas y en la lógica del trastorno, sienten la necesidad de convertirlas en razón de su vida, de darle un sentido llegando a un reduccionismo vital maximalista de propios y extraños, de afines y no afines, que les puede conducir a episodios críticos con fuerte reducción cognitiva y efervescencia emocional y/o de adrenalina, en las que se busca una rápida gratificación entre el grupo y, lo que a veces es más grave, sintiendo la necesidad de manifestar demostraciones agresivas o violentas que reafirmen dentro del grupo una posición de importancia y con alto reconocimiento. Porque entre los requisitos de ambos trastornos, como he citado con anterioridad, es tremendamente común algún grado de paranoya en el que uno o más sujetos adoptan en la mente del afectado, un estatus de enemigo poderoso, de opresor sin escrúpulos, de gigante con aspas de molino que viene a disponerse como límite a las capacidades del paciente, a conformarse como una tangible personalización de su injusticia donde depositar la raíz de sus males, de sus propias frustraciones, de sus limitaciones e impotencias. Izquierdosis y Nacionalitis proveen a sus afectados de la ilusión de una escapatoria a sus propias culpabilizaciones trasponiéndolas en otros entes o personas con las que poder quedar exonerados y a salvo de sus propias responsabilidades. Estos sujetos por tanto condicionan su existencia a la eliminación del mal que les afecta, eludiendo por tanto una idea de compromiso con el global y reduciendo éste al grupo de afines que buscan lo mismo: la lucha contra el enemigo objetivo. No es de extrañar por tanto, que exista un lenguaje propio y definido dirigido a la creación de una ilusoria coraza con la que rechazar cualquier información que no provenga del endogrupo.

Hay que recordar que hablamos de dos afecciones muy comunes y extendidas que lo son por sí mismas y no por una radicalización en un continuo como sí puede darse en otros trastornos que producen síntomas similares con otras consignas, cual reverso de una moneda. Tanto en la Izquierdosis como en la Nacionalitis resulta fundamental el sólido establecimiento de un sistema de prejuicios que debe ser tratado por métodos cognitivos conductuales. Prejuicios centrados en la idea del propio sujeto y en la de los demás con vistas a poder establecer los oportunos esquemas mentales con los que emitir juicios de valor. Algo que, al fraguarse por un fuerte componente emocional va siempre dirigido a la recompensa a corto plazo de corte emocional y no tanto a un sistema de valores y principios auténticamente altruista y genuinamente desinteresado que no precisaría de discriminaciones ideológicas o mentales afines. En razón a ello, es frecuente encontrar a muchos sujetos más centrados en el ataque a su némesis y en situar en la misma el eje de su motivación personal, más que en defender o ser coherente con las consignas propias de manera que se acaba desvirtuando el total una vez el enemigo objetivo ha desaparecido, ya que era el factor elicitador de su existencia, como un soldado mata en una guerra. Es por tanto corriente dar con numerosos sujetos con poca o nula coherencia ideológica al estar firmemente dirigidos a eliminar a los que se suponen son el obstáculo de su existencia plena o libre. Algo que denotaría con claridad un uso de la causa como factor potenciador personal, como un medio para un fin como cualquier otro, para fortalecer la autoestima propia en relación a un grupo. Este perfil de gente será por tanto muy susceptible a las variables de su entorno.

Los exponentes causales de Izquierdosis y Nacionalitis se instalan en la potenciación de un yo cada uno desde planos oblicuos pero en los que ambos perviven igualmente por factores puramente emocionales. Sobre esa emocionalidad se asientan por tanto unos irracionales sistemas de creencias:

- Los demás deben amoldarse a mi persona y yo puedo exigir el qué y el cómo.
- El precario o con dificultades tiene mayor autoridad moral que el favorecido.
- Justicia significa que el que más tiene debe dárselo indefectiblemente al más pobre en el modo que éste estipule.
- Toda causa de Izquierda o Nacionalista dispone de justificación de medios para llegar a unos fines.
- La desigualdad natural, la diferencia entre personas debe equipararse a base de discriminación para generar buena convivencia.
-  Alguien de Derechas, por definición, no tiene escrúpulos, no tiene empatía y toma el dinero como fundamental en su existencia.
- Alguien de Izquierdas o Nacionalista toma el dinero como herramienta con la que estrructurar sus sistemas sociales/naciones y nunca como objeto de enriquecimento personal.
- Nuestra capacidad como pueblo surge por efecto de la tierra y por tanto nos conformamos como deudores con la misma.
- Los sistemas de Izquierda son los únicos que velan por la integridad del ser humano en sociedad.
- Los que se confrontan al Nacionalismo son por definición nacionalistas de otro país o credo.
- Los afines a la Izquierda y al Nacionalismo somos acreedores de terceras personas.
- Todas y cada una de las acciones injustas que podamos cometer no responden a nuestra responsabilidad sino como socorro ante la eliminación de un mal mayor.
- La idea de sentimiento es un comodín que traspasa la racionalidad.
- Izquierda y Nacionalismo tienen derecho de veto sobre las leyes. 
- Un país, una lengua, una cultura, permanecen como entes intangibles pese a que un sujeto o un grupo de sujetos hagan uso de ellos.
- La idea de libertad es homologable a mi pretensión de alterar la situación actual imperante.
- La idea de igualdad es homologable a mi pretensión de alterar la situación actual imperante.
- Toda coincidencia objetiva con elementos que antes fueron radicales supone una evolución de las ideas y el radicalismo ahora permanece en quienes se oponen que son reaccionarios.
- El valor esencial del buen gobernante de Izquierdas es la cercanía al pueblo.
- El valor esencial del buen gobernante nacionalista es su defensa de la tierra y su cultura de los ataques de sus enemigos.
- La buena intención por definición exime de responsabilidad únicamente entre los que pertenecemos a un mismo entorno grupal.
- La única autoridad positiva es aquella que coincide con mis intereses que no son míos, son de la comunidad.
- Nosotros podemos contraponer a la realidad cualquier utopía como si fuera un argumento tangible y los nuestros nos apoyarán.
- La realidad necesita inexorablemente de nuestros intérpretes para que se la expliquen a los que no tienen suficientes recursos. Es su derecho de información.
- Cuando la realidad nos niega argumentos debemos excluirla de la comparación, generando a base de palabras bellas y ensoñaciones varias, mundos atractivos que son nuestra meta para un mundo mejor.
- Las otras personas, las no afines a la Izquierda o Nacionalismo, son absolutamente diferentes y no relativamente diferentes.
- Cuando pienso en una nación, no debo jamás pensar en las personas que también la pueblan y están en desacuerdo conmigo, dejaría de poder utilizarla como símbolo.
- Lo mío es diferente pero no es mejor solo significa que sin ellos seríamos mucho mejores.
- Resulta incomprensible que los ricos no quieran pagar a los más desfavorecidos como lo hacen en los países nórdicos por ello hay que derrotarles y obligarles.
- La economía deseable por definición es aquella que se basa en la potenciación del I+D+I y no en el ladrillo o en la especulación pero ello debe compatibilizarse con una enseñanza igualitaria que no acompleje a los menos capaces.
- La igualdad de oportunidades sería un mal terrible pues haría depender de cada individuo y solo de él, sus posibilidades de progresar sin poder culpar a terceros.
- Es mucho más importante el "quién lo dice" que lo "que dice".
- Una posición de eficiencia o de racionalidad denota un interés especulativo y de frialdad ante las personas.
- Solo una persona en la misma situación que yo puede comprender mi situación y por supuesto darle solución.
- La idea de autoridad es en sí misma negativa. La libertad es hacer lo que uno quiere.
- Las personas que levantan la mano para votar son más libres aunque coincidan con el líder manifestando casualmente su coincidencia con él.
- Destaco la importancia de los sentimientos en mi afinidad o sentido de pertenencia a grupo cultural o de clase pero rechazo que a través de la misma pueda ser manipulado o enardecido.
- Soy consciente de que en el lenguaje de mi Izquierditis o Nacionalitis como sistemas diferenciales, el enemigo objetivo ocupa un 99% pero es porque tengo muy claro el propósito de mi causa.
- La gente de Derechas por definición se lleva bien y es afín con los especuladores y corruptos.
- La única responsabilidad es dar satisfacción a mis ideales y lo demás se subyuga a esa causa.
- Los símbolos y estrategias que marcan la separación entre unos y otros no obedece más que al hecho de que los otros no están de acuerdo conmigo.
- Una vez superemos al enemigo objetivo seremos felices.

Éstas y muchas más creencias irracionales conforman el proceso sintomático de Izquierdosis o Izquierditis y Nacionalitis estructurando esquemas mentales que generan pensamientos automáticos dirigidos a salvaguardar el propósito primordial de cada sujeto: la potenciación del yo dentro de un grupo que tiene las mismas creencias. Todas estas creencias y muchas otras, como irracionales, tienen su contrapartida racional y lógica, pero partiendo de que ambos trastornos perviven por la susceptibilidad del componente emocional, puede resultar baldío un tratamiento inadvertido o indiscriminado que lo único que puede suscitar es la subjetivización emocional, es decir, tomar los datos objetivos que replican las creencias irracionales como meros ataques dispuestos por el receptor en la misma escala de irracionalidad con objeto de preservar su autoestima personal y no quedar en evidencia. La gratificación emocional que proporciona la Izquierditis y la Nacionalitis es muy grande y por tanto se convierten en dos de las adicciones más recurrentes de los últimos siglos y causa de conflictos por todo el globo. Algo que como síndromes que son, deben ser afrontados y tratados con la correspodiente empatía y a sabiendas que las personas que las sufren, pese a ser incluso en algunos casos violentas, son primero de todo, víctimas de dichas afecciones, porque recordemos que como en toda enfermedad siempre existe un paciente cero, portador original o "líder" que en este caso, ajeno y desafecto a la misma, propaga el síndrome entre las personas para poder expresar su propia patología.

domingo, agosto 02, 2015

El mandamiento más importante que la democracia olvidó

Recientemente hemos sabido por algún medio que Pilar Rahola, uno de los personajes políticos más omnipresentes del panorama independentista, escolariza a alguno de sus retoños fuera de Cataluña en un centro para privilegiados en Suiza. Sin duda, Rahora lo hace ahora, pero casos de hijos de políticos nacionalistas o conniventes con la escolarización integramente en catalán que han optado por esquivar su propias leyes para el resto de catalanes, han habido antes, los hay ahora y los habrá.

No existe mejor modo de ser creíble en política que la coherencia. La coherencia significa ser consecuente con lo que uno vende y publicita como bueno para los demás y una vez manda, lo implementa a base de leyes. Pero la coherencia no son gestos, no son subastas y demostraciones para ver cuál es el más ésto o lo otro desde el cómodo atril de los medios o un parlamento, la coherencia es aplicar aquello que se pregona para los demás en uno mismo y su familia como prueba máxima de que el gobernante de turno es sincero y no se dedica a ese "oficio" únicamente para ostentar poder sobre otros.Y es que la coherencia es o debería ser el requisito que más se exigiera en una democracia y por desgracia es el único que no se exige por la complicidad negligente o interesada de quienes en comandita se han pensado que son los salvadores de los ciudadanos que con su dinero podrán realizarse personalmente haciéndose un nombre y ejerciendo un poder real sobre los demás. Porque eso de "servidor público" mientras el político no sea coherente es una simple y llana tomadura de pelo en la que la población, timada ella, transige porque solo mira al fin con el que apunta el líder de turno, pero sobre todo a los enemigos que le llevan la contraria y les activa distrayendo emocionalmente de lo que realmente debería preocuparles.

Yo soy de los que piensa que la política y los políticos deberían ser una élite formada y con demostrada solvencia cuyos sueldos y reconocimiento deberían ser muchísimo más altos de lo que son. Algo así estilo los profesores en Finlandia, ahora que tan de moda está hablar de ellos. Ello no evitaría la corrupción porque viene de fábrica en según qué personas, pero nada tiene que ver tentar a alguien que necesita formarse como persona a costa de realizarse como político, que otra persona que poco le queda por demostrar y decide realizar un servicio a la sociedad sabiendo que dicho honor sería un cúlmen y no una cruzada en su vida para sentirse mejor. Soy consciente que la mediocre referencia de la sociedad española que busca la cercanía y evitar las diferencias de capacidad pese a que reclama con exigencia I+D harían poco menos que imposible disfrutar de los mejores, pero ello debería a su vez ser resultado de una sociedad que ofrece oportunidades a todos con independencia de su origen y solvencia económica. Como siempre, como todo es causal, una sociedad que premiara el esfuerzo posiblemente sería más favorable con esa idea, mientras que aquella que declina su responsabilidad señalando siempre a otros, no hace más que escudarse en las mayorías para tomar decisiones con las que posteriormente, cuando sucede el desastre, se solidarizan en la exculpación de decidir y de apoyar, pero por supuesto se alían en su negligencia por hallarse todos entre supuestos y fingidos políticamente correctos iguales.

Y es que la coherencia no pide más que un compromiso demostrable. Ya que la empatía está también de moda y no existe ciertamente tanta gente con la misma, no existiría mejor evidencia de preocupación por los demás que aplicar esas soluciones en uno mismo y los suyos. ¿Que uno pide enseñanza en catalán para todos con una hora de castellano? Pues los hijos de dichos políticos los primeros en asistir a la inmersión correspondiente y si tienen dinero que se costeen el profesor particular de turno o el viaje veraniego a tierras anglosajonas. ¿Que se defiende enseñanaza pública? Pues ergo. Si uno defiende la privada o concertada, lo mismo; o la misma obligatoriedad de asistir a según qué centros sin libertad de elección. Todo coherente y consecuente. Las siglas o la afinidad partidista no debería ser un escollo, muy al contrario, si todos exigiéramos coherencia, sin duda, por la cuenta que les trae a los políticos y sus familias, ya se preocuparían en pensar en todos nosotros como lo hacen de sus familias.