domingo, septiembre 27, 2015

España no es una democracia consolidada

Una de las cantinelas a las que ha recurrido machaconamente el separatismo es a poner de ejemplo el pasado plebiscito en el Reino Unido sobre la continuidad de Escocia en el mismo. Se ha puesto repetidamente como ejemplo de una democracia que permite el "derecho a decidir" a sus ciudadanos. Dejando de lado la en absoluto baladí cuestión de que la opción escocesa está recogida en la Constitución británica y por tanto habla de un caso completamente diferente, lo que nadie ha apuntado es el gran detalle de ese país que viene a diferenciarse del nuestro. Un detalle que desgraciadamente para nosotros los españoles, pone a las claras la falta de madurez de España como nación y su propensión a vivir situaciones intransigentes que llevan al conflicto. 

El "detalle" es que en el Reino Unido tenían voz en la calle, entre los símbolos y las manifestaciones de adhesión, las dos opciones que pugnaban en el referéndum. Es lógico que quizás existiera un peso de un bando u otro en función de las zonas, pero ambas tenían espacio y las personas de las dos opciones, lejos de tener miedo o temor a manifestar lo que luego iban a decidir con su voto, salían a la calle a pregonar su preferencia. Incluso se vivió algún instante de tensión por la coincidencia de las dos facciones. ¿Es malo eso? Desde luego la tensión no es buena, pero ¿Saben cuál es la alternativa española a esa tensión? Que una de las dos partes no exista y sus defensores lo sean en secreto y con el temor a recibir un estigma de mal ciudadano. ¿Es esa la democracia con la que se llenan tanto la boca sectores nacionalistas e independentistas? El sector nacionalista separatista interesadamente jamás se ha preguntado sobre la ausencia de símbolos y manifestaciones que sus contrarios han desplegado por las tierras catalanas. Luego en votos aparecen decenas de miles y centenares de miles que con la discreción del secretismo pueden exponer en libertad su opción, pero ¿Acaso no demuestra ello fehacientemente que existe una evidente opresión de una parte de la sociedad sobre la otra?¿La de los buenos catalanes contra los que "atacan" Cataluña?

Ya ha pasado a ser normal que en los pueblos y ciudades ondeen los símbolos de una parte de la población catalana y que se dé por sentado que el atrevimiento a plantar una alternativa con la bandera del País del que forma Cataluña parte durante siglos venga a considerarse un ultraje y al osado autor un inconsciente o mejor....un ultra.

Algo parecido sucede con la Izquierda española y sus manifestaciones callejeras y/o los medios de comunicación o gremios como el de los actores o supuestos intelectuales (con sus cordones sanitarios) que imponen su criterio, no de esa manera democrática con la que luego se llenan la boca para criticar al "enemigo", sino generando intimidaciones que en algunos casos llegan a producirse en los domicilios privados de los tachados como adversarios. En estos casos la pregunta es parecida: ¿Cómo es que existiendo porcentajes amplios de voto en la Derecha y Centro Derecha luego no tienen visibilidad proporcional en los medios y en las manifestaciones de todo orden? Se viene a asumir que el que calla otorga y los que siempre toman el protagonismo acaban erigiéndose en los inquisidores de una población objetivo que no ceja de recibir homilías de esos predicadores laicos.

Unos de los signos de una democracia saludable es el pluralismo, no de medios o de manifestaciones aisladas de personas atrevidas, sino de todo aquél que sin excepción tiene una opinión en un sentido u otro. Es posible que los que llevan la voz cantante entre el Nacionalismo - Independentismo o la Izquierda se excusen achacando la total responsabilidad de esa realidad a la "pasividad" de esa parte de la sociedad. No en vano, se pueden exponer los boicots que "las notas discordantes" han tenido que sufrir cuando viene a considerarse normal que determinadas personas pueden ser abucheadas, cuando no apedreadas o empujadas por grupos en universidades o en cualquier espacio apto para poder sabotear un acto de los odiados adversarios políticos.

España no aprueba su asignatura de Democracia y dentro de ella, la Cataluña que se jacta de pedirla para sus intereses, mucho menos. Debe existir una proporción entre el resultado de unas elecciones y la presencia en la calle o en los símbolos. Una bandera española no debiera ser mal mirada "oficialmente" en Cataluña y mucho menos obligarse a retirarse ya que el responsable pone a las claras que no quiere una Democracia, solo desea la imposición de su visión, de su régimen y así lo demuestra.

La tensión y la violencia puede surgir de un hartazgo de una parte de la sociedad que no tiene voz y debe aceptar sumisamente la imposición de los que dicen expresarse por su sueño u objetivo. En el momento que lo hacen negándoselo al resto, solo dejan de manifiesto que sí, que quizás quieren algo diferente, pero que no encaja con una Democracia. Democracia no es un conjunto de ciudadanos que piensan homogéneamente en una cuestión fundamental y rechazan el pluralismo o esconden estrategias de supuesto pacifismo y respeto que luego se advierten falsas. (Menuda paradoja cuando eso sucede entre quienes exigen, que no piden, su derecho a decidir con millares de símbolos y machacona parafernalia y los demás deben callar temerosos y casi invisibles para los medios oficiales)


 Como escribí un en pasado artículo ¿Recuerdan el barrio de Gamonal en Burgos? Una revuelta de grupos de Izquierda que alimentó las portadas de los medios en contra del poder municipal de Derechas. ¿Saben quién ganó luego las elecciones en ese barrio? El PP. Eso prueba lo que no es democracia, no lo es aunque los que llevan la voz cantante se desgañiten en afirmar lo contrario. Imaginen que los que luego votaron se hubieran paseado o manifestado en Gamonal en contra de esos "demócratas" encapuchados que fácilmente justifican la violencia por hablar de "Estados policiales". Es posible que rechazemos la realidad pero la gran asignatura de España es sencillamente aceptar las reglas de una Democracia con mayusculas, hasta entonces será escrita con minúsculas por mucha gente que la apoye, por muchos políticos que la nombren, por muchos periodistas que la enarbolen, por muchas pancartas o banderas que la pregonen. Solo estarán usando esa palabra como un eslogan más de su grupo, jamás de su país.


sábado, septiembre 26, 2015

Separatismo y libertad


Sé por experiencia que los argumentos racionales no tienen efecto alguno sobre la actitud de la mayoría de las personas en cuestiones ideológicas. De hecho sí produce un efecto, el contrario, el de defenderse de la argumentación con el consiguiente rechazo. Y es que, a diferencia del resto de inputs circundantes que actúan como "ruido ambiental" o publicidad admitida y entran con la guardia baja de la racionalidad consciente, el diálogo directo la activa a un posicionamiento que podría definirse como "conmutado". El individuo puede hallarse relajado sin pensar en la necesidad de defenderse porque no asume que le están inoculando una información que se dirige a influir en él (reposo) pero en un determinado instante eso cambia y activa las protecciones y defensas para dar respuesta a quien entiende pretende hacerle cambiar de opinión (activación consciente). La influencia que ejerce sobre nosotros la presión de un ambiente suele pasar desapercibida y esa es la clave de la manipulación: generar una normalidad en determinados conceptos por repetición y comparación. Los conceptos hegemónicos que se asocian como propios van calando en los individuos y una vez se normalizan, pasan a constituirse en referencia comparativa con otros. De ese modo, en todos los lugares del mundo la propia cultura se asume como "normal" y distinguible de otras. Los hábitos, las opiniones sobre las cosas, las reacciones o los juicios de valor sociales se hallan implícitos en la sociedad. La cuestión fundamental no es tanto discutir sobre la posibilidad de influir en las personas, en los grupos y en las sociedades, eso es real y existe, el quid radica en como sabiendo que eso es posible, conocemos casos y métodos que identifican estrategias interesadas dirigidas a producir ese cambio en sociedades con relativa rapidez (25-30 años).

El germen no es libre si la razón de los inputs en la sociedad obedecen a un plan de unos poderes fácticos que coinciden con la opinión mayoritaria de los receptores. Únicamente me limito a concatenar la causa a) La intención por parte de una jerarquía de crear un proyecto de nación específico sobre la base de una sociedad alejada en ese momento temporal de tales parámetros, con la consecuencia b) Que efectivamente la sociedad pasa a coincidir con los parámetros planteados por la jeraraquía asumiéndolos como propios. Lo explicado es un planteamiento genérico que afecta potencialmente a todo el mundo, cualquiera es susceptible de verse influido por su entorno, lo cual hace que las diferencias las encontremos, no en la población objetivo, sino en las causas y medios que inciden en esa población, vamos, en la intención manifiesta, organizada y específica de producir una homogeneización y disponer de un porcentaje muy alto de los recursos políticos y mediáticos presentes en esa sociedad. Y es que es un requisito sine qua non la voluntad de los poderes fácticos de 1) Incidir específicamente en esa sociedad, pero con ello no basta, hace falta que 2) Dicha voluntad esté bien tramada y se dirija a buscar efectivamente una asociación (como en el condicionamiento clásico) entre el prototipo del ciudadano y unos valores específicos, para luego disponerlos como un atributo diferencial que justifica una posición. Valores que deben insertarse en la faceta humana de los individuos como algo propio y emocionalmente potente y por supuesto positivo para que entre con facilidad.

Una manera de comprobar la eficacia del control ideológico de grupos poblacionales se puede observar con relativa claridad con los casos de corrupción. Pese a que existen en casi todas las formaciones políticas, la percepción de las mismas y el juicio de valor de unos y otros, se comprueba fuertemente sesgado por un factor puramente cuantitativo: la insistinceia de los medios en centrarse en unos casos y soslayar otros o no darles una cobertura parecida. Se puede observar como determinados casos de mayor envergadura promueven mucha menos reacción contraria y hasta relajación en comparación con otros que pese a ser menores reciben muchísima mayor atención hasta el punto que pueden distraer los esquemas de justicia de los individuos que pasan a enfatizar sesgadamente unos casos sobre otros y afectando a la opinión final sobre otros grupos. Esa es la gran trampa de los medios de comunicación, la incidencia sobre la noticia y el  discrecional criterio empleado para "pesar" la importancia de cada caso. La mención puede ayudar a justificar al medio que puede argumentar que ha dado la noticia, pero el modo en el que la propone por exceso o defecto, acaba siendo la manera en el que los medios inciden e influyen sobre la población, porque los juicios siempre acaban siendo comparativos: más o menos que.

La Cataluña mediática ha sido un erial con los casos de corrupción propios, pese a que su alcance económico puede suponer un récord de dinero distraido a menesteres públicos. Pero si lo ha sido en términos absolutos, en términos comparativos con el resto de España, la Cataluña mediática ha sido parecida a una dictadura con el control total de los medios. Para la dimensión de la trama de corrupción que tiene embargadas todas las sedes de CiU pero libres a sus más importantes responsables, los medios catalanes han seguido centrándose casi exclusivamente en casos de corrupción principalmente del PP, ocupando portadas y titulares durante días, semanas y meses. Visto en contrario, es decir, desde un plano de un prototípico lector o consumidor de noticias de medios catalanes (que entiende veraces por asumirlos defensores de lo que entiende propio comparado con lo ajeno) es casi imposible que con la información recibida pueda disponer de un juicio equilibrado de la realidad. El peso de la corrupción recae abrumadoramente por el espacio ocupado por los medios hegemónicos, mientras que los demás, en los esquemas mentales de los receptores, se asumen como fallos propios de un sistema que pueden justificarse gracias a la implicación emocional con el proyecto común.

El secreto de la manipulación no es la mera información, es la insistencia hasta crear un hábito. Algo que el nacionalismo sabe bien con el despliegue de la inmersión lingüística que buscaba la sustitución de la lengua vehicular por la imposición del hábito en las escuelas. El único modo por tanto de incidir en esa tendencia es a base de disponer de una similar capacidad de generación de ruido ambiental que pueda incidir con la misma contundencia y regularidad hasta generar un poso de normalidad asumible que haga creer a los ciudadanos que han optado libremente. En realidad los ciudadanos solo acaban optando entre las opciones que se les brinda con la información que igualmente se les brinda. Sabiendo cual será el peso de la información y la insistencia en la misma podemos conocer la probabilidad de afinidad de la población objetivo. De ese modo, al escoger, el ciudadano entiende que ha optado libremente bajo su criterio y realmente así ha sido, pero a base de información sesgada que se contrapone a otra emocionalmente considerada como hostil y no como información adicional neutra. De ese modo, la información pasa a ser un valor de afinidad más que datos neutros sobre hechos y acaba defendiéndose conscientemente una posición, más que por las razones causales que podrían motivarla, por la activación de ese recurso consciente de defensa de lo que se considera propio en contraposición a lo hostil o ajeno.

viernes, septiembre 25, 2015

A vueltas con Rajoy

Cuando escudriño a las personas relevantes de la política no suelo fijarme tanto en los gestos grandilocuentes o en las decisiones que suelen considerarse "importantes". Esas suelen estar decididas de acuerdo con una pléyade de asesores y pares que apelan conjuntamente a unos intereses tan comunes como estudiados. Desde luego existe gente con cargos de responsabilidad que no analiza sus decisiones y las suelta tan tranquilo apelando a la solidaridad de la negligencia que tantos adeptos promueve en los países adictos a la visceralidad y a la queja populista, pero de una manera u otra suelo poner el énfasis en determinados detalles que considero propios y exclusivos de sus dueños como rasgos particulares de una personalidad.

A mi me gustaba escuchar a Rajoy. Su oratoria en un plano cualitativo me parece fina y su argumentación, de promedio, me parece muy superior a la de muchos osados jueces que lo sentencian con la misma ligereza que su incapacidad para igualarla. Pero si bien valoro una buena capacidad argumental, tal virtud no hace a un hombre o al menos no le designa como aceptable por sí solo. Es cierto que, entre tanta mediocre apelación a los sentimientos de afinidad y recurrentes comparaciones maximalistas de quimeras, hallar gente que se ciña a meras realidades, ya es algo a tener en cuenta. No en vano, pese a ello, Mariano Rajoy llamó mi atención para mal cuando decidió no contar con varios dirigentes populares de una manera que me pareció contraria a la de la bonhomía. Ya me pareció mal que se prescindiera de personas con sólidos principios, muy mal y de por sí significativo; pero curiosamente me dijo mucho más del presidente la manera que tuvo de darles "aire", el poco estilo desplegado y la discutible categoría humana que vistió toda la decisión. El adiós lo marcó Rajoy con el recurso más manido del dirigente gallego: su silencio, un silencio infame que lleva el sello oficial de condena de Don Mariano. Si el presidente no despacha contigo o no te habla cuando debería hacerlo, mal asunto, debían imaginar y debe ya saber cualquier cargo del PP. Entonces es el momento de consultar los medios de comunicación para saber tu futuro en el partido. El privilegio que obtuvo un tal Bárcenas con mensajitos de apoyo en su móvil, no lo tuvieron tantos otros que "desfalcaron" temores, riesgos de ser asesinados o sencillamente una parte de su vida ofreciendo soluciones a los demás sin pedir nada "anómalo" a cambio. Rajoy no les miró a los ojos y les colmó de explicaciones. En su lugar buscó un plasma o confió que fuera el de sus casas el que les diera la noticia. Poco me importa que en algún caso llegara a medir palabra e incluso hablara porque eso era excepción u obligación inexcusable que no pudo eludir. Su distinguible estilo es pasar página lo antes posible ignorando al saliente como el empresario o jefe sin escrúpulos o cobarde que al saber que sus razones son poco justificables o simplemente discrecionales, prefiere eludir el trago. Rajoy no despacha con los salientes para colmarlos de explicaciones y rendirles lo mínimo que un hombre justo y cabal debe a las víctimas de su decisión. Todo lo contrario: silencio y alejamiento desde la inexpugnable sede de la capital. Algunos se hallaban a la espera de noticias confiando únicamente en una especie de silencio administrativo que actuaba a modo de rotundo no. Rajoy no es de los que trata directamente las situaciones difíciles. Más bien las delega en advenedizos sustitutos de los cargos salientes o en cargos específicos creados para manejar tales cuestiones. Rajoy nunca apaga sus fuegos, suele recurrir a un séquito atemorizado, ingenuo, interesado o complaciente que le resuelva la papeleta conformado por una femenina guardia pretoriana que obedece castrensemente las peticiones del líder, entre salpicados y autónomos varones y barones que disponen del privilegio de tener el número de móvil de su excelencia a la altura de Bárcenas.

Rajoy no es hombre de mirada firme y de frente, eso no va consigo. Mariano Rajoy y Brey es un contemporizador que necesita asesores para refrendar su seguridad personal como un monarca tira de pitonisa. No es un hombre de principios sólidos fortalecido por sus convicciones, es justo lo contrario, alguien que mide al milímetro el eco de una declaración por temor a que sus enemigos le señalen falto de diálogo o de mal demócrata. De hecho suele verse más airado a Rajoy por las manifestaciones hostiles (pero esperables) de la oposición que de los extensos rumores de tensión dentro del PP, porque sabe lo que ha hecho por esos opositores alterando principios y dinámica de un partido el "suyo", que no tenía fisura alguna. Fisura que apunta a grieta horadada por el letal consenso-excusa que aparta de su defensa todo lo que no forma parte de sus convicciones. Que hayan lamentos y posturas enconadas dentro del PP no le importa, a fin de cuentas él tiene el mando y puede dirimir con cualquier frase lacónica o pretendidamente tajante, su ensoñación sobre lo que ha creado, pero que se quejen los socialistas cuando no ha variado muchos de los ejes centrales de Zapatero....Eso es insoportable. No le comprenden.

En Cataluña parece ya darse por sentado que ciertamente el resultado de las elecciones del 27-S vendrán a ser lo que han dictado las fuerzas separatistas, porque en medios de comunicación parece que abundan las consecuencias posibles de una victoria de "Junts pel si" y, ante eso, aparece un ahogado lamento que musita que "se va a cumplir la ley". Sin duda el dirigente gallego ha apostado todo a los resultados electorales como salvación para mantener ese silencio que le hace ya célebre. Así, si se frustra el golpe de Estado separatista en las urnas, él piensa que no ha contribuido a echar leña al fuego porque su obsesión no es ciertamente la ley, sino como es visto por sus enemigos esperando no sé que diantre de aval a sus claudicaciones que luego vuelve a comprobar que no llegan y sigue siendo rechazado por unos y por otros.

Si Rajoy se fuera ahora mismo de la política, cualquier candidato con cara y ojos del PP con convicciones, me atrevo a afirmar que daría mucho mejores resultados y sería inconmensurablemente mejor para España. El odio de los enemigos está ahí sea uno quien sea y haga lo que haga, pero el respeto a Rajoy muchos lo han perdido precisamente por la ausencia de principios sólidos que ofrezcan esa actitud previsible y fuerte que justamente su carencia caracteriza al Gobierno de España. Lo que recoge la ley ante un golpe de Estado perpretrado por el separatismo, por activa y por pasiva, no puede dar pábulo alguno a lo que está sucediendo y no puede ofrecer la inexplicable sensación de impunidad. Los golpistas deben saber lo que se juegan y que la Democracia con mayúsculas necesita de su defensa ante los que la ponen en cuestión advirtiendo sin complejos y actuando. No se puede afirmar que se está al lado de la ley pero temer el uso de los resortes del Estado de Derecho confiando que la "cosa se resuelva". Rajoy como siempre, ha concedido mayor importancia a los separatistas que a los que estoicamente deben soportar su impunidad, y a ellos les rinde el juego de sus silencios y miradas perdidas. Con Rajoy los que se suponen están en el mismo bando siempre salen perdiendo, porque Rajoy no está en este bando, es un infiltrado que anhela su propia grandeza y reconocimiento a costa de España. Mas es un inconsciente kamikace que ha querido pasar a la historia en el modo que sea, pero Mariano Rajoy es el auténtico problema pues ha tenido un Gobierno con mayoría absoluta y en éste se ha forjado la mayor inestabilidad que ha vivido España desde la Guerra Civil.


miércoles, septiembre 23, 2015

Samaranch, el promotor involuntario de la independencia.

Cualquiera que visite a día de hoy Barcelona podrá comprobar que prácticamente está tomada por extranjeros de todas las partes del mundo que, o bien la visitan como turistas o la ponen en uno de los primeros lugares de su lista como destino de empresa. En todo ello existió un día cero, un antes y un después en el verano de 1992, jornadas de la celebración de los inolvidables JJOO que celebró la ciudad condal. Jamás debió pensar Samaranch que la trascendencia del cargo que ocupaba en el Comité Olímpico, nada menos que Presidente, iba a producir unas consecuencias tan positivas y a la vez no tanto.

El ayuntamiento de Barcelona, al menos hasta la marcha de Trias, manejaba presupuestos con superávits superiores a los 200 millones de €, y es que en la ciudad mediterránea fluye medio mundo por sus venas y los barceloneses llevan viendo cómo su marca es la gallina de los huevos de oro. Barcelona se ha ganado un nombre propio e independiente incluso por encima de Cataluña que resulta conocido en los lugares más recónditos, cuando no es por los JJOO y el renombre y boca a boca que de él ha extraído, lo es por el deporte rey y los triunfos en las dos últimas décadas.

Nadie podría pensar que unos JJOO iban a producir un éxito tan arrollador, pero lo cierto es que existían razones más que de sobras para ello: el clima, la gastronomía, el carácter, la urbe en sí, el Modernismo catalán y Gaudí, tener un enclave privilegiado de playa y/o montaña (nieve) en un radio de una hora en coche, y un largo etcétera de detalles que promueven lo evidente: Barcelona recibe en un año más turistas que tiene la población de Cataluña.

Ignoro cuando España volverá a tener un representante olímpico de la importancia de Samaranch y lo que significó para estos datos, pero no tengo duda que el efecto JJOO ha sido el mayor espaldarazo a la independencia entre un conjunto de factores en todos los órdenes. Desde luego, el empresario barcelonés no estaba en esas lides y tampoco el ayuntamiento de la época, apoyado por el Gobierno de España, un Maragall pletórico antes de pronunciar el famoso 3% en el Parlament. Eran tiempos de fets històrics de verdad y de felicidad desatada al modo "amigos para siempre". Una de esas crisis que golpea cada cierto tiempo estaba a la vuelta de la esquina, pero ni tan siquiera eso podía oscurecer lo que ha llegado a ser el renacimiento de Barcelona como el ave Fénix.

La historia de Cataluña y de Barcelona está repleta de intereses comerciales por doquier, el ADN barcelonés está marcado por el comercio, ya sea interior o de ultramar y la historia de España ha favorecido en buena medida que esa cuna de comerciantes pudiera materializar sus objetivos con la conquista del Nuevo Mundo, algo que sucumbió en 1898 y llegó a "coincidir" con períodos románticos de exaltación local y la consiguiente gestación del nacionalismo como algo ya real y pronunciable.

Y es que a diferencia de la naíf candidatura madrileña que aspiraba por lógica y trabajo bien hecho a celebrar los ansiados JJOO, la política en el mundo o en ciertas partes del mundo, incluida España, no transcurre con luz y taquígrafos. Es lo que en otro artículo llamaba el "juego político" que bien podría ser el nombre de uno de tablero o de un simulador de ordenador que emulara a individuos que en esto de la política tratan de imitar al protagonista de House of cards (Una serie protagonizada por Kevin Spacey en la que interpreta a un político maquinador que aspira a la Casa Blanca). La "casual" en el tiempo coincidencia de Samaranch como Presidente del Comité Olímpico Internacional pudo tener "algo que ver" con las aspiraciones barcelonesas a la primera de cambio. Sin duda, deberían existir más elementos en la ecuación, pero toda comida por buena que sea su materia prima necesita de esa pizca de sal para resultar sabrosa sin la cual puede ser un absoluto fracaso. La lección para quienes se dedican a la política puede que haya permanecido ignota, pero la capital catalana ese día dispuso sus piezas de ajedrez y efectuó su jaque mate de modo exquisito. No comprendo como los que luego aspiraban a recrear unas Olimpiadas en la capital de España, no han sabido ver la diferencia entre el éxito de entonces y su estrepitoso fracaso y extraer las oportunas lecciones de tacticismo. Mi "no comprendo" es falso, en realidad es una crítica a la inopia que sufren quienes deberían estar al tanto de las cosas y saber cómo funcionan para bien o para mal. Pues bien, los catalanes que de una tacada consiguieron unos JJOO sin despeinarse y ahora ponen las carteras para recibir el maná a manos llenas, son los mismos o parecidos a los pretéritos, siguen conspirando y tramando estrategias antes de que que en Madrid hayan tomado incluso una decisión. Será cuestión de "hecho diferencial" y por ello los castellanos han tenido tropas bien caracterizadas por su bravura, coraje, siendo temibles en el mundo, pero la realidad del siglo XXI (aunque haya sido igual siempre) la marcan los manipuladores de masas y los tacticistas u hombres de estado que proyectan hojas de ruta con planes para una nación más fuerte que hacerlos a ellos más grandes aún a costa de los inadvertidos habitantes que tratan de agarrar la zanahoria pensando en el Dorado.

No se pensó que el triunfo de Barcelona sería el principio de algo que de otro modo hubiera sido impensable. Barcelona no necesita ya a nadie, es rica y hasta presta dinero y es conocida en el mundo entero con una reputación encomiable. La ville du Barcelone es la metáfora de ese carácter catalán que siempre se ha dedicado a comerciar, a urdir, a contemporizar, a extraer de los demás lo que pudiera ocasionarle interés para luego repudiarlo si no le resultaba útil. De hecho, aunque Pujol no se podía ver con Maragall, siendo ambos los mayores gallos del corral, el "Molt Honorable" debió ver con ojos como platos la oportunidad de unos JJOO para su hoja de ruta sobre su proyectada nació catalana.

En cualquier caso, Samaranch y la Barcelona del 92 han resultado claves para vivir el 27-S. Lo que ya es menos probable es extraer la lección que nos da de nuevo la historia y que nunca ha detenido a nadie para repetirla.

lunes, septiembre 21, 2015

"Si Cataluña se independiza..."

Entre los artículos que he escrito en este blog hay bastantes que hablan acerca de la manipulación mediática. Lo fundamental de una buena manipulación es que las personas objetivo conceden a su consciente la mayor responsabilidad en sus juicios de valor sin detectar todos los detalles que constantemente bombardean sus sentidos que acaban entrando por esa zona no advertida del cerebro que no filtra racionalmente las cosas. Es más, como el cerebro suele discriminar la información comparativamente las materias grises de las personas en un determinado momento se dedican a poner un "visto bueno" a lo que son capaces de reconocer y así las etiquetan como amigas, enemigas y/o pendientes de conocer. De ese modo, todo lo que existe y rodea al sujeto influido por un entorno específico toma a éste como referencia y ve "normal" lo que en él se produce asignando automáticamente los papeles a sus partícipes.

La visión de un ser humano es inteligente, no es una cámara de vídeo que toma objetivamente la información grabada. Si observa un coche relucientemente brillante e impoluto pero tiene 10 años de antigüedad, aunque no conozca el modelo, por la comparación con los demás lo encontrará anticuado en décimas de segundo. Los cerebros se dedican a comparar y advierten con mayor facilidad los cambios abruptos que los sutiles tanto como un hijo al que ves crecer y después de un verano con los abuelos lo encuentras muy crecido, al contrario que si hubiera permanecido contigo ese mismo período. Así se produce la "evolución" de los regímenes políticos que siguen avanzando incluso en el radicalismo sin que lo adviertan sus componentes porque sus referencias siguen cambiando al unísono con ellos.

Es en estas situaciones cuando observas que los más audaces manipuladores saben jugar a ese juego mientras los ingenuos o aquellos que por su presunto poder se encuentran confiados lo ignoran o directamente lo rechazan como si todo pudiera revertirse con la misma facilidad.

La diferencia entre Cataluña y Madrid es, no grande, sino extraordinaria. El hecho diferencial, más que una advertencia utilista de separación es una mera descripción de un rasgo que define a unos y otros como el que describe a un flaco ante un orondo. Pero de ello no debe deducirse la independencia como una razón causal, porque la variedad o la diferencia como pretexto para separarse pondría en aprietos a muchos países en el mundo que se saben opuestos según el territorio dentro de sus fronteras. De hecho puede ser todo lo contrario si existe una mínima voluntad, no ya de vender lo que nos diferencia como un motivo, sino de aceptar como algo natural esa diferencia. Yo defiendo que cualquier empresa u objetivo debe componerse de personalidades específicas distintas entre sí para centrarse en aquello en lo que cada uno es fuerte y todos juntos desarrollar el proyecto. Sin embargo, en el caso que me ocupa, la diferencia habla sobre los modos que tienen los "bandos" para desplegar sus estrategias, siendo las separatistas catalanas complejas y estudiadas cual espionaje de guerra, mientras que las "madrileñas" parecen a su lado pueriles y primarias. No sé si se debe a la simplicidad argumental, a la idea tajante de que las cosas deben ser como deben ser sin tomarlas como realmente son, o a una confianza excesiva en los recursos de persuasión, pero la ventaja que tiene el separatismo sobre la "inteligencia" de Estado en territorio catalán es tal que si no fructifica ahora la idea del Dorado, lo hará en poco tiempo gracias al "cultivo" de los nuevos escolares que ya se han formado sin contrapunto ninguno en la omnipresente doctrina hegemónica.

Uno de los ejemplos de juego soterrado que conquista los sentidos sobre la razón es que leo en muchas noticias el condicional que da título a este artículo como una advertencia racional a la que se aparejan unas consecuencias, entre terribles y devastadoras. "Si Cataluña se independiza entonces bla, bla, bla..." Con ello parece ignorarse que se está concediendo automáticamente la posibilidad de la independencia en la frase, y lo que es peor, al hacerlo se está otorgando al separatismo la capacidad y autoridad para declararla por su cuenta pasando por alto los impedimentos que hacen de ella ahora algo imposible. Las razones que vienen luego son la mayor admisión a trámite de la posibilidad de una independencia. Me parece inconcebible comenzar una frase haciendo una cesión de lo que se pretende evitar. Vamos apañaos.

Y es que el juego de la manipulación es el juego de la atención reinante, el de la hegemonía de la información. Lo que abunda, lo que nos rodea, viene a conformarse como referencia con la que diseñar un orden con el que conferirse una autoridad para exigir al resto un cumplimiento. Y poco más. Es por ello que cuando un grupo político exige a los medios públicos "información independiente" o "jueces independientes", lo hace juzgándolo con sus propios requisitos que considera los "más independientes" y los "más justos" con los que se cree capaz de exigir a los demás las consideraciones que estime oportunas. El ser humano no es independiente jamás, lo puede ser materialmente, pero le liga un lazo ideológico con algún grupo y juzga en razón al mismo siempre. Pero ello no importa cuando tales exigencias presuponen una posición hegemónica de quien da por sentado que su posición es la "buena" y la otra es la "mala". En ello, el mundo está siendo tomado por los románticos o populistas (hablando en plata) que comercian con los sueños para compararlos con las realidades para luego justificarse todos como bienintencionados individuos que aspiran a la utopía exonerándose de las consecuencias por solidaria negligencia.

Al final volvemos a lo de siempre: junte usted a una masa en favor de un producto ideológico que lave más blanco y conceda a sus consumidores la aparente capacidad de reividicación a terceros, a poder ser poderosos y ricos con los que nivelarse a ellos (por un complejo de inferioridad que de no existir no produciría éxito) y poder derrotarlos y con ello aumentar la propia autoestima. España sigue siendo la de Cervantes o la de los caricaturescos personajes de Goya, junto a brillantes individuales que salvo precisa conjunción astronómica, suelen quemarse o pasar desapercibidos entre la mediocridad de la turba.

En nuestra historia tenemos lo que somos, en lo bueno y en lo malo. Ahora mismo estamos intentando acabar con uno de esos hitos que se han dado por un milagro que apriori podría pensarse como imposible, la Constitución del 78. Ahora vivimos un nuevo período romántico incapaz de reconocer las realidades y las dificultades que produjeron tal consecución. Ahora ofrecemos sueños y utopías fáciles de vender comparándolas con las realidades siempre menos atractivas porque... ¿Quién no prefiere un mundo feliz y mejor al que tenemos delante de nuestras narices solo votando?

Y es que pronunciar una frase es tan fácil...

domingo, septiembre 13, 2015

El mayor problema con el Nacionalismo - Independentismo se llama Izquierda

No sé hasta qué punto la gente es consciente de la situación que estamos viviendo con el desafío separatista, porque la tranquilidad sobre lo que es posible y lo que no en el momento presente, es de todo menos segura.

Sabemos casi a ciencia cierta que con PP o Ciudadanos en el Gobierno de España, la ley ocupará el protagonismo y la Constitución regirá las actuaciones políticas, pero de igual modo que el Nacionalismo ha demostrado de facto poder soslayar esa legalidad con el juego político y la constante evocación a términos que considera bien sonantes y estratégicos (democracia, derecho a decidir), la ambigüedad es la palabra que mejor define a la Izquierda española. ¿Alguien sería capaz de apostar que con Sánchez de presidente el Nacionalismo o incluso el independentismo no podría conseguir prebendas o logros?

Cuando hablo de legalidad vengo a hacerlo desde un prisma causal y honesto, es decir, acompañando el espíritu e intención de las normas fundamentales sin concederles un margen interpretativo tan amplio que pueda justificarse la cabida de lo uno y su contrario. Al situarse en la ilegalidad o la alegalidad con un propósito de secesión, es lógico que sus protagonistas busquen modos y resortes para justificar sus posiciones y lo intenten hacer del modo más estéticamente favorable para que los creyentes más "quisquillosos" se sientan más o menos confortables. En todo movimiento existe ese espacio de falta de certeza o de inseguridad intelectual o argumental que lleva a la ambigüedad que solo la afinidad grupal puede desterrar otorgando la seguridad numérica por puro mimetismo. En ese momento se sitúa uno en espacios antes descritos de ilegalidad o alegalidad avalados por la política de hechos consumados y las estrategias del juego político, ambos capaces y decididos a superar la legalidad porque lo importante, lo que deslumbra y propicia la superación de cualquier escollo se convierte en el motivador esencial.

En buena lógica, con un proyecto independentista tan estructurado, decidido y organizado que adopta constantemente tácticas y estrategias de comunicación tanto nacionales como internacionales, la opción de la Izquierda en Moncloa debe ser un valor muy tenido en cuenta para que fructifiquen sus anhelos. Poco importa que exista alguien tan capaz y concluyente como Josep Borrell (y otras reconocidas personalidades de Izquierda) mientras existan tantas declaraciones ambivalentes o apoyos al separatismo, más o menos velados o directamente explícitos en tantos ayuntamientos. Se comprueba que la constante socialista o de izquierda es que no existe una posición marcada y sólida ante el separatismo catalán.

Mi preocupación en este momento sería entre baja y nula si al otro lado del separatismo existiera un grupo tan cohesionado que tuviera claro qué hacer sin ninguna clase de complejo, pero cuando el mismo Montilla acudió a la subasta de catalanismo como el que más en su mandato, las esperanzas que acuñan esa pretensión se me antojan ingenuas. Es más, casi puedo tener por seguro que si Bildu con una ETA que mataba gente, está ahora manejando gobierno y en las instituciones gracias a la aquiescencia socialista y maniobras soterradas por la "paz" (es decir rogarles que dejaran de matar a cambio de lo que ahora tienen), qué podrá decirse del caso separatista catalán.

Yo puedo tener muy claro lo que es legal, correcto, justo y ofrecer ejemplos tangibles de legalidad, corrección y justicia, pero sin duda entre quienes se mueven cómodos entre el juego político que consigue cosas variando los supuestos principios como un trilero y aquellos que entienden democracia como algo más parecido a la Anarquía, veo más bien difícil defender un concepto tan "imperialista" como la unidad de España. Los tópicos de la Izquierda son tan recurrentes como viejos, y de ahí a sentirse amenazados por poco democráticos hay un paso, justamente el que se ha dedicado a dar el separatismo sabiendo que era donde podía sembrar la duda entre los contrarios. Todo discurso del separatismo está plagado de referencias a su idea (interesada) de democracia y derecho a decidir.

Quienes tienen claro qué es y qué no es la democracia no tienen problemas con ello y saben discriminar bien la legalidad y la negociación democrática del juego político y la política de hechos consumados. Es por ello que estoy preocupado.

viernes, septiembre 11, 2015

Repita conmigo: a mi no me manipulan

Yo soy ajeno al exterior y la información que se adhiere a mis neuronas por mis sentidos es rebotada o expulsada cuando pretende manipularme.

Las decisiones las tomo yo conscientemente en plena libertad y el entorno me afecta lo que yo quiero que me afecte.

En tanto yo no soy manipulable, nada tiene que ver la influencia exterior que "pese" en un sentido u otro pues mi capacidad solo se queda con los hechos objetivos.

Soy lo suficientemente inteligente como para no dejarme manipular.

Procedamos a relatar una serie de hechos, que no opiniones, sucedidos desde la Cataluña de Pujol.

- La información metereológica en TV3 empieza seleccionando en el mapa del tiempo la idea de Països catalans incluyendo Valencia y las Baleares como parte de "su territorio".

- En TV3 desde el principio se menciona España como "estado", "estado central" y posteriormente "España" contrapuesta o separada de "Cataluña".

 - Se ponen trabas para la expresión del castellano en el entorno comercial obligando a rotular al menos en catalán a todos los que utilizaban el castellano. Esa obligación hace que los comerciantes, por una cuestión de espacio y precio, eliminen el castellano de los rótulos de las calles.

- La normalización linguística y la inmersión no buscan la extensión del conocimiento de la lengua catalana sino concretamente la sustitución de la lengua vehicular de aquellos habitantes que se expresan en castellano.

- En TV3 se mandan circulares obligando a traer a gente que se exprese en catalán en detrimento de la que se expresa en castellano.

- Los medios de comunicación catalanes dedican de manera abrumadoramente mayoritaria el espacio de sus portadas a casos de corrupción del resto de España (especialmente del PP) y los hace durar semanas. Algo que no es ni tan siquiera comparable con el eco que se les otorga a los casos de corrupción catalanes (propios) que apenas van apareciendo, si es que lo hacen.

- La derecha no nacionalista que ocupaba simbólicamente algún medio de comunicación, principalmente La Vanguardia, tiende a ser expulsada particularmente desde la entrada del socialista Joan Tapia.

- La Cataluña mediática pública y privada es mayoritariamente de Izquierda y nacionalista con casos aislados de derecha nacionalista. No, corrijo, solo es de Izquierda y Nacionalista con excepciones de Derecha nacionalista.

- En la Cataluña Institucional nacionalista se prefiere la inmigración magrebí a las de origen latino americano ya que parten de cero en el conocimiento de la lengua local que debe ser el catalán.

- La Cataluña mediática trata de batir récords en la mención de la palabra "histórico" en todo hecho deportivo o político catalán por pequeño que sea.

- TV3 incluye programas informativos para menores en el club Súper 3 ofreciéndoles su particular visión de la realidad especialmente en tiempos de Aznar y el "no a la guerra".

- Algún invitado que denosta o insulta a España recibe la solidaridad, el amparo o hasta las risas de representantes de TV3.

- Se eliminan las corridas de toros.

- Las licencias de radio son seleccionadas discrecionalmente y así como posteriormente existe "solidaridad" con Charlie Hebdo apoyándole con su "Je suis..." no se permite la libertad de expresión ácida o sarcástica en Cataluña a menos de que sea favorable al nacionalismo.

- Jordi Pujol i Soley apoya abiertamente desde su fundación el empleo de los medios de comunicación para la creación de un proyecto de nación catalana.

- Se demuestran "alteraciones históricas" en los libros de texto para escolares catalanes.

- Aumenta en TV3 la emisión de documentales que describen una Cataluña oprimida y derrotada por un régimen opresor español.

- Los logos de asociaciones independentistas y campañas veraniegas de TV3 son muy parecidos.

- TV3 acuerda con la ANC la emisión de la Diada y los protocolos de actuación.

- Se vetan en TV3 a personas que puedan opinar en contrario sobre el proceso independentista.

- Se adoptan desde muchos medios catalanes, denominaciones peyorativas para designar a los no nacionalistas o no independentistas.

- Se extiende el empleo de las opiniones de particulares (escogidos) para proclamar su adhesión a la independencia, intentando con ello responsabilizarles a ellos de sus opiniones, como si el medio quedara al margen y se limitara a preguntar.

Todo lo descrito y lo mucho que he olvidado o no incluido desde el ámbito político no ha tenido incidencia ninguna en los habitantes de Cataluña, ya que mayoritariamente los niños en las escuelas o viendo el club Super 3; los adultos con su diario catalán o su radio catalana o su televisión catalana, eran capaces de discriminar información "objetiva" y dirimir un juicio de valor ecuánime y totalmente desapegado.

La cantidad de millones de euros; las instrucciones en circulares para prevalecer el catalán sobre el castellano, la subvención a los medios de comunicación (como el grupo Godó), las políticas de inmersión (que la palabra en sí ya tiene miga) y en general las acciones dirigidas a primar la creación de la idea de nación catalana que Pujol proyectó y no ocultó, han sido un derroche inútil pues no ha logrado incidir en los habitantes de Cataluña. La coincidencia entre lo pregonado en los medios, lo proyectado por Pujol y las instituciones nacionalistas y las correspondientes acciones legislativas llevadas a cabo por el nacionalismo con la tendencia de voto nacionalista independentista ha sido puramente casual y relata la capacidad de una parte importante de ciudadanos catalanes de abstraerse del entorno mediático y político de los próceres nacionalistas. En realidad toda influencia solo ha venido de las negligencias y errores de Madrid, ya que solo ellos son responsables de las decisiones inevitablemente tomadas en la Cataluña institucional. Repito que el plan orquestado y reconocido por Pujol a lo largo de más de veinte años es mera coincidencia.

Repita conmigo: a mi no me manipulan.

Es a los otros que nos atacan.

miércoles, septiembre 09, 2015

Personas y proyectos

Como ya he manifestado en otras reflexiones, estoy algo hastiado de seguir debates políticos compuestos por personas que recitan una cantinela al margen de la realidad para elevar los ánimos de una población frustrada que necesita cuentos y ensoñaciones con las que ponerse una venda de esperanza que sirva para tapar los feos problemas que prefiere evitar. Al final asistimos a monólogos cruzados de personas que no hacen más que tratar de captar adeptos por afinidad. Pero una afinidad que no se consigue las más de las veces por el discurso del político o comunicador, sino por otros detalles que incluso navegan en el subconsciente del receptor y que le acercan o separan del orador de turno conformándose en la verdadera referencia que tomará para atacar o defender un proyecto o a una persona que defiende unas ideas. De todo ello, lo único que se acaba consiguiendo es ensanchar la separación entre los posicionamientos y tomar a las personas que discrepan como rivales o incluso enemigos a los que combatir.

Cuando hablo de discursos que se centran en ensoñaciones o utopías, no me refiero únicamente a aquellos populistas y claramente mentirosos que pujan por enervar a la población en contra de otros, también vengo a referirme a otros, más difíciles de discernir, en los que argumentos moderados y bien dispuestos según la lógica formal, toman la realidad no como es, sino como entienden que debería ser. Sin duda, yo tendría muchas aspiraciones para mi país y muchas gomas de borrar para eliminar actitudes o situaciones que objetivamente son perjuicio para nuestra sociedad, pero a la hora de afrontar un problema siempre he pensado que el elemento fundamental son las personas que existen y están en el lugar preciso para tratarlo. Las ideas son referentes y guías de los principios que abonarán un margen de actuación de los individuos, pero al final quien cristalizará o no un proyecto será una persona o un grupo que, en la genuina manera que tenga de manejar las variables que le rodean, ayudará o propiciará una serie de efectos para el entorno. En todo ello, un concepto de inteligencia amplio o como yo vengo a definir como transversal, resulta clave, muy por encima del manido concepto de inteligencia académica o focal que se centra en la velocidad de proceso y no en la toma del máximo número de variables que pueden ralentizar dichos procesos pero que describen a individuos con el aporte válido de una experiencia de vida que les hace aptos para un efectivo reconocimiento de patrones capaz para avanzar en su proyecto vital. Indudablemente lo mejor es contar con ambas capacidades, pero la sabiduría siempre la he visto como antagonista de la genialidad y en esa transversalidad versus focalización que antes describía. No en vano, el genio, acaba siendo un manejador de variables en una especialización y el sabio un aglutinador de variables humanísticas sobre las que extrae conclusiones flexibles y activas no basadas en la mera rígida repetición cual erudito.

Todo este rollo es para decir que son las personas y no las ideas y sus proyectos intangibles quienes marcan la diferencia en este mundo a lo largo de la historia de su devenir. Las ideas son creaciones de sujetos que manifestaron en algún momento una inquietud y puede que ellos mismos u otros que luego le sucedieron pudieron materializar, gracias a sus particulares capacidades, los guiones que siendo importantes, necesitaban de la trascendental amalgama humana que las hizo posibles. Son las personas y sus idiosincrasias las que marcan a los demás: los Julio César, Nerón, Alejandro Magno, Alfonso X, Luis XIV, Carlos I, Napoleón, Bismark, Lenin, Mao Tse Tung, Churchill, Stalin, Hitler, Gorbachev y tantos y tantos otros que para bien o para el dolor de sus coetáneos, decidieron implementar una manera de hacer las cosas que marcó su época y que les definió como diferentes a anteriores o ulteriores.

Siempre son los individuos los intérpretes capaces de trasladar al resto una idea o un proyecto y alterar el curso de una historia que normalmente está plagada de sujetos anodinos y "normales" que discurren sin sobresaltos continuando los objetivos que sus predecesores les marcaron con independencia de que fueran beneficiosos o destructivos. Así, la historia es predecible observando a los sujetos que abundan y siguen a sus líderes como abejas a su reina, pero también hemos podido conocer que la misma historia nos depara de vez en cuando, sin que muchos si quiera lo adviertan aún delante de sus narices, a personas extraordinarias, capaces de desviar el rumbo de una catástrofe o animando a ella, y esa esperanza es la única que la historia nos ha revelado como posible solución a la sinrazón que suele observarse a diario en tantos debates estériles de sujetos afanados en reforzar su realización personal a costa de mentar las mismas palabras que el confort de la repetición de grupo y la cercanía recompensa entre los pares.

De vez en cuando aparecen personas fuera de serie y sería necio señalarlas a la población para que ésta tratara de compararse a las mismas haciéndose las trampas a las que siempre tiende la falta de autoestima. Pero existen.

lunes, septiembre 07, 2015

El juego político

Se habla mucho y se discute sobre la independencia de Cataluña como algo que tiene visos de algo parecido a una legitimidad metafórica. Una especie de derecho adquirido por el sentimiento centenario de antepasados que lucharon para desterrar la opresión a la que fueron sometidos. No en vano, también es cierto que existen los más pragmáticos que, inoculados por el bombardeo mediático constante del proyecto por la construcción de la nación catalana, piensan que sin la compañía del resto de españoles todo les iría mejor.

No tengo intención de continuar el bucle absurdo de discusiones estériles sobre algo que no se rige ni por la lógica argumental, ni por la realidad histórica, porque ambas se supeditan a lo que viene a llamarse el juego político. Dicha denominación es muy bien manejada por determinados perfiles de políticos y estadistas que se marcan objetivos claros sin reparar demasiado en los medios, lo que lleva a ser tan opaco como efectivo. El juego político es resultadista y como tal debe esquivar los argumentos lógicos o las realidades conduciendo sus manejadores sus propias realidades y argumentaciones. Quizás por ello, siempre he criticado la "inteligencia" de los diferentes gobiernos centrales que siempre han esgrimidos razones lógicas o evidentes ante ese tipo de juego soterrado que sigue unas directrices diferentes y que solo busca juntar fuerza popular y mayorías con las que sostener que "tienen razón" aunque no la tengan. Se puede hacer un símil con una deuda que estipula que el problema lo tiene el cliente cuando debe 1000 pero lo tiene el banco cuando debe 10.000.000. Las razones dejan de importar, solo cuentan las cifras. El juego político implica la aspiración a obtener poder o conseguir algo concreto. Un ejemplo de juego político se produce en cada elección de unos JJOO o de un Mundial de fútbol. Están los ingenuos que piensan que sus instalaciones o su proyecto impecable son los valores que suelen tomar en consideración los diferentes comisarios, y sin duda que habrán quienes juzguen en razón a ello, pero existen muchos otros que se debaten en la "duda" y un "empujoncito o asesoramiento" concreto podría hacerles cambiar de opinión. La misma guerra Hispano cubana se originó por la explosión del Maine de la que los medios estadounidenses rápidamente se afanaron en culpar a España utilizándola como excusa para precipitar acontecimientos. Evidencias de juego político en nuestra historia los hay a centenares y vienen a conformarse como el arma perfecta de manipulación de masas que debe coordinarse adecuadamente con los medios de comunicación afines.

Llegados a este punto, quiero hacer ver que mi consternación se dirige hacia los taimados instigadores del juego político, pero también a los negligentes partícipes de instituciones y poderes mediáticos no nacionalistas que, lejos de tratar adecuadamente un desafío tan bien pertrechado como el separatista, solo se aprovechan del mismo continuando la función de ventrílocuos repitiendo una y mil veces en bucle lo que ya se sabe y no conduce a nada pero que les reporta audiencia y seguidores de bandos afianzados en la confrontación.

No se puede negar por ello que al menos en Cataluña han sido capaces de unirse entorno a un enemigo objetivo fuerzas de muy distinto pelaje, lo que en el resto de España parece imposible dado que la Izquierda ibérica tiene un objetivo mayor en sus principios, que es acabar con la Derecha.

Al final todo queda en un duelo de ganas en el que cada parte pone las muchas que tiene para conseguir su fin y las razones que les apoyan son lo de menos. En eso, la Cataluña separatista demuestra tener muchas y poner muchos recursos, quitados a frentes sociales esenciales, para conseguir su fin. La parafernalia, la simbología y la sensación de hegemonía independentista es casi total y ahoga a todos los que tímidamente podrían manifestar otra opinión. Cualquiera que salga a la calle y se dé un paseo por diferentes territorios catalanes, especialmente rurales, observará sin mucho esfuerzo, decenas, cientos de esteladas ondear en espacios públicos y ayuntamientos, cuales territorios conquistados y marcados por estandartes que avisan a conquistadores y conquistados de su éxito y de lo inútil de su lucha respectivamente. En el bando no nacionalista, nada de nada.

Y es que poco importa la razón y la justicia del caso. Solo importan las cifras, las Diadas, las uves, la masa enfervorizada, el control de una población que mira a un objetivo.

La lógica aquí, ni pinta ni ha pintado nada, la justicia menos. Se ha demostrado tangible la posibilidad de desobedecer las leyes, de realizar pantomimas a gran escala sin recibir más que palabras como respuesta, de apelar al sentimiento de una parte para separarse del todo, de esgrimir motivos falsos para conseguir fines, de traicionar las leyes y de ignorarlas a sabiendas, de la posibilidad de realizar listas negras de contrarios, censos alternativos, y de un largo etcétera que se justifica por el "excelso" fin. En razón a esa coherencia, yo ahora mismo podría apelar a mis propios sentimientos y declarame independiente de los poderes públicos que dicen me gobiernan. Podría justificar con el mismo denuedo, razones históricas ciertas y falsas, podría declinar el pago de tributos por conciencia o sentimientos, podría rechazar cualesquiera atribuciones de unos poderes opresores sobre mi persona y mi familia apelando a mi propia democracia y mi derecho a decidir sobre mi integridad y la de mis familiares. Nada resultaría incoherente según el discurso reparatista. Yo tampoco habría sido un país, ni un reino, pero la democracia me ampararía sobre mi derecho a decidir.

Obviamente yo no puedo generar un juego político soterrado e influir sobre los medios de comunicación, por ello me tendré que conformar con los argumentos sobre tierra del nacionalismo e independentismo que me facultan a declararme independiente de ellos y de quienes yo libremente decida, pero algo me dice que no será posible. Que yo no me rijo por esa clase de justicia. Lo mejor será retornar al imperio de la masa y la sentimentalidad que me unirá irremediablemente con un grupo en el que sentirme parte de un todo y poder combatir contra el otro grupo, así repetidamente para hacer funcionar el sistema de sinrazón o de intereses poco edificantes en el que me ha tocado vivir.


domingo, septiembre 06, 2015

Mi lista de preocupaciones del país

A diferencia de lo que viene siendo habitual en la confección de listas sobre lo que más preocupa a los ciudadanos, mi criterio se basa en la observación de los indicios comportamentales del entorno y no en conceptos resultadistas. El paro, la corrupción, la crisis o el separatismo son hechos que ya suceden y por tanto, más que una lista de preocupación, el cometido de la misma es de lamentación.

Toda acción conlleva una reacción que tarde o temprano cristaliza mostrando sus resultados. Los patrones de conducta de una sociedad, sus hábitos visibles, tanto muestralmente entre sus individuos aislados, como en los medios de comunicación, nos ofrecen una información fidedigna sobre el futuro que nos espera. Futuro que se acerca inexorable en función de los presupuestos instaurados tal como cuando uno toma una dirección que llega a un destino y no a otro.

Esto que parece de simple sentido común precisamente se está diluyendo como un azucarillo en la actualidad por el dominio aplastante de resortes manipulativos emocionales que ofrecen al gran "público" consecuencias diferentes, a veces incluso mágicas y ensoñadoras, ante presupuestos mediocres o claramente dañinos. Como prólogo diría que España vive una segunda fase romántica que toma la esperanza como un fin factible sin necesidad de aportar pruebas para su consecución. Así, de personas incapaces, de buhoneros y charlatanes que destilan por sus poros ineficacia, estulticia, odio, sectarismo visceral y negligencia, brotan proyectos maravillosos en los que todos los prosélitos, unidos de la mano, alcanzarán el cielo, el Valhalla o la utopía que venga a cuento. De tal modo, todo aquél que venga a despertar al resto del adictivo sopor, vendrá a ser el rival a combatir entre esa otra lista de enemigos que fijan las nuevas cruzadas sociales.

Entre todo ese período romántico mis preocupaciones planean sobre los efectos que afectan a la población y que pronostican dificultades de la mayoría en el futuro.

- La sustitución de principios generales por sucedáneos específicos (ad hoc)
- La generación de una pléyade de nuevos derechos ficticios que sirven para generar ilusión de poder en la población
- La propensión a comparar utopías con realidades para pretender tener razón
- La propagación de la chabacanería y el recurso al "todos somos parte de un grupo orgulloso" para defender la zafiedad
- El rechazo apriorístico absoluto de la responsabilidad en la toma de decisiones
- El ofrecimiento del mundo político y mediático a los ciudadanos de exoneración de responsabilidad en sus decisiones
- El constante crecimiento de referentes mediáticos mediocres en el mejor de los casos
- El constante crecimiento de la idea de igualitarismo dictadas por unos, que no de igualdad
- El imperio de la simplicidad en los concepttos democráticos para creerse buen demócrata
- La falta de honradez entre la mayoría de la gente joven (Simple ejemplo: devolver una cartera)
- El monumental deseo de triunfar como sea y el cortoplacismo
- La segmentación de las cruzadas que obnubilan la coherencia y "permiten" modular el respeto al prójimo a discreción
- La propensión a la queja y la bulla como factor endémico dirigido a la potenciación personal y no a la resolución de problemas
- La renuncia a la causalidad por la sentimentalmente atractiva utopía de grupo
- La razón y la justicia la tienen los que son más numerosos o los que hacen más ruido
- Un injusto faculta a diez a serlo pudiendo justificarse por ello

Esta es una lista de rasgos que abona actualmente la generalidad de nuestra sociedad, desde individuos que pululan entre su vértice más alto y el resto. Las excepciones vienen a ser un síntoma de que la mayoría tiende a dejarse abrazar por el populismo tan fortalecido por conceptos románticos que son el contrario de la razón o de la mera causalidad. Ya hemos cruzado el Rubicón y la corrección política se ha convertido en miedo inquisitorial a ser tachado por los inquisidores igualitaristas que con pocas frases pueden enardecer al pueblo evocando su nexo de pertenencia o su condición social con la que atacar al señalado.

En el otro lado, una clase alta separada y ajena al "vulgo" vive su vida potenciando el rencor de la otra. Grupos separados por condición de clase y similar incultura o respeto a unos principios esenciales que ya vienen a molestar las atractivas guerras o cruzadas que ofrecen importancia a quien no pintaría nada entre el tranquilo convivir de personas en un mundo moderado por el esfuerzo, el respeto a los demás y la igualdad cierta de oportunidades.

Señores y señoras...El futuro no pinta bien.