domingo, agosto 07, 2016

La abdicación de las razones en política.

Gracias a las redes sociales los razonamientos y la lógica en política, que no la lógica política, han muerto. No es que en otros tiempos la cosa fuera extraordinariamente diferente, pero al menos no era tan palpable y demostrable gráficamente con pantallazos de ordenador o móvil. En los tiempos que corren cualquier líder político o mediático de cualquier pelaje y condición solo necesita un objetivo o deseo de favorecer o denostar a alguien y conseguir el mayor número de seguidores que le aplaudan las gracias. Así como una banda de amigotes que se reúnen para "competir" con otra, éstas se confrontan para ver quien la suelta más gorda con el ruido de fondo de los aplausos incondicionales indefectiblemente acompañados de algún exabrupto para disparar la consiguiente adrenalina online.

Es la democratización de la política vía internet que diría un observador ajeno, o quizás sería más acertado hablar de la gran Asamblea que son las redes sociales para que hasta el más tonto e inútil de los partícipes encuentre un hueco de aceptación de grupo que de otro modo le hubiera resultado harto difícil en esas lides. ¿Para qué buscar algún tipo de requisito racional que circunscriba a los debatientes al objeto del debate bajo premisas lógicas si ésta se puede malear con los apoyos numéricos que aporta la masa anhelante de decir la suya que es de otro? En cierto modo no puede ocultarse que existe un cierto mimetismo con las estrategias de comunicación de los partidos que siempre han utilizado la soflama emocional para romper razones definidas como políticas de hechos consumados, algo muy evidente en el proceso separatista catalán. Ya no es tan necesario aportar una serie de variables que tengan sentido, solo resaltando las que activen espacios de afinidad emocional, sean ciertas o no, es suficiente para despreciar las incómodas variables que derriben el chiringuito. Así, como ya me desgañité en el pasado en otro estéril artículo, lo importante pasa a ser la creación de muchas ganas de algo en el electorado y no tanto que ello sea posible, justo o conveniente para el país. Algo que no difiere demasiado del deseo de un niño que pide a sus padres un juguete, pues en ambos casos las razones que justifican el no, solo son obstáculos que tratar de superar a base de lloros, lamentos, negociaciones o rabietas mejor o peor implementadas. De tal modo la población acaba creyéndose adulta en algunas de sus exigencias pero infantil cuando recibe muchas de sus pretensiones por padres putativos dispuestos a comprarles el juguete por un voto.

La política de las redes sociales, del mayor número de palabras jamás exhibido, la de debates interminables, es la más ilógica y entregada al capricho de eslóganes bien estudiados por manipuladores profesionales que sabe que vivimos tiempos numéricos y que la estupidez más sonora solo depende del número de seguidores que pueda obtener. El que no se haya percatado de eso o está fingiendo o está en la luna y si no busquen por internet vídeos por YouTube o Trending Topics o cualesquiera topics que tengan una ingente masa detrás cuyo dedo ha clickeado la certificación de su visionado. Propongan un pokemon legendario para cada casa y puede que arañen algún voto más que si prometen reducir el paro y lo más crudo es que si fuera una broma me reiría.

sábado, agosto 06, 2016

De quién soy

Empecé con este blog ya hace bastantes años, la primera entrada del mismo es de enero de 2007, aunque no me decidí a decir cosas hasta dos años más tarde. Ha predominado en el mismo el análisis de nuestra sociedad desde una perspectiva psico-política de la que pudieran derivarse conjeturas que afectaran otros campos como la comunicación o la estrategia política, pero en todos los casos existía un patrón, un nexo motivador común: tratar de evitar llegar hacia donde actualmente nos encontramos a base de poner de manifiesto todos los signos que apuntaban a ello, o al menos aquellos signos que a mi me llamaban la atención y señalaban las rutas que nos han conducido a un tipo de sociedad fracturada propia y reconocible en el bucle histórico como pre-conflictiva.

En toda película de catástrofes que se precie, existen una o varias personas que tratan infructuosamente de avisar a algún mandamás o al resto de que que algo gordo va a caernos encima y debemos resguardarnos o protegernos para evitar sus efectos, no en vano como en las películas bien se pone de manifiesto, todo lo que suele ser extraordinario o alejado de lo considerado "normal" suele verse como altamente improbable y por tanto suele rechazarse con la misma ligereza que propensión a agarrarse a esa normalidad que para la mayoría significa realidad. Pero, a diferencia de ese tipo de películas en las que las catástrofes suelen ser naturales y la causalidad humana es o inexistente o muy relativa, los signos observados y denunciados en este blog son justamente de naturaleza humana y por ende tan lógicas y causales que son susceptibles de previsión. Cuanto menos puede aventurarse con visos de éxito qué es lo que no va a suceder dados unos presupuestos determinados. De tal modo, este blog no vende esperanza gratuíta o anhelos de sociedades mejores por el mero hecho de desearlo. Este blog no vende nada, solo viene a ser una expresión gráfica de la impotencia ante las señales que apuntan a un futuro determinado en tanto las variables permanezcan inalteradas.

Nunca he definido al ser humano desde un plano social como alguien sorprendente o maravilloso que abonara diferentes conclusiones sin poder discernir qué le llevaba a ello, sino todo lo contrario, como individuo absolutamente coherente con sus propias variables dentro de otro espacio social con sus propias variables y en las que ambas interactúan incluso mecánicamente disponiendo perfiles consecuentes resultado de esa combinación. Todas las filosofías y estrategias de manipulación de masas, todos los conflictos, todos los tiempos de paz, todas las manipulaciones, siguen patrones establecidos que producen unas respuestas determinadas y que para colmo están repetidas a lo largo de nuestra historia, incluso la más extraordinaria de todas ellas, las que emplea el ser humano para demostrar su estulticia negando lo que tiene delante de sus narices a poco que decida observarlo. Pero la respuesta es no, el amor propio, el orgullo, la necesidad de elevar la propia autoestima hasta la necedad, lleva a que las personas miren con mayor fervor lo que les ofrece un supuesto beneficio inmediato y tangible a costa de aquello que aunque lógico, se configura como intangible o sujeto a una probabilidad que desconocen y por tanto rechazan. De tal modo, las personas acaban justificando apriorísticamente su participación en el enterramiento de su propia sociedad al esquivar cualquier alternativa que se aleje de la "normalidad" aunque ésta les conduzca a la catástrofe. De ese modo, el padre o madre de familia que trabaja en cualquier labor que produce un efecto adverso comprobable en la sociedad piensa que no es quien para inmiscuirse en esas razones en tanto perciba su salario que le permitirá a corto y medio plazo una vida y unas aspiraciones materiales determinadas. Lo relevante suele ser la adaptación a un medio y su consolidación por medio de actuaciones miméticas que permitan a dicho sujeto reconocer y reconocerse entre sus pares. El citado es un ejemplo prototípico que permite a los sujetos convivir entre unos valores y la aceptación particular que de esos valores se hace adaptándolos a situaciones que bien pudieran ser incompatibles. El caso es no preguntarse nada, sino aceptar una "normalidad" que nos puede conducir mediante su "evolución" a cualquier resultado y del que muy probablemente seremos poco conscientes del cambio dado que la referencia empleada en la comparación seguirá siendo la misma sociedad que evoluciona con nosotros.

Y es que claro, ante una declaración tan subversiva como la que acabo de hacer pudiera parecer que ello lleva inexorablemente a algún tipo de revolución, en ningún caso ésta se asemejaría teóricamente a las clásicas reacciones sociales que retratan precisamente un bucle en la historia de la naturaleza humana. Teóricamente habría que quebrar dicho bucle, pero como digo, la teoría es una cosa pero la naturaleza humana otra bien distinta. El ser humano solo puede moverse con sistemas que ejerzan un determinado equilibrio de fuerzas y una motivación subyacente que permita comprender que juntos se alcanzan los objetivos de mejor manera que separados, pero esa comunión social y las variables que interactúan entre los sujetos no implican per se un factor positivo. En muchos tipos de personalidad, la idoneidad de convivir en grupo viene por la necesidad de utilizar al mismo como referencia con la que compararse y por tanto recibir del mismo los inputs adecuados que necesita para crecer personalmente y con ello mejorar su autoestima, y esos tipos de personalidad son los mejores o más integradores. Ay de aquellos que no necesitan a nadie realmente para desplegar su personalidad.

En cualquier caso, toda teoría y sistema de reorganización de individuos en un grupo social debe tomar en cuenta una serie de variables psicológicas troncales que de no ser contempladas conducirán a éste inexorablemente al fracaso, ya sea por su imposible materialización o por la perversión de sus presupuestos, usurpados precisamente por la implícita tendencia humana a regirse por sus cauces naturales. De tal modo, los sistemas más efectivos en el espacio humano son aquellos cuya motivación es lo suficientemente fuerte y regular en el tiempo como para distraer o justificar cualesquiera actos o pensamientos que pudieran amenazarlo. Existen sistemas cuya motivación y por ende fuerza, permanecen en sus primeros estadios al configurarse como reacción a otro sistema pero con el tiempo decaen y se pervierten inexorablemente empeorando aquello que se suponía pretendía combatir. En todos los casos el eje central es la motivación de los seres humanos que les permiten recrear su existencia como importante en relación a su grupo y por tanto dependientes del reconocimiento que ese grupo tendrá de éstos. Cada presupuesto moral o principio instigador de una teoría actúa como input lanzado a un grupo y de cómo es éste devuelto, se produce un aumento o decaimiento del mismo.

Sin embargo, si la interactuación social es tan importante cabe imaginar qué efectos cuantitativos producirá en el actual panorama tecnológico y global. Disponemos ante nosotros del gran cicerone que es internet, los medios de comunicación y las redes sociales, y éstos acaban siendo hoy en día nuestros verdaderos padres y madres cuando las más de las veces la subsidiariedad actúa por huelga de los progenitores. Un ente impersonal sujeto por unos intereses bastante concretos en todos los casos casi sin excepción, y cuando el interés es altruista, que sigue siendo un interés, queda sujeto a las variables de la buena intención tan susceptibles de masacrar a la sociedad como cualesquiera otros. De tal modo que difícilmente podremos escapar de un influjo que nos empuja entre todas las influencias a aquella que produzca en nosotros y en nuestro universo cognitivo el mayor grado de motivación personal, es decir, el que aumente en mayor grado nuestro YO en relación al resto de individuos ya sea por beneficio directo vía placer hedonista o indirecto por un placer altruista, pero en todos los casos con el consiguiente reconocimiento social.

De ahí que con esos extraordinarios influjos de por medio, el ejemplo, la comparación, el foco de atención y el empleo de la expectativa se configuren como las auténticas armas de destrucción masiva capaces de doblegar a una humanidad en pos de las motivaciones que las determinadas fuerzas decidan ofrecernos para escoger. Nosotros solo deberemos señalar el grupo que más nos guste y pensemos (inconscientemente por supuesto) que nos ofrecerá un mayor reconocimiento y por ende crecimiento personal y desde ahí convertirnos en masa social con la que exigir el credo de turno.

Cada vez escribo menos y eso pudiera deberse a varias razones...

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Un excéntrico pensador que emplea este blog sin concesiones a la mesura ni a la inteligibilidad